Parashá Vaiakel: una comunidad unida a la luz del pacto

Esta semana el pueblo judío lee públicamente de la Torá las dos últimas porciones del segundo libro, denominado Shemot, conocido en español como “Éxodo”.
Como siempre mencionamos, son numerosas las lecciones que se pueden aprender y derivar del sagrado texto -heredad y patrimonio eterno de la nación judía-, también aplicables y apropiadas para la bella espiritualidad noájica.

Prestemos atención a una de estas perlas del conocimiento y la ética.
Dice en el principio de la porción:

Moshé [Moisés] hizo reunir a toda la congregación de los Hijos de Israel y les dijo: ‘Éstas son las cosas que el Eterno ha mandado que hagáis
(Shemot / Éxodo 35:1)

Los mandamientos e instrucciones que vienen a continuación son adecuados exclusivamente para las personas judías, pues refieren al cumplimiento del Shabbat y la santidad que vincula a ese día con la nación judía; por tanto, no es un asunto de estudio o de particular interés práctico para los noájidas.
(Pudiera ser de interés teórico, para nutrir el intelecto o saciar la curiosidad, pero no es nuestro objetivo ahora hacer tales cosas; por otra parte, cuando el gentil se interesa tanto en lo ajeno, sea algo santo o perverso, igualmente ese interés pudiera llevarlo a confundir la preciosa identidad noájida y llevarle a pretender usurpar la propiedad exclusiva que Dios ha dado para los judíos o a andar por caminos oscuros y carentes de verdad.)

En la frase que citamos sí hay una impresionante lección de vida, una pauta ética y espiritual que todos debiéramos conocer, comprender y aplicar cabalmente en nuestro quehacer cotidiano.

Fíjate bien, no se dirige el mandato de Dios hacia pastores de congregación, ni líderes, ni profetas, ni personas reveladas, ni a santos, ni a consagrados, sino que Dios comunica Su Voluntad a TODOS los miembros de la comunidad.
Si bien hay mandamientos (de los 613 para la nación judía) que son para determinado sector del pueblo, o para tales o cuales circunstancias, en su fundamento el conjunto de los mandamientos que el Eterno dio a Israel son para TODA la nación judía.

Esto tiene una enorme similitud con el decreto de los Siete Mandamientos para las naciones, y al mismo tiempo una gran diferencia.
La diferencia está en que los 613 mandamientos de los judíos, son responsabilidad de la nación judía; no es el individuo judío particular quien está obligado al cumplimiento del conjunto de los 613, sino solamente de aquellos de los 613 que le corresponden legalmente.
Esto es, si una persona no es de la casta sacerdotal, no tiene ni debe de cumplir los mandamientos que incumben a los miembros de la casta sacerdotal. Si una persona no es agricultora, no debe cumplir aquellos preceptos que refieren a la actividad agrícola, ni sentirse en falta o pecado por no hacerlos… ¡no le corresponden!
Pero, de los 613 que sí le tocan, entonces sobre ese subconjunto es responsable de cumplirlos.
Los 613 mandamientos son para la nación judía y es ella, como una unidad, la que debe procurar su cumplimiento; de forma que cada individuo cumpla con aquellos que debe cumplir y no con lo que es de otro.
Esta es la gran diferencia con el decreto de los Siete Mandamientos para las naciones, pues no se dieron los Siete para que la responsabilidad del cumplimiento recaiga sobre una nación o un conjunto, sino que cada uno de los noájidas es el receptor y el responsable de vivir de acuerdo a los Siete.
Por ejemplo, No es admisible que el noájida se excuse diciendo que el roba pero hay otros en la sociedad que no roban, ya que el mandamiento le fue dado a cada gentil para que lo cumpla.
Así pues, el pueblo judío es el receptor y responsable de los 613 mandamientos; en tanto que cada individuo gentil es el receptor y responsable de cumplir cada uno de los Siete.
Ésta es la diferencia.

La gran similitud es que el llamado es para TODOS los que forman parte de la comunidad judía.
No solamente para sabios, lindos, ricos, inteligentes, religiosos, hombres, sino que estaban incluidos TODOS y TODAS. Grandes, chicos, los que sabían, los que sabían menos, los que cumplían más, los que cumplían menos, etc.
Los 613 mandamientos, el mensaje de la Torá para los judíos, es para TODOS.
Lo mismo con los Siete Mandamientos para las naciones. Todos y cada uno de los gentiles es quien ha recibido la orden de parte de Dios de cumplir con estos Siete. Todos y todas son los que precisan de los Siete para saciar su alma, nutrir su espiritualidad, equilibrar su vida, armonizar la existencia, construir Shalom, equipar su hogar en la vida venidera.
Todos los gentiles están obligados por un pacto eterno y sagrado con Dios para cumplir con los Siete Mandamientos, tal como es el propio Dios que se encarga de anunciar:

Entonces Elokim habló a Noaj [Noé] y a sus hijos con él, diciendo:
‘He aquí que Yo establezco Mi pacto con vosotros, con vuestros descendientes después de vosotros

(Bereshit / Génesis 9:8-9)

Así pues, debes estar feliz, eres noájida, lo sabes y vives como tal.
Tienes un sagrado pacto con Dios, por siempre, sin excusas, sin cambios.
Es el pacto de los Siete Mandamientos, que te provee de bienestar, te inunda con bendición, te premia con una buena vida en la eternidad.
Tú eres el receptor y el responsable de cumplir con ese pacto sagrado que tienes como gentil con Dios.
Si te buscas justificaciones, te inventas religiones, veneras redentores, te haces el distraído, te disfrazas de judío, repites frases judaicas sin ton ni son, adulas al nazareno, etc., si haces cualquiera de las cosas que Dios no te ha pedido que hagas para nutrir tu espiritualidad y dar sentido a tu vida, entonces estás en el camino del fracaso, en el caos, rodeado de sombras y abismo.

Tienes un pacto sagrado y eterno con Dios, el noajismo.
Para vivirlo como individuo, para formar comunidades unidas y trabajar todos y todas por la construcción de Shalom.



10 pensamientos en “Parashá Vaiakel: una comunidad unida a la luz del pacto”

  1. Hasta ahora lo poco que he podido compartir acerca de los 7 mandamientos, he recibido más rechazo por parte de mi propia familia, y en menor medida por mis compañeros(as) de trabajo.
    Me preocupa mucho mi familia, pero sólo puedo mencionarles el tema ocasionalmente, ya que son muy cerrados en la religión ajena que creen.
    Hasta ahora el método que considero un poco más eficaz es enviarles por correo, y apelar a la curiosidad de ellos(as).

  2. Los 613 mandamientos son exclusividad de la nación judía.
    Los 7 mandamientos para las naciones son para cada individuo no-judío.

    Lastimosamente, unos pocos noajidas somos conscientes de esto, aún cuando todos los seres humanos no-judíos deberían de responsabilizarse en su cumplimiento (el de los 7), y de allí está nuestra labor de difundir, compartir el conocimiento acerca de esta herencia que nos delegó el Eterno.

    La gran mayoría de los noajidas inconscientes, entre ellos los que se llaman cristianos, creen que deben de cumplir 2 o 10 mandamientos, esos 2 y esos 10 mandamientos son los 613 mandamientos para la nación judía; en cambio a los 7 mandamientos para las naciones, que nos corresponde, a esos mandamientos la gente le pone muchisima resistencia.  :-S 

    Por suerte, muchos más están despertando, gracias a su labor, a la de muchos otros judíos más, y a la de noájidas conscientes de su identidad.

  3. Un buen texto moré gracias, realmente existen muchos gentiles que se autoproclaman judíos y siguen leyes para judíos. Es importante nos quedarmos felices con las siete leyes dadas por el Eterno, 613 para judíos y siete leyes para los justos de las naciones. Nosotros noajidas no debemos guardar el Shabat, ni debemos usar kipá.

  4. Que gran opcion para nosotros en medio de las naciones, aquellos que no somos judíos pero que reconocemos que el Dios de Israel es el Uno, Unico y Verdadero, no necesitamos de una comunidad judía (ó que quizas dice serlo ) para hacer la voluntad del Eterno.  El judío tiene su parte 613 preceptos, hermosos  y llenos de sentido para ellos y su relación con Dios.  Nosotros los noajidas tambien tenemos una hermosa heredad, 7 preceptos que Dios ha pedido que hagamos y  tambien debe tener sentido para nosotros y para nuestra verdadera relación con el Eterno.
     
    Eso es algo que podemos aprender del Judío, pese a los diferentes ires y venires de su historia saben su legado, tienen algo propio que los hace diferentes, el noajida tambien tiene su legado algo propio que nos hace diferentes, y que nos une con el judío para hacer la voluntad de nuestro Padre.
     
    Gracias Moré por recordarnoslo, anhelo  hacer  relidad estas palabras en mi vida, recordarlo, vivirlo y hacerlo.
    “Tienes un pacto sagrado y eterno con Dios, el noajismo.
    Para vivirlo como individuo, para formar comunidades unidas y trabajar todos y todas por la construcción de Shalom.”

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