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Ecuación de la efectividad de la religión

La gente tiene (¿tenemos?) una imperiosa e impresionante necesidad de experiencias religiosas.
¡¿Cuántas veces oí “me siento vacío sin religión”?! O frases similares.

Esas aparente necesidad por lo religioso y el sentimiento de vacío al estar libre de religión podrían obtener alguna satisfacción de:

  • religiones establecidas y organizadas (cristianismo, islam, etc.),
  • sectas nuevas y estrambóticas (cabalisteros, grupos new age, gurús orientales, etc.),
  • organizaciones no teológicas pero de evidente corte religioso (algunos partidos políticos, algunos grupos de entusiastas seguidores de artistas, algunas pandillas de fanáticos de equipos deportivos, “cosas” como la cienciología, etc.),
  • creencias propias, familiares, grupales que se afirman como valiosas y efectivas (supersticiones varias, iglesia maradoniana, rituales locales, etc.),
  • e incluso en aquellos ateístas férreos y convencidos que hacen de su lucha contra “dios” una forma de religión (algunos evolucionistas, algunos cientificistas, algunos debunkers, etc.),
  • sin olvidarnos de los otros ateos, esos que viven su ateísmo atrapados por sus ídolos a los cuales no llaman dioses (chavistas, leninistas, estalinistas, nazis, comunistas variopintos entre otros).

Es necesario que tengamos más o menos claro que entendemos nosotros por religión.
Es sentir que existe un corte, una interrupción, un quebranto de una conexión con algo superior.
Este algo puede ser una deidad, una potencia metafísica, una realidad supranatural, un estado de perfección o conocimiento, un pasado paradisíaco, o cualquier otra manifestación de superioridad a lo meramente humano.
Como parte de lo religioso, se siente y/o cree que el lazo perdido solamente se puede reparar, religar, solucionar por medio de adoptar unos ciertos dogmas y creencias, por tener conductas codificadas para concretar tal reunificación de lo cortado.
Entre las creencias o sentimientos se encuentra habitualmente el interés por obtener poder a través de la manipulación del algo superior, entonces, el hombre desde su impotencia encuentra rituales u otros mecanismos para hacer uso de la entidad superior y de esa forma ser (o sentirse) poderoso.

Seamos sintéticos:

  1. Sentimiento de impotencia.
  2. Sentimiento o creencia que existe una entidad poderosa interesada en dotarnos de poder.
  3. Sentimiento o creencia que con determinadas ideas, palabras, ritos, conductas se obtiene control, o al menos influencia vigorosa, sobre la entidad poderosa.
  4. Suspensión de la evaluación racional y tendiente a lo objetivo en lo que a sus creencias y sentimientos religiosos se refiere.
  5. De existir una referencia externa (iglesia, cofradía, secta, grupo, etc.) afiliarse a ella, someterse a sus dictados, asumir sus mandatos, entregarse a su voluntad en su rol de representante de la entidad poderosa.

Al visualizar con claridad esta estructura, y al estar conscientes de la naturaleza y funcionamiento del EGO, no es difícil percibir su presencia aquí.
Esto ya lo hemos trabajado en extenso en otras oportunidades y no volveremos a repetirnos ahora. Si te interesa, aquí tienes algunos textos para estudiar:

Vivimos en una prisión religiosa formada por las tensiones generadas por el EGO, y por las doctrinas y acciones que provienen de entidades religiosas con las que somos invadidos, adoctrinados, sometidos, embarullados y atormentados.
Se nos promete un paraíso perdido a recuperar, una salvación, una esperanza, una mejor vida, un mundo restaurado, un mundo perfecto, cualquier cosa que nos dé apariencia de seguridad y control.
Sí, poder, mucho poder, y ser atendidos.
Eso es lo que prometen las religiones, todas ellas, cada una según sus modismos y características.
Y al mismo tiempo se nos promete/amenaza con perdición, tormentos, infiernos, sufrimiento, pobreza, maldición, dolor, impotencia y más impotencia; si es que no nos convertimos en fieles y constantes seguidores de la religión.´
Es una ecuación bastante sencilla pero efectiva y mortal:

ECUACIÓN DE LA EFECTIVIDAD DE LA RELIGIÓN

  1. Sientes impotencia.
  2. Tus esfuerzos por alcanzar total poder y atención fallan.
  3. Te confirman que eres impotente, y eso a causa de algún pecado insolucionable por tus medios.
  4. Te ofrecen salvación  = poder.
  5. Además de brindan atención y te dan la bienvenida gratamente, te hacen sentir parte de un algo especial y poderoso.
  6. Si no aceptas lo que te ofertan, te aseguran seguirás siendo impotente y aún más por haber rechazado la salvación. Existe violencia, que puede ir desde la más evidente y grosera, hasta la sutil y hábilmente camuflada; pero nunca falta.
  7. Si aceptas, seguirás siendo adoctrinado, sometido, esclavizado y probablemente deberás ser promotor activo de la religión, para atraer a los que están por fuera o o retener a los que están en duda.
  8. Deberás realizar actos irracionales, o innobles, o tontos, o carentes de sentido real, o que implican un caro sacrificio para ti para mantenerte dentro del grupo religioso.
  9. Deberás enfocarte con fuerza en destruir, oponerte, agredir, negar, desprestigiar, aislar, etc., a lo que la religión te muestra como “el enemigo”. Nunca falta ese ser, grupo o entidad oscura a la cual hacer culpable de los males y foco de atención negativa.
  10. Si no percibes mejorías en tu vida, ni que se realicen las promesas mágicas, te responden que es tu culpa, por no esforzarte, por dudar, por pecar, por tener pensamientos herejes, o cosas similares. O te lanzan a promesas improbables, en otras vidas, otras realidades, etc., para lo cual deberás abandonar todo análisis y asumir tu sometimiento con humildad y negación de la realidad.

Más al respecto:

Hay muchísimos textos más, si te interesa continúa buscando y aprendiendo.

Nada de lo religioso es espiritual.
De hecho, la religión es un obstáculo inmenso para desarrollar una vida de plenitud y por tanto de despliegue de la espiritualidad.
Aunque se repitan infinitos lemas con la palabra “Dios” o “D-os” o cualquier otra cosa, aunque se usen símbolos sagrados, aunque se disfrace de santidad, aunque se menciona a la Torá y los profetas, no hay en la religión espíritu.
Los mercaderes de la fe lo saben, o lo intuyen, por eso se aplican a copiar lo espiritual para vender su mercancía podrida en envases de santidad.
Por tanto, ¡mucho cuidado!

En lugar de abocarse a la religión, o a la destrucción de la misma, lo interesante es llevar una vida acorde al Eterno, lejos de toda cosa que nos desvié del verdadero camino de santidad.

Pero, ocurre que mucha gente que ha podido tomar un sorbo de vida, al apartarse de la religión, pronto se siente vacía, como si les faltara algo, como si extrañaran el peso de la religión.
Entonces, lamentablemente vuelven a ella.
Sea a la organización religiosa que habían abandonado, a cualquier otra, o a formas religiosas particulares pero tan perniciosas como la religión organizada. Incluso fabrican sectas a su medida, con elementos del judaísmo y/o del noajismo (que recordemos ninguna de ambas es una religión, aunque se confundan con ellas).
Los motivos no te los diré, porque ya te los expresé en la “ecuación de la efectividad de la religión” más arriba. ¿Te animas a comentarnos cuáles elementos de esa ecuación provocan que la persona se sienta vacía, sin religión, y entonces neciamente opten por volver a paralizarse en alguna de ellas?

Des-religion-arse

A mí me gustaría cantar victoria en una proclama de no haber sido nunca religioso; de no haber creído nunca en ningún dios o religión que afectara mi conciencia de ser, mi forma de pensar-razonar, o mi forma de actuar.

Y estoy completamente seguro que muchos quisieran pensar como yo. El creer que se nació sin influencias parentales sobre ningún dios y ninguna religión para muchos de nosotros resulta como una medalla que con gusto llevaríamos casi que encarnada.

Y de hecho si hubiese sido así, si no hubiésemos recibido, como herencia y tradición, la religión y a dios, y si no hubiéramos tenido influencia de ninguna religión en ninguna de nuestras edades y etapas, ¡! Que alturas personales y sociales hubiésemos alcanzado ¡!

Seguramente estaríamos viviendo niveles de conciencias inimaginables, casi de ciencia ficción. Probablemente hasta físicamente fuésemos diferentes por no tener prejuicios que hayan detenido el proceso evolutivo, o científico, tecnológico, o ético, o vaya a saber qué.

A ciencia cierta hasta los sistemas políticos y jurídicos hubiesen sido distintos por haber sido céntricos en los derechos y deberes inalienables al ser humano, que no nacieron ni van a acabarse, sino que siempre han existido por ser inherentes a la condición humana. Que ningún dios se los dio y que ninguna religión reafirmó, sino que el hombre descubrió; tal y como descubrió la ley de la gravedad.

¡! Y ni hablar de la historia ¡! Cuan diferente hubiese sido la historia de la humanidad de no haber existido nunca la religión y su infeccioso dios. Creíblemente hoy fuésemos miles de millares de personas habitando nuestro planeta… y quizás en unos cuantos otros mundos tambien ¡¡ Con toda seguridad el computo de los años y las eras partirían del año cero del nacimiento de la primera persona, y fuese una celebración mundial (y planetaria) cada cumpleaños del hombre ¡¡. (Y si el que me lee quiere acompañarme en mi viaje utópico, le invito a que responda en los comentarios a la pregunta donde estaríamos hoy sin religiones).

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Y mi país… ¿Dónde estaría mi querido país sin la religión y sin su dios? Para serles sincero no puedo imaginar a mi patria sin dios, sin j-sus, sin la virgen, sin iglesias; porque todo su sistema político y de gobierno, toda su idiosincrasia e identidad se formó en torno a la religión y a su pestilencial concepto de dios.

¡¡ Que daño hace la religión en la capacidad creativa de la persona, que ni siquiera sea capaz de imaginar un país sin religión !!

Fin de mi sueño utópico. Porque la verdad es otra. Por más que se defienda el hecho de que algunos nacimos sin religión y sin dios, y pretendamos llevar esa medalla con orgullo, lo cierto es que estamos infectados de ella y de él.

Si no nos infecto la familia con religión y su dios, lo hizo la sociedad. Los 5 planos de la existencia de la persona [1] desequilibrándose y en caída libre hacia planos más inferiores que el de los animales por el hecho de haberse contaminado la conciencia del hombre con religión.

Porque la religión y su dios no dieron tiempo de que el ser humano pudiera haber explorado y explotado sus planos de existencia en toda sus dimensiones.

El prejuicio religioso castró a la persona de sus capacidades antes de que el ser humano supiera de ellas.

La religión y su dios nos convirtieron de seres humanos-personas [2], a algo parecido a un chimpancé con menos pelo, con lóbulo frontal y un poco más pensantes que un animal; con la chispa divina virgen e inalcanzable por estar en potencia las capacidades propias de la condición humano-persona, aun después de milenios de evolución.

Nuestro propio retraso, el personal y el colectivo, como sub-producto de la religión y su dios, es nuestra propia evidencia de lo infectado que estamos, aunque nos mofemos de no haber sido influenciados por la región y su virulento dios. Porque uno de mis mejores argumentos para coronarme como el no-creyente que siempre he creído que soy, se me cae cuando recapacito sobre lo influenciado que sigo estando de la religión y su emético dios.

Pero no todo tiene que ser lamentaciones y revolcones rabiosas sobre lo mal que seguimos estando. Porque negar la realidad no es sinónimo de que ésta deje de existir, ni admitir la realidad sea sinónimo de cambiarla. Hace falta hacer uso de los otros recursos humanos para regresar al estado original que tuvo la persona humana antes de su infección de religión. Un ejercicio que propone los que saben es el auto distanciamiento y la auto trascendencia (capacidad de verse objetivamente para corregirse y superarse. Y me disculpa por favor Dr. Frankl si estoy haciendo uso de su metodología ignorantemente).

Personalmente, no he encontrado mejor ejercicio para un auto distanciamiento y la auto trascendencia que las preguntas existenciales. Esas que no tienen respuesta de “si” o “no”, de “cierto” o “falso”, ni tienen respuesta inmediata; sino que su respuesta se construye en tiempo real. Preguntas existenciales tales como: ¿Quién soy?, ¿que soy?, ¿dónde estoy?, ¿para donde voy?, ¿quién es mi prójimo?, ¿cuál es mi deber?, ¿cómo hay que responder?, ¿qué es ser responsable?, ¿qué es ser consiente?, ¿qué es ser persona?,¿ qué es el bien?, ¿qué es ser bueno? etc, etc

En conclusión, no es nuestra culpa la deformación física, emocional, social, intelectual y espiritual que hoy en día nos aqueja debido a la de la religión y su dios; pero es nuestra responsabilidad des-religion-arse con el objetivo de llegar a ser lo que alguna vez fuimos antes del cáncer religioso; y no segur siendo religiosos cayendo en el autoengaño de que no se es.

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[1] http://serjudio.com/creencias/planos-de-religiosidad

[2] http://serjudio.com/dnoam/rap140.htm?hc_location=ufi , http://serjudio.com/rap2851a2900/rap2868.htm?hc_location=ufi

Realmente libre?

Esta es una observación del Dr. Viktor Frankl, de lo que les sucedía a los prisioneros judíos, especialmente en su psiquis, luego de ser liberados del peor campo de concentración:

“…En terminología psicológica lo que le sucedía a la prisioneros se denomina ¨despersonalización¨… Sería un error creer que un prisionero liberado no necesitaba ya ninguna atención. Hemos de tomar en consideración lo siguiente: una persona sometida a una tención psicológica tan tremenda y durante tanto tiempo corre un cierto peligro en el momento de la liberación, especialmente si esta se produce de forma brusca. Este peligro (desde el ángulo de la psicohigiene) es la contrapartida psicológica de la aeroembolia. De la misma forma que un buzo-sometido a una intensa presión atmosférica- correría serio peligro si se sacara la escafandra de repente, de la misma forma el hombre liberado repentinamente puede sufrir un daño en su salud Psíquica…”   [1]

Según las apreciaciones clínicas del Dr. Frankl, una persona que ha estado sometida durante algún tiempo a cierta presión psicológica (como por ejemplo la presión de la religión de turno) de la cual ha sido liberado por otros o por él mismo, necesariamente requiere un proceso de “descompresión controlada”; algún proceso de reajuste en sus ideas, conceptos o apreciaciones de las que fue sometido y que ha aceptado como verdades absolutas.

El panorama del liberado de la religión es claro: se encuentra en el estado de vulnerabilidad más alto del que puede suponer. Sin ningún tipo de ayuda que le guíe en su proceso de desintoxicación religiosa convertirá su recién encontrada y virgen identidad, en una apayasada parodia de la identidad judía, como triste secuela del desequilibro psíquico.

El peligro que corre en apayasar la identidad no-judía se evidencia al negar el auxilio y la ayuda en conocer y desarrollar la propia identidad. Se sigue creyendo, suponiendo y actuando con una ideología religiosa (cristianizada en la mayoría de los casos), sin desarrollar una línea de pensamiento autóctono, propio e independiente de las religiones.

Se sigue neciamente con conceptos heredados de las religiones sin provocar un desligue violento o paulatino de esas ideas; y para colmo de males, religiosos disfrazados de noajidas y judíos, impiden la purga mental al ofrecer librejos, enseñanzas en videos en Facebook desde ciudades santas, y cuanta tontería se les ocurra.

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Conceptos de paraísos, espiritualidad, dios, mandamientos, obediencia, etc, siguen viciados con religiosidad por las personas que han sido liberadas de sus filas; restando importancia a preguntas existenciales tales como: ¿Quién soy?, ¿que soy?, ¿dónde estoy?, ¿para donde voy?, ¿quién es mi prójimo?, ¿cuál es mi deber?, ¿cómo hay que responder?, ¿qué es ser responsable?, ¿qué es ser consiente?, ¿qué es ser persona?,¿ que es el bien?, ¿qué es ser bueno? etc, etc…; preguntas que nos ayudarían a (re) construir nuestra propia identidad sin copias y sin parodias.

En la medida que nos volvamos conscientes de la identidad no-judía, necesariamente y como consecuencia lógica tendríamos que asombrarnos las profundidades que eso implica [2], y no buscar la asimilación con la identidad judía.

Este sitio funciona como auxiliar terapéutico en el proceso de reencuentro de la persona con él mismo. Es claro en la diferenciación de las identidades judías y no-judías. No son iguales ambas identidades, ni admiten mezclas extrañas de una hacia la otra; ambos (judíos y no-judíos) coexistimos en este mundo con un mismo fin, pero con diferente marco normativo; aunque para algunos afectados por la descompresión descontrolada a que fueron expuestos cuando se liberaron no lo quieran aceptar.

 

 

[1] El Hombre en Busca de Sentido. Viktor Frank. Pag 112-113

[2] http://serjudio.com/sitra-ajra/idolatria/noajismo-tambien-en-antiguas-enciclopedias-judaicas#comment-11105?show=1

La conquista de las religiones

Las religiones, falsas todas ellas, y sin embargo conquistan a miles de millones, una y otra vez.
(Recuerdo que noajismo y judaísmo NO son religiones, aunque algunos las vivan como tales y se use muchas veces esta palabra para hacer referencia a ellos).

Presento ahora algunas de las pistas para resolver este misterio.

1- El origen material de todas las religiones es el EGO. Los dioses, ángeles, salvadores, etc., son representaciones de ese salvador/destructor interno que todos poseemos, ya que es una zona de nuestro cerebro. Buscamos con desespero tener el control, superar las sensaciones de impotencia, para lo cual disponemos incorrectamente de las herramientas del EGO, las cuales no sirven para esta finalidad, por lo cual no obtenemos realmente lo que perseguimos. Seguimos faltos de control, impotentes, y confundidos. Sin embargo, nos ilusionamos con ser todopoderosos, con dominar a los elementos, aunque a duras penas dominamos alguna cosita de nuestra existencia.
Allí, en el rostro de cada dios, está el EGO.
(Recordemos que Dios no es uno de esos dioses, ni representa al EGO, aunque para muchos sea sentido como tal, por desgracia).

2- El origen espiritual de las religiones es la NESHAMÁ (espíritu, Yo Esencial), que nos forma a cada uno de nosotros.
Somos NESHAMÁ, pero no tenemos órganos sensoriales para captarla. Percibimos los ecos de su tenue voz. Sentimos su LUZ, pero es menoscabada por nuestras acciones/omisiones que nos desvían del camino espiritual. Como resultado se interponen cáscaras y máscaras entre la LUZ y nuestra conciencia.
De los retazos de chispas que llegamos a captar entre ensoñaciones se va formando una intuición de “algo diferente”, “otra cosa”, “un algo sobrenatural”. Si siguiéramos la senda espiritual, sincronizando las máscaras del Yo Vivido con el rostro del Yo Esencial, si quitáramos las manchas de nuestros errores/pecados por medio de la TESHUVÁ, si lleváramos una existencia plena en cada una de las dimensiones, entonces no disfrazaríamos los retazos percibidos de la NESHAMÁ como dioses y salvadores, sino que entenderíamos nuestra real conexión con el Uno y Único, desapareciendo así por completo toda religión y superstición.

3- Los emisores y sostenes de las religiones se encargan de elaborar y mantener ese pan podrido que les alimenta su EGO. Emplean las herramientas del mismo: llanto, grito, pataleo y desconexión de la realidad, con todos sus derivados.
Particularmente hacen uso de la manipulación emocional a través de tremendas amenazas para la vida en este mundo así como para una vida posterior; además hacen creer que la persona es pecadora, corrupta, destinada al sufrimiento eterno sin remedio en sus manos y sin forma de limpiarse por actos; pero prometen salvación única y exclusivamente a través de las ideas, creencias y rituales que ellos impulsan.
Es una terrible cárcel en la cual al prisionero (en verdad, rehén) no se le permite demostrar su inocencia, ni se le habilita a un juicio justo, no se le concede clemencia, ni se le permuta su condena a cambio de una vida ejemplar, ni se le libera tras de su muerte; solamente se es “libre” esclavizándose a la religión.
Incluso cuando la persona es inteligente, emocionalmente centrada, cae ante esta espantosa máquina de extorsión, puesto que es un mensaje que se repite insistentemente, desde siempre, que no perdona, que no permite la disidencia, que no habilita el pensamiento divergente, que condena y machaca sin piedad. Así, el intelecto se deja secuestrar por la emoción, y la emoción se embota detrás del EGO.
Pero, si la persona se somete, si deja de molestar con preguntas, si se arrodilla en impotencia, entonces es recompensado con promesas fantásticas. Se le premia con idiotizantes fantasías, pero que llenan de cierto sentimiento de poder, de complacencia, de al final ser “más que vencedor”, cuando ciertamente no es más que un perdedor y que se pierde en su desvío.

4- Tal como el niño desesperado por la atención de los padres, estamos todos nosotros por sentir la Presencia del Padre.
Suele pasar que el niñito que comete fechorías, miente, se burla, es descuidado, no estudia, etc., es recompensado por los padres que le prestan entonces atención a sus malas conductas. Entonces el niñito aprende que si quiere que sus padres le atiendan, debe portarse mal. No habrá vuelta atrás sencilla, cuando se instala la rutina de portarse negativamente y a cambio obtener el premio de la atención de los mayores. La rutina se convierte en un hábito, una segunda naturaleza, que actúa automáticamente.
Entonces, la persona prefiere ser llamada pecadora, que le traten como pecador, que le endilguen acciones que no cometió, que le amenacen con el infierno, que le llenen de miedo con dioses castradores y siempre vigilando desde el enojo; porque eso al menos tiene como recompensa que hay un dios atento, prestando atención.
Entonces, es un cierto elogio cuando el gurú de turno le escupe al rostro para marcarlo como pecador, puesto que al menos demuestra que está siendo alguien para ese dios.
No le sirve el mensaje liberador del noajismo y del judaísmo, en donde la responsabilidad y el compromiso están en la acción personal, en la construcción de SHALOM, por medio de acciones de bondad y justicia. Prefiere el bailoteo infantil y enfermizo, la palabrería hueca y pomposa, los rituales complejos y ridículos, la sumisión cansina y absurda, el maltrato evidente y sutil, el regalar hasta lo que no tiene para llenar la panza inflada de su gurú, prefiere cualquier cosa rastrera siempre y cuando se obtenga a cambio la atención del dios.

5- Las religiones se encargan de hacer pasar el plano emocional como si fuera el espiritual, en una grosera y malparida confusión.
Así, llenan a sus seguidores de mensajes que embotan la emotividad, que la llenan de éxtasis para al minuto siguiente desinflarla con pesadillas y terrores, para luego levantarla hasta los cielos con melodías y gritos eufóricos, para patearla luego por los pisos de la culpa y el remordimiento. Es un juego perverso, una montaña rusa emocional, de llanto mezclado con risotadas, de parranda lujuriosa mal encubierta con mediocre santurronería monacal. Todo batido y mezclado para que sea la emoción la que comande, que secuestre al pensamiento, que el cuerpo se alborote, que el plano social se convierta al mismo tiempo en prisión y tela de araña. Entonces, muy lejos queda la LUZ, bloqueada afanosamente por estas técnicas ensayadas hace milenios, desde el principio de la religión organizada, allí con el rey Nimrod.
Desaparece la espiritualidad de la vida, y es suplantada con lo emocional. Entonces, se considera espiritual el sentimentalismo, las sensaciones alborozadas, la música persuasiva, los gritos “aleluyescos”, y toda la parafernalia religiosa, que es eso, religiosa pero no espiritual.

6- Se somete al cuerpo también, sea a excesos para un lado así como para el otro.
No debe quedar ninguno de nuestros cinco planos equilibrado y correctamente nutrido, sino que el caos debe liderar. Allí donde no hay sincronía ni comunicación, es mucho más sencillo someter.

7- Se toman elementos genuinamente espirituales pero se los disfrazan para que sean parte de la religión.
Entonces, la Torá es la biblia, la cual es manipulada a gusto y disgusto del gurú.
Shabat, es el día de reposo, para hacer con él un motivo de agobio.
Las relaciones sexuales matrimoniales, un vicio malicioso que debe ser evitado o sostenido con el gurú, a espaldas del marido/esposa.
Así con todo lo que es sagrado que es usurpado y corrompido para estar en el arsenal mortificante de los amos de la religión.

8- Por supuesto, la invención de personajes antagónicos, que promueven los valores contrarios a la religión y que deben ser combatidos y exterminados.
Cualquiera que sean esos demonios, sean seres metafísicos o personas de carne y hueso, gente real o imaginaria; se precisan para tener un enemigo contra el cual luchar y desviar la atención de todos los puntos anteriores, entre otros beneficios oscuros que se obtiene con estas delirantes imágenes.
La batalla se puede librar en supuestos campos sobrenaturales, sin consecuencias directas visibles; o pueden ser las terribles manifestaciones como la Yihad, las cruzadas, la inquisición, o todo otro tipo de barbarie similar.

Ahora, algunas preguntas que me gustaría leer sus respuestas de tu parte:

  1. ¿Te sientes capaz de determinar cuáles de estos ítems corresponden a tu religión?
  2. ¿Será que existen religiones, o son todas variantes de la misma religión?
  3. ¿Fenómenos sociales tales como el nazismo, tienen algo diferente a las religiones?
  4. ¿Cómo hacer para no vivir en una religión?

ALZO LA VOZ

Hace poco se publico en serjudio.com un artículo que surgió debido a un E-mail que fue enviado al señor Ribco plagado de una intolerante violencia[1], y que me hizo pensar (y recordar) los múltiples ataques que ha recibido tanto el More Ribco como también el profesor Ortiz[2], a través de décadas de servicio gratuito y desinteresado que han brindado en serjudio.com y en Fulvida.com.

Pero también me ha hecho pensar la posición de indolentes y pasivos en que muchos de nosotros los no-judíos[3] nos atrincheramos, mientras observamos como a ambos los han querido conducir al “paredón de fusilamiento” debido a sus luchas para que el espíritu humano no se extinga en los hornos de la religión.

Hemos sido muchos (cientos, miles o millones; no lo sé) los no-judíos que nos hemos visto beneficiados de manera gratuita. Unos han abandonado sus vicios eclesiásticos, otros han encontrado sendas apropiadas para la vida; unos otros han confirmado sus sospechas razonadas de que la religión de turno los estaba estafando (y matando literalmente), mientras que otro tanto han encontrado una fuente de Moral y de Ética (¿y por qué no decirlo? de espiritualidad también. Porque bueno… hasta los ateos nos hemos espiritualizado).

Pero lo cierto es que sin obligación alguna, el compromiso de ambos ha sido notablemente visible a lo largo de los años.

¿Será que el judío tiene obligación con un no-judío de mostrarle su camino e identidad, y tras de eso soportar sus insultos?

No. Suficiente con sus propias obligaciones. Es más, en el caso del señor Ribco, sus padres milenios antes lo comprometieron con un adeudo serio con Dios, Israel y con él mismo[4] ¿Qué se gana con una obligación “de hecho” y no legal que ha asumido para con el no-judio? Nada, exceptuando el cariño y amor de muchos.

Y del Profe Ortiz, ¿tendrá obligación para con el no-judío también, en mostrarle la senda correcta; la vía jurídica divina de su proceder y vida?

Tampoco. Suficiente con las obligaciones divinas y legales que ha asumido para con él, su familia, y su identidad. Y al igual que el More, el profe Ortiz no gana nada, exceptuando el cariño y amor de muchos.

Pero como en ambos casos, por los buenos sentimientos de unos despiertan el lado negativo en otros.

¿Y por qué?

Envidia en el caso de Yehuda pareciera ser la respuesta[5].

Estar chismeando en lo que hace el profesor pareciera ser la respuesta en su caso[6]

O tal vez, eso es lo que personalmente quisiera yo creer.

Pero sea cual sea la respuesta a tan innecesarias preguntas, lo cierto es que nuestra posición no debería ser pasiva, observadora, arremetedora de inactividad, de espectador circense.

Hoy en día, somos más que hace décadas atrás. Ya tenemos una voz más fuerte y sonora por ser muchos los que defendemos nuestra libertad que como no-judíos tenemos.

No deberíamos permitir más esos arremeteos de violencia que quieren callarnos o intimidarnos; ni contra Yehuda, ni contra el Profe, ni contra de ninguno de nosotros.

Y que éste sea uno de muchos de los artículos que alzan la voz.

 

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[1] http://serjudio.com/sitra-ajra/jesus/malabares-del-circo-religioso

[2] http://serjudio.com/personas/re060306.htm  solo por poner un ejemplo de los muchos más que se pueden leer en la página web de antaño http://fulvida.com/nosotros/sernoajidacom/

[3] Si me permiten, usaré el término “No-Judio” en lugar de otro, para incluir a todos lo que se han beneficiado de las paginas web en mención. Sea los que creen que el noajismo o judaísmo es una religión, lo que hacen de ambas identidades una religión, lo que nos hemos identificado a pesar de no tener una religión, los que tienen religión y a pesar de eso nos siguen leyendo, los que se han identificado como noajidas pero se comportan como religiosos, los ateos, los agnósticos, los cristianos, los musulmanes, los judíos, y todos aquellos de todas formas siguen visitándonos y beneficiándose del buen alimento que ambas paginas desinteresadamente tiene servido.

[4] “…Los judíos, recién liberados de la esclavitud de Egipto, vieron a los Cielos y dijeron al Eterno: ‘Si Tú nos entregas tu Torá, nosotros te entregamos a nuestros hijos’. Respondió Dios: ‘Ya que ustedes me ofrecen a vuestros hijos, Yo les entrego mi Torá’”. Rabbi Meir en http://serjudio.com/personas/pueblo-judio/secreto-de-continuidad

[5] http://serjudio.com/sitra-ajra/idolatria/¿que-descendio-para-los-gentiles-en-sinai-cuando-descendio-la-tora-para-los-judios

[6] http://fulvida.com/2013/01/08/el-no-vivo/

No soy feliz, vamos que la vida es una fiesta

Acompaña este texto otra de esos mensajes con aparente contenido de conciencia e iluminación, como si de una verdad celestial revelada se tratara. La gente corre a poner “likes” y a compartirla, es que es el cliché dulzón y apático que gusta, pero que perjudica a la postre el crecimiento de la persona y del colectivo en su multidimensionalidad.
Ahora te explicaré, si me permites y acompañas.

“En la vida, en ocasiones, hay que decidir entre lo que debes hacer y lo que quieres hacer.
Haz lo que debes y harás feliz a los demás,
haz lo que quieres y te harás feliz a ti mismo”.

Sí es cierto, en la vida hay ocasiones que debemos decidir entre lo que queremos y lo que debemos hacer.
Claro que sí.
De manera normal y despierta, si no estamos adoctrinados y/o empobrecidos internamente, creo que no pasa un minuto sin entrar en el conflicto entre el querer y el deber.
La puja entre las dimensiones de nuestro ser, es natural. Es lo esperable (http://serjudio.com/exclusivo/cterapia/padre-de-la-religin).
Lo saludable es aprender a nutrir cada dimensión cuando y como corresponde, evitando caer en acciones perjudiciales para uno y/o los demás (http://serjudio.com/exclusivo/cterapia/decisiones-para-tomar).
Y lo ideal es conseguir la armonía derivada de permitir que cada dimensión ejerza el rol para el cual fue creado (http://serjudio.com/cterapia/cab051228.htm).
Entonces, estamos de acuerdo con la primera de las frases.

El problema explota luego, con el resto de la prédica.
¿Cumplir con el deber es para hacer feliz a los demás? Y si fuera así, ¿es eso negativo?
El deber social está pactado para permitir que cada uno desarrolle su vida, sea en conjunto o en solitario. Que hagamos nuestra vida, sin por ello afectar a otros con nuestras decisiones o falta de ellas. Entonces, si actúo según el deber, estoy participando de un contrato que me beneficia, tal cual beneficia a mi vecino.
¿Hay algo de nocivo en ello?
Por otra parte, si cumplimos con nuestro deber de ayudar al prójimo, colaborar con el orden social, respetamos las leyes, actuamos con responsabilidad para construir una mejor convivencia. ¿Es eso algo para censurar?
Entonces, si mi deber ayuda a hacerte feliz, y a mí no me perjudica injustamente… ¡bienvenido sea el deber!
Es lo que surge de acatar el mandamiento de “amarás a tu prójimo como a ti mismo”. No lo debo hacer si me da placer,sino porque es una orden. Al cumplirla, se espera que me regocije yo junto a mi compañero, y de esa forma prospere una sociedad saludable.

Claro, por supuesto que si el deber es sinónimo de mandatos aberrantes, de cuestiones que torturan al ser o al conjunto, de trampas manipulativas en formato de códigos legales, de compulsivas acciones que afectan la integridad, y que se cumplen por miedo, o a fuerza del adoctrinamiento, entonces se debe tener mucho cuidado para no caer en ellas… ¿o sí, dependiendo de las circunstancias?
Pero, no estaríamos haciéndolas para hacer feliz a nadie, sino sencillamente para escapar de un temido mal peor.
De cierta forma, nos mitiga un sufrimiento, lo que puede equivaler a un pequeña dosis de alegría. Pero… nada bueno hay en esto al final del día.

Y, la última frase, la que seguramente fue escrita para obtener la aprobación de la gente: “haz lo que quieras y te harás feliz a ti mismo”.
¿En serio?
¿Realmente, alguien que la piensa un par de segundos puede estar de acuerdo?
¿Es necesario que la rebata y demuestre su completa falsedad, e incluso horrorosas consecuencias?
Así que hacer lo que el deseo personal impulsa, es la manera de obtener auto satisfacción siempre, placer, felicidad.
¿Esta afirmación más falaz a qué grados de enfermedad, caos y destrucción personal y colectiva puede conducir?
Escucho las respuestas en la zona de comentarios.

Pero claro, a muchos les encanta creer que el querer es poder, que el pensamiento mágico positivo es la clave de un secreto de poder, que hay deidades que son manejables según la humana voluntad, que el deseo es lo principal de todo y nada más importa.
Como niños sin conciencia ni real poder, que solamente buscan el placer y evitan el sufrimiento.
Como gente sin compromiso, que solo están interesados en disfrutar el momento.
Interesados en llenar la propia panza, con la excusa de cumplir el ideal del propio deseo.
Triste, pero es lo que se ve a menudo, en todos los ámbitos, dominados por el egoísmo y no por el SHALOM.

Malabares del circo religioso

Recibí una carta plagada de errores, prejuicios, preconceptos, creencias fútiles, odio disfrazado de piedad, alusiones a Dios pero con alto grado de idolatría e ignorancia, muchísima soberbia mal maquillada como humilde misionerismo; es decir, las típicas de cierto sector de la población. En este caso identificado en su email como “juventud por cristo mexico”.
Esta aburrida y hueca misiva debería haber seguido el destino de sus innumerables hermanas, ser enviada sin más que una rápida mirada al tacho de basura, al olvido más profundo y sin retorno.
Pero no sé el motivo, quizás lo descubra al escribir estas líneas, pero esta vez quise compartir algunos pensamientos o sensaciones que me surgen de su lectura.

Decía tal cual lo siguiente:

Ignora usted la Escrituras que usted mismo se jacta, bien dijo Jesus: ignora usted las Escrituras y el poder de Dios. Hay varias profecías que dicen que el Mesías vendría antes de la destrucción del Templo, dicho templo seria destruido por un príncipe, ese príncipe se llamo Tito el emperador romano, también dicen las Escrituras  que las monedas por las que traicionarían al Mesías serian lanzadas al tesoro del templo. La pregunta es ¿si Jesús no es el Mesías y es según usted un impostor, si ustedes esperan todavía al Mesías , en que Templo se harían estas cosas, le recuerdo que ustedes no tienen Templo?. Piense lo y estudie Las Escrituras. La Biblia si habla de otro templo, el que ustedes quieren volver a construir, solo que el que se presente ahí será el anticristo y si usted no habré su corazón a Jesús será engañado y peor aun, sera condenado por la eternidad, porque el que ni tiene al Hijo de Dios no tiene la vida si no la ira de Dios está sobre su cabeza.

Reflexione y preguntarle a Dios, él es encontrado por los que le buscan de verdad.

Dios le bendiga “.

Ignora usted la Escrituras que usted mismo se jacta
Me gustaría saber de cuáles escrituras me jacto pero ignoro, pero, este buen samaritano no me ayuda al respecto. Es una pena, porque así no me deja más que en mi supina ignorancia y carente de la posibilidad de mejorarme, si eso fuera posible. Porque, de poco vale señalar un error si no se ayuda a corregirlo. Claro que con el simple señalamiento ya se está haciendo un favor, porque podría ser el primer paso para el cambio, al tomarse conciencia de estar en el error. Sin embargo, acusar agresivamente de algo, sin indicar con alguna mediana precisión cuál es ese algo, realmente de poquito sirve.

bien dijo Jesus: ignora usted las Escrituras y el poder de Dios.
En su lugar, y en vez de darme una mano para corregirme, prefiere citar a un personaje que él seguramente adora servilmente y reverencia como una potestad celestial.
Cosa que no puedo, ni debo compartir en lo más mínimo.
Es que Dios me lo impide, igual que a él, ser sumiso a falsas deidades, adorarles, seguirles.
Por tanto, flaco favor me sigue haciendo al involucrar como evidencia de mi ignorancia a un personaje sin relevancia alguna en el plano espiritual (y de hecho, que perjudica a quien quiera brillar a pleno con la Luz del Espíritu), sin valor para fundamentar principios de ética o moral, sin aportes a la cultura o el conocimiento, y que para peor… ¡es solamente un personaje ficticio, que ni siquiera tuvo existencia! Su existencia está en las creencias de sus seguidores, o en la mente de los que sin conocimiento repiten lo que estos seguidores afirman que es verdad y por ello ya debe ser respetada como tal.

Hay varias profecías que dicen que el Mesías vendría antes de la destrucción del Templo, dicho templo seria destruido por un príncipe, ese príncipe se llamo Tito el emperador romano, también dicen las Escrituras  que las monedas por las que traicionarían al Mesías serian lanzadas al tesoro del templo.
Sería genial tener una lista precisa y correcta de cada una de estas supuestas profecías. Por supuesto, que sean parte del TANAJ y no de obritas idolátricas y usurpadores. Que además, no dependan de la mediocre y pésima interpretación de los desleales al Eterno, sino que sean claras y evidentes en sí mismas, y que no contradigan las explicaciones tradicionales y mayormente aceptadas por los verdaderos Sabios del TANAJ (que, por supuesto, no son miembros de iglesias o sectas foráneas al judaísmo).
Estaré a la espera de tal lista para conocer dónde informa Dios que el templo debe ser destruido tiempito antes de la venida del Mesías.
Quiero comprobar que realmente esas varias profecías digan que un príncipe es el culpable de tal destrucción.
Corroborar que se trata de profecías relacionadas al Segundo Templo y no al Primero.
Encontrar que las tales profecías dicen que el príncipe debe llamarse Tito y ser romano.
Ver dónde dice que alguien traicionaría al verdadero Mashiaj por unas monedas, y que éstas serían lanzadas al tesoro del Templo.
Si alguna de estas supuestas profecías no existe, está tergiversada, no son varias como afirma, no aplican realmente al sujeto ficticio (y creado adrede con profecías a mano, para tratar de hacerlas coincidir) que adora el emisor de esta carta; ¿tendrá la nobleza para apartarse de su falsa creencia, abandonar definitivamente la idolatría, ser finalmente fiel a Dios y no a las fantasías de su EGO?

Piense lo y estudie Las Escrituras. La Biblia si habla de otro templo, el que ustedes quieren volver a construir, solo que el que se presente ahí será el anticristo
Supongo que en la torpeza habitual del fanático, traerá a colación la visión de Daniel 9:24-27.
Si partimos de este punto, ya queda demolida la tramoya del misionero; porque, Daniel NO ERA profeta, y sus visiones son de un grado ínfimo, casi nulo, en lo que respecta a valor profético. Es por ello, que no en vano, los dueños y poseedores del TANAJ, que son los judíos, NO LO tienen en la sección dedicada a los profetas; sino en la que está destinada a libros inspirados. Así pues, tomar a Daniel el visionario como fuente de profecía, indica desde el inicio un fracaso conceptual.
Pero, si seguimos analizando un poquito, veremos que la tan manida visión (alias profecía) de las 70 semanas nada tiene que ver con el personaje mitológico que el escribiente adora y reverencia hasta el fanatismo ciego.
Como el tema de las 70 semanas ya lo explicamos en extenso (http://serjudio.com/exclusivo/respuestas-a-preguntas/resp-4299-%C2%BFlas-setenta-semanas-profeticas-de-daniel), obviamente que no dedicaré una línea más al respecto.
Por supuesto, alguien tan sumergido en sus creencias, no querrá ver la luz, preferirá dar excusas, repetir lemas, enojarse, insultar, maldecir, condenar al infierno, negarse a pensar un poquito en que quizás gente más sabia e inteligente que le ha precedido supo hacer bien los cálculos y las interpretaciones. Ya sabemos como funciona el EGO cuando secuestra el pensamiento. Supongo que en el caso del escribiente no habrá muchas diferencias con lo habitual. Entonces, se empecinará en su “verdad”, y hará malabarismos y piruetas en un nuevo intento por defender lo indefendible. Como ya ha hecho, al mencionar un anticristo constructor del templo y otras rarezas que obviamente no encuentran una letra de confirmación en el TANAJ.
¿O sí?
¿Se menciona en el TANAJ al mesías anti mesías?
¿Dónde?
Entonces, ante tanta evidencia de pobreza argumental, de fanatismo, de odio mal disfrazado, de idolatría enmascarada como santidad, ¿qué podemos hacer? ¡Desearle de todo corazón que se mejore pronto!
Y de paso, seguir esperando una lista detallada de VARIAS profecías al respecto, y repito que no estén adulteradas, y que estén en sintonía con la interpretación judía tradicionalmente aceptada.

y si usted no habré su corazón a Jesús será engañado y peor aun, sera condenado por la eternidad, porque el que ni tiene al Hijo de Dios no tiene la vida si no la ira de Dios está sobre su cabeza.
Bueno, la tradicional prédica iracunda y amenazante de los adoradores de un dios y salvador imaginario.
En sus creencias erróneas tienen a un dios superior que odia a sus criaturas, con tanta saña y asco que los condena a un fuego eterno, ¡sí eterno!, simplemente por no tener fe en un muchachito de una novela mal redactada.
Un dios tan bajo, tan miserable, tan patético, tan inspirador de repugnancia, tan idolátrico, necesariamente NO ES DIOS.
No es el Dios que retrata el TANAJ.
No es el Dios que liberó a mis antepasados y les reveló en directo la Torá.
No es el Dios de los patriarcas del pueblo judío.
No es el Dios de los gentiles que Le son leales.
La repulsiva marioneta que llaman dios los fieles del falso redentor, evidentemente no es el Creador ni Señor del universo; sino solamente una figura mojigata y vengativa de sus mentes acaloradas y extraviadas.
Una imagen fraudulenta, idolátrica, ofensiva, blasfema, que por supuesto no encuentra un punto siquiera de relación con el Uno y Único.
Ya que tanto pregona en otros ignorancia en Escrituras, espero pronto que indique con precisión donde en el TANAJ ordena que el judío, o el gentil, deben tener fe en un falso redentor, o si quiere en el Mesías verdadero, o en caso contrario se va uno a freír en el infierno eternamente. Dónde se habla de fe. Dónde se habla de condenación a los faltos de fe. Dónde que el Mesías es el que salva de una condena eterna posterior a esta vida. Dónde que Dios odia a Sus hijos, la humanidad, y por ello nos condena eternamente antes siquiera de haber hecho cualquier cosa errónea nosotros.
Por supuesto, no hay nada de ello en el TANAJ. Pero, otra vez, saltarán los saltimbanquis a agarrarse de una letra, mal entendida y pésimamente interpretada por ellos y sus amos, para con ello demostrar sus absurdidades y venenos mortales.

Reflexione y preguntarle a Dios, él es encontrado por los que le buscan de verdad.
Ya lo hice, y me dijo que usted está equivocado en TODO.
Le volví a preguntar, por si acaso no había entendido, y me contestó claramente y sin lugar a dudas que TODO lo que usted pregona es una terrible distorsión, sino una completa y total mentira.
Ahora que hice lo que me recomendó, y obtuve este resultado: ¿qué hacemos?
¿Es acaso Dios hombre para mentir?
Más bien, creo que usted ha sido engañado, por su EGO y por sus amos de religión.
Ahora es usted su propio esclavista, y según me parece se ha entrenado para esclavizar a otros.
Difícilmente dará el brazo a torcer, aceptará con humildad su fracaso completo y será digno como retornar al Padre, abandonando por completo la miseria que es su vida (no sé en lo económico, estoy hablando de lo espiritual).
Sería bueno que dedicara su tiempo a mejorar de su mortal enfermedad, a ayudar a curar a aquellos que ha infectado, a construir SHALOM con acciones de bondad Y justicia, cosa que SÍ ha sido varías veces profetizado por profetas de la verdad como el único camino a la vida.

Que pase usted bien, que el verdadero Dios le bendiga y por favor, atrévase a salir de su celdita mental, verá que tiene tanto por desaprender y muchísimo por aprender para poder realmente por primera vez disfrutar de todo lo bueno que Dios le ha dado. Especialmente la Presencia de Dios en su interior, que usted ofende y repulsa cada vez que adora a su ídolo.
Tenga paz, salud y prosperidad.

¿Yo tengo fe?

Nacemos tremendamente necesitados y en casi total impotencia. Por si fuera poco, todo el ambiente y modo de funcionamiento ha variado de un momento al siguiente.
El terror es sentido intensamente y no tenemos como mitigarlo, pues no contamos con elementos de comparación previa, ni un raciocinio que nos ubique en lo pasajero de nuestro malestar, ni palabras que identifiquen lo que nos sucede y nos brinden alguna orientación.
Estamos a merced del espanto y apenas provistos de unas muy básicas y primitivas herramientas para la supervivencia.
Esa pesadilla terrible queda grabada en lo más recóndito de nuestra memoria orgánica, en un lugar inaccesible al lenguaje, sin códigos compartidos socialmente para representarlo y mitigarlo, y por tanto con un poder destructivo inmenso y que apenas puede brota de una u otra forma.

Nuestra forma natural de supervivencia es llamar la atención, por medio del llanto, especialmente del grito, y el pataleo; para así obtener así satisfacción a nuestras necesidades. Si por algún motivo no funciona el llamado, entramos en estado de desconexión con la realidad, como una forma de preservar la energía, y fantasear que estamos protegidos y calmar un poco el terror; para luego volver a sentirlo y reiniciar el alboroto reclamando ser atendido.
Además. tenemos un limitado pero útil repertorio de movimiento reflejos; todo encarado a la misma finalidad, sobrellevar la impotencia y mantenerse con vida.
Es tan maravilloso, en su simpleza. Es espantoso, en su sumisión.
Estas herramientas dependen de porciones profundas de nuestro cerebro, que compartimos con otras especies animales.
Nosotros le hemos dado el nombre de EGO, aunque en las neurociencias este vocablo no tiene cabida.
En la Tradición se le denomina comúnmente como IETZER HARÁ.

Las reacciones nacidas del EGO a la necesidad e impotencia se va repitiendo sucesivamente, creando así por encima del reflejo del instinto también un hábito, una conducta que de tanto repetirse se automatiza.
Entonces, de forma natural nos vamos entrenando para obtener un sorbo de satisfacción, de poder, de seguridad cuando hacemos uso de estas herramientas toscas pero efectivas.
Aprendemos a “controlar la realidad” sin siquiera darnos cuenta.
En verdad, no es más que una ilusión de poder, puesto que es la debilidad que usamos para que alguien con “poder” nos resguarde de nuestros sufrimientos.

De este modo, quedan inscriptos en lugares profundos y míticos de nuestra inconsciencia los patrones de conducta que nos movilizarán y serán también la base sobre la que se sostendrán las creencias por medio de las cuales modelamos nuestra realidad.

En una síntesis muy esquemática:
sentir impotencia –> reacción automática de manipulación –> obtención de cierta satisfacción –> creencia de control.

Pero, podría ser también:
sentir impotencia –> reacción automática de manipulación –> no hay satisfacción –> aumento del sentir impotencia –> reacción automática de manipulación aumentada –> etc.

Cuando crecemos, no varía sustancialmente este cuadro.
Podemos añadir conductas, que son ramificaciones de las herramientas básicas del EGO.
Podemos actuar con mayor uso de la inteligencia, pero si en la base se encuentra el EGO, se repite una y otra vez el modelo infantil, primitivo, que a esta altura ya es enfemizo.

Pero, podemos aprender modos alternativos, que no dependen del EGO, sino de otras fuentes en nuestro interior. Pero, como sobre esto ya hemos trabajado en demasía, ahora seguiremos por otra lado.

Toda religión surge como adhesión sumisa al EGO.
Tal vez de manera difusa la religión sea un camino entreverado y complicado para encontrar al verdadero Uno; pero en su origen y desarrollo podemos afirmar que no hay orientación espiritual en la religión, sino solamente adoración al EGO; el cual es sentido como un salvador milagroso, la fuente misteriosa de vida, la figura mágica que todo lo puede y rescata de la muerte y del dolor. El EGO, quien controla la realidad y mueve los elementos para que se orquesten a satisfacer las necesidades y deseos del siervo del EGO.
Cambia la palabra EGO por el nombre de cualquier dios, y verás que es una descripción fiel de la religión.
Recordemos, ni el judaísmo ni el noajismo son religiones, aunque tristemente muchas personas las vivan como tales, y lleven a sí mismos y a otros a espantosas confusiones. Es que, ser judío y noájida no quiere decir estar libre del influjo del EGO.

Así surge la fe irracional, aquella de creer incluso en absurdos. Como dice el diccionario: “Creencia en algo sin necesidad de que haya sido confirmado por la experiencia o la razón, o demostrado por la ciencia”. (¡Ojo! La voz hebra “emuná”, aunque a veces lo traduzcan fe y lo confundan con ella, ¡no lo es!).
Desde la profunda oscuridad del EGO nace la fe.
Es el deseo de seguridad, de control, de satisfacción, a través de  manipular a la deidad (cualquiera fuera la fuerza sobrenatural).
”Piensa bien y te saldrá bien”, aunque la realidad no se deja manipular por nuestra ridícula pretensión. Entonces, se elaboran excusas, a la cual más malabarista y llamativa, para pretender justificar la evidencia en contra.
“Todo es para bien”, cuando es más que cierto que no todo lo es. Pero, no tardan en hilvanar frases, conminar al apego a la voz de “la autoridad”, para de esa manera adormecer el pensamiento, secuestrar a la mente y dejar la fe absurda como valor central.
Recuerda un dato esencial: el EGO secuestra el intelecto, por tanto, suele haber pintorescas elucubraciones para justificar lo que no tiene razón de ser, ni existencia real. Se arman inmensas catedrales teológicas, filosóficas, de supuesto pensamiento, con la única finalidad de seguir desprovistos de libertad de pensamiento.
Con la fe se recibe un letargo de la conciencia, que alivia momentáneamente el sentimiento de culpa, para luego agravarlo.
La fe entontece, por lo que quita temporalmente el miedo, pero al rato resurge con mayor ferocidad y descontrol.
(Revisa nuevamente la síntesis esquemática que puse más arriba).
Es un falso paliativo, cuando en verdad es la enfermedad y jamás la cura.
Es la bota de plomo, cuando ya estamos sumergidos y ahogados en el océano de impotencia.

La fe, en lugar de madurar el intelecto, la razón, la construcción de SHALOM por medio de acciones de bondad Y justicia, la aceptación, el agradecimiento, el análisis, etc.; la fe mantiene a la persona encerrada en su celdita mental.
La fe no construye conciencia, ni tiende lazos de entendimiento, ni ayuda en la edificación de un paraíso terrenal.
Por el contrario, embota, confunde, destruye.

Ciertamente hay gente llena de fe que actúa con bondad y es justa, pero esto es ¡a pesar de su fe! Si se libraran de la fe, y siguieran limpiando su hogar interno para quitar en la mayor medida de lo posible el mandato del EGO, seguramente que construirían infinitamente mucho más y mejor SHALOM.

Entonces, tengamos firme una simple propuesta, que a la vez es poderosa y nos dará fuerza, bendición y cercanía con el Uno.
Dejemos de pretender que seguimos y sabemos las cosas de Dios, cuando tan solo repetimos las cosas de nuestro EGO, al que endiosamos y llamamos con el nombre del dios de moda.
Abandonemos la pretensión de bailotear en asuntos teológicos, rebuscando en extrañas conjeturas para apaciguar nuestra impotencia y angustia.
Soltemos la droga que nos perturba la conciencia, intentemos conectarnos a nuestra NESHAMÁ y no a nuestras caretas que representan la nada misma.
Desentendámonos de la fe, de la superstición, de las palabrerías y creencias banales; no son dignas de hijos de Dios.
Al Uno no se llega con la convicción en lo que no se ve, ni en adorar cosas muertas o de muerte.

No miremos a otros con superioridad, creyéndonos mejores y libres, cuando probablemente somos esclavos esclavizados de otros esclavos.
Mejor, atendamos con humildad y no desde arriba de un falso pedestal, para crecer y elevarnos junto a otros, no por medio de fe, sino de la verdad y la construcción de SHALOM.

Enemigos de Dios

[1]“ …(Al Monte Sinaí) no se le denominó “monte de la luz”, ni “monte del encuentro con Dios”, ni “monte de la recepción de la Torá”… se le llamó y se le conoce luego de milenios como “monte donde descendió el odio/envidia de los gentiles en contra de Israel“…”

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Parece impensable que alguien, en su uso de razón y lógica, se declare enemigo de Dios.

Algunos posiblemente no han medido las consecuencias de sus palabras; otros se han declarado enemigos de Dios y los judíos abierta y conscientemente por razones ideológicas o políticas [2] .

Pero lo cierto es que la gran mayoría no lo hacemos por temor, otros por prejuicios religiosos, otros por su ateísmo, o bien, por las razones que convengan.

Lo cierto es que en nuestra Tora, la de los Hijos de Noe, existe un mandamiento que explícitamente prohíbe la blasfemia, donde no solamente debe de entenderse como inadecuado referirse (o específicamente actuar) negativamente hacia el Creador, sino que además reglamentariamente puede entenderse como prohibitivo constituirse enemigo de Dios y de sus elegidos[3]

Pero por otro lado resulta totalmente ilógico que alguien se quiera constituir enemigo de Dios o los judíos, y que ponga la razón que quiera el lector

Resulta ilógico e innecesario constituirse enemigo con alguien a quien no va vencer, ni con otros que posiblemente no le han declarado la guerra primeramente.

Pero parece que la cosa no es tan simple.

Pues si objetivamente la cara que mostramos a la sociedad es ser socios de Dios y los Judíos, subjetivamente y en nuestro mundo interno y de sentimientos existe grados de disconformidad con lo que somos. Disconformidad que nadie quiere aceptar, pero que los hechos externos los ponen en evidencia.

Pareciera que las palabras de los sabios que se mencionan el texto trascrito arriba son atemporales, ya que están completamente vigentes al día de hoy.

Seguimos envidiando, odiando, maldiciendo y celando a Israel, a Dios y a los Judíos; pero no de forma expresa y explicita; sino que camuflada por actos inconscientes, o bien intencionados, pero lo que demuestra es celos por la tradición judía, sus costumbres, historia, nacionalismo y unión.

Seguimos guerra contra Dios, los judíos y la Torá cuando “de facto” insistimos en usar nombres judíos, comprar cosas judías, imitar a los judíos, querer ser judíos por “amor” a Dios, por creerse judíos mesiánicos, por negar las leyes universales, por ver el Código Noajido soso o escaso en comparación a la Tora de Israel, por negar la identidad, y por otras razones más que dejo abiertas como “Numerus apertus” para los que quieran poner sus opiniones en los comentarios.

Porque lo que refleja algunas actitudes de TODOS nosotros es una lamentable envidia y un lamentable celo, que lejos de una sana admiración por la fortaleza judía que ha soportado de todo, nos carcome la pasión insana por formar parte de ellos (aunque fuese un poquito) a cualquier costa o precio, porque no nos queremos e invalidamos nuestra identidad y, por ende, no los queremos pero deseamos su identidad, sus tradiciones, sus fiestas, sus dichos, sus nombres, sus costumbres… deseamos ser ellos y no nosotros.

En definitiva, no nos gusta ser nosotros y queremos ser ellos. Así usamos sus dichos, sus locuciones idiomáticas, los nombres que utilizan para referirse a Dios[4] en los actos propios de sus costumbres y obligaciones, etc; que reflejan una pasión celosa y envidiosa que hay que admitir, erradicar y corregir con alguna humildad y con la ayuda apropiada.

Antes de terminar, y antes de cualquier (contra)ataque, quiero aclarar que lo que escribo es para llamar la atención hacia lo que por derecho nos corresponde.

Tenemos una identidad que hay que nutrir, hacer valer, dar a conocer, ejercer y desarrollar; tenemos un Compendio Legal que, al igual que el de los judíos, fue dado divinamente; tal vez no a 3 millones de personas, pero sí a las UNICAS personas que existieron en su momento de dación.

Y en la entrega de la Tora Noaj, no descendió la envidia; sino el Derecho y la Justicia; la identidad y el sentido de la existencia; la fórmula del paraíso y de la Era Mesiánica:

http://fulvida.com/2008/03/27/un-texto-fundamental/

Queda en nosotros su robustecimiento

Y que sirva yo de mal ejemplo si fuera el caso, pero hagamos algo.

Gracias por sus comentarios, observaciones y opiniones.

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[1] El resaltado en negro es del original. http://serjudio.com/sitra-ajra/idolatria/¿que-descendio-para-los-gentiles-en-sinai-cuando-descendio-la-tora-para-los-judios

[2] http://serjudio.com/sitra-ajra/idolatria/¿que-descendio-para-los-gentiles-en-sinai-cuando-descendio-la-tora-para-los-judios

[3] Véase a modo de ejemplo los reglamentos del 1 al 8 sobre la Ley de Prohibición de la Blasfemia, en  http://fulvida.com/2008/02/01/reglamentos-de-los-mandamientos/

[4] En estos momentos acabo de ver en mi Facebook una invitación realizada por un grupo de noajidas que en propaganda a su reunión, postearon una fotografía donde se utiliza el nombre de Dios que en lo personal no creo que debiera de usarse.

¿Cambia, todo cambia?

Ni bien se termina de leer el Decálogo (los mal llamados “Diez Mandamientos”, puesto que son 14) en la parashá Itró, nos encontramos con un versículo que podría resultar curioso si nos detuviéramos a contemplarlo:

«Y el Eterno dijo a Moshé [Moisés]: ‘Así dirás a los Hijos de Israel: ‘Vosotros habéis visto que Yo he hablado desde los cielos con vosotros.»
(Shemot / Éxodo 20:19)

Recién concluyó el imponente espectáculo de la Revelación del Eterno para todo el pueblo de Israel en la zona de Sinai.
Todavía arden sus almas por el contacto con la Presencia.
Vibran aún por la conmoción de ser atravesados por las voces celestiales convertidas en ondas energéticas visibles.
No pasó inadvertida la Revelación, el mundo entero se estremeció hasta sus raíces, ¡cuánto más aquellos judíos allí presentes!

Ellos, nosotros, un pueblo entero, de unos tres millones de individuos, que testimonian haber experimentado la Divina manifestación.
No como un cuento, no por tradición, no por habladurías, no por fe; sino ellos mismos estaban allí presentes, nuestros espíritus también, en contacto directo y cierto con la expresión de Dios en la tierra.
No hubo, ni habrá, otra circunstancia parecida, única, de unificación de lo celestial con lo terrenal de manera tan masiva e incontrovertible.

Entonces… ¿a qué viene este versículo?

Pues, pareciera estar demás.
¿No?
¿Acaso ellos no sabían al 100% que era Dios el que se había manifestado allí, ante ellos, en ellos?
¿Podrían quedar dudas?
¿Dependerían de la vanidad de la fe, o de esclavizarse a ideologías, habiendo tenido recién esa única e irrebatible experiencia?

¿A qué viene esa frase entonces?

Sabemos que un concepto básico de la Torá es que no contiene nada extra, decorativo, carente de sentido.
Por ahí, nosotros no alcanzamos a comprender o desvelar algunos misterios. Está bien que así sea, pues cada uno alcanza al nivel que le corresponde.
Pero, una frase tan obvia, evidente, redundante, ¿cómo explicarla?

Una de las maneras es muy simple, a la vez que profunda.
La Torá la dio Dios al pueblo judío, Él es su autor, Él su codificador, Él quien decretó que tal fuera el texto.
Por consiguiente, solamente Él puede modificarla o anularla.
Pero, Él mismo se ha encargado de cancelar tales opciones, ya que fue Él quien declaró:

«No está en el cielo»
(Devarim / Deuteronomio 30:12)

Ya no depende más de Dios la Torá, ahora es del pueblo judío, el depositario, quien se encarga de preservarla, de estudiarla, de vivirla. De interpretarla y llevarla a la práctica de acuerdo a los parámetros acordados y consagrados.
Uno de los elementos claves es que la propia Torá se encarga de negar su posibilidad de cambio:

«Tendréis cuidado de hacer todo lo que Yo os mando; no añadiréis a ello, ni quitaréis de ello.»
(Devarim / Deuteronomio 13:1)

Así pues, ni Dios puede anular o cambiar la Torá; ni tampoco sus verdaderos dueños, que son el pueblo judío.
La Torá de Israel, es y será.

Pero entonces, ¿cómo entender la famosa profecía del profeta Irmiá/Jeremías?

«‘He aquí vienen días, dice el Eterno, en que haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Yehudá [Judá].
No será como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto, Mi pacto que ellos invalidaron, a pesar de ser Yo su señor, dice el Eterno.
Porque éste será el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Eterno: Pondré mi Torá en su interior y la escribiré en su corazón. Yo seré su Elohim, y ellos serán Mi pueblo.
Ya nadie enseñará a su prójimo, ni nadie a su hermano, diciendo: ‘Conoce al Eterno.’ Pues todos ellos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande, dice el Eterno. Porque Yo perdonaré su iniquidad y no Me acordaré más de su pecado.'»
(Irmiá / Jeremías 31:30-33)

La respuesta es bastante simple, a la vez que profunda.
En la Era Mesiánica, el EGO (conocido en la Tradición como Ietzer haRá) estará sometido al AMOR.
Ya no dominará el miedo, ni la falsedad, ni la amargura, ni la malicia, ni la violencia, ni todo lo que afea nuestro hermoso mundo.
Por el contario, la LUZ de la NESHAMÁ irradiará y colmará los confines de la existencia individual y colectiva.
No viviremos en sombras, apartados de la LUZ, en tristeza y agonía, sometidos al EGO.
Ya no sentiremos la Torá y sus mandamientos como algo externo, que se nos impone desde fuera.
En la Era Mesiánica será comprendido que el camino de todo ser humano es el cumplimiento de los mandamientos que le corresponden de acuerdo a su identidad espiritual, los Siete Universales para la mayoría de la humanidad, los gentiles; los 613 de la Torá para el pueblo judío en exclusiva.
No será necesario apartar la idolatría, ni demostrar la mentira de las religiones, ni la torpeza de las supersticiones; puesto que será el espíritu quien comandará y no una pequeña porción de nuestro cuerpo (el EGO). Estaremos libres, y por tanto en sumisión a Dios, en armonía con Sus preceptos, aquellos que nos pertenecen por derecho de identidad espiritual.
Ciertamente será un nuevo pacto, aunque NO un “nuevo testamento”.
Será el pacto renovado, tanto para los noájidas como para los judíos.
La alianza eterna que se respetará por AMOR, por el deseo de cumplir la Voluntad, y no para obtener beneficios o codiciar librarse de castigos.
El conocimiento del Eterno será evidente, puesto que será la LUZ de la NESHAMÁ la que alumbrará, y no más los espejismos del EGO.
No será necesario que se nos tome de la mano para arrancarnos de las angustias, de los Egiptos, porque ya habremos madurado nuestra espiritualidad en la experiencia humana.
Seremos partícipes activos de nuestra tarea sagrada, de construir SHALOM en el mundo.

No se cambiará la Torá, se mantendrá vigente como el primer día.
No se reemplazará, tal como tampoco otra nación desplazará a Israel de su misión específica en este mundo, de su relación particular con el Padre y Rey.

Cada uno vivirá a plenitud, en bendición, disfrutando de su propia porción, en paz.
¿Cómo lo sé?
Porque nosotros, los judíos, hemos visto personalmente que desde los Cielos Dios nos ha hablado y nos ha ordenado Su Torá.
No es un cuento, no es una tradición sostenida en la fe, no es un mito, no es una creencia.
Es un hecho.

Ahora que lo sabes, ¿cómo cambiarás tú y ayudarás a cambiar a otros, para bien?

(Texto publicado originalmente en SERJUDIO.com, compartido aquí por tener sumo valor para el fortalecimiento de la identidad noájica).