Tazría y Metzorá מצורע–תזריע

 

Esta semana se leen juntas las parshiot Tazría y Metzorá. En ambas se trata el tema del afectado por la enfermedad de מצורע – metzorá.
Ésta era una antigua dolencia que se manifestaba con espantosas manchas y lesiones en la piel. Se la confunde con “lepra”, sin serla.
Según dicen los Sabios, en el Talmud (Erajín 15b), aparecía como resultado de la conducta gravemente negativa. Son mencionadas las siguientes imperfecciones en su origen: maledicencia, asesinato, inmoralidad sexual, falso juramento, arrogancia, robo y avaricia. Reconocemos que son acciones causadas por el יצר הרע – Ietzer hará (EGO) que controla a la persona.
A partir de esta enumeración, la tradición (midrash Tanjuma Metzorá), ha considerado que el foco principal es el מוציא שם רע – motzi shem rá, difamar, que es decir públicamente mentiras respecto de otro con la intención de perjudicarlo.

Quizás había algún virus, una bacteria, un hongo, o alguna lesión cutánea involucrados, pero el gatillo que disparaba la afección física era el uso de la palabra para agredir a otra persona.
Suena raro, ¿no?

Realmente no, si apreciamos el poder de la palabra.
Según relata la propia Torá, el poderío del habla es inmenso. Recordemos que el Eterno “habló” y el universo fue creado. Cada etapa de la creación era precedida por una locución de Dios.
A escala mucho menor, los hombres también podemos crear y destruir mundos a través del lenguaje. Una palabra amable puede animar al decaído, fortalecer al agotado, dar vida al abandonado. En tanto que una palabra destructora tiene la capacidad de derrumbar, echar abajo, angustiar, amargar.
Según dice el salmista: “¿Quién es el hombre que desea vida? ¿Quién anhela años para ver el bien? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño. Apártate del mal y haz el bien; busca la paz y síguela.” (Tehilim / Salmos 34:13-15).
¡Cuánto cuidado debemos poner al hablar!

Además, tomemos en cuenta que nuestra comprensión del mundo se estructura a través del lenguaje. De acuerdo a nuestro acervo idiomático será nuestra capacidad para percibir y relacionarnos con la realidad. Al respecto dijo Ludwig Wittgenstein : “Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mente”. Es decir, nuestra mente alcanza hasta donde nuestra lengua nos permite describir, delimitar, reconocer, nombrar.

Una persona que emplea esta herramienta poderosa para arruinar, para provocar el caos, para herir, necesariamente se está poniendo en una situación terrible. Causa el mal a otros, corrompe el entorno (natural o social), pero básicamente demuestra que está alterada en su interior. Carece de paz interna, está sofocada por el EGO. Esto es enfermedad a nivel moral, emocional, mental, social que contamina también al cuerpo.
Lo de fuera termina por mostrar lo de dentro.
Al decir de Miguel de Unamuno: “La lengua no es la envoltura del pensamiento sino el pensamiento mismo”. El pensamiento negativo, la palabra vil, la conducta perversa viste al cuerpo –la persona- de metzorá.

Somos amos de nuestro silencio y esclavos de nuestra palabra, ¡gran verdad!

 

 

Agujereando el alma

Había un niño que tenía muy, pero que muy mal carácter. Un día, su padre le dio una bolsa con clavos y le dijo que cada vez que perdiera la calma, que él clavase un clavo en la cerca de detrás de la casa.

El primer día, el niño clavó 37 clavos en la cerca. Al día siguiente, menos, y así en los días posteriores. Él niño se iba dando cuenta de que era más fácil controlar su genio y su mal carácter, que clavar los clavos en la cerca.

Finalmente llegó el día en que el niño no perdió la calma ni una sola vez y se lo dijo a su padre que no tenía que clavar ni un clavo en la cerca. Él había conseguido, por fin, controlar su mal temperamento.

Su padre, muy contento y satisfecho, sugirió entonces a su hijo que por cada día que controlase su carácter, sacase un clavo de la cerca.

Los días pasaron y el niño pudo finalmente decir a su padre que ya había sacado todos los clavos de la cerca. Entonces el padre llevó a su hijo, de la mano, hasta la cerca de detrás de la casa y le dijo:

– Mira, hijo, has trabajo duro para clavar y quitar los clavos de esta cerca, pero fíjate en todos los agujeros que quedaron en la cerca. Jamás será la misma.

Lo que quiero decir es que cuando dices o haces cosas con mal genio, enfado y deficiente carácter, dejas una cicatriz, como estos agujeros en la cerca. Ya no importa tanto que pidas perdón. La herida estará siempre allí. Y una herida física es igual que una herida verbal.

Los amigos, así como los padres y toda la familia, son verdaderas joyas a quienes hay que valorar. Ellos te sonríen y te animan a mejorar. Te escuchan, comparten una palabra de aliento y siempre tienen su corazón abierto para recibirte.

Las palabras de su padre, así como la experiencia vivida con los clavos, hicieron que el niño reflexionase sobre las consecuencias de su carácter.

Basado en relato de León Tolstoi

 

Reflexionamos juntos

1. ¿Cuál es la moraleja del cuento?

2. ¿Cómo lo relacionas con el comentario que hicimos de la parashá?

3. ¿Te pasó alguna vez que quisiste borrar algo que recién dijiste?

4. ¿Cuál te parece era la reacción de la gente al ver a un enfermo de metzorá?

5. ¿Por qué metzorá atacaba la piel y no algún órgano interno, que no fuera visible?

6. ¿Cómo podemos hacer para usar la palabra para construir shalom?

15 pensamientos en “Tazría y Metzorá מצורע–תזריע”

  1. Buena semana a todos
    Ayyyy, si quise borrar algo que dije recién? miles de veces, incluso las que diciendo algo bueno en el momento no adecuado por la arrogancia de creer que siempre tenemos algo que decir.
    El lenguaje es un acto social, quizá esta frase sea la respuesta a la cuarta y quinta pregunta. Las personas atacadas por esta enfermedad eran aquellas que cometían actos que afectaban a la buena convivencia social. Y por lo tanto acercarse a ellas era un tanto peligroso (no recuerdo bien pero creo que eran aisladas en las afueras de las comunidades)
    Metzorá es una enfermedad social, por lo tanto es lógico que su manifestación sea visible, así como se causó un evidente daño a otra persona, el «castigo» también es evidente y excluidor.
    Medir nuestras palabras es un acto que demuestra no sólo auto control, sino mas bien un acto de amor.

  2. Bueno intentemos responder:
    1- La moraleja es sencilla, el poder del habla es extenso y profundo, tanto así que fue la manera de Dios crear el mundo, pero lo más interesante es que de cierta manera, el insidioso, el fanfarrón y el mentiroso tienen un elemento en común, los tres recurren al habla o a su sustituto, la palabra escrita y los tres tienen otro elemento en común, son rechazados por la mayoría pese a que a primera vista ellos creen ser populares pues la gente, en su morbo, les atienden y escuchan para luego burlarse de ellos.
    2- Hay que tener cuidado con lo que se dice. Especialmente me gustó la frase que somos amos de nuestro silencio pero esclavos de nuestra habla. Curiosamente uno de los aspectos del Derecho de Obligaciones que más me llamó la atención era aquél que decía que “el que quiere obligarse queda obligado.” Hay muchos aspectos de nuestras vidas que dejamos de lado y a mucha gente le encanta comprometerse sin una verdadera responsabilidad al respecto.
    La insidia es otro mal, quizás de los peores que puede sufrir una persona, pues comienza a crear rumores para que se den problemas que quizás no debieron haberse dado en primer lugar. Por eso es que la metzorá es como la lepra para quien la tiene, nadie se le quiere acercar por miedo a que se contagie y termina convirtiendo al portador en una paria.
    3- Sí claro, una vez tenía tanto coraje que escribí un correo electrónico contra mi jefe que iba a enviarle a un compañero y adivinen qué, dentro de toda mi

  3. estupidez se lo envié a mi jefe, eso pasó por MS Outlook, luego cuando intenté recobrarlo ya era demasiado tarde, el jefe lo había visto. Claro, afortunadamente no era algo tan grave como para causar serios problemas pero sí me enseñó una gran lección.
    4- Asco, miedo pero sobre todo, repulsión.
    5- Porque la piel es el órgano más externo, es decir, es el que tiene contacto con la realidad material, creo que viene de la mano con el hecho que somos amos de nuestro silencio pero esclavos de nuestra habla, pues el habla es el posicionamiento en el tiempo y en el espacio externo de las ondas sonoras canalizadas a través de un sistema simbólico verbal que tal y como la dermis, son expuestas a la percepción sensorial de los demás, cosa que no ocurre con los órganos internos salvo que se dé una situación extraordinaria, pero la regla general será que la dermis será el órgano del cuerpo que tendrá contacto con la realidad material externa al individuo.
    6- Siendo deliberados en nuestro actuar y cautos a la hora de hablar. Tomando en cuenta que la caridad es de suma importancia en la intervención de ésta en nuestro actuar cotidiano y que debemos de conducirnos de forma próvida y humilde pero no humillada.

  4. 1- Cuando estamos conectados con el ego, no nos sabemos medir y en consecuencia nos perjudicamos y no solo nos contaminamos a nosotros mismos sino tambien a nuestro entorno.

    2- La importancia de las emociones negativas y en consecuencia su manifestación en las palabras, puede tener resultados desagradables en el medio ambiente en el que estamos.

    3- Si.

    4- ¿? depende del juicio de la gente sobre la persona y tambien del contexto en el cual este la gente. Estimo nada agradable en la antiguedad, todos se alejarían, un lindo efecto… para ser protegidas de alguien
    enfermo.

    5- Excelente pregunta, la piel es el órgano mas extenso de nuestro cuerpo, es nuestra primera protección contra los agentes patógenos, es nuestra frontera con el medio que nos
    rodea. Es nuestra conexión con el medio ambiente. Evidentemente esta persona, no hacía más que enfermar el medio que lo rodea, diseminaba chismes, esparcia la duda, la mentira. Y en
    consecuencia eso se manifestaba en su cuerpo, ya que el daño que producía no era tanto para si mismo sino para el afuera, entonces lo que primero se enferma sería un organo externo
    y no interno.

    6- Las vibraciones que produce el sonido y sobre todo la palabra pueden tener grandes consecuencias en nuestro medio. Hay unos estudios respecto de los cambios que sufren las moléculas, de agua, por ej si son sometidas
    a palabras fuertes, agresivas, insultos, la agrupación que se da en consecuencia es notoriamente mas desordenada que si las moléculas

  5. son sometidas a palabras mas dulces y suaves.
    No recuerdo el nombre que se le da a este estudio, pero lo escuché una vez y es realmente muy interesante.

  6. El lenguaje construye mundos porque sin lenguaje no habría mundos, pero… el lenguaje es abstracción, luego, creación, se precisa definir conceptos que son siempre abstracciones, que se basan en otras abstracciones y, en un última instancia, en una conciencia creadora -ahora dejo de lado si humana o divina-, pero todo el Universo descansa sobre el lenguaje, digamos que un zapato -que aparentemente es una realidad por si misma, llamémosla «exterma»-… ignora que es un zapato, solo es un zapato porque alguien lo concibió y… lo concibe. La constelación de Orión no sabe ni que es una constelación ni que se llama Orión, existe porque se observó, se definió y se nombró, pero… la cuestión interesante es la de la observación, porque tal vez para observar algo previamente haya que buscarlo, luego… imaginarlo y darle forma como abstracción ¿y eso como lo hacemos? mediante el lenguaje. Es decir: el lenguaje crea a más de un nivel y en más de una fase del proceso creativo.

  7. Hablar menos lo , y actuar más quizás sea un buen ejercicio para construir shalom!

    Callar no siempre es sinónimo de perder, por el contrario quizas muchas veces sea de beneficio, pero no callar lo que ha de decirse, sino sólo aquello que es respuesta inmediata de nuestro ego, no será fácil cuando iignoramos la forma en que se manifiesta en nosotros, pero mientras más le recoocemos, y querramos disminuir su poder en nosotros

  8. Hablar menos lo que no conviene, y actuar más por el otro, quizás sea un buen ejercicio para construir shalom!

    Callar no siempre es sinónimo de perder, por el contrario quizas muchas veces sea de beneficio, pero recordando que no es preciso callar lo que ha de decirse, sino sólo «aquello» que nuestra boca pretende soltar con facilidad como una respuesta inmediata de nuestro «ego»,

    no será fácil cuando iignoramos la forma en que se manifiesta y en que pretende salvarnos nuestro Ego; pero mientras más le reconozcamos, y querramos disminuir su poder en nosotros …tal vez decidamos hacer más actos de bien, que hablar.

    Muchas gracias more, por el buen pan!!!

    Son muchas las veces que me ha pasado, palabras que sonaron salvadoras en un momento quizás de impotencia y que luego se convierten en tortura por reconocer el daño causado!

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