Antes de comenzar siquiera a escribir le ruego al Eterno para que ilumine mi mente y la de las personas que vayan a leer este comentario para que nos dé el discernimiento y la comprensión para llevar a cabo nuestra misión. En los últimos días hemos visto una escalada en la osadía de ciertos países que evidencian sus agendas malvadas y sus métodos para llevarlas a cabo. Escribo este comentario mientras observo cómo es que la violencia escala y cómo es que nosotros mismos nos truncamos de manera tal que le damos las armas al enemigo para que cumpla con su malvado cometido.
Mucho se ha dicho de que debemos de construir Shalom y que debemos de buscar la mejora nuestra y la del prójimo, no debemos de hacer lo que no querríamos que se nos hiciera, que es la regla dorada. Amigos y amigas, no se trata de EGOs ni “SOY,” se trata de nosotros, somos una familia porque estamos enfrentándonos a la idolatría de un mundo que aborrece ser corregido. Ese es el problema que existe cuando se conoce la verdad, que todos aquellos que se ven afectados en sus esferas de dominio van a buscar la forma de causarnos daño. Recuerdo un post que leí en este sitio que hablaba de que estamos en una guerra, pues así es.
Antes que nada permítanme decirle cuánto les admiro por ser fieles al Eterno porque abrazan su identidad y la acogen y la desarrollan; pero amigos, el convertirse en socios de los judíos y buscar liberar a las personas de su esclavitud significa que vamos a vulnerar las esferas de poder de las camarillas que se han establecido mediante la manipulación y tortura de las masas. ¿Creyeron ustedes que ellos simplemente nos iban a sonreír y dar las gracias por nosotros conculcarles sus imperios del mal? Ciertamente espero que no, pero si así lo pensaron debo de decirles que lo pensaron mal, porque el golpe que se le acierta a los fetraficantes cuando se rescatan almas en cautiverio es grande y ellos van a responder.
No nos sintamos mal, al menos todo este esfuerzo que realizamos va para una buena causa porque debemos de allanar hasta donde sea posible el camino para que el Moshiach pueda venir al mundo. Ahora me preguntarán ¿cuál es la mejor forma de combatir a nuestros enemigos y construir Shalom a la vez? La respuesta es con el cumplimiento de los Siete Preceptos Universales. Las explicaciones, correlaciones y justificaciones de su existencia están dadas por los rabinos; la autoridad rabínica así lo ha decidido y su función ha sido la de dictar normas y preceptos para traer luz al mundo de manera tal que estos preceptos coincidan con la voluntad expresa del Eterno.
Amigos y amigas el cambio es difícil y lo que está pasando en Oriente Medio es preocupante. Como ser humano que soy yo también estoy preocupado, pero le pido sabiduría al Eterno para que me permita escribir algo coherente y conforme escribo las ideas se me vienen a la mente y todas redundan en un aspecto que es el cumplimiento de las Leyes para los noájidas. ¿Por qué así?
PRIMERO: El Eterno lo ordenó así y Su voluntad no se contradice. Primero haremos y luego preguntaremos. Los ejemplos son más que claros, cada vez que contravenimos Su voluntad, somos corregidos y se nos castiga lo cual supone miedo, temor. Por otro lado cada vez que seguimos estas leyes nos acercamos un poquito más a Él y permitimos que se aparezca un poquito de luz, es decir, alegría, amor y satisfacción.
SEGUNDO: Las acciones externas atraen a las internas. Cuanto más cumplamos los preceptos, más afianzamos nuestra percepción como noájidas y reforzamos nuestras bases espirituales.
TERCERO: El que tiene bases espirituales inamovibles y es un verdadero servidor del Eterno es como un roble que no se mueve y que por más tempestad que haya no se va a mover.
CUARTO: Nuestros enemigos no podrán vencernos si somos fieles servidores al Eterno porque Él nos protegerá y cuidará. Las guerras tienen dos aspectos, uno físico y uno psicológico; se puede ganar en la parte física que si no se gana en la psicológica, la guerra está perdida. Con el cumplimiento de los preceptos universales reforzamos el aspecto psicológico.
No voy a ahondar mucho en el tema porque la verdad creo que debo de ser preciso y conciso por la trascendencia del tópico y las circunstancias bajo las que se analiza; baste con decir que en tiempos de incertidumbre y de desolación tenemos al Eterno y nos tenemos a nosotros; somos Fulvida pero también somos noájidas, ciudadanos de nuestros respectivos países y socios del Eterno y de los judíos en la construcción de un mundo pacífico y armónico. Bendito sea El Eterno y Bendito sea su nombre. Que El Eterno bendiga a Israel para que siga trayendo luz a las naciones y que esa luz se refleje en nosotros y en nuestro actuar.