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Ejercicios de Respiración

Desde nuestra infancia aprendemos modelos de conductas que a la larga nos pueden traer beneficios o daños a lo largo de nuestros días en este mundo físico. Es un tema que he aprendido en este hogar, más que en ningún otro.

No quiero extenderme porque quiero aplicar la enseñanza sobre transmitir información de manera sencilla y con Comunicación Auténtica. El tema que quiero traer a continuación, se me ocurrió al haber leído el artículo del Moré Respirar y Ser y es sobre mi experiencia en el canto y en sus diversos ejercicios aplicados a la respiración.

Si nunca nadie te ha enseñado que existen diversos tipos de respiración, te animo a buscar por Internet o bibliotecas, profesionales de la salud, profesores de canto, Etc. Ellos seguramente podrán brindarte información de confianza y asistirte de la mejor manera posible, sobre todo si padeces de problemas de salud de algún tipo. Pues algunos de los ejercicios pueden hacerte sentir mareos en un principio y, mediante la practica constante, hacerte notar los múltiples beneficios que puede brindarte respirar de manera adecuada.

Por último quiero aclarar que este es uno de tantos ejercicios complementarios a tu rutina diaria, sin querer con esto presumir que voy a solucionar tus problemas de salud. Así como en el artículo el Moré nos presenta un ejercicio, con enfoques de espiritualidad, alejándonos de todo dogma dañino o sospechoso, que nos lleve a pensamientos seudocientíficos o de otro estilo místico en particular. Me quise hacer presente con algo de mi poco conocimiento en técnica de canto pero que aún así, me ha hecho ver muchos beneficios para mi propia salud, que sólo he notado a través de algunos años que los practico.

Sólo eso estimados lectores.

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Ejercicio N°1

Puede ser en una silla cómoda, sentado de manera lo más relajada posible, pero sin doblar la columna o erguido correctamente según el respaldo de la silla que prefieras. Así podremos reconocer la parte baja de nuestros pulmones y lo que conocemos como diafragma, pues es aquí donde más aire podemos acumular al respirar (http://www.igerontologico.com/salud/respiratorio/tipos-respiracion-6375.htm).

O si prefieres hacer el ejercicio de pie, lo mismo, relajado o erguido pero con sensatez. Lo importante es conectarnos con nuestro cuerpo y concentrarnos en el ejercicio.

1.- Primero consiste en cerrar la boca y aspirar el aire sólo por la nariz, apoyándonos en el diafragma. Si lo estamos haciendo mal, nos daremos cuenta si nuestros hombros se levantan, eso pasa porque estamos respirando con los sectores superiores de los pulmones y por temas de anatomía. (Ver link al comienzo del ejercicio)

2.- Inspiramos 1 vez de manera suave y prolongada para luego expirar del mismo modo.

3.-A diferencia del anterior serán 5 inspiraciones y 5 espiraciones cortas, es decir menos prolongadas y con menos suavidad.

4.-Repetimos la misma respiración suave y prolongada pero esta vez serán 2 repeticiones.

5.-Realizamos las mismas 5 repeticiones del punto 3.

6.-Reiteramos la respiración suave y prolongada, 3 veces.

7.-Volvemos a hacer las 5 respiraciones del punto 3.

Esa es la sistemática. Puedes agregar de tu cosecha, sin embargo éste es el que aprendí en una clase con profesores de canto, Así que recomiendo primero conocer esta por un tiempo razonable.

 

Eso por ahora, es tarde y seguiré estudiando.

Hay muchos más ejercicios que quisiera compartir. Si los aplican o les sirve escriban un comentario a ver si puedo compartirles muchos más que conozco.

Que prosperen.

¡Por los milagros y favores!

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No es fácil hablar a otros cuando están enfermos, cuando atraviesan por la difícil  perdida de un ser querido, cuando existen situaciones que emocionalmente los desestabiliza, cuando apremia el miedo, el dolor o la impotencia; ser asertivos en ocasiones no parece ser el fuerte de todo el mundo, pese a las buenas intenciones, a veces no sabemos ¿qué decir, o qué hacer? para intentar afrontar  una situación en la que nosotros mismos no sabríamos como actuar.

La enfermedad, por ejemplo suele tocar las fibras y las emociones de aquel que la tiene, y junto a él de las personas que le rodean, el dolor físico no es fácil para quien lo padece, pero podría decir que  el dolor más grande surge cuando la impotencia nos muestra la fragilidad del ser humano en todo su esplendor, nuestro limitado o nulo poder para controlar la vida y la muerte, precisamente la enfermedad suele ponernos cara a cara con uno de nuestros miedos básicos:  el miedo a la muerte.

Hace tres meses fui sometida a una intervención quirúrgica para tratar una MAV (malformación arteriovenosa cerebelosa), catorce años atrás había reventado y comprendía perfectamente lo que significaba que siguiera allí, para esa fecha estaba creciendo, y venía causándome dolores de cabeza permanentes.   Comprendía el riesgo que corría, porque hasta entonces cada vez que entraba a un consultorio y un médico me preguntaba por mi historia clínica y si había sido operada, yo comentaba o  mostraba mis exámenes, me miraban sorprendidos, para ellos era un milagro, ¡doble!: además de estar viva,  no tenía secuelas.  No quiero entrar en detalles porque la historia es larga, pero me ha dejado grandes y profundas enseñanzas, espero compartir algo de ellas.

 

Claro que tuve miedo, claro que salieron a flote todas mis emociones, llore muchas veces en privado, y el dolor me recordaba constantemente la bomba de tiempo que tenía en mi cabeza, reconocía mi impotencia.

Creo que  en medio del no saber cómo actuar, y de intentar no perderse en las respuestas del Ego, es posible que aparezcan esos famosos insight, que  para mí son quizás los susurros de nuestra alma que finalmente pueden ser oídos,  pese al ensordecedor grito de nuestro Ego que intenta controlar una situación, aparece entonces eso que nos brinda alternativas, que nos da una pequeña luz para emprender una acción concreta,  en mi caso ver el lado bueno era maravilloso, porque con tiempo supe que había algo que podría cortar mi vida instantáneamente,  y por esa misma razón podrían buscarse alternativas que  gracias a la ciencia y a los avances tecnológicos hoy ofrecen una  posibilidad de tratamiento, y aunque también había riesgo, tener algo en mi cabeza a punto de reventar era quizás un riesgo que años atrás me habían marcado, así que era preciso admitir que no podemos controlarlo todo, y que sólo podemos actuar en eso que nos es posible, seguir un tratamiento,  someterse a una intervención quirúrgica, atender a las recomendaciones médicas, y hacerlo en el momento.

No podemos decidir si saldremos de la operación, si el médico será el mejor,  si el procedimiento será un éxito, solo podemos decidir entrar,   emprender esa marcha para hacer lo que podemos.

Hace 14  años no tuve la opción de decidir si operarme o no, me operaron porque era una situación de emergencia, ya había reventado y tratarían de salvarme la vida,  y es ese mínimo o casi nulo de posibilidad de sobrevivir el resultado fue exitoso al 100%, pero esta ocasión debía tomar la decisión, en la que corría contra el reloj,  no era algo que pudiese tratar mediante medicamentos, el primer médico me dio dos alternativas optar por tratarla o  en sus palabras “pegarse a un dios y  pensar que no pasará nada”,   el riesgo era alto,  pero finalmente era yo quien debía tomar la decisión,  él me remitió a otros médicos para mirar las opciones de tratamiento.  Para ellos en cambio había que tratarlo sobre todo tras mirar la historia clínica, así que luego de mirar las alternativas, de escuchar atentamente las observaciones médicas, de revisar personalmente información referente a los tratamientos, sentí alivio al saber que tenía un chance.  Pese a la decisión el miedo apremiaba y  con un nudo en mi garganta, con lágrimas en mis ojos, con mi esposo mirándome sin saber que decir ni que hacer, le dije al médico que había aprendido que: lo que está en nuestras manos hacer debemos hacerlo, pensé en que quería vivir otro tiempo, en que quería ver a mis hijos más grandes y menos dependientes de mamá y papá,  también  que ya había vivido lo que tenía, que ya había tenido oportunidad, que el tiempo vivido había valido la pena, pero sentía que quizás todavía habían cosas pendientes. 

Tuve la oportunidad de despedirme de mi esposo,  de confiarle a él mis deseos si faltaba y aproveche para decirle  lo feliz que me sentía por haber compartido este tiempo de crecimiento juntos, confesé que pese a mis lagrimas si me iba lo haría feliz, porque no sentía que tuviera sueños que no hubiese cumplido, pero … aun allí nuevamente  lloré por mis hijos porque aun están pequeños, porque tenía miedo, ya saben hay un abanico de emociones y sensaciones en esos momentos que parecen inundarnos.

No quise comentarlo con  muchas personas, ni siquiera a mis papás quise explicarles la complejidad del procedimiento al considerar su condición actual de salud y una noticia de esta podría hacer mucho daño.  Así que lo hice sólo con los más cercanos, quizás lo comente a otras personas pero no a profundidad.  Y mientras tanto opte por vivir a plenitud el tiempo que tenía, haciendo lo cotidiano, pero siendo feliz por ese tiempo.

 

El resultado luego de decidir entrar al quirófano, fue nuevamente un ¡milagro maravilloso!, y otra vez: ¡Doble!; y es que  a parte de tratar la MAV, el médico  intervencionista al estar realizando el  procedimiento encontró en el interior un Aneurisma Cerebral y pudo cerrarlo, hasta ese momento sólo había sido visible la malformación, y bueno aquí estoy, agradecida profundamente por esa nueva oportunidad y  escribiendo con la intención de compartir algo que te pueda ser útil también a ti.

Para todos aquellos que pasan en éste momento por una situación difícil, ya sea por enfermedad  u otra de esas situaciones en las que las emociones no nos permiten ver con claridad, es mi deseo que puedan alcanzar alivio, tranquilidad y fortaleza en esa dura prueba, y espero puedas tener presente lo siguiente:

 

  1. Haz Tu parte

Tengan presente que: si  existen cosas que pueden y  está en sus manos hacer, es eso precisamente lo que deben hacer, pero ten presente, no es dar órdenes al universo para que cumpla tu voluntad, ni apegarse a falsas expectativas que puedan prometer cambiar la realidad,  son acciones concretas, lejos de la fantasía, por ejemplo:  seguir las prescripciones médicas, tomar los medicamentos, realizar las terapias, someterte a una intervención quirúrgica, realizar cambios en la alimentación o hábitos para favorecer  un tratamiento, buscar ayuda de profesionales, orientación si se precisa, admitir nuestras emociones, nuestro limitado poder sin dejar de hacer lo que nos corresponde,  en pocas palabras hacer eso que puedes, optar por la vida haciendo lo que te corresponde a ti.

 

  1. Se optimista, alégrate por el momento presente

Sobre todo allí donde el miedo, y el dolor nos recuerdan la fragilidad del ser humano, de esa dimensión física que es vulnerable,  la alegría (que puede parecer perdida o escasa frente al miedo) es necesaria para aumentar las defensas, para dispersar nuestra mente de las ideas fatalistas de nuestro Ego, claro debes recordar que;  estar alegres no implica negar el miedo, suprimir las lágrimas cuando aparezcan, intentar negar las emociones, sino saber que existen, admitirlas, y luego reconocernos en nuestro justo lugar, sí, es verdad somos el puntito al interior de un punto en el vasto universo, y aún así hay tantas cosas  buenas que al momento presente hemos recibido, alegrías, tristezas, conocimiento, placeres, hemos disfrutado de un helado alguna vez, de un chocolate, de un abrazo sincero, y “no todo tiempo pasado fue mejor”,  el presente ha llevado a nuevos desarrollos, a encontrar respuestas, alternativas, tratamientos, en fin; mirar con optimismo esas posibilidades que existen, que no son supersticiones, ni fantasías, ni falsas ideas de poder, sino eso que es real sin ir más allá del presente y empezando a disfrutar de cada instante al máximo.

 

  1. Confía en el Eterno, eleva tus oraciones

Finalmente ten presente que has de  confiar en Aquel que TODO lo puede, ello incluye eso que para nosotros es imposible, y aunque se dice fácil  por experiencia se,  que  en la marcha no lo es, pero; es necesario, será útil, el no sentirte sólo, el reconocer que el mundo no es una casualidad, como tampoco lo es tu vida,  el mirar a tu alrededor y descubrir que tras la perfección de un mundo maravilloso hay un Hacedor que no obra por casualidad, que hizo un mundo perfecto, que te hizo milagrosamente increíble al igual  que a  cada ser y cada detalle de la obra creadora.   Solamente, ten presente que Él,  no es un siervo, así que no demandes de su parte  milagros,  no hagas trueques con Él, pactos que parecen negocios, sólo date el chance de encontrarlo en la medida que lo buscas, eso ya será bastante..

Ora, con tus palabras, lee salmos, pero habla con Él, personalmente no quería pedir milagros.  ¿Cómo hacerlo cuando constantemente veo, recibo, y vivo gracias a ellos?, por el contrario justo en ésos momentos la oración que más repetí era de agradecimiento,  quise reconocer los milagros cotidianos, lo valioso del tiempo que había vivido, y esa fue mi oración,

 

  1. Se agradecido por todo lo que ya has recibido

 Déjate maravillar al contemplar y reconocer cada suceso cotidiano como un milagro, y agradece por ellos, por lo que has recibido a cada instante, hazlo en un diálogo sincero,  con tus palabras, pero… “Agradece”, empezar a hacerlo te hará reconocer los muchos regalos que has recibido.  Hay una bella oración que con el permiso de nuestros hermanos judíos comparto, porque creo nos enseña mucho.   Es una oración que hace parte del  Shajarit para todos los días, y está en  la parte del  Shemone Esre,  se no es una oración propia, no me pertenece pero estoy segura guarda un mensaje para tener presente.

 Te habremos de agradecer  y pronunciaremos alabanzas  para Ti,

por nuestras vidas, que están en Tus manos, 

y por nuestras almas, que están depositadas en Ti,

Y por Tus milagros, que están constantemente con nosotros,

y por Tus milagros y favores de cada momento,

al atardecer, al amanecer y al mediodía.

Tú eres el Benéfico, pues Tu compasión no cesa nunca,

el Compasivo, pues Tu bondad es infinita,

porque siempre depositamos en Ti nuestra esperanza.

 

Maravillosa, profunda.  Quizás en momentos difíciles anhelamos un milagro, queremos que “algo” nos saque de esa situación de impotencia, pero tal vez lo que debemos hacer dista de anhelar milagros para empezar a ver con detenimiento cada uno de esos sucesos que pese a que damos por sentados son milagrosos,  y que provienen constantemente del Ser que es todo bondad.  Que sea un acto cotidiano el agradecer por todo ello, eso nos alejará de ser demandantes y nos acercará a ser agradecidos por todo.

 

Hasta aquí, lo que quería compartirles, espero les sea útil.  Toda mi gratitud primeramente para el Eterno,  por hacer que esa probabilidad fuera un milagro para mí, y para los que estuvieron cerca, o para quienes fueron usados desde su competencia médica.  Mi gratitud a esos “buenos amigos” cuyas oraciones se dirigieron también por que continuara mi vida, y estuvieron allí pendientes, y se alegraron junto a mi por el resultado, gente maravillosa.  ¡Gracias infinitas!

P.D.: Me siento feliz, una de las razones es que el 3 de Tamuz  según el  calendario hebreo me recuerda que  han pasado 37 años, de oportunidades, de vivencias y sobre todo de reconocer a cada instante esos milagros que nos llenan constantemente. Me siento profundamente agradecida con Aquel que me ha dado la Vida .

 

(Por la salud  de María Consuelo González quien me ha enseñado lo que significa fortaleza pese a nuestra debilidad, de mi querido Maestro Yehuda Ribco y su familia.  Por el descanso de Jairo Castellanos, y el pronto consuelo de su familia.   Igualmente que prontamente  no sepamos de enfermedad, de dolor y de tristeza).

 

Un abrazo, y Feliz semana