Antes de leer la segunda parte recomiendo leer la primera haciendo click AQUI.
Parte II
De las falsas promesas
Como dije anteriormente, llegamos cargados de sueños que luego se convertirían en pesadillas. Cada uno de nosotros abrigaba ver cristalizadas las promesas del seudo rabino Hernández, principalmente:
– Seriamos los primeros rabinos de origen sefardita con el espíritu del mashiaj. Qué gran falacia.
– La semijá o graduación seria en Jerusalén con el aval de, según Hernández, algunos de sus rabinos de los cuales afirmaba él recibía enseñanzas. Puro embuste.
– Viajaríamos por todo el mundo a impartir las enseñanzas de la Torá según la explicación de Ieshu-a. Más falsedades.
La verdad es que nunca llegamos a ser rabinos, primero porque no había forma legal de serlo, y la única manera seria dándonos un titulo falso que fuera valido solamente en las congregaciones afiliadas a AMI, y segundo porque a mediados del segundo año Hernández escribió un correo electrónico donde pedía que no se le llamara Rabino. Él explico que dicha prohibición se basaba en la enseñanza de Ieshu de “a nadie llamen rabino…”. ¿Qué mente retorcida y extraviada planea encerrar a diez jóvenes prometiéndoles mil maravillas y luego de año y medio les confiesa que nada de eso será posible? Tan solo una mente saturada de las mentiras de Ieshu.
Así que nos quedamos desconcertados al ver que si el líder mismo pedía que no se le llamara rabino, entonces, qué cuernos hacíamos nosotros ahí encerrados.
A raíz de ese hecho, recibimos la visita de otro seudo rabino de AMI quien se hacía llamar Yojanan bar Moré, proveniente de Colombia. En su visita él cuestionó que a Hernández no se le llamara rabino. El argumento que esgrimió fue: “¿y quien nombró rabino a Moisés?”, la respuesta dada por él era: “el pueblo”. Por tal razón, Hernández tenía todo el derecho a ser llamado rabino puesto que existía un grupo de personas (no judías por supuesto) que lo aceptábamos como tal.
Eso causó en nosotros una calma momentánea al ver que también seriamos nombrados rabinos. Digo momentánea puesto que a los días “el rabino Yojanán” ahora se hacía llamar “el jajam Yojanán”.
Así que esta fue una de las miles de inconsistencias que causaban malestar en el grupo, y que al momento de ser expuestas ante los líderes era tildada de REBELDIA, DESOBEDIENCIA, ACTUAR FUERA DEL ESPIRITU DEL MASHIAJ, ATAQUE DEL ENEMIGO, o peor, SER USADO POR SATANÁS PARA CREAR MALESTAR.
Por otro lado, el viaje a Jerusalén nunca sucedió. Fue una de las tantas promesas que Hernández nunca cumplió pero que siempre prometió durante el transcurso de la seudo yeshiva y luego de ella. Aun conservo los correos enviados por “el shaliaj” acerca de cómo iba a ser “la subida a Erets Israel”. Y la verdad era que si no íbamos a ser nombrados rabinos, entonces no había necesidad de viajar.
Los viajes por todo el mundo no fueron por todo el mundo. En realidad si viajamos a varios países para dirigir una seudo fiesta de pesaj, claro según un seder u orden redactado por Hernández, el cual incluía el nombre de Ieshu por todos lados. A esto habría que sumarle el hecho que los viajes se planificaban para que coincidieran con las fechas en que nuestras visas se vencían y por ley debíamos abandonar Guatemala por lo menos 3 días. Esto sucedía cada tres meses puesto que como “la escuela rabínica” no era legal, no existía forma de conseguir visas estudiantiles para evitar viajar.
Otra falsa promesa que recuerdo era que estando en Jerusalén recibiríamos clases de parte de los rabinos que Hernández afirmaba tener y que en caso de estar casados antes de terminar el tiempo de estudio, podríamos llevar a nuestra esposa a vivir con nosotros. También prometió que donaría para la yeshiva todos los tomos del Talmud que tenía en su casa.
Cada cierto tiempo teníamos reuniones en las que aprovechábamos a drenar las inconformidades. Esto se hacía para aliviar tensiones pero nunca para dar soluciones. Y claro, este servidor tenía fama de rebelde porque acostumbraba a reclamar con tono grosero y altanero el por qué de tantas falsas promesas e inconsistencias.
Recuerdo que en una de estas reuniones pregunté qué había sucedido con los tomos del Talmud que el seudo jajam había prometido. A lo que “el shaliaj” respondió que no recordaba dicha promesa. Lo cual se vio confrontado con la respuesta de los demás que sí recordábamos las palabras de Hernández. La única razón para justificar las constantes mentiras y la falsa piedad del seudo rabino era: “es un ataque del enemigo”. A lo cual pregunté: “Shaliaj, ¿por qué cada vez que el jajam actúa irresponsablemente se dice que es un ataque del enemigo, pero cada vez que nosotros cometemos un error somos etiquetados de irresponsables e inmaduros y dónde se marca la línea que separa los ataques del enemigo de la irresponsabilidad humana?” Luego de un largo silencio, de esos que se hacen cuando no se sabe qué responder, la respuesta del “shaliaj”, quien siempre justificaba a Hernández, fue que a veces no entendía por qué el jajam era tan ‘flexible’, y que la razón era que el latinoamericano tiende a comportarse de tal manera y que había que entenderlo y aceptarlo porque a fin de cuentas “era el jajam”.
Sin ánimos de inventar la rueda, la conclusión a la que llego hoy en día es que la mentira se disfraza de piedad. Y que aquél serpiente del Edén que un día incitó a Eva a desobedecer la Ley, ahora se disfraza de santidad, habla medias verdades y promete lo imposible.
Qué increíble que el seudo jajam, quien era la persona que supuestamente más emulaba a Ieshu-a, era la persona con más falsas promesas e irresponsabilidades cometidas. Quizás si imitaba el mismo comportamiento de Ieshu, quien prometió una plétora de cosas a sus seguidores pero nunca les cumplió. ¿Qué se podía esperar?
Finalmente, lo correcto es desenmascarar al serpiente que sigue ilusionando a los incautos con promesas de conversión al judaísmo, residencia en la tierra de Israel, títulos rabínicos más falsos que un billete con la cara de Hernández, supuestas traducciones fieles de los manuscritos hebreos originales del Nuevo Testamento, entre otros.
A ti que sabes que no eres judío pero que te están haciendo creer lo contrario, y que al igual que yo te han prometido y no te han cumplido, y te sientes triste, decepcionado, engañado, te invito primero a que llames las cosas por su nombre, no excuses más a esos falsos lideres que te están haciendo vivir una identidad que no es tuya, decide de una vez vivir tu vida, no esperes a que el engaño sea mayor. Te espero en la lado donde sí hay Luz. Aquí es posible ver todo con claridad.
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