El Nimrod del Siglo 21

"> La idolatría provoca dolor y odio. Puede ponerse máscara de Batman, de pseudo-mesías, de progresista, etc. pero no puede dejar de expandir su veneno.

La idolatría tiene la capacidad de destruir naciones. Esto es especialmente peligroso cuando un porcentaje elevado de la población está fielmente aferrada a su ídolo y es peor aún cuando el objeto de veneración es un tiranuelo.

Como en el caso de Nimrod (que en la época de Abraham se declaró a si mismo objeto de veneración), el hombre-dios decreta que quien hable de manera distinta – quien busque el camino de Dios, la moderación – deberá ser tildado de traidor (en el mejor de los casos) y (en el caso más oscuro) será aplastado

Aplastado si ante toda esa barbaridad no hace lo correcto (como lo hizo Abraham a su tiempo) y confronta con valentía y madurez las consecuencias que pudieran sobrevenir.

Voy a decirlo sin tapujos: el Chavismo es un culto idolátrico y Latinoamérica está siendo absorvida por esa cloaca; pues, entre otras razones, quienes ejercen la oposición política en los diferentes países donde el Coronel Nimrod ya ha puesto su bota, están en su mayoría bañados de corrupción y de una falta total de autojuicio.

¿No se convence usted de que el Chavismo es un culto idolátrico? Lo invito a leer el siguiente artículo del fotoperiodista Pablo Corral Vega, publicado en el periódico El Comercio de Ecuador y juzgue por sí mismo:

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La Caracas de Chávez

 Por Pablo Corral Vega

El fotoperiodista Pablo Corral Vega viajó a Venezuela para constatar lo que estaba pasando en el país que había visitado en los años 90. ¿El resultado? Encontró una nación polarizada, en la cual todos deben pertenecer a un bando: escuálidos o rojos rojitos. Los que apoyan a Chávez lo hacen con fervor religioso, y los que están en contra se sienten aplastados.

Caracas está dividida, marcada, ya no es la misma que conocí en los años 90. Mis viejos amigos se han distanciado entre sí por razones políticas, hay municipios chavistas y municipios anti-chavistas.

Los que apoyan a Hugo Chávez lo hacen con fervor religioso, y los que están en contra se sienten aplastados, cansados, hablan de emigrar, de dejar el país que aman.

Venezuela vive un  momento de efervescencia. Los ‘rojos rojitos’ ven en Chávez al salvador, lo cuidan, lo idolatran, hablan de él con pasión y ternura. Cuando le pregunto a una mujer que reparte posters del presidente en la Plaza Bolívar  qué significa Chavez para ella, me abre su billetera.

Ahí guarda una estampa de la Virgen, una foto de su madre fallecida y otra del Comandante. “Yo le rezo al Comandante y le pido que nunca nos abandone, que siga cuidando de los pobres”, me  dice emocionada.

“El chavismo se  apropió de los símbolos  venezolanos”, me dice un fotoperiodista amigo. “Se ha apropiado de Dios, de la Virgen de Coromoto, de Simón Bolívar, de los próceres, de la bandera”.

Los alrededores de la Plaza Bolívar y el Palacio de Miraflores están cercados por ‘rojos rojitos’. Se acerca uno y otro a preguntarme qué hago, para qué son las fotografías. Solo cuando muestro el permiso de trabajo del Ministerio de Educación de Venezuela se alejan unos metros, pero me vigilan desde lejos.

La relación con los periódicos es pésima. Y los fotógrafos son el brazo visible de esos medios que, de acuerdo a los ‘rojos rojitos’ han sido injustos. “Son los medios los que han polarizado las cosas”, me repiten una y otra vez. “Esos escuálidos (opositores)  siempre le buscan errores a la Revolución, pero esta es una revolución eterna”, me dice un hombre que alimenta  palomas en la plaza.

Ahí cerca está Anita Urdaneta,  la dueña de la peluquería bolivariana. Sus precios son bajos, esa es su manera de ser solidaria. A todos sus clientes les habla del Comandante como si fuera un viejo amigo. Ella dice que haría cualquier cosa por defenderlo; “cualquier cosa”, me repite mirándome a los ojos. “¿Seguro  que  no eres un escuálido?”.

Los dominios de Chávez

Llegué a Venezuela con gran curiosidad, quería ver directamente qué estaba sucediendo. La política es el único tema de conversación, y todos quieren que uno se identifique, que diga a quién apoya. Los matices han  haparecido.

Hay comederos chavistas y comederos anti-chavistas, incluso los lugares de baile que eran tan democráticos en Caracas -se veía gente de toda clase social- ahora son extremadamente selectivos.

“Es para evitar las peleas”, me dice un buen amigo que me lleva a recorrer la Caracas nocturna. Terminamos en  “El Maní es así”, uno de los pocos sitios en que se juntan gobiernistas y opositores.

Baile, risas y la orquesta que no se detiene.  A la madrugada hay una pelea. “Es siempre por política”, me dicen. “Se ha cultivado el odio entre los que no tienen nada y los que tienen algo, y el que tiene un carro viejo ya es un oligarca”.

Al otro lado de Caracas, en La Vega, vive Félix Caraballo. Uno de los millones de seguidores incondicionales de Chávez. Su barrio no tiene alcantarillado y ese día los vecinos van a limpiar una acequia que lleva los desperdicios cuesta abajo.  Millones de personas viven en esas condiciones en Caracas. En La Vega, los vecinos agarran picos y palas, todos visten de rojo; en cada casa  hay una bandera roja o una foto de Chávez.

Gerónimo González, resalta por su camisa verde, es el único que habla en contra. “¿No se dan cuenta de que es la misma mentira? Este gobierno tampoco nos va a sacar de este lugar?  ¿Qué nos ha dado este gobierno? Solamente caraotas más baratas”, dice.  Félix me mira e insinúa que Gerónimo está loco.

Aunque de otra manera, la oposición también acusa al Presidente. Dicen que usa los  recursos petroleros del Estado para financiar programas de subsidio, que no  solucionan nada, porque no impulsan la productividad.

En todo caso, las misiones (programas de salud, educación, tenencia de tierra, cedulación…) han servido para fortalecer la imagen del Presidente entre los más pobres. Son la estrategia de campaña más poderosa del Gobierno.

“La democracia no nos da de comer, el Gobierno sí”, me dice un vecino de La Vega. Los productos subsidiados, que se venden en los Mercales (tiendas del Estado), llevan propaganda del Gobierno y son considerablemente más baratos.

En la oposición está Teodoro Petkoff, uno de los líderes más respetados, incluso por Chávez. Fue guerrillero y activista de Izquierda. Hoy, dirige el periódico Tal Cual. Durante la media hora que estoy con él ofrece audiencias de cinco minutos a una cantidad de personas.

Habla con mesura, pero mueve las manos, gesticula, se le nota una cierta angustia en el rostro. Es el único candidato que podía hacerle frente a Chávez porque es un izquierdista y no va a desmantelar lo  positivo de la Revolución. Pero él no está de acuerdo con el autoritarismo y el militarismo latentes.

En medio de todas las prevenciones, consigo asistir a una reunión de un comité de tierras, en la que se habla de manera apasionada de los títulos de propiedad que el gobierno dará a los que hayan ocupado tierras. Con mucha dificultad, también obtengo la autorización para visitar una escuela bolivariana en el barrio 23 de Enero, uno de los más pobres y conflictivos de Caracas.

Llego a tiempo para el desayuno subsidiado por el Estado y preparado por voluntarias. Los niños rezan antes de desayunar;  dan las gracias a Dios y le piden que siempre proteja al Presidente.

Cerca de la escuela está uno de los consultorios atendidos por médicos cubanos.  Es imposible fotografiar a los médicos, se necesitaría un permiso expreso del Ministro de Salud, me dice una secretaria muy displiscente.

Un vecino me cuenta que las mañanas los médicos atienden en los consultorios y las tardes salen a hacer visitas, hablan de medicina preventiva y de las bondades de la Revolución. Es un trabajo de hormigas en respaldo de la causa socialista, casa por casa, enfermo por enfermo.

Pero la influencia cubana se ve ante todo en una organización celular, barrial, que en Cuba se llama Comité de Defensa de la Revolución y en Venezuela se  llaman Círculos Bolivarianos.

Devotos de la Revolución

Los Círculos son uno de los temas más controversiales. Se los acusa de ser el brazo armado de la Revolución, la fuerza de choque del Presidente. Están conformados por partidarios radicales de Chávez,  dispuestos a defender  con su vida el proceso político. Son organizaciones culturales o deportivas, pero su misión principal es defender la Revolución.

Los Círculos están listos para acudir al llamado del Presidente. Los periodistas les temen porque ha habido varios ataques y amenazas en su contra.

Este tema me interesó especialmente y quise conocer a Lina Ron, una de las principales dirigentes de los Círculos Bolivarianos y líder del Partido Unidos por Venezuela. Lina es el personaje más odiado por los anti chavistas. Ella tiene un programa incendiario en la radio, en el que se burla de los escuálidos y de quienes hablan inglés.

Lina defiende la revolución socialista a ultranza, y asegura que si las mafias que han gobernado Venezuela durante décadas -es decir todos los que no están con Chávez- no aceptan la voluntad del pueblo, la Revolución los aplastará. Para ella, el mundo está dividido entre buenos y malos, ciudadanos y oligarcas, progresistas y retrógrados, bolivarianistas e infiltrados, humanistas e imperialistas.

Después del programa de radio Lina baja la guardia. Es una mujer inteligente, con un gran sentido del humor, fogueada en política. Me paso con ella una tarde entera tomando cerveza y hablando del proceso venezolano.

Ahí me dice que la Revolución Bolivariana es el sueño que muchos han abrazado por décadas y que nadie va a detener el proceso.  Le pregunto qué piensa del autoritarismo del Presidente. Para ella, no existe un Presidente más comprometido con la democracia, extraordinariamente tolerante con los escuálidos. 

Además, me dice que la democracia de antes no era democracia, era el instrumento de la oligarquía para oprimir al pueblo. Afirma que ahora vendrá una nueva etapa en la que lo más importante será la Revolución.

El tiempo dirá si Lina tenía razón. Por ahora, salgo de Venezuela con una  certeza: es un país totalmente polarizado, dividido, donde no caben los matices…

 

6 pensamientos en “El Nimrod del Siglo 21”

  1. No es lo mismo leer que vivirlo… muchos pueden analizar este proceso, cantidad de personas pueden opinar, tener su propia concepción del asunto, pero solo los que vivimos esto, sabemos cuáles son los antecedentes, las causas que motivaron esa ruptura (por cierto que no es tan nueva… solo que por décadas permaneció cobijada de cierta dejadez o fingido humor pícaro), y solo los que vivimos esto sabemos cuáles serán las consecuencias. Yo soy un chamo de 20 años, apenas tenía 13 años cuando el presidente de mi pais empezó a gobernar. Mi generación es inmensa; en Venezuela los jóvenes somos un porcentaje bastante importante; y muchos estan viendo la única forma de hacer política, muchos estan estudiando «gracias a la revolución», muchos de mis amigos no conocen, no tienen esquemas diferentes de lo que es la política, de lo que es el Estado, un gobierno serio y ordenado… Gracias a D»s algunos jóvenes de Venezuela, tenemos padres que se han esforzado por darnos valores en todos los planos, y podemos estar un tanto desesperanzados a veces, incluso podemos caer en el extremo de ser «escualidos», pero tenemos en mente que esas dos «Tendencias» no generarán un futuro estable… Lo que nos queda, amigos, es hacer trabajo de hormigas, hasta donde se pueda…

  2. Estoy de acuerdo contigo Andres no es lo mismo leer que vivirlo. Lamentablemente se ve desde otra optica distinta cuando tu vives a diario cada dia en nuestra amada Venezuela, uno de los problemas que ha afectado mas a nuestra nación es el costumbrismo eso es un mal cultural propio del latino. La gente se acostumbra que la intimiden que la obliguen que le digan lo que tiene que hacer y pues tenia que llegar alguien como mister chavito para que o nos hiciera quedarnos igual como ibamos o para mejorar o para empeorar y pues ya podemos ver tenemos una sociedad dividida unos de un color y el otro bando de otro. Antes se podian sentar diferentes partidos a tomar un cafe hoy en dia no porque hay mucha agresión y fobia partidista. Creo que los que mejor pueden contar esto son los abuelos aquellos que vivieron en carne viva los diferentes mandatos presidenciales que hemos tenido. Soy educador tengo mas de quinientos alumnos los cuales trato diariamente con ellos y veo con tristeza como la educación en mi país ha cambiado. Ahora se habla de socialismo, pero un socialismo sin pies ni cabeza un socialismo marcado por lideres que dan muy poco de que hablar la verdad seguimos sin entender que ese socialismo, que se quiere, que se pretende hacer, o implantar aca. De acuerdo al presidente sus bases ideologicas provienen de cuba de un señor que se adueño del país, de Bolivar un gran hombre luchador por la independencia de varias naciones, pero que lamentablemnte hoy es objeto de malinterpretaciones en el uso y abuso de su nombre (se debe estar revolcando por toda esta locura por cierto) y un señorito que no se sabe si existió realmente el cual estamos cansados de mencionar en el cristanismo. Saquen sus conclusiones! Aca quien realmente va cambiar el destino del país son todas aquellas generaciones que se acercan. mis alumnos del liceo jovencitos entre 12 y 17 años que tendran que tomar desiciones ya que presentan el indice mas alto de la población venezolana. Se espera tambien que nosotros los noajidas venezolanos entendamos nuestro rol en nuestro país en nuestra sociedad en «establecer cortes de justicia» un tema que debe ser debatido a profundidad para saber que tan involucrado debe estar el noajida con el llamado proceso revolucionario y sus bases ideologicas. Ahy se las dejo queridos noajidas venezolanos felicito al Sr Juan Mayorca por publicar este tema de fuerte confrontación para nosotros. Analizemos amigos reflexionemos y hagamos lo que nosotros los noajidas debemos y podemos hacer para construir Shalom y acción en nuestro país que EL ETERNO Bendiga guarde y proteja a mi adorada Venezuela.

  3. Una reflexión: Hitler no hubiera llegado a tener el poder que lastimosamente llegó a tener si la gente alemana y europea contraria a él no se hubiera conformado… Quienes tienen estatura moral en Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, etc. deben despertar e ir más allá del análisis. Hay que combatir con inteligencia y con respeto a las Siete Leyes al movimiento Chavista. No es lo mismo el «socialismo» que él está «vendiendo» a los ideales que por ejemplo motivaron al respetable Ricardo Lagos ex-presidente de Chile (afiliado al partido socialista de Chile)…

  4. Sería bueno mirar como el presidente Uribe (Colombia), asume y defiende su posición ante Chavez, pues éste último dice, a pesar de discrepar, respetar a Alvaro Uribe, para mi, podria ser un ejemplo de lo que podria hacer la oposición venezolana para confrontar a Chavez, al chavismo.
    El presidente colombiano, militó en el partido de centro-izquierda durante toda su carrera, y hoy es considerado de derecha, pero es que Colombia ha sido tan de izquierda, que un liberal corriente en el mundo, aqui, parece un ultraderechista.
    Con los actos [Uribe], acalla cualquier argumento.

  5. Pienso seriamente en una frase dicha no hace mucho tiempo por un político venezolano ya fallecido: «Generación de idiotas», dicha frase fue producto de las elecciones en el año ’83 (imaginense si este caldo no venia cocinandose desde hace tiempo ya), toda la población joven de aquel momento votó por el peor candidato, Jaime Lusinchi. Esa, es sin duda, la generación que nos atencede (digo «nos» porque me incluyo en la nueva generación, acabo de votar en los últimos comicios por vez primera), una generación incapaz de ver más allá de sus narices, una generación absorta en el idealismo norteamericano más idiota (muchos en Venezuela han oido y alguna vez dicho: ‘ta barato, dame dos…), esa generación que ama más hablar inglés que español, a la que le gusta más la música pop que un joropo entreverao, aquella que prefiere ver tv y bajarse videos de música y pelis por Ares, que ir al cine o disfrutar un buen concierto en uno de los cientos de espacios destinados a la cultura en nuestro país, esa generación (no por gustarle las cosas gringas, sino por anteponerlas a sus propias tradiciones) es la absoluta e innegable culpable de todos (en esa generación entra el comandante Chávez por cierto…) los problemas, que ahora, responsablemente, tenemos que asumir las nuevas generaciones.
    Estoy de acuerdo con Juan Mayorga en que debemos ser muy inteligentes para hacer oposición seria al presidente de mi país; considero que los peores errores (llevados a praxis por la misma generación de idiotas) han sido las miles de concentraciones y protesticas a la vieja usanza… creo que Venezuela ha cambiado, ya no se la puede ver con los mismos ojos, ya no se la puede tratar como se solía, los hechos estan ahí, 25 % de abstención… esa gente que no votó no lo hizo por una sola razón: no se sintió atraída por el discurso de ninguno de los candidatos, los que votamos (hablo en mi caso) lo hicimos aún a sabiendas de que no teniamos muchas opciones, pero me dio mucha tristeza ver cuando estaba reunido con la familia como el resto se resquebrajaba completamente, como aquel niño que espera que su papá pobre le traiga un juguete costoso… y pensé: no, definitivamente no se puede esperar nada de esta generación, de venir un cambio a la revolución bolivariana el mismo provendrá de la juventud universitaria, de la juventud conciente y no alienada, aquella que no esta pensando en pajaritos preña’os, aquella que no anda más pendiente de ideales socialistas muertos y sepultados que de ver el futuro y hacerlo; como dijo el gran ilustrador latinoamericano, aquel Venezolano, Don Simón Rodriguez: «Inventamos ó erramos», lean sus exposiciones y se darán cuenta de cuán acertado estaba aquel varón, maestro de libertadores.

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