Resp. 160 – Amar al Eterno

rodriguesnos consulta:

Moreh, shalom!
como fazer para por a D-us em primeiro lugar em nossas vidas?
Às vezes nos apaixonamos por alguém e essa pessoa passa a ter um lugar principal em nossas vidas. Isso é idolatria?
Antônio Rodrigues, 48, músico, Goiânia-Brasil

Shalom apreciado amigo.
Espero que usted y todo lo suyo esté con bien.

Entre los cristianos se dice a menudo que el primer mandamiento es
«amar a Dios por sobre todas las cosas».
Pero, ¿es éste realmente un mandamiento?

Si releemos los Siete Mandamientos Fundamentales para las Naciones, por supuesto que no encontramos nada similar a esta frase.
Se ordena a los noájidas a no adorar ni servir otras deidades, se ordena que no blasfemen, pero de ninguna manera se exige que amen a Dios por sobre todo.

Si buscamos en los 613 mandamientos de la Torá para los judíos, tampoco encontramos
el tal «mandamiento» de los cristianos.
Lo que hallamos es:

«amarás al Eterno tu Elokim con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas.»
(Devarim / Deuteronomio 6:5)

Está ordenado que sea con todo el corazón, con todo el alma, con todas las fuerzas.
Lo que pareciera implicar una exclusividad, que excluye a todo lo otro, todo lo que no
fuera el amor a Él.
Pero, también se ha ordenado:

«Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Eterno.»
(Vaikrá / Levítico 19:18)

Y también:

«Como a un natural de vosotros consideraréis al extranjero que resida entre vosotros. Lo amarás como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto. Yo soy el Eterno, vuestro Elokim.»
(Vaikrá / Levítico 19:34)

Es el propio Padre Celestial quien demanda que nuestro corazón no se cierre, sino que tengamos amor también hacia otros, hacia uno mismo, hacia el prójimo y hacia el extranjero.

Es que, debemos entender como se manifiesta el amor al Eterno:

«Amarás, pues, al Eterno tu Elokim y guardarás Su ordenanza, Sus estatutos, Sus decretos y Sus mandamientos, todos los días.»
(Devarim / Deuteronomio 11:1)

Tal es el amor al Eterno, cumplir cabalmente, todos los días, a cada instante, con Sus mandamientos.
No es un sentimiento, ni una competencia de prioridades, ni una cárcel de la fe.
No es actuar como borrico ciego detrás de un pastor mentiroso.
No es vivir de acuerdo al corazón, visiones proféticas, arrebatadoras emociones, o la propia ignorancia.
El amor al Eterno es, simple y llanamente, cumplir con los mandamientos que Él le ha ordenado cumplir.

¿Queda claro?

Ahora bien, uno puede amar a su esposa, hijos, padres, hermanos, amigos, etc.
Pero si ese amor obstaculiza la realización de los mandamientos, entonces algo está fallando.
No sería amor, sino una pasión encefuecedora.
Pues, el amor es una actividad voluntaria y constructiva, y no un sentimiento hirviente y esclavizador.
Si usted ama a alguien (ral o ficticio, vivo o no)
o algo (cuadro de fútbol, grupo de música, arte, afición, etc.),
y ese «amor» no le permite desarrollar su identidad espiritual,
le imposibilita actuar acorde a los mandamientos,
entonces no es un «amor», sino una pasión, o una adicción, que debe ser limitada.
En algunas ocasiones esta pasión puede transformarse en idolatría, como los que creen que Maradona es o fue un dios, o los que sienten lo mismo con respecto a Jesús, o con aquellos que erigen sus ideologías o doctrinas por encima de las Leyes del Eterno.

Si le quedan dudas, con gusto trataré de responderlas.

Shalom apreciado, que sepamos construir Shalom.

Yehuda Ribco

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