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La Acción Positiva

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Hace pocos días, llegó a mi oficina un amigo con un cliente suyo, y con quien iba a realizar cierto trámite. Una vez hecho sus asuntos, empecé a conversar con mi amigo y el buen señor, quien por su apariencia de ancianidad me inspiraba cierto aire de confianza para preguntarle sobre su visión de la vida y del mundo.

Serenamente me confesó su edad, su recién superado infarto, su falta de temor hacia la muerte; pero lo que más me llamó la atención, fue sobre su experiencia de joven en que empobreció materialmente debido a la repentina devaluación de la moneda nacional que tuvo mi país allá por los años 80s, cuando el presidente de la época contrarió los criterios del Fondo Monetario Internacional, endeudando al país a niveles insostenibles con el fin de mantener el valor de la moneda nacional.

Para esas décadas gran parte de la población empobreció de la noche a la mañana a niveles lamentables, lo que obligó al Estado tomar medidas recesivas, de las cuales tengo escasos recuerdos.

Este señor, quien fue testigo directo de dicho acontecimiento, me contaba como dentro de su “currículo vitae” estaba ver perder sus tierras, sus autos, su capital, su dinero en un abrir y cerrar de ojos, debido a que las deudas en dólares que mantenía él (y muchos productores) se cuadriplicó de la noche a la mañana.

Su narración me pareció casi una “señal divina” debido a una experiencia personal recientemente vivida en la que, al igual que este señor, vi perder parte de lo que me costó hacer por algunos años.

Su historia me cautivaba cada vez más, hasta que llego el momento de mi gran pregunta: “Dígame señor, ¿Cómo hizo para recuperarse de tal crisis y perdida?”

Su respuesta me corroboró cierta sospecha que he tenido, de que el ser humano va perdiendo la memoria de él mismo. Es decir, no se olvida tanto de las experiencias externas (la crisis nacional y la pérdida de bienes, en este caso), pero si se olvida en gran medida de sus sentimientos, pensamientos y razonamientos que tuvo cuando experimentaba la desdicha o las crisis.

La respuesta a mi pregunta fue esta: “…Trabajo y mucha fe en dios…”

Sinceramente no me esperaba una respuesta tan light y superficial.

Claro que entiendo que se tiene que doblar, y hasta triplicar, las horas y los tipos de trabajo. Se lo que es tener que trabajar hasta altas horas de la noche, atender a personas indeseables con sonrisas, aguantar bromas y comentarios de clientes como si no me afectaran, reducir los precios por los servicios, trasladarse a largos destinos para ejecutar los servicios, soportar amenazas de prescindir de mis servicios por parte de algunos clientes si no cumplo a sus demandas, sonreír a personas que en otras circunstancias ni la mano daría, levantarse con miedo y acostarse con el mismo terror porque la jornada laboral estuvo convulsa llena de presiones y bajos honorarios, tener que hacerme de la “vista gorda” con el cumplimiento de requisitos para algunos trámites porque al cliente le urge ciertos resultados, ponerse en situaciones de riesgo con el fin de que los resultados sean favorables para el contratante, y así varios etcéteras todo con el fin de generar recursos suficientes que cubran no solo las perdidas sino que el pago de cuentas ordinarias y extraordinarias que surgieron de la crisis.

Claro que entiendo el tener que trabajar para superar la crisis acontecida, no tanto por actos que voluntariamente creó la persona, sino por acciones de terceros en los cuales se confiaba.

Pero, ¿mucha fe en dios? ¿Cómo se puede entender eso?

En honor a la verdad, dudo mucho que esa sea una verdad. En el momento de crisis lo que existe es negativismo, pesimismo, depresión, insomnio, sensación de derrota, de vacío, de soledad, de miedos seguidos por taquicardias, de ira, de sed de venganza, de razonamientos confusos, de pensamiento de muerte o sin salidas, de reclamos, de envidias por ver en otros mejor situación, de culpa, remordimiento, reproches a la vida a la sociedad a dios y a quien sea..

Y aunque se tome la decisión de ser positivo, honradamente dicha decisión dura poco. Al cabo de unas horas, y por cualquier eventualidad, vuelve la idea negativa.

No amigo… Sinceramente de una crisis o perdida no se sale con el consejo del remedio casero y mentiroso de “Trabajo y mucha fe en dios”.

Yo he asumido una actitud positiva.

Ojo: escribí actitud, y nopensamiento positivo”.

Porque a pesar de tener preconceptos erróneos de que “todo es para bien” que se construyeron con ideas propias y ajenas, y que hacen tener fe infantil en “futuros mejores”, al final el resultado se da por las acciones.

El pensamiento positivo no es constante y se requiere autoengaño para sostenerlo; la actitud positiva requiere acciones de responsabilidad en enfrentar las situaciones, aunque no se tengan pensamientos positivos.

En resumidas cuentas y en pocas palabras, no se debe tirar la toalla ante las crisis o pérdidas económicas, no porque se tenga mucha fe en dios o pensamiento inspiradores, sino simplemente porque no se debe de tirar la toalla.

La acción positiva no desconoce el miedo, sino que a pesar de temer se sigue actuando, trabajando, creando y haciendo, porque es lo que da resultado y porque tales acciones son de las personas responsables y valientes. Porque el que se aferra solamente a un pensamiento positivo se aferra a fe la hueca, e ignora que lo que hace es tapar sus terrores con ideas irracionales, ridículas e inservibles; y ese no es un valiente, es un irresponsable.

El que indolentemente tiene fe en dios, y con base en dicha fe actúa para salir de la crisis, la pérdida o el problema, pero lamentablemente está destinado a hundirse más en él, ya que la angustia de no ver su anhelado resultado al estilo de la “fast food” terminará por hacerlo desistir, más temprano que tarde.

Pero el que asume con acciones concretas su problema, el terror o el miedo deja de ser un problema más de los que hay que resolver.
Gracias por su lectura y comentarios.

(Lo escribo en merito de José A. Rojas Bejarano. Que descanse en paz y consuelo a su estimada familia en estos duros momentos)

Cuánta confusión en pocas líneas

Shalom ubrajot.
Hermanos mi nombre es faubre Abreu
1-  y hace aproximadamente dos años padezco muchas dolencias en mi cuerpo
2-  y otras cosas que no se como explicarlas,
3- solo puedo decir que son una tortura diaria,
4- he estado estudiando la tora
5- me he convertido al judaísmo
6- y lo hago por ínternet
7- ya que donde vivo no hay sinagoga.
8- De algo estoy seguro y es que nuestras llagas son curadas por nuestro yahushua ha más hija,
9- y que también debemos pedir oración como dice la escritura,
10- así por amor al eterno les ruego claman por mi salud
11- y restauración
12- y liberación de maldiciones y ataduras.
Shalom shaom
Faure de Jesús Abreu
(Pregunta recibida en SERJUDIO.com)

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¿Deber de comer carne KASHER para el noájida?

Hay gente por ahí enseñando que los noájidas DEBEN comer carne KASHER, es decir, aquella que es apta en la dieta espiritual judía para los judíos.
Que si comen carne común, la que se adquiere en cualquier carnicería están pecando.
Que debe ser solamente de animales permitidos en la dieta judía, por lo que quedaría fuera el cerdo, langostinos, etc.
Faenados por judíos de acuerdo al ritual judío.
En definitiva, la carne KASHER la imponen como un mandamiento para el gentil que quiere ser leal a DIOS.

Pero, de acuerdo a la LEY, esa enseñanza y esa imposición SON FALSOS.

El noájida que lo desee puede comer carne KASHER, pero sabiendo que lo hace por mera voluntad propia y sin ventaja espiritual alguna a la vista.
No hay ventaja espiritual, puesto que no están cumpliendo ningún mandamiento que DIOS les haya indicado, ni están corrigiendo ninguna imperfección con esto.
Simplemente, o por que gustan del sabor de la carne KASHER; o porque están seguros del origen de la misma; o porque simplemente tienen deseos de hacerlo.
Pero, pretender hacer de esto una actividad obligatoria para todos los noájidas, con carácter sagrado, es un error y hasta quizás un verdadero atentado a la lealtad que le debemos al Eterno.
Porque, si ÉL no lo ordenó, ni está contemplado en ninguna de la fuentes de confianza de la Tradición, ¿cómo se atreven a imponerlo y declararlo sagrado para los noájidas?
No hay argumento traído de los pelos, ni malabar típico del religioso, ni furia fanática que impone regímenes que el Eterno no ha ordenado.

Tomemos un breve pasaje de la TORÁ que lo deja claro y sin dudas.

“No comeréis ningún animal mortecino (muerto sin la apropiada faena ritual).
Lo podrás dar al GUER (TOSHAV, gentil que cumple conscientemente con los Siete Mandamientos) que está en tus ciudades, para que él lo coma; o lo venderás a un extraño (otro no judío, en este caso que no cumple con los mandamientos noájicos).
Porque tú (a los judíos se dirige) eres un pueblo santo para el Eterno tu Elohim. No guisarás el cabrito en la leche de su madre.”

(Devarim / Deuteronomio 14:21)

El mandamiento no deja lugar a interpretaciones rebuscadas.
Pero, no nos quedemos con nuestras ideas, veamos que dice por ejemplo el SEFER HAJINUJ aquí: http://www.ateret4u.com/online/f_01644_part_472.html
Y las fuentes, cuando se busca un poquito, son claras también al respecto. Ni carne no faenada ritualmente, ni carne de ciertos animales, ni mezcla de carne con leche están prohibidas para los gentiles.

Tenemos que andar con muchísima precaución para no hacer del noajismo una religión, lo cual incluye convertirla en una sucursal pobre del judaísmo.
Los noájidas tienen sus Siete Mandamientos dados por Dios, hay una decena de reglas más que los Sabios consideraron oportunas, pero no debemos imponer reglas “religiosas” que no les corresponden y que les llevan a vivir una vida falsa, entre noájida y judío, cuando el Eterno estableció las dos identidades y no una tercera intermedia.

Así pues, amigo noájida disfruta del jamón, de las chuletas de cerdo, del matambrito a la leche, de las ostras, de la paella, del sándwich de jamón y queso, de morcillas dulces o saladas, de bife sangrante, de todo lo que está vedado a los judíos por la TORÁ. Disfruta de eso, si te complace y no te desagrada. Come lo que está permitido por la ley de tu país, lo que el médico te deja, lo que es saludable, y recuerda de no comer parte de animal con vida, porque ESO es lo que tienes prohibido de parte de DIOS, tu Señor.
Y come KASHER, si eso es lo que quieres hacer, porque le encuentras algún sentido tú, sin imposturas ni delirios mesiánicos.

Por el noajismo puro YA, a construir SHALOM con ACCIONES de bondad y justicia.

Cháchara seudo espiritual

Alguien publicó este párrafo en una red social, lo compartía como si fuera un extracto de sabiduría celestial, una especie de código superior de vida: “el justo sabe con humildad que el es responsable de todo lo que le pasa, así que cambia, crece y es capaz de enseñar a los demás de su experiencia.“

¡No estoy de acuerdo en lo más mínimo!

Se pretende inculcar la idea de que todo lo que te pasa depende exclusivamente de ti.
Relee: “él es responsable de TODO lo que le pasa”.
¿En serio?
¿De verdad?
¿Así que todo lo que pasa en tu vida depende de ti y tú eres el responsable de TODO lo que acontece en tu existencia?
Vamos, pensemos juntos un instante… ¿tiene algún valor esta afirmación?
¿Acaso somos los dueños del poder universal para que todo lo que nos acontece dependa de nuestra responsabilidad?
Este pensamiento seudo espiritual tiene todo el aspecto de la fantasía producida por el EGO, que nos hace creer más que vencedores aunque estamos hundidos en impotencia; directores de una orquesta universal que toca de acuerdo a nuestro pensamiento “positivo”; amos de dioses que están para servirnos si llegamos a un determinado pactito con ellos.
¿Es esta la idea sagrada de la Tradición leal al Eterno?

De acuerdo a este planteo extraño, se deberá proclamar inmediatamente qué liberen a todos los condenados de las prisiones, pues ellos son inocentes de sus crímenes, porque han sido utensilios manipulados por la voluntad del “justo que sabe con humildad que es responsable de todo lo que le pasa”.
¿Entiendes?
El criminal no es culpable de nada, porque solamente “el justo es responsable de todo lo que le pasa”.
Así, la mujer violada no es responsable de la depravación del malvado; ¡ella lo obligó de alguna manera mística a que el pobre inocente criminal la abusara!
El niño obligado a mendigar y rebuscar en la basura, ¡es culpable de su estado lastimoso y amargo! Los mayores que lo someten a esa vida deprivada son inocentes por completos. Porque, el justo sabe que es culpable de todo lo que le pasa… ¿no?
La pobre viejita a la que asaltaron brutalmente en la calle para robarle sus pocos pesos de jubilación, ¡es responsable de su calamidad y lesiones! El atorrante motoquero es una víctima de la sociedad injusta, es un pobre tipo sin ninguna responsabilidad, ¿cómo alguien se atreve a acusarlo de algo?

Sí, a veces nuestras acciones nos llevan a meternos en situaciones muy malas; en ocasiones de algo se nos puede acusar y se nos encantará responsables. Por supuesto que es así.
Pero… ¿de todo lo que nos pasa?
¡Esa exageración es nociva!

Creo que no vale la pena seguir con ejemplos para reconocer el disparate enfermizo de la frase que estamos analizando.
¿En qué mente confundida y corazón oscuro se puede excusar al malvado para acusar y apenar a la víctima de esta manera?
¿Así es como debe pensar, sentir, hablar, proceder alguien bueno y justo?
¡Cuánta injusticia y falta de misericordia existe en esta frase supuestamente sabia y espiritual!
¡Mucho cuidado por favor, mucho cuidado!

Humildemente, es mi parecer y he tratado de demostrarlo.
Si trabajamos para desbloquear el pasaje de la LUZ de la NESHAMÁ, podemos organizar nuestros pensamientos, equilibrar nuestros sentimientos, armonizar nuestras dimensiones, y darnos cuenta de la falsedad de esta frase que analizamos, así como sus perjudiciales implicancias.

Te propongo una frase alternativa, a disposición para ser criticada, destrozada, vapuleada, o evaluada y considerada positiva y por tanto compartida: “quien vive construyendo SHALOM, con humildad trata de encontrar sentido en todo lo que le pasa en la vida, así trata de modificar lo que está a su alcance y debe ser cambiado; se hace responsable de sus acciones e intenta corregir, por medio de TESHUVÁ, en lo que se ha desviado de la senda correcta; deja fluir lo que está fuera de su control; de cualquier forma cambia para estar más próximo a su NESHAMÁ, por ello crece y sirve de modelo para todo aquel que está dispuesto a tomarlo como tal.“

¿Génesis 1:28?

Una pregunta sobre Barak o bendecir.
Muy estimado Yehuda Ribco.
Mi nombre es Yvan Figueroa.
He visto sobre su página Web respuesta muy sabias en cuanto a interrogantes de la biblia.
Tengo una pregunta sobre la palabra bendición de Génesis 1:28. Y los bendijo Dios.
1- En este caso a Adán. Que quiso decir Dios en esta palabra?
2- Cual es el significado y como se entiende la palabra BENDICIÓN O BENDIJO?
3- Hasta donde se entiendo es que Dios trajo un regalo a Adán para que trabaje en toda la tierra.
4- Si es así… ¿Cuál es este regalo?
5- Después de esto Dios le dijo a Adán una vez ya creado que fructifique, se multiplique señoree, sojuzgue y llene la tierra. Cómo se entiende esto?
Por favor ayudame a entender esto.
6- Escuche a una persona que dijo que bendecir es poder que Dios le dio a Adán. ¿Es cierto esto?
7- Si es cierto las cinco cosas que Dios le dijo a Adán ¿es autoridad para gobernar toda la tierra?
Le agradezco su ayuda y su pronta respuesta. Atentamente, Yvan.
(Pregunta enviada a SERJUDIO.com)


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¿Faraón o Moshé?

Podemos llevar una vida pretendiendo mantener una seguridad ilusoria, como si fuéramos rocas firmes y estables; imaginar que poseemos el control total y negar infantilmente (o de manera enfermiza) cuando la realidad nos golpee en nuestra impotencia. Como cuando te atreves a criticar, aunque sea levemente, alguna cosilla de un niño o jovencito, que de inmediato se arma un altercado impresionante, una ráfaga de violencia e incomprensión. O, la ira se esconde, se la traga y pasa a ser violencia interna, que carcome desde el interior, que va consumiendo a la persona.
Así nos llenamos de ira, respondemos con enojo, estamos en constante huida, escapando por no atrevernos a sufrir y reconocernos en nuestra limitación. Nos cubrimos con capas de mentiras, para no someternos al cambio que nos trastornará pero finalmente resultará en una mejor calidad de vida.
Pero rechazamos el cambio liberador, porque implica admitir nuestra debilidad y la obligación de hacer cambios.
Preferimos, a sabiendas o no, atarnos al EGO, reaccionamos ante el sentimiento de impotencia con el automatismo que proviene de él. La agresión en sus variadas formas, la manipulación, el odio, la dulzura venenosa, el engaño multiforme, todo lo que es ausencia del control en un desespero por tenerlo. Porque, a mayor apego al deseo de poder y control, más nos hundimos en la desesperación.
Encarcelados en la celdita mental, rehuyendo del cambio saludable, evitando el despertador de la conciencia, dentro de las fronteras de la zonita de confort, en esa precaria comodidad de aparente invulnerabilidad. En caos, al que llamamos orden.
Enmohecidos por atarnos a lo poquito que tenemos a mano (aunque seamos ricos y físicamente fuertes), apartando lo que amenace con desatar lo que pudiera llegar a cuestionar y demoler los cimientos de nuestra patética fortaleza.
Nos hacemos fanáticos, de religiones, dioses, rituales, rezos, libros, panfletos, partidos políticos, nacionalismos, sectas, banderas, empresas, marcas, clubes, atletas, estrellas del espectáculo, ideales, creencias, imaginería, lo que fuera que nos sirva para sentirnos poderosos, protegidos, seguros a resguardo de crecer y madurar.
Encontramos o inventamos adversarios a los cuales culpar, detestar, odiar, aborrecer, humillar, avergonzar, maltratar, expulsar, aniquilar, el famoso chivo expiatorio (no el bíblico) que se usa como la excusa para embrutecernos, perder la cordura, realizar cualquier acto aberrante pero en apariencia justificado. Porque, hacemos notar que es ese enemigo el motivo de nuestro sufrimiento, el que nos obliga a una vida detestable. Ponemos así por fuera de nosotros el mal, para castigarlo y tratar de seguir impunes, en la ilusoria seguridad, libres de tener que cambiar y dejar de lado nuestra endeble vida amurallada.
Porque el EGO se regodea con lo poquito que tiene y conoce, en tanto quiere recibir más y más, ser atendido, ser satisfecho, a costa del sufrimiento y la opresión.
Recuerda al Faraón en la historia del Éxodo de Egipto; o estudia la personalidad y acciones del perverso Amán, el de la historia de Purim, entonces tendrás ejemplos de este estilo de vida fracasado, aunque rodeados de lujos materiales y con todo el poder externo al alcance.
¿Qué fue de ellos?
Y tienes a los patéticos personajes de mitos y novelas, pretendidos santos héroes salvadores o manifiestos rufianes terribles, que agotaron su incapaz vida pretendiendo un poder que les era ajeno. Emisarios de dioses y redentores, que proponían revoluciones para llevar las cosas a un mayor desorden y exilio.
O abiertos tiranos, dictadores impíos, que pisoteaban a quien pudieran con tal de mantener su cuotita de poder externo, aparente.
Son modelos de conducta negativa, de lo que podemos encontrar en cualquiera de nosotros, porque cada uno de nosotros está actuando como ellos, en mayor o menor medida. Cada uno a su escala, según sus posibilidades, manteniendo nuestra imaginada potencia a costa de no ser auténticos ni llevar una vida con sentido.

Pero, hay otra manera de vivir.
Podemos aceptar nuestro dominio escaso, reconociendo cuales son nuestras fuerzas y cuales nuestras debilidades, para entonces ser activos, responsables, cumplidores, transformadores de la realidad, optimistas y dejaremos fluir sin aferrarnos al dolor cuando lleguemos al punto de nuestra falta de poder.
Al conocer y admitir nuestra impotencia, y al no recurrir a los mecanismos del EGO para simular poder, entonces estaremos siendo realmente poderosos.
Podremos emplear el caos para que el instinto creativo lo organice y nos lleve a un grado mayor de conciencia.
Podemos conectarnos con el llamado constante de nuestra NESHAMÁ, y encontrar en su brújula ética/espiritual un aliciente para dejar la comodidad incómoda y ponernos a evolucionar seriamente pero con alegría.

¿Recuerdas cómo fueron, y son, tratados aquellos “revolucionarios” que proponen cambios reales que apuntan a adquirir un mayor y más generalizado estado de bien y justicia?
Los profetas de Israel suelen ser el mejor ejemplo de estos enviados del compromiso con la vida, los que atienen al llamado ético/espiritual.
El más grande de ellos, Moshé, si estudias sus conflictos, sus obras, entonces estarás viendo a lo que se enfrenta alguien que propone llevar una vida pentadimensional, auténtica, no adoctrinada por el EGO ni esclavizada a él.

El rústico emperador

Siendo tan débil, ¡qué fuerza tiene el EGO!
¿Cómo una minúscula parte escondida en lo profundo de nuestro cerebro puede levantarnos para dejarnos caer, arrastrarnos para destrozarnos?
¿Cómo?
¿Una minúscula sección de nuestro ser, que no tiene conciencia, que carece de voluntad o deseo, que no es una personalidad o una entidad mística, nos esclaviza y somete?

Ante esta realidad, no es de extrañar que los primitivos creyeran en la existencia de un demonio bravucón y tentador, que como un ángel caído del alto sitial en la corte celestial buscara perjudicarnos.
Porque, sí, eso es lo que parece.
Porque lo imaginamos como un ser con inteligencia, creativo en sus malas intenciones, codicioso de alabanzas, dispuesto a cualquier trampa para doblegarnos. Y esa imagen no tiene realidad, es solo nuestra antigua fantasía que trataba de dar cuenta del fracaso del hombre para sobreponerse a sí mismo.

El EGO se impone, con sus herramientas simples y rústicas. Nos ataca desde lo más profundo de nuestro ser primario. Allí, en en un lugar que no usa palabras o símbolos para expresarse. En una realidad material, totalmente material y sin visos de misticismo o magia. A cargo de enviar códigos químicos que nos exaltan y también nos nublan. Hormonas que nos paralizan en terror y desánimo, o nos elevan en sensaciones de gloria y poder. Trabaja en las sombras el EGO, sin pretender nada, pero con la apariencia de quererlo todo. Sin ningún viso de conciencia, pero que nos lo imaginamos astuto y hábil en su trabajo de esclavizarnos y mantenernos a su servicio.

Sí, es fácilmente comprensible que las personas faltas de conocimiento le atribuyan poderes de divinidad, que asuman su presencia y dominio con reverencia y religioso temor. Porque no falta quien le detesta y maldice, así como los que le adoran y tratan de conciliarlo con señuelos rituales. Todos ellos, los contrarios y los propios, confundidos por sus febriles imaginaciones y creencias, que trastocan una realidad simple y material para de esa forma tratar de ganar un poco de entendimiento y tal vez dominar a aquel que creen que los domina. Y no, nada consiguen realmente, porque el EGO no es ni dios ni demonio, ni ángel ni pervertido, ni guerrero ni pacifista, es solamente un pedacito de nosotros encargado de unas cuantas tareas vitales y primarias, tal como las tienen también muchos otros de los animales con los cuales compartimos este planeta.

No es con religión ni con palabrería politizada que tendremos el relativo control sobre nuestras vidas.
Aunque, quizás con sus mecanismos opresivos estas manifestaciones sociales del EGO por ahí alcancen a mantener un poco al EGO a raya. Pero, lo más probable es que el EGO se ría en sus caras finalmente.

Hay que ser cuidadosos y no dejarse llevar al barranco, aunque parezca que la respuesta naciente del EGO sea “solución” a los problemas.
Porque la verdadera función del EGO es proveernos de algún mecanismo primitivo y básico para obtener ayuda/atención en momento de real impotencia, y así resguardar nuestra vida. En otros momentos, solo puede provocar desastres, aunque en apariencia a veces se obtienen éxitos externos.

Para que lo sigas estudiando y si quieres comentando aquí debajo.

Los irresponsables de… ¿Dios?

Esta imagen la compartía una persona declaradamente cristiana en una red social, con toda su absoluta fe ciega puesta en su deidad.
Me hizo acordar a otra persona cristiana, el cual en la misma red la semana anterior decía algo así como: “no me importa invertir mi dinero o cuidarlo, ni trabajar o ser esmerado en el empleo, porque mi prosperidad SOLO depende de dios y él quiere que yo sea prosperado”
Quienes me recuerdan a montón de personas judías y noájidas que he conocido que tienen idéntica fe en un mágico dios disponible 7/24 para servirles en todos sus caprichos y necesidades.
Un patético dios ¿todopoderoso? que no tiene nada mejor que hacer con su tiempo y súper poderes que estar a la espera de alabanzas y pedigüeñas órdenes, para luego cumplirlas, igualito al genio de la lámpara de Aladino.
Entonces, pretenden comprar el poder de su dios con rezos, salmos, ensalmos, donativos, ofrendas, reclamos, aplausos, bailecitos, repetición de lemas, pensamiento positivo, adoración de sus líderes religiosos, rituales, apartarse de construir un mundo de SHALOM, restringirse en todas las cuestiones “mundanas” pero paradójicamente estar desesperados por obtener todo tipo de prebendas y beneficios materiales de parte de dios. (Adrede lo escribo con d minúscula).

Cuando, el Uno y Único, el Verdadero Dios, nos ha declarado y ordenado exactamente lo contrario, como por ejemplo cuando explícitamente declaró:

“Solamente cuídate y cuida mucho tu vida”
(Devarim / Deuteronomio 4:9)

Es un mensaje que nos deja a nosotros la responsabilidad por el cuidado de nuestras vidas, hasta el punto de tener que ser detallistas y en extremo cautelosos para no ponernos en riesgos innecesarios.
¿Por qué?
¿Acaso será porque un Papá Noel misterioso nos rescatará del abismo si andamos como idiotas auto enceguecidos por la fe y las creencias prostibularias por la vida?
Lo cierto es que Él no va a poner una mano sobrenatural para sostenernos en el abismo cuando nada hacemos de nuestra parte para cuidarnos, para ser responsables, para tomar compromisos y cumplirlos. Tal vez, por cuestiones que solamente Él comprende, alguna que otra vez le dará una manito a algún atolondrado fanático que tiene la fe como monolito en su cerebro. Pero, pescar un tiburón no significa que el océano solamente está habitado por ellos.

Entonces, tenemos dos opciones:
a- hacer caso a los vendedores de espejitos de colores, los falsos profetas, esos clérigos y laicos que nos quieren hacer creer en un dios fantástico, de cuentos de hadas, disponible para servirnos como un miserable pero poderoso lacayo;
b- o vivir con conciencia ética, es decir de manera espiritual, construyendo SHALOM con acciones prácticas de bondad y justicia, haciendo así manifiesta la Presencia del Eterno a cada paso; en las buenas y en las no tanto.

Claro está, los adoradores del EGO en cualquiera de sus formas divinizadas y sus religiones, pronto argumentarán a favor de la mística sobrenatural que todo lo puede y que concederá el deseo al que por fe demanda del universo que lo satisfaga. Traerán a colación palabras de sabios, de líderes religiosos, de profetas y no dejarán de mostrar la prosperidad y éxito de los que se abandonan a la fe ciega.
Ah, el EGO, con sus astutas maniobras para mantener a sus esclavos en la impotencia pero a veces haciéndoles delirar con lo poderosos que son…

Como sea, no camines mirando la nada, porque te podrías caer y lastimar. No cruces la calle con los ojos cerrados, esperando que un escudo te proteja de los vehículos que pasan por ahí. No esperes que te llueva el maná, o que alguna lotería te favorezca cada semana. No vivas dependiendo de milagros, porque con extrema claridad enseñan los Sabios:

“Ein somjin al hanes – No se vive dependiendo de milagros”
(Shabbat 32a; Taanit 20b)

Entonces, la próxima vez que te encuentres con estos creyentes en dioses ajenos, en la magia a su servicio, por favor, ¡ten mucho cuidado! Por ahí está ebrio y te pide las llaves de tu auto para conducir; te pide dinero y lo derrocha tontamente dejándote en la ruina; te hace adorar un dios falso, que arruina tu belleza interior y crea un bloqueo en tu conexión con la Vida.

El Eterno no es un viejito regalón que anda haciendo favores por doquier a cambio de recitos, bailecitos, palmitas, salmitos, o cualquier otro truco idéntico al que usan todos los brujos y encantadores.
¡Cuida mucho tu vida!

El dios de este 4730

Leí por ahí a una persona que no tiene conocimiento del Eterno, el llamado Dios de Israel, pero Lo agrede y junto con Él a aquellos quienes Le son fieles.
Quizás porque confunde al “dios padre” de la religión cristiana con el Eterno, tergiversación muy frecuente y prejuiciosa. ¡Si hasta hay judíos que cometen semejante disparatada confusión! (Bueno, no debería sorprendernos ya que hay judíos que afirman que la “fe” es algo fundamental, que el judaísmo es una religión, o cuestiones totalmente ajenas por el estilo).
Lo cierto es: ¿a qué persona culta, con veros conocimientos de judaísmo, se le ocurriría hacer esa mixtura entre un dios fantaseado y el verdadero Uno y Único?

Lo que el presunto ateo afirmó es lo siguiente: “un dios edonista creó a la humanidad para cumplir su deseo de sentirse adorado, y que a la mínima que la humanidad, sea individualmente o un conjunto de individuos, se desvía de ese cometido de borregos adoradores la castiga con matanzas y sufrimiento eterno. En cualquier cultura eso sería un demonio tiránico al que le gusta torturar a los demás para demostrar su poder”.

Con vuestro permiso iré haciendo pequeños comentarios para dar un poco de luz allí donde el EGO pasea su sombra como amo y señor.

un dios edonista: ante todo Hedonista, con H.
¿Y qué es el hedonismo?
Una rápida lectura al diccionario nos informa: “Doctrina ética que identifica el bien con el placer, especialmente con el placer sensorial e inmediato.” Y, “tendencia a la búsqueda del placer y el bienestar en todos los ámbitos de la vida.”.
Como nos damos cuenta rápidamente, si “edonista” fue un pretendido insulto o injuria, ¡de poco sirve!
Si realmente el Eterno fuera hedonista, ¿cuál sería el problema? Un Dios que busca el placer y el bienestar en todo momento y lugar, que iguala el disfrute con el bien… ¿eso es un inconveniente para alguien?
¡Por el contrario!
Sería una deidad dichosa, afable, bonachona, dispuesta al juego y la diversión, a prodigar solamente el bien en todas sus formas.
Y sí, el Uno y Único tiene una faceta así, porque Él es Bien.
Pero, Él también es Justicia.
Así que Dios no es hedonista, porque definirlo así es limitarlo a una realidad que no le comprende.
Disfruta cuando Sus hijos, nosotros, disfrutamos; pero, como todo padre realmente bondadoso sabe y actúa de tal forma que el rigor también sea parte de la ecuación. Porque, el extremo generoso es malo, asfixia al receptor, reduce la actividad del otro, niega la posibilidad de crecimiento, al tiempo que sea agota personalmente (si no es Dios, quien es inagotable, obviamente).
No sé si se llega a entender lo que quiero expresar.
Dios por supuesto que ama el placer, nos invita a compartirlo con Él; pero también ama el deber, porque es la manera por la cual adquirimos un mayor grado de placer, el cual surge del compromiso, del trabajo, de la dedicación, del limitarse en aquello que pudiera ser placentero pero no es permitido.

creó a la humanidad: sí, es cierto, la creó como también creó TODO. Y cuando digo todo, es todo.
Ahora, me pregunto una cosa bien sencilla, tan evidente que hasta da pena tener que escribirlo aquí.
Si es un Dios tan poderoso, que tiene a su alcance la creación de una especie y de todo el universo para albergarla, ¿tenemos nosotros, pequeños y limitados mortales, alguna capacidad intelectual o perceptiva para llegar siquiera a arañar un poco Su “naturaleza” y Sus motivaciones?
¿No estará el señor que escribió esas líneas simplemente proyectando su propia pequeñez, su debilidad, su ambición, su deseo, su malestar; que en nada tiene que ver con el verdadero e impensado Uno y Único?
Porque, el señor ciertamente no está hablando de Dios, al cual desconoce y no comprende, solamente está hablando de sí mismo y de su reducido mundo.
Entonces, sería válido preguntarnos si el autor de esas líneas no es un hedonista, un buscador afanoso del placer en cualquier forma, y porque no lo alcanza, se decepciona, se angustia, se aterra, se aferra a sus creencias, entre las cuales está la de negar una Autoridad, una entidad superior insobornable, alguien que sí tiene todo el poder a su alcance pero prefiere limitarse para darnos espacio a nosotros y a nuestras minúsculas existencias.

para cumplir su deseo: si así fuera, si el Creador nos trajo a existencia para satisfacer Sus deseos, ¿habría algún inconveniente?
Porque, si seguimos la creencia del autor de las líneas, entonces ese dios creador de la humanidad es el que dicta las reglas del universo, o al menos las que nos gobiernan, y si ese dios decidiera que fuéramos sus siervos, que nuestra vida solamente estuviera en función de satisfacerlo, ¿quién es el autor para oponerse a este deseo o para contravenirlo?
Resulta un poco pretencioso el autor al querer imponer su opinión por sobre la de su creador, todo dentro de las creencias que él expone. Ese dios te ha creado y te ha dado la misión de servirle, entonces, si no lo haces y te rebelas, ¿estás cumpliendo con tu rol para el cual fuiste creado? ¿O eres solamente un despojo, amargado, carente de sentido, inutilizado por tus creencias, abogando por una supuesta libertad que no existe para ti, porque solamente existe la orden que ese dios te ha impuesto?
En este párrafo no estoy afirmando o negando que el autor haya dicho algo respecto al Eterno, simplemente hice notar que él se contradice en tan pocas palabras.

de sentirse adorado,: no, el Eterno no anda por el universo reclamando ser adorado. Si hay algo que le importa poco y nada es el elogio, sincero o falso. Porque, si ese fuera Su deseo, si el aplauso y el reconocimiento fueran Su motor, entonces Él haría acto de presencia a diario, nos mantendría alertas con milagros, dispondría de todo tipo de efectos especiales para que notáramos Su poder y no tuviéramos ninguna duda de que Él está ahí y le debemos adorar sin pausa ni fin.

Pero, Él Se ha ocultado detrás de la naturaleza, mimetizado con el mundo.
Él no Se muestra, por el contrario, vela toda manera de saber que está aquí y ahora.

¡Todo lo contario a lo que pretende el autor de las líneas!

Tenemos un Dios humilde, todopoderoso y al mismo tiempo anónimo, que hasta soporta que le ridiculicen aquellos que no Le conocen, que le inventen cualidades, que le hagan padre de hijos que no tuvo, que le describan de mil maneras infantiles y pendencieras.

No, no es un chiquillo desesperado por llamar la atención, que hace cualquier malabarismo ridículo para obtener la aprobación de su grupito. Tampoco es el dictador falto de autoestima, carente de amor, que impone su presencia hasta en los lugares más inverosímiles y decreta veneración so pena de condena terrible.

Él es el Uno y Único, no depende de nada ni nadie, no precisa nada ni de nadie, pero todo y todos dependemos de Él, lo sepamos o no, lo creamos o no, lo agradezcamos o no.

Por otra parte, si queremos adorar al Uno y Único, de acuerdo a lo que Él admite como acción de adoración… ¿cuál es el problema?

Es de buena y justa gente agradecer a quien nos hace bondades.
Es de persona leal estar agradecido y ser atento y elogioso con aquel que lo merece.

y que a la mínima que la humanidad, sea individualmente o un conjunto de individuos, se desvía de ese cometido: si así fuera, entonces el dios que describe el autor no es uno hedonista, sino salvajemente estricto en el cumplimiento de la ley. Entonces, el autor nuevamente cae en ridículas contradicciones sin haber siquiera avanzado unas pocas líneas.

Pero, como sea, podemos darnos cuenta de que lo que afirma el autor es por completo falso, porque si fuera cierto… ¿hace cuántos milenios ya se hubiera extinguido la mediocre y tóxica especia humana?

Pero no, seguimos aquí y continuamos causando daños inmensos al ecosistema. Nos desviamos, como conjunto y como individuos, de las normas de existencia ética hasta más mínimas. Pero, Él es misericordioso. Nos protege de nuestra propia idiotez, es un escudo contra nuestras auto agresiones. Nos tiene paciencia, espera que nos demos cuenta del daño que nos causamos y al prójimo y que hagamos TESHUVÁ, que llevemos a cabo el proceso de arrepentimiento. Porque, Él no quiere la destrucción del pecador, sino que le pecado desaparezca para que el pecador esté libre de esa carga y pueda gozar del bien y bienestar que está a su disposición.

La mayoría de los desastres que nos ocurren son causados por nuestra propia conducta, o por nuestras omisiones.

Miremos el agravio que hacemos a nuestra existencia, el miedo que tenemos a los otros hombres, nuestra propia vulnerabilidad que pretende dominar a través de los mecanismos de la violencia.

Si la gente viviera en base a la ética, a los mandamientos para las naciones, estaríamos virtualmente en un paraíso terrenal. Porque, seamos sinceros, ¿cuáles son las peores desgracias que nos acontecen? ¿Acaso no son las que nosotros mismos nos provocamos?

Por si fuera poco, si toda la plata e inteligencia dedicad a la guerra, el terrorismo, la religión, el mercantilismo esclavista, la opresión se dedicaran a la promoción del bienestar, ¿no sería un mundo casi perfecto? Te aseguro que los males que nos acontecerían serían esporádicos y reducidos, teniendo supremacía sobre los elementos naturales y quien te dice que incluso sobre la muerte.

Pero, dejamos que sea el EGO nuestro amo en lugar de guiarnos de acuerdo a la LUZ de la NESHAMÁ. Entonces, el mal abunda, hacemos lo malo por doquier, y todavía tenemos la mala actitud de señalar acusadoramente a Dios y hasta tildarlo a Él de culpable de nuestros males (Shoá incluida)… ¡si seremos mal agradecidos, tóxicos!

de borregos adoradores: seguramente que en el mundo de este autor la gente puede ser considerada como borrega, inconscientes, incapaces de cuestionar, fanáticos que siguen las doctrinas a las cuales están afectados.
Pero, en el judaísmo (el original y tradicional y no esas versiones modernas que se presentan como reliquias vivas y únicas admisibles del judaísmo), se exhorta a confiar pero preguntar, aprender y trasmitir pero también cuestionar. No es la repetición insensible y automática la tónica tradicional, sino el diálogo, en el cual se pregunta y se responde, se argumenta y se rebate, se propone y se rechaza, se diversifica y se cohesiona. Así fue durante siglos y siglos la vivencia judía, muy diferente a la imagen monolítica y embrutecida que hoy presentan ciertas agrupaciones judías “religiosas”.
Desde el primer padre de la Familia, Abraham, se ha comprendido la necesidad del hombre de aceptar sus limitaciones pero a no quedarse solamente con ellas. Ya el primer patriarca se atrevió a pedir de Dios justicia, cuando él consideró que el el juicio del Eterno no era correcto. Y así, no han pasado ocasiones en que se Le ha pedido a Dios rendir cuentas por lo que acontece en el mundo.
Como expusimos más arriba, al final encontramos que es el hombre en amplísima mayoría de las ocasiones el culpable y causante de las desgracias del hombre. Pero igualmente, no dejamos de pedir a Dios que establezca el orden, aunque es nuestro deber hacerlo.
No somos borregos ni debemos comportarnos con ellos.
Tristemente, hay gente que se dice apegada a la Torá que viven como fanáticos y dejaron de pensar y sentir para solamente repetir a la sombra de sus amos, todos ellos encarcelados en las prisiones del EGO.

la castiga con matanzas: como ya explicamos más arriba, si Dios fuera tan severo en Sus juicios, nos existiríamos hace milenios.
Y, hasta donde recuerdo, todas las matanzas son provocadas por el hombre.
Y de aquellas que provienen de desastres naturales, ¿cómo atrevernos a acusar a Dios de enviarlos como castigos cuando existen suficientes causas naturales que no precisan de un dios dictador destruyendo poblaciones enteras para satisfacer un apetito odioso de dolor?
No, el verdadero y único Dios no castiga con matanzas, en todo caso quizás deja de contener las mareas naturales (y/o provocadas por nosotros) que hace tiempo amenazan con destruirnos.
Allí está la catástrofe preparada desde un rato largo pero la protección invisible del Eterno la detiene, la mantiene apartada de nosotros, simplemente por Su bondad. Pero, cuando nuestras acciones siguen aumentando el desastre y no hacemos nada para cambiar la situación, tal vez Él dice “basta” y deja que los sucesos ocurran como deberían haber ocurrido desde mucho tiempo atrás.
¿Se entiende?
Lo que vemos como castigo, probablemente es solamente el resultado de nuestra conducta.

y sufrimiento eterno. : pues no, tampoco esto es así. El verdadero y único Dios no promete sufrimiento eterno, sino solamente un período limitado de tiempo –en medida terrestre- de reacondicionamiento para estar en condiciones de disfrutar del estado espiritual armoniosamente. Como máximo, un año terrestre de readecuación.
Pero, por otra parte, si el hombre cosecha estiércol, porque eso es lo que ha sembrado, ¿a quién se le debiera pedir explicaciones?
Si el hombre deposita en su cuenta bancaria solamente deudas y malestares, ¿cuál será el fondo que colectara al ir a pedir dinero a su banco?
¿Es el hombre que así ha hecho el responsable de su malestar, o a quien le entrega lo que él ha depositado?

En cualquier cultura : pues parece que no es así, puesto que hay culturas que supuestamente adoran a ese dios que este autor está describiendo.
Como estamos comprobando, el autor pretende estar hablando del Eterno y violentándolo, pero en realidad hace una descripción de una deidad ajena, algo que no es Dios. Más bien es su dios, aunque se pudiera declarar ateo.
Gracias a Dios que ese dios no es nuestro Dios.
Gracias a Dios que esa cultura no es la nuestra.

eso sería un demonio tiránico: el autor parece estar describiendo a su EGO, que como todos los EGOs es el prototipo de las deidades idolátricas y de los líderes dictatoriales.
Sí, sin dudas que su EGO puede ser sentido como un demonio, sea lo que ello quiera decir; como un tirano sin piedad.
Por ello nuestra insistencia para que aprendamos del EGO, tomemos conciencia de él, lleguemos a identificarlo, para que podamos ser libres, felices, gozosos, responsables, constructores de SHALOM.
Pero, mientras nos seguimos declarando religiosos o ateos, y estamos luchando o adorando dioses que no son Dios, no hacemos más que seguir en exilio, apartados de nuestro ser, desconociendo nuestra identidad espiritual.
Vivimos en el infierno que nosotros mismos creamos.
Cuando tenemos el paraíso terrenal, y el espiritual, al alcance de la mano.

al que le gusta torturar a los demás: sí, es así. SU dios, ese el cual usted detesta en apariencia, el EGO al cual usted está esclavizado, sin dudas que tortura a la gente. A usted mismo, a los demás, a todos. De eso vive el EGO, de mantener a la gente en miseria, en impotencia, en dolor, en amargura, en duda innecesaria, en rencor, en vergüenza, postrados, adorando dioses –sean cuales fueran-.
Sí, ese dios es terrible, y por ello el verdadero Dios nos ha advertido acerca de él y nos ha dado los mandamientos para que no seamos presas fáciles en las redes del EGO y sus colonizados misioneros.
Pero usted, autor de las líneas, lejos está de comprenderlo.

para demostrar su poder: si es del dios EGO que habla, en verdad no tiene ningún poder, solamente el de manipular y el de usar el poder de sus víctimas para seguir gobernando.
Si es del verdadero Dios que habla, sin dudas que tiene un poder tremendo, inacabable, incomprensible y que no hace nada para demostrarlo, porque como hemos visto más arriba, Él escogió esconderse, hacernos lugar, dejarnos tener la impresión de que Él no existe o no opera, para que así podamos ser realmente libres a la hora de escoger entre ser éticos o lo contrario.
Podemos ser poderosos, podemos ser impotentes.
Nosotros escogemos en que Dios confiamos y cuál dioses inventamos.

El amor espera y otros temas importantes

Shalom Rabino Yehuda. Publicado Por William Perú-Puno 26/
1- Conoci el noajismo
2-  y las leyes de la tora
3- por internet antes
4-  pertenecia a una iglesia evangelica
5-  y me enseñaron que
6-  “el verdadero amor espera
7-  que tener contacto fisico con una enamorada es estar con el pecado
8-  y que Dios quiere que no gastemos nuestro corazon sino que lo guardemos”
9-  es eso cierto?
(enviada a FULVIDA.com)

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