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Jesed, mishpat utzedaká. Profeta Jeremías.

El Eterno declara a través de Su profeta de la Verdad:

"(2) ¡Quién me diera una posada de caminantes en medio del desierto, para abandonar a mi pueblo e irme de ellos! Porque todos ellos son unos adúlteros, una asamblea de traidores.
(3) Dispusieron su lengua como arco; se hicieron fuertes en la tierra para el engaño, no para la fidelidad. ‘Procedieron de mal en mal y no me han conocido, dice el Eterno.
(4) ¡Cuídese cada uno de su prójimo! En ningún hermano tenga confianza; porque todo hermano suplanta, y todo prójimo anda calumniando.
(5) Cada uno engaña a su prójimo, y no hablan verdad; enseñan su lengua para hablar mentira. Se han pervertido hasta el cansancio.
(6) Su morada está en medio del engaño. Y a causa del engaño rehúsan conocerme’, dice el Eterno.
(7) Por tanto, así ha dicho el Eterno de los Ejércitos: ‘He aquí que yo los fundiré y los probaré. Pues, ¿de qué otro modo he de proceder con la hija de mi pueblo?
(8) Flecha asesina es la lengua de ellos; hablan engaño. Con su boca habla de paz a su prójimo, pero dentro de sí pone emboscada.
(9) ¿No habré de castigarles por esto?, dice el Eterno. ¿No tomará revancha mi alma de una nación como ésta?’
(10) Prorrumpiré en llanto y lamento por los montes, en canto fúnebre por los pastizales del desierto. Porque han sido devastados hasta no quedar quien pase, ni se escucha el mugido del ganado. Desde las aves del cielo hasta el ganado huirán y se irán.
(11) ‘Yo convertiré a Ierushalaim [Jerusalén] en montones de piedras y en guarida de chacales. Convertiré las ciudades de Yehudá [Judá] en una desolación, sin habitantes.’
(12) ¿Quién es el hombre sabio que entienda esto? ¿A quién ha hablado la boca del Eterno, de manera que lo pueda declarar? ¿Por qué ha perecido la tierra y ha sido devastada cual desierto, de modo que nadie pase por ella?
(13) Y el Eterno dijo: ‘Porque dejaron mi Torá, la cual puse delante de ellos. No obedecieron mi voz, ni caminaron conforme a ella.
(14) Más bien, fueron tras la porfía de sus corazones y tras los Baales, como sus padres les enseñaron.

(23) Así ha dicho el Eterno: ‘No se alabe el sabio en su sabiduría, ni se alabe el valiente en su valentía, ni se alabe el rico en sus riquezas.
(24) Más bien, alábese en esto el que se alabe: en entenderme y conocerme que yo soy el Eterno, que hago bondad, juicio y justicia en la tierra. Porque estas cosas me agradan, dice el Eterno."
(Irmiá / Jeremías 9:2-24)

Muy fuerte lo que profetiza Irmiá, extremadamente duro.
Hasta vemos que Dios dice que está harto de los pecados de los judíos, al punto de querer irse lejos de ellos, apartarse, dejarlos.
Si no fuera que Él se obligó a un pacto eterno con el pueblo judío, quizás ésta hubiera sido una ocasión para dejar de estar a nuestro lado.
Pero alejarse no implica terminar la relación.
Sabemos que Dios no miente, así que cuando juro que el pacto con los judíos es inquebrantable, Él lo cumple.
Y lo vimos, porque años después de ocurrida esta profecía, los judíos retornaron a la tierra patria, reedificaron el Templo, estuvieron en paz, en tanto las condiciones lo permitieron.
Nada ni nadie puede terminar la alianza sagrada que existe entre Dios e Israel (el verdadero y único, no el delirante Israel por fe, o los injertados o los falsos descendientes), y este capítulo es una prueba más de ello.
El pacto de Dios con los judíos es perpetuo, nada puede quebrarlo.

Esta situación de extrema tirantez se debió a los terribles pecados de aquella generación que finalmente llevaron a la devastación del reino de Israel, a su casi desaparición de la tierra sagrada, a la destrucción del Primer Templo, al exilio y muerte espantosa de muchos de ellos.
Quizás queda todo resumido en lo que resaltamos en la cita: “Porque dejaron mi Torá, la cual puse delante de ellos”.

Es algo espantoso, dejar la TORÁ que el Eterno entregó como legado eterno para los judíos.
Si dejamos la frase así, nuestros pensamientos contaminados por el EGO y por los estereotipos, probablemente imaginaríamos que aquellos judíos de hace 2500 años atrás colgaron sus sombreros de fieltro negro, cortaron sus barbas y guedejas, se quitaron los sacones negros, dejaron de hablar en idish, ya no siguieron detrás de su rebe, comieron chancho, anduvieron en auto en shabat, no se pusieron más los tefilín, regalaron todos los libros de Torá que tenían en su poder y cosas por el estilo.
¿O no es eso lo que suponemos al oír las palabras “dejar la Torá”?

Pero, no imaginemos, no sigamos dogmas, no seamos presos de la ilusiones, no dejemos que el EGO marque nuestra existencia.
Seamos simples y honestos.
Veamos lo que el propio Dios dice, a través del profeta Jeremías, que significa abandonar la Torá.
No vamos a ir a ninguna parte, solamente remitirnos al texto que tenemos enfrente.

Veo infidelidad, calumnia y traición.
Actos de maldad de uno con el prójimo.
Habladuría, mentiras, engaños, burlas y difamación.
Gente que dice hablar de shalom, en nombre de Dios, de “Torá”, pero que son asesinos con la palabra y los actos.
Las acciones maliciosas llegaron al punto que hasta del hermano hay que cuidarse, no sea que se termine enredado en sus trampas.

Por más que busco y rebusco no encuentro que Dios mencione pecados “rituales”, falta de fe, no repetir lemas de rabinos, no adorar “tzadikim” ni peregrinar a sus tumbas, ni comer cerdo, ni profanar el Shabat ni otros similares como causa del “enojo” divino ni de la destrucción que vino posteriormente.
Compruebo que al igual que ocurre con otros profetas, ¿con todos?, la queja mayor está puesta en la conducta malvada de un hombre con su prójimo. En las faltas de respeto, en las agresiones, en no construir shalom en el mundo.

Sí, construir shalom es la solución para el tormento descrito.
Tal como si la construcción de shalom fuera exactamente a seguir la Torá, y el resto fueran comentarios o extras.
Como dijera el gran Hilel haZaken:

"Lo que es odioso para ti, no se lo hagas a tu prójimo. Esto es la totalidad del Torá; todo lo demás es comentario. Ve ahora y apréndelo."
(TB Shabbat 31a)

Porque lo dice claramente el Eterno, no hay divergencia, qué es lo que a Él agrada en el hombre:

“…bondad, juicio y justicia en la tierra. Porque estas cosas me agradan, dice el Eterno."

Bondad Y justicia, construcción de shalom.
No palabras, no rezos, no sacrificios, no atuendos, no rituales, no repetir y repetir frases, ni amuletos ni bailecitos.
Jesed, mishpat utzedaká”, bondad, juicio y justicia/caridad.
Quizás a partir de hoy éste sea el eslogan que repetiremos y haremos los que somos constructores de shalom, leales del Eterno. (Bueno, de hecho, es lo que decimos y hacemos hace mucho tiempo, pero tal vez no te habías dado cuenta del origen, alcance y profundidad de nuestra consigna: construir shalom, que es bondad Y justicia).
Deja de lado toda la cháchara, la Palabra es clara en su dictado: JESED, MISHPAT UTZEDAKÁ.
Construir shalom.

No pidas estudiar Torá, si eres gentil, ni saber párrafos de memoria, o cuentitos mágicos de rabinos milagreros.
Mejor pide VIVIR TORÁ, tal como Dios quiere.
¿Cómo es eso?
Construir shalom.

¿Quién es el que te lo pide y declara como TORÁ?

“Los judíos” creen…

“Los judíos” suelen creer en cualquiera, tal como ocurre resto de los humanos.

Hay judíos que creen que la reencarnación es real, otros en ella pero con variantes y otros que afirman rotundamente que es un disparate. Están los más prudentes que no afirman al respecto, y otros temerosos que guardan su creencia para sí mismos, no sea que enoje a alguien con sus ideas.

Hay judíos que creen que la Torá es puro cuento, otros que es una obra inspirada por Dios, otros que es una recopilación de fragmentos más o menos valiosos, otros que es un dictado fiel que tomó Moshé directamente de Dios. Están los que no tienen ni idea de lo que es la Torá, y los que dicen lo que se les pasa por el seso sin conciencia ni estudio. También los que se guardan en privado sus ideas, no sea que ofendan a alguien o predispongan a algún grupo en su contra.

Hay judíos que creen que Dios existe, otros que no, otros que sí pero que no, otros que sí pero no eligió a nadie, otros que eligió al pueblo judío para todas las generaciones, otros que puede que sí o tal vez que no, otros que si Dios existiera no hubiera permitido tanto dolor y miseria en el mundo y especialmente en contra de los indefensos judíos. Están los que siguen la corriente a los demás y los que tienen una creencia que esconden incluso de sí mismos, no sea cosa que alguien se enfade, los torture o excomulgue.

Hay judíos que tristemente son de Peñarol, otros que lo son de Nacional, algunos ni saben que es uno ni otro, y están los que creen que el fútbol uruguayo no existe, y los que creen que es como Jesús o Papá Noel puro cuento. Y están los que creen que es lo más glorioso de todo, dispuestos a dar la vida por su cuadrito y los que dicen ser de uno pero son de otro, y los que no dicen nada por miedo a las represalias y las burlas.

Hay judíos que creen en esto y otros en aquellos.

Un buen día vino el gran Maimónides y decidió compilar trece principios de la creencia judía, que algunos consideran como indispensables y mandatorios para todo judío. Pero en verdad, en materia de creencias el judaísmo de todas las época ha sido muy liberal. Que cada uno crea en lo que quiera y pueda, en tanto esa creencia no sea contrario a algún mandamiento o norma, o que pueda conducir a algún pecado o daño.
Por ello, para un judío creer que los dioses existen es prohibido, porque hay algún que otro mandamiento que así decreta (cosa que no pasa para los noájidas, cuyo mandamiento es no servir a dioses que no son Dios, pero si cree en ellos, bueno, ¿qué se le va a hacer?).
Quien quiere creer en marcianos o reencarnación, mientras no lo lleve directa o indirectamente a quebrar algún mandamiento o a lesionar a alguien, bueno, ¿qué se le va a hacer? Yo no creo en la reencarnación como se la expresa habitualmente y me parece harto perjudicial para la salud, bienestar y fidelidad para con el Eterno, pero es mi postura que puedes aceptar para ti o no.
Si quiere creer que la evolución es un cuento, o que la tierra es plana, o que las matemáticas son cosas de magia, bueno, ¿qué se le va a hacer? Yo creo que la ciencia es una gran compañera para la Torá, y lo demuestra cada día. Pero es mi postura, puedes acompañarme en ella o no.
Pero, repito, cuando las creencias quiebran algún mandamiento o llevan a dañar al inocente, entonces las tales creencias deben suspenderse o evitarse.
Una cosa es el ámbito de las creencias o pensamientos, otro bien distinto el de los hechos y las relaciones que están delimitadas por la normativa vigente.

Entiéndase bien, que alguien sea judío no significa que lo que cree o lo que opina tenga un origen judío, o que sea validado en la Tradición o cuente con un aval celestial que lo confirme.
Cada judío cree lo que puede y quiere, no necesariamente lo que está dentro del marco del judaísmo tradicional y sus enseñanzas.

Entonces, no es coherente decir o preguntar si los judíos creen en la reencarnación, o en la evolución, o en el Hip-hop. Más acorde sería afirmar o preguntar si hay elementos en la tradición, o algún eminente sabio, o alguna fuente propone esto o aquello.

Así  pues, que alguien sea judío no quiere decir que lo que cree, afirma, practica, adora, vende, comparte, difunde, venera, reverencia, regala, predica sea algo judío.

Tampoco necesariamente tiene validez o es parte del judaísmo lo que muchos judíos que creen, afirman, practican, adoran, venden, comparten, difunden, veneran, reverencian, regalan, predican o lo que fuera.
Por supuesto que te encontrarás judíos muy sinceros, e incluso ilustrados, que asegurarán que DEBES creer tal o cual cosa, porque aquel rabino lo creía, aquel otro lo marcó como regla, y ese otro grupo de hombres leales al Eterno creen en eso. Igualmente, tú podrás evaluar por ti mismo y creer o no creer, siempre y cuando no quiebres algún mandamiento o regla realmente establecida. Recuérdalo.

Pero además, y a modo de advertencia, ten mucho cuidado, muchísimo, que las creencias no te sometan al reino del EGO, que no te conviertan en un ciego y torpe, que no te llenen de supersticiones, que no te manipulen con miedos y dependencias, que no te esclavicen, que no entorpezcan tu pensamiento y decisión, que no cercenen ninguna de las dimensiones que el Eterno te ha regalado.

Seamos precavidos, no compremos espejitos de colores, ni aceptemos que nos los den regalados porque más tarde nos saldrá muy caro.
Es bueno no idealizar nada ni nadie, no hacer de ninguna cosa o persona un ídolo, como tampoco es bueno cancelar nuestra inteligencia para reemplazarla por la fe (también conocida como sometimiento sin sentido).

Así pues, disfruta de tu porción y usa tus poderes con precaución.

Receta para la ALEGRÍA mesiánica

El amigo Luis Diego publicó ayer un texto que se le ocurrió a partir de un artículo anterior de mi autoría.
En un agudo comentario llega a algunas conclusiones interesantes, que pueden ser compartidas o no, a la luz de la Tradición milenaria o de acuerdo al propio entendimiento. Como noájida consciente tiene derecho a pensar, a no dejarse llevar por la palabra de su “pastor”, a estudiar y encontrar cómo se aplican las enseñanzas a su vida personal, en resumen, dotar de vida a la palabra.
De mi modesta parte, me parece oportuno destacar es que, en modo alguno el amigo noájida pretende enseñar Torá (judía), ni imponer otros sentidos a los ya sostenidos por las autoridades respectivas, ni tampoco modificar los mandamientos para los noájidas. Es su proceso de pensamiento, sus ideas, lo que quiso compartir con nosotros, como un ejercicio, como una forma de entablar un diálogo productivo que lleve a fortalecer la identidad espiritual noájica de cada uno, para actualizar los mandamientos sin modificar ni un gramo de ellos, como él mismo se encarga de expresar.
Hay que andar con mucho cuidado cuando el noájida se pone a “estudiar” y luego a predicar o adoctrinar a partir de la herencia eterna de Israel que es la Torá, porque numerosas sectas y desgracias acontecieron cuando los que no pertenecen al pueblo judío y además no están en condiciones se atribuyeron el “derecho” a tomar la Torá y usarla para sus propios beneficios. Afortunadamente el texto del amigo Luis Diego no tiene nada que ver con esas cuestiones doctrinarias, usurpadoras, peligrosas. Muy por el contrario, es un ejercicio de razonamiento, una invitación a no dejar que se nos embauque con palabrería religiosa, una necesidad personal de encontrar el sentido y el sentimiento en los mandamientos noájicos. Cosa que es bienvenida.

Además de lo dicho, me gustaría dejar en claro, el sentido que podemos encontrar para los noájidas de la frase talmúdica: “La Divina Presencia reposa en el lugar de la alegría a causa del cumplimiento de un mandamiento” (Pesajim 117a).
La frase completa dice así: “La Divina Presencia no reposa en la pereza, ni en la tristeza, ni en la chanza, ni en la liviandad intelectual, ni en cosas sin valor, sino en la alegría por el cumplimiento de un mandamiento”.
En otra parte del Talmud, en una frase casi identidad se añade a lo que no da lugar a que repose la Divina Presencia a: “ni la palabrería” (Shabat 30b).

La alegría que expresa la sentencia es a causa de cumplir con los mandamientos, no la del chiste, ni la de parlotear cualquier cosa, o dejar que la mente divague sobre tonterías, ni por escapar de la realidad y sumirse en diversas perezas. Nada de eso abre el corazón para que repose la Divina Presencia.
Tampoco está mencionada la alegría porque el noájida tiene prohibido servir a otros dioses, ni blasfemar, ni asesinar, ni robar, ni relaciones sexuales ilícitas, ni comer parte de un animal con vida. No es la alegría porque uno se prohíbe ciertos actos que tal vez tenga deseos de hacer.
Sino que la alegría brota por acatar los mandamientos, por cumplirlos, por hacer que no sean solamente palabras sino realidades en la vida personal.

Esta alegría no deriva del mandamiento en sí, sino del cumplimiento del mismo.
La alegría no está por privarse de algo que está prohibido por Dios (y que es perjudicial para uno, para otro, para otros), sino por tener la voluntad y el dominio sobre el EGO (también conocido como Satán o Iezer haRá) porque se quiere realizar la obra de Dios.

La alegría del judío por cumplir el mandamiento (de los 613 de la nación judía) porque eso es lo que Dios le ha ordenado, solamente por ello.
No por hacer “pactitos” con Él, ni esperar beneficios a cambio de actuar el mandamiento, ni soñar con el rédito que deriva del cumplimiento, ni por administrarse para el paraíso o calculando la ganancia en este mundo.
No es el mandamiento un mecanismo mágico para manipular la realidad, ni un control remoto sobre Dios, ni una adquisición de propiedades terrenales o extraterrestres, el mandamiento es lo que nos corresponde y acatarlo es lo que debemos hacer.
Si doy caridad, no lo hago pensando en cuánto Dios me devolverá a cambio; si levanto al caído, no es para recibir premios y elogios, ni una porción de paraíso; si estudio Torá (el judío), no es para asegurarme el pasaje al paraíso y un asiento contiguo al de Moshé Rabeinu; si me pongo tefilín no es para que mis campos den su fruto en su tiempo y mi ganado sea fecundo; si hago alguna de las cosas que me corresponden, es porque tengo mi voluntad en sintonía con la Divina Voluntad. Esto es lo que produce esa sensación de plenitud, de abrir la conciencia para gozar de la bendición constante que recibimos de lo Alto.
Nada de amuletos, rituales misteriosos, negocios turbios con Dios, supersticiones o pretensión de manipulación de Dios y a través de Él de mi situación. Solamente humildad en la tarea, sometimiento a Dios, andar por el camino del AMOR y no por el del EGO.
Como expresa la Torá:

"No sea hallado en ti quien haga pasar por fuego a su hijo o a su hija, ni quien sea hechicero, ni agorero, ni encantador,
ni quien hace sortilegios, ni quien pregunte a los espíritus, ni adivino, ni quien consulte a los muertos.
Porque cualquiera que hace estas cosas es una abominación al Eterno. Y por estas abominaciones el Eterno tu Elokim los echa de delante de ti.
‘Serás íntegro para con el Eterno tu Elokim.
(Devarim / Deuteronomio 18:10-13)

Ni aunque te lo diga un rabino, o te lo venda un “cabalista”, ni aunque miles de seguidores lo hagan, ni aunque te parezca que no daña, ni aunque te lo griten desde estrados religiosos, ni aunque venga en hebreo… nada de ello vale cuando se trata de superstición, magia, pócimas secretas, palabras que pretenden dominar a Dios, ensalmos, encantamientos, amuletos, símbolos cabalísticos, todo está prohibido y es abominable. Porque afea tu alma, bloquea tu neshamá, te separa del Eterno, te llena de falsa piedad, te enorgulleces de la nada misma, dejas de ser íntegro en tu relación con el Padre.
Lo que Él quiere es algo diferente a todo ese circo y mercadeo, a tanta religión y doctrinas extravagantes sazonadas de manipulación.
Es una utopía… lo sé…

El poder que se manifiesta en este control verdadero, aquel que es sobre lo que se puede controlar, es lo que produce esa satisfacción interna.
El doblegar la pasión negativa y el instinto hacia lo prohibido, todo ello por someterse a la Ley de Dios, es lo que genera el gozo. Un gozo verdadero y no la risotada falsa, la mueca en el rostro, o el deleite que brinda el EGO para luego sumergir en oleadas de displacer e impotencia.
Es la alegría de ser poderoso y no sentir esa impotencia que dispara miedos, dependencias, malestares.

Repito, la felicidad por cumplir el mandamiento forma un “nido” para que se pose la Divina Presencia. En nuestras palabras, conectarse al Eterno, estar unificado, en unidad, en armonía. Cuando porciones del Yo Vivido representan al Yo Esencial, por lo cual caen las caretas que tapan al verdadero rostro. Uno está pleno, gozoso, en paz.

Comprendamos bien.
Si uno no roba porque lo están viendo, porque tiene miedo a la cárcel, porque cree que se irá al infierno, por lo que sea, entonces realmente no hay lugar allí para que repose la Divina Presencia, porque no hay alegría, sino impotencia, desánimo, deseo negativo censurado de manera cruel, miedo, EGO.
Pero si uno  no roba solamente porque acata el mandamiento que Dios le ha dictado, y no por miedo a nada, ni a la policía, ni al castigo “infernal”, ni al remordimiento de conciencia, sino simplemente porque el mandamiento de Dios es “no robar”, entonces seguramente que hay una explosión espontánea de gozo interno, una paz que irradia desde la neshamá hacia fuera.
Esa es la idea cuando la Torá expresa:

"amarás al Eterno tu Elokim con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas."
(Devarim / Deuteronomio 6:5)

Con todo el corazón, con todo el ser, con todo lo que se posee. No con lo que sobra, no con lo que uno a despecho entrega, no como negocio para obtener beneficios. Desde el AMOR y no desde el EGO.
A ver si se entiende: se ama a Dios con todo, porque eso debe ser hecho, no para obtener algo a cambio o para evitar alguna calamidad de no hacerlo.
Dios no es ese patético dios de las religiones, el viejo sádico que desea destruir a los hombres, que se alegra con el sufrimiento de sus leales, que agrede a los buenos pero dota de bienestar a los malvados, que quiere la muerte de la gente para atormentarlos en algún infierno.
Dios NO ES ese viejo detestable y furioso de las religiones, aunque lo digan señores barbados con kipá.
Él es Señor de señores y también nuestro Padre Celestial.
Al cual debemos venerar, que es tener sumo respeto y amar.
¿Amar?
¿Qué es eso?

"Amarás, pues, al Eterno tu Elokim y guardarás su ordenanza, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos, todos los días."
(Devarim / Deuteronomio 11:1)

El amor al Eterno se manifiesta cuando la persona guarda y cumple con los mandamientos que Él le ha dado, todos los días, no solamente los sábados, domingos, festivos o cuando se le ocurra tener ganas. El amor aquí claramente delimitado no es un sentimiento, ni palabras, ni alabanza, ni rezos, ni ropas, ni bailes, ni congregación de fieles, ni estudios, sino que con precisión científica se indica que el amor es el cumplimiento de los mandamientos que corresponde a cada quien.

Es triste pero habitual, la gente se somete a las prohibiciones no para ser leales a Dios, sino por miedo, por impotencia.
Cuando tenemos la oportunidad de actuar mal, e incluso sin resultados adversos para nosotros, pero nos refrenamos solamente porque Dios dijo NO, entonces, somos poderosos, tenemos dominio sobre el EGO, lo que es señal que somos felices y conectados con el Padre Celestial.
Tal como está indicando la frase del Talmud que dio pie a esta conversación.

Al respecto, en otra parte del Talmud se enseña:

"¿Quién es fuerte? Quien domina sus tendencias."
(Avot 4:1)

Eres fuerte porque dominas tu EGO. Eres débil cuando el EGO te domina.
Eres feliz porque te sientes fuerte, pero la felicidad pasa a tu lado y se escurre cuando te sientes impotente y por tanto a merced del EGO.
Para continuar comprendiendo sobre la temática, por favor sigue aquí: http://serjudio.com/exclusivo/cterapia/parashat-vaer-5766 .

Entonces, haz tu parte, controla lo que puedes controlar, disfruta de lo permitido, no pretendas ser lo que no eres ni ocupar sitios que no te pertenecen.
Sé un constructor de shalom y con ello obtendrás lo que ya tienes: bendición, alegría, “salvación”, plenitud aquí y en la eternidad.

Ahora, en el título dije “alegría mesiánica”.
¿Mesiánica?
¿Quién me lo explica?

Reconociendo al Mesías

Autora: Magda Colon Albarran* E.U.A.

Leyendo este artículo, vi la osadía de esta persona. Da pena lo ciego
que son y como se atreven a desafiar a los escuadrones de Hashem. Están
tocando la Niña de los ojos de Hashem………..
Este artículo es muy parecido al suyo (http://serjudio.com/rap2701a2750/rap2740.htm y http://serjudio.com/dnoam/rap118.htm).
Solo para que vea que en nuestra lista se pasa por lo mismo…….

Una de las cosas que tenemos que tener en mente y corazón es que el Mesías prometido tiene muchas profecías que tienen que ser cumplidas al pie de la
letra. Queremos mencionar algunas de las profecías  mencionadas en el Tanaj.
Para así poder tener una idea de lo que estamos tratando de explicar.
Solo para que podamos investigar en quién estamos creyendo y cuál es la
voluntad de D-s para su pueblo amado. Tenemos que tener un corazón dispuesto a hacer la voluntad de D-s, para que podamos discernir la diferencia cpn el Mesías cristiano y el porque los Judíos siguen esperando el Mesías prometido.

Descendiente de David.

(1) Jeremías 23:5  "He aquí vienen días, dice el Eterno, en que levantaré a David un Retoño justo. Reinará un Rey que obrará con inteligencia y que practicará el derecho y la justicia en la tierra."
Ver Ezequiel 37:21 y 28, Isaías 11:1-9, Jeremías
30:7-10, Jeremías 33: 14-16, Oseas 3:4-5.
Elías vendrá primero.

(1) Malaquías 3:23 -24 He aquí, yo os envío a Elías el  Profeta, antes que
venga el día de D-s grande y terrible. El convertirá el corazón de los padres
a los hijos y de los hijos a los padres. No sea que Yo venga y con
destrucción hiera la tierra.

Paz mundial.

(1) Isaías 24; Y juzgara entre la gente y reprenderá a muchos pueblos; en
rejas de arado, y sus lanzas en hoces: no alzará espada gente contra gente,
ni se ensayará más para la guerra.
(2) Isaías 25:8 Destruirá a la muerte para siempre; y enjugará el Señor toda
lágrima de todos los rostros: Y quitará la afrenta de su pueblo de toda la
tierra; porque D-s lo a dicho.
(3) Ezequiel 39:9  Y los moradores de las ciudades de Israel saldrán y
encenderán armas y escudos y jabalinas y arcos y saetas, y bastones de mano.

Conocimiento de D-s.

(1) Isaías 11:9 No harán mal ni dañarán en todo Mi santo monte, porque la
tierra será llena del conocimiento de D-s como cubren las aguas la mar.
(2) Jeremías 31:33 Y ninguno enseñará a su hermano o vecino, diciendo conoce
a  D-s, ya que todos me conocerán desde el más pequeño hasta el más grande.
(3) Zacarías 14:16  Y todos los que quedaron de las gentes que vinieron
contra Jerusalén, subirán de año en año a adorar al Rey Hashem de los Ejércitos
y a celebrar la fiesta de los Tabernáculos.
(4) Zacarías 14:9 Y Hashem será Rey sobre toda la tierra. En aquel día el Señor
será uno y uno será su nombre.
(5) Zacarías 8:23 Así a dicho Hashem de los Ejércitos: En aquellos días
acontecerá que 10 hombres de todas las lenguas de las gentes, trabaran de la
falda de un judío, diciendo iremos con vosotros, porque hemos oído que D-s
está con vosotros.

Construcción del tercer Templo.

(1) Ezequiel 37:26-28 Y concertaré con ellos, por pacto de paz, perpetuo pacto
será con ellos: y los asentaré y multiplicaré y pondré mi Santuario entre
ellos para siempre. Y estará en ellos mi Tabernáculo y seré a ellos por D-s,
y ellos me serán un pueblo. Y sabrán la gente que YO Hashem Santifico a Israel,
estando Mi Santuario entre ellos. (Ver Ezequiel40 – 48; Isaías 33:20.

Cesara la muerte.

(1)  Isaías 25:8 Destruirá la muerte para siempre; y enjugará el Señor toda
lágrima de todos los rostros: Y quitará la afrenta de Su pueblo de toda la
tierra: Porque el Señor lo ha dicho.

Resurrección de los muertos.

(1) Isaías 26:19 Tus muertos vivirán; los cadáveres se levantarán. Despertad y
cantad, moradores del polvo! Porque tu rocío cual rocío de luces; y la tierra dará a luz a sus muertos.
(3) Daniel 12:2 Y muchos de los que durmieron en el polvo de la tierra, serán
despertados, unos para vida  eterna y otros para vergüenza y confusión
perpetua.
(4) Ezequiel 37:12-13 Por tanto profetiza y diles: Así a dicho el Señor, he
aquí yo abro vuestros sepulcros, pueblo mío, y os haré subir de vuestra
sepultura y os traeré a la tierra de Israel.  Y sabréis que Yo soy  Hashem,
cuando abriere vuestros sepulcros y os sacare de vuestros sepulcros pueblo
mío.

Reunión de todos los Judíos.

(1)  Isaías 43:4 y 6 No temas porque Yo soy contigo; del oriente traeré tu
generación, y del Occidente te recogeré.  (Ver Jeremías 16:15,  23:3,  Isaías
11:12, Zacarías 10:6;  Ezequiel 37:21-22)

Las naciones ayudaran a Israel materialmente.

(1) Isaías 60:5  Entonces verás y resplandecerás;  Y se maravillará y se
ensanchará  tu  corazón, que se ha vuelto a ti la multitud de la mar, y la
fortaleza de las gentes haya venido a ti.
(2) Isaías 60:10-12  Y los hijos de los extranjeros edificaran tus muros y
sus reyes te servirán porque en mi ira te herí más en mi buena voluntad
tendré de ti misericordia. Tus puertas estarán de continuo abiertas;  No se
cerrarán ni de día ni de noche; para que sea traída a ti fortaleza de
gentes, y sus reyes conducidos . Porque la gente o reino que no te sirviere,
perecerá; y del todo serán asolados.
(3) Isaias 61:6 Y vosotros seréis llamados sacerdotes del Señor, ministros
del D-s nuestro seréis dichos: Comeréis las riquezas de las gentes, y con su
gloria seréis sublimes.

Gozo eterno y gratitud serán las características de la nación Judía.

(1) Isaías 56:10 los redimidos de Hashem, volverán a Sión cantando, y gozo
perpetuo será sobre sus cabezas; poseerán gozo y alegría, y el dolor y el
gemido huirán.

Los judíos serán consultados para guía espiritual.

(1)  Zacarías 8:23 Así a dicho el Señor de los Ejércitos: En aquellos dias
acontecerá que Diez  hombres de Todas las lenguas de los gentes, trabaran de
la falda de un judío diciendo: Iremos con vosotros, Porque hemos oido que D-s
esta con vosotros.

Toda arma para la guerra será destruida.

(1)  Ezequiel 39:9  Y los moradores de las ciudades de Israel saldrán y
encenderán y quemarán, armas, y escudos, y paveses, arcos y saetas, y
bastones de mano, y lanzas: y quemaran en fuego por siete años.

El enemigo "MUERTE" será enterrado.

(1) Ezequiel 39:12  Y la casa de Israel los estará enterrando por siete meses, para limpiar la tierra. 

El río de Egipto se secará.

(1) Isaías 11:15  Y secará Hashem la lengua de la mar de Egipto; Y levantará su mano con fortaleza de su Espíritu sobre el río y lo herirá en sus siete brazos, y haré que pasen por el con zapatos.

Los árboles darán nuevo fruto al mes en Israel.

(1) Ezequiel 47:12 Y junto al arroyo en su ribera de una parte a la otra, crecerá todo árbol de comer: Su hoja nunca caerá ni faltará su fruto: A cada mes dará su fruto, porque sus aguas salen del santuario: Y su fruto será para comer y su hoja será para medicina.

Cada tribu de Israel recibirá su heredad.

(1) Ezequiel 47:13-14  Así a dicho el Señor Hashem: Este es el término en que partiréis la tierra en heredad, entre las doce tribus de Israel: José dos partes y la heredaréis así los unos como los otros: Allí alcé mi mano que la había de dar a vuestros padres: Por lo tanto esta tierra os será por heredad.

En resumen.

Es interesante notar que estas profecías mesiánicas dicen que las naciones se someterán a Israel. ¿Ocurrió eso en épocas de Jesús o fue todo lo contrario? ¿Y después?

Si Jesús fuese el Mesías y los judíos lo mataron, ¿dónde está escrita la profecía que por causa de esto no van a cumplirse todas estas verdaderas profecías?

Si me dices que será en su segunda venida, ¿dónde está la profecía que anuncia que el Mesías vendría por segunda vez en el llamado, por ustedes, antiguo testamento?

El Mesías judío vendrá una sola vez y todo se cumplirá, pero el error del Cristiano es que desconoce las profecías a conciencia, por lo tanto sólo repiten lo aprendido por maestros mediocres, los cuales aprendieron de otros maestros mediocres.


* Magda Colon Albarran es una mujer de los Estados Unidos cuya experiencia y estudios nos dan otra visión sobre estos temas.
Ella es angloparlante, y con mucho esfuerzo y empeño traduce estos escritos al español, que fueron en principio dirigidos a los misioneros cristianos (a veces "seudojudíos") entre los judíos.
Tiene muchos problemas de salud física, incluida una pronunciada baja visión, hace tremendos esfuerzos para leer y escribir, por lo cual si encuentran  algunos errores de tipografía o en las citas, por favor hacerlo saber para corregirlos.

Originalmente publicado en Av 6, 5762 – 15/7/02, http://serjudio.com/dnoam/escrito003.htm

Gozo, salvación, bendición gracias al trabajo de cada uno

"Cuando cortéis la espiga de vuestra tierra, no cortarás hasta el último rincón de tu campo, ni recogerás las espigas dejadas en tu campo segado.
Tampoco rebuscarás tu viña ni recogerás las uvas caídas de tu viña. Las dejarás para el pobre y para el extranjero. Yo soy el Eterno, vuestro Elokim
."
(Vaikrá / Levítico 19:9-10)

"‘Y cuando cortéis la espiga de vuestra tierra, no cortarás hasta el último rincón de tu campo, ni recogerás las espigas sobrantes de tu campo segado. Las dejarás para el pobre y el extranjero. Yo soy el Eterno, vuestro Elokim.‘"
(Vaikrá / Levítico 23:22)

Estos son algunos de los preceptos (leket, peá, shijejá) que el Eterno ordenó al pueblo judío en lo que respecta al dueño de los campos en relación a los pobres y necesitados.
Podemos decir que tienen múltiple finalidades:

  1. Que el dueño del campo comprenda que sobre él está la Ley y sobre ella el Eterno.
  2. Que el dueño del campo disfrute de sus justos beneficios, pero que no deje de ver a su hermano necesitado a su lado.
  3. Que el necesitado obtenga lo que puede suplir sus necesidades básicas.
  4. Que el necesitado no solo obtenga caridad, sino también dignidad, al tener que trabajar para colectar lo que preparará como comida.
  5. Que la sociedad procure canales para la justicia social y que no se profundicen las desigualdades arbitrarias.
  6. Que no haya holgazanes que viven a costa del esfuerzo público y son “masas de votantes” para los políticos demagogos con sus planes “sociales”, o similares, que engrosan las capas de necesitados, los mantienen en ignorancia y necesidad, al tiempo que les proveen paternalmente con planes sociales como modo de capturar votos y adhesiones.
  7. Que todos aprendan que existe el EGO y estamos constantemente en riesgo de estar esclavizados por él. La solución es seguir la senda del AMOR, a través de la construcción de shalom por medio de actos concretos de bondad Y justicia con lealtad.

(Para quien desee profundizar y esté en condiciones de hacerlo, sugiero encarecidamente el estudio del capítulo 39, sección 3, del “Moré Nebujim”, allí se podrá ver mucho del origen y sentido de mis modestas palabras.)

Al que está necesitado a veces se le da caridad, tal como ordena Dios en Su Torá al pueblo judío:

"Cuando uno de tus hermanos esté necesitado en alguna de tus ciudades en la tierra que el Eterno tu Elokim te da, no endurecerás tu corazón ni le cerrarás tu mano a tu hermano necesitado. Le abrirás tu mano con liberalidad, y sin falta le prestarás lo que necesite."
(Devarim / Deuteronomio 15:7-8)

Esa es la faceta de la bondad.
La otra cara, la de la justicia es la que hemos visto más arriba. Esto es, que el pobre y necesitado trabaje por su sustento, que no espere pasivamente a que le regalen su alimento, (o peor, por medio de manipulación), sino que sea parte activa y positiva en la obtención de su manutención. El grado más alto de TZEDAKÁ según refiere el maestro de maestros, Maimónides.

Por ello quedan espigas sin recoger, uvas para arrancar, diversa tarea para cumplir. Para que el pobre deje de serlo (en parte) cuando se dignifica a través de la acción concreta que lo lleva a obtener su sustento y hasta su satisfacción.
No debe esperar a que le llueva del cielo, porque (como enseñan los Sabios) no debemos depender de milagros.
Tampoco sería razonable que Dios trabaje para él, porque Dios es el Amo y nosotros Sus siervos. Que haga su parte y si no la hace, si es su pereza o su falta de responsabilidad la que le mantiene en estado de indigencia, entonces que no eche culpas, ni a Dios, ni al inexistente destino, ni a la sociedad, ni al vecino.
Ni tampoco debe descansarse en la caridad para sobrevivir cuando la mano caritativa se extiende con unas monedas.
Menos que menos de la falsa bondad de los políticos y ventajistas, que solamente buscan sus propias ganancias indignas a través del abuso de riquezas que probablemente no les pertenezcan.

¡Sí, debe trabajar!
Tal es el mensaje de la Torá.
DEBE ir al campo y trabajar también él por su alimento.
El dueño también hace su parte correspondiente, porque preparó el campo, lo sembró, lo cuidó y dejó aquello que los mandamientos indican mantener para que venga el necesitado y lo recoja con su propio esfuerzo.

Es muy importante tenerlo en cuenta.
El dueño hace su parte, el pobre la suya.
¿Dios dónde participa?
Por supuesto que detrás de todo, proveyendo de la energía para que el ecosistema se mantenga.
Pero, está participando también en los mandamientos que Él dio para que se produzca el acto de bondad y justicia.
¿Se llega a comprender la gran enseñanza?

No es necesaria la magia, ni el milagro, ni la lluvia de maná a diario.
No se precisa de algún personaje reputado de “santo”, “tzadik” o milagrero.
Ni peregrinar a tumbas o correr a pedir bendiciones de hombres adorados por sus seguidores.
Ni disfraces de lo que se cree representa al judaísmo.
Ni cintas mágicas, rezos manipuladores de poderes místicos, ni pactitos con Dios, ni ángeles, ni demonios, ningún amuleto o “segulá”.
Nada de ello.
Tampoco el rezo, como instrumento de manipulación de Dios, como si Dios fuera la marioneta y las plegarias las cuerdas que lo movieran según voluntad del orante.
Ni leerse libritos, ni repetir lemas, ni rituales, ni nada que tenga aspecto religioso o de tráfico de la fe.
¡Oh sí! Tampoco es necesaria la fe.

Entonces, ¿qué es lo que se precisa?
Bueno, si vemos con honestidad y mirada pura y corazón claro, lo que se precisa es construir shalom.
Esto es: ACTOS de bondad Y justicia, con lealtad al Eterno.
Es eso lo que pide, una y otra vez, el Eterno.
Allí donde veamos, una y otra vez veremos que el mensaje se repite.
Actos concretos, no palabras, no fantasía, no rituales, no veneración de rabinos o “tzadikim”, sino bondad Y justicia, con lealtad.
No nos cansamos de repetirlo (releer luego este post, es necesario tenerlo presente a diario):

Oh hombre, Él te ha declarado lo que es bueno! ¿Qué requiere de ti el Eterno?
Solamente hacer justicia, amar misericordia y caminar humildemente con tu Elokim
."
(Mijá / Miqueas 6:8).

¿Por qué será tan difícil de entenderlo y llevarlo a la práctica?
¿Por qué hace milenios el reclamo de todos los profetas de la Verdad fue el mismo y sus voces sagradas se perdían en el vacío?
¿Por qué una y otra vez se levantaban los falsos profetas, los presuntos sabios, y venían con mensajitos de fe, rituales, adoración, inciensos, palabrería, bailecitos, ropitas, sectitas y a ellos sí que se les seguía y aceptaba?
¿Por qué lo vacío, falso, ridículo, falsamente santo y espiritual sigue con tanto “éxito”, en tanto que el verdadero mensaje del Eterno, el de la construcción de shalom, se censura?
¿Por qué las fantasías de aplaudir desde la insania y esperar a que sea Dios quien mágicamente brinde la comidita en la boquita, en vez de cumplir con la parte que nos toca como socios de Él?

La respuesta: el EGO.
No te repetiré todo lo que ya hemos enseñado del mismo, tienes decenas, centenas, de textos de nuestra autoría publicados aquí, gratis, disponibles, para que te nutras y seas libre/feliz.
Solamente te diré unas pocas frases, quizás novedosas, quizás de repaso.

El EGO ese es el origen de la idolatría.
Como hemos enseñado (y te recomiendo leer/estudiar, pues da mucho más detalle que este breve repaso), el EGO es nuestro primer “salvador”. Es el que nos rescata, de cierta forma, de la atroz vivencia del trauma original. Luego se va afianzando en ese rol de “salvador” interno ante cada situación de impotencia, que son numerosísimas, constantes, durante los primeros meses de vida y en general. Allí se ubica el EGO, como el que nos salva, el que hace ciertos “trucos” para misteriosamente tener poder en donde antes solamente sentíamos impotencia.
El EGO, que es una función absolutamente natural del humano, que tiene su lugar en el cerebro, que no es un ángel, ni un demonio, ni una fuerza extraña, que es algo que nos pertenece como especie, bien concreto y específico. Ese EGO va proyectando su imagen al exterior, nos vamos representando dioses.
¿Qué son los dioses?
De forma primitiva, todo aquello que para nosotros tiene poder.
Así, todo aquello que consideramos un dios se adora, se teme, se trata de satisfacer, se lo manipula con astucia para obtener beneficios.
Lo terrible es que cada dios falso que asumimos lo vamos poniendo delante del verdadero Dios.
¿Y qué dijo Dios a los judíos como mandamiento?

"No tendrás dioses ajenos delante de Mí."
(Shemot / Éxodo 20:3)

Entre nosotros y Dios se interpone el EGO.
El EGO que junto a las vivencias va generando nuestras máscaras, el Yo Vivido, que rodean y amurallan a nuestro Yo Esencial, la neshamá, el espíritu que nos une constantemente al Eterno.
De esta forma perdemos el rastro de nuestra propia identidad espiritual al mismo tiempo que el la conciencia del nexo constante que tenemos con el Padre.
Así, pasamos a adorar falsos dioses, incluso cosas que no llamamos “dioses” (porque nos declaramos ateos, o creyentes en un solo dios, o fieles del Eterno), pero que en el fondo, para nuestra mente primitiva, lo son.
Adoramos al EGO, que se reviste en innumerables dioses.
Pero lo peor, hacemos del propio Uno y Único un ídolo más, cuando lo travestimos y creemos de Él cosa que no son Él.
Toda idolatría es repudiable y horrible, pero la que hace del Eterno una caricatura, según el gusto del EGO del consumidor, es espantosa.
(En un aparte, te recuerdo que los noájidas SÍ tienen el mandamiento de no adorar otros dioses, pero no es mandamiento para el gentil el de no creer en otros dioses, ni el de repudiar la idolatría, ni de creer en Dios).

Buscamos como desenfrenados en religiones, sectas, rituales, santitos, líderes, doctrinas, libros, etc. lo que ya tenemos en nuestro interior: la conexión sagrada con el Eterno.
Si nos despojáramos de todos los disfraces, las caretas, las imposturas, los dogmas, los ritos vacíos, de los rostros falsos del Yo Vivido, encontraríamos nuestro verdadero rostro resplandeciente, luminoso, espiritual en constante comunicación y armonía con el Creador.
Algo así le pasó al más grande de los profetas de todas las generaciones, presta atención:

"Aconteció que al descender Moshé [Moisés] del monte Sinaí con las dos tablas del testimonio en su mano, mientras descendía del monte, Moshé [Moisés] no sabía que la piel de su cara resplandecía por haber estado hablando con Elokim.
Aarón y todos los Hijos de Israel miraron a Moshé [Moisés], y he aquí que la piel de su cara era resplandeciente, y temieron acercarse a él."
(Shemot / Éxodo 34:29-30)

Sí, cuando nos despojamos de las falsas identidades, de las imposiciones e imposturas del EGO, resplandece nuestra verdadera identidad, el Yo Esencial, la neshamá, la conexión sagrada e ininterrumpida con Dios.
Recuerda, no está en rabinos, ni en difuntos, ni en mesías, ni en salvadores, ni en ángeles, ni en pastores, ni en líderes, ni en nada fuera la respuesta primera y última. Está en tu neshamá, que es lo que eres tú, sin cambios, sin manchas, sin religiones, sin nombres, sin caretas.
Claro, para llegar a desnudarte de tanta cosa que fuiste adquiriendo y tomando sobre ti, necesitarás un enorme trabajo. Que tampoco se te facilitará por recibir bendiciones de rabinos, ni peregrinar a tumbas, ni bailotear hasta el cansancio con música europea que se hace pasar por judía, ni por disfrázate de tal o cual cosa, ni por saberte de memoria pasajes de textos, ni por rezar mucho y sin real sentido, ni por…
El trabajo es quitar al EGO del comando de tu vida para afianzarte en la senda del AMOR, de la construcción de shalom.

¿Se entiende?
Puedes compartirlo o no, a mí me da lo mismo. No busco “conversos” a ninguna secta de mi autoría, ni obtener réditos materiales por tu opinión. Cree en lo que quiera, haz lo que te parezca, sigue en la cueva del EGO o sal y goza del AMOR. Me da lo mismo, aunque preferiría que optarás por la vida, por la bendición, y no por más de lo mismo.
Esta postura de libertad verdadera la aprendimos de Dios, que ha dicho:

"Llamo hoy por testigos contra vosotros a los cielos y a la tierra, de que he puesto delante de vosotros la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tus descendientes"
(Devarim / Deuteronomio 30:19)

¿Cómo escoger realmente la vida?
¿Cómo doblegar al EGO?
Nuevamente, es la Torá quien brinda la respuesta:

"Mira, pues; yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición:
la bendición, si obedecéis los mandamientos del Eterno vuestro Elokim que yo os mando hoy;
y la maldición, si no obedecéis los mandamientos del Eterno vuestro Elokim, sino que os apartáis del camino que yo os mando hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido."
(Devarim / Deuteronomio 11:26-28)

Recuerda lo que los Sabios (en Bereshit Raba 44) han enseñado “los mandamientos están para perfeccionar al hombre”, no para esclavizarlo ni atontarlo.
Los mandamientos son el remedio.
La Torá, la Ley espiritual es la respuesta, como explica el Talmud (Kidushin 30b).
La Torá noájida, los Siete Mandamientos, para los gentiles.
La Torá de Moshé para los judíos.

¡Cuán lejos, cuánta diferencia!
No es el mensaje de las religiones, que son de opresión y falsa libertad a veces.
Ni el de los traficantes de la fe.
Ni el de los promotores de la fe.
Ni el de curanderos, milagreros, cabaleros, y otros charlatanes más.
Tampoco el de los religiosos ateos, ni el de los que vienen en nombre de religiones laicas.
Sino que es el mensaje de las vidas, vida aquí y vida en la eternidad.

La propuesta de construir shalom es hacer tu parte, la que te corresponde, no otra.
Ser lo que tienes que ser: ¡socio de Dios!
¿Cómo?
Hacer, con actos concretos, materiales, en el aquí y ahora lo que Él realmente te pide.
No por fe, no por sentimientos, no por repetición de palabras, no lo que algunos vivillos se inventan para seguir obteniendo poder sobre ti.
No tienes que usar ropajes diferentes, ni dejarte barbas, ni hacerte socio de ninguna organización, ni afiliarte a alguna secta, ni reverenciar a ningún personaje.
Solamente, construir shalom: bondad Y justicia, con lealtad a Dios.

¿Vamos a hacerlo o seguiremos dando excusas?

Si comprendiste y estás de acuerdo, un consejo muy, muy, muy importante.
No te centres en lo que hiciste mal, sino en hacer de aquí en adelante lo que está bien ahora.
Haz los pasos de la TESHUVÁ que son necesarios, y corta con los lazos de la culpa, del remordimiento, de las fantasías que asfixian.
Comienza a vivir.

Como última reflexión, para unir el principio con el final:

"Rescatad al necesitado y al huérfano; haced justicia al pobre y al indigente."
(Tehilim / Salmos 82:3)

y así

"tu hermano vivirá contigo"
(Vaikrá / Levítico 25:36)

Éste es el camino "mágico" para ser feliz: ayudar a otro a serlo, sin esperar NADA a cambio.
Sin tampoco someterte a manipulación o daños.
Sino, simplemente proveer a otro de bienestar, en la medida de tus posibilidades.
Eso es amor verdadero, y cuando amas generosamente, el resultado es la felicidad, la bendición, el bienestar.
Todo esto, es lo que te deseo.

Salmos 23:4, el miedo que te consume hoy

"Aunque anduviere en valle de sombra de muerte, no temeré mal, porque Tú estás conmigo.
Tu vara y tu cayado me darán consuelo."
(Tehilim / Salmos 23:4)

Gran frase, memorable, famosa, que fue pronunciada y puesta por escrito (según dice la Tradición) por el rey judío David.
Por ser parte de los Ketubim/Hagiógrafos, se considera que fue motivada por inspiración divina, aunque su autor y redactor haya sido un hombre.
Tratemos de aprender algo del párrafo, pero especialmente alguna enseñanza para nuestra vida.

David, siendo rey y no, fue un hombre rodeado de dificultades durante su vida. Grandes tormentos y problemas cruzaban por su camino a diario. Aún desde el vientre materno y durante 70 años, hasta el día de su fallecimiento, estuvo atravesando valles oscuros, de sombras de muerte.
Sin embargo, él no se dejaba atrapar siempre por las trampas del EGO, sino que había aprendido a escoger su camino y actuar desde la vertiente del AMOR. Era un hombre y no un ángel, una persona real y no un cuento mitológico de librito religioso, por tanto era imposible que se librara de su EGO y de actuar siempre como constructor de shalom. A veces daba algún que otro traspié, ¿quién no?
Y como persona, también era posible que cometiera errores, por ejemplo la equivocación motivada por las buenas intenciones carentes de conocimiento o adecuación.

Sí, David conocía muy bien ese valle lleno de peligro y muerte, de terrores, de noches interminables, de perseguidores, de miedo inconfesable, de deseos insospechados, de violencia, de agresión, de ceguera, de soledad, de incomprensión, de falta de esperanzas reales. Atravesaba a diario por allí. Los traidores y asesinos se levantaban en su contra, aún los de su propia sangre querían dañarle.
A pesar de ello, David tenía confianza en el Eterno y por ello los males, los males absolutamente reales y palpables, males que nadie cuerdo y coherente podría negar, males que ninguna persona con corazón y cerebro puede decir que son “buenos”, esos males que ensombrecían su vida, no le hacían temer el “mal”.
¿Cómo?
¿Acaso David no tenía miedo a que le pasaran cosas malas? ¿Era insensible? ¿Quizás un súper héroe al que le resbalan las balas y las cuestiones del mundo?
Veamos: "David tomó a pecho estas palabras y tuvo gran temor de Ajish, rey de Gat. Así que cambió su conducta delante de ellos, fingiéndose loco cuando estaba con ellos. Hacía marcas en las puertas de la ciudad y dejaba caer su saliva sobre su barba." (1 Shemuel / I Samuel 21:13-14).

Bueno, parece que David sí era humano, con sentimientos, con zozobras, con miedo, con mucho miedo a morir o algo peor. David sentía miedo y actuaba a raíz de él. Acá rebajó su dignidad y en lugar de enfrentar con valentía y poder, o de usar a Dios como un escudo mágico que todo lo resuelve, prefirió hacerse pasar por loco. Aceptó la humillación, el maltrato, la burla, antes que decir “Dios lo resuelve por mí, yo solamente rezaré y Él hará hocus pocus y todo resuelto”. No, eso no dijo David, porque no lo pensaba, así como ninguna persona leal al Eterno supone que Él está para ser nuestro esclavo y correr a solucionar nuestros inconvenientes. No es así.
David tuvo que hacer lo que pudo para salir de ese peligro real, de ese mal, que en modo alguno dijo que era algo bueno, ni afirmó que los rezos harían magia instantánea.
David tuvo miedo, como hombre normal que era, e hizo lo que podía para sobrevivir. 
Varias veces nos encontramos la frase: “se fue David y huyó”, u otras similares.
Sí, David también escapaba. No es el tema saber el motivo o la razón de cada ocasión, sino que nos interesa conocer que él huía. No siempre luchaba, no siempre enfrentaba, no siempre era valiente, no siempre tenía las respuestas, no siempre vencía, y no… Dios no lo rescataba milagrosamente. No aparecían angelitos a defenderlo, ni nubes misteriosos a ocultarlo, ni piedras derrotaban gigantes una y otra vez. Porque David era un hombre absolutamente leal al Eterno, y por ello tenía conciencia clara de que Él no es el sirviente que está para satisfacer el capricho o la necesidad del momento de cada uno. ¡Gran diferencia a lo que enseñan las escuelas New Age, sean integradas por judíos o no, en las cuales siempre encuentran alguna manera extraña y maravillosa (ilusoria y falsa siempre) para obligar a Dios a actuar al servicio del EGO personal! Sea con amuletos, rezos, repetición de salmos, actos de supuesta bondad, bailoteos, musiquitas, pactos, negociaciones, aplausos, o lo que fuera, estas personas atormentadas por el EGO pretenden manipular al Todopoderoso desde su minúscula y ridícula impotencia llena de vanidad egoísta.
¡Cuánta diferencia a lo que hacía un héroe verdadero, un hombre de Dios verdadero, un hombre íntegro (aunque con sus defectos y con sus pecados, muchos de los cuales él mismo confesó y tenemos registrados en el Tanaj), como el gran rey David!

¡Cuánta enseñanza que ya hemos adquirido hasta aquí!
¡Cómo demuele este ejemplo a los payasos religiosos que venden ilusiones de magia esotérica, de milagros por el mero hecho de rezar o “pactar” con Dios!
¡Cómo asegura el Tanaj que el mal es malo, y no algo bueno que misteriosamente Dios envía para que aprendamos que es bueno cuando en realidad es malo!
En fin, igualmente los esclavos del EGO seguirán predicando sus vanas enseñanzas, tan codiciadas y repetidas por otros esclavos del EGO.

Volvamos a David.
Si sabemos que él temía, si sabemos que el miedo también le susurraba a veces, ¿cómo afirma que no temerá al mal?
¿Cuál es ese “mal” que no temería David al andar por valle de sombras de muerte?

¿No será al propio miedo?
Vamos a pensar juntos un rato.

Existe un temor saludable, es el que produce la precaución, la cautela, la prudencia, el andar con cuidado para evitar daños o dificultades.
Cuando lo que se experimenta es una “sensación de alerta y angustia por la presencia de un peligro o mal,sea real o imaginario”, o “el recelo de que suceda lo contrario a lo que se espera o desea” (ambas según Diccionario de la lengua española, 2005, Espasa-Calpe), entonces ya se ha cruzado el umbral de lo saludable, se ha entrado en el paraje del “mal”.

Sigamos profundizando.
Hemos enseñado en ya numerosas ocasiones que todo miedo surge del sentimiento de impotencia. Existen los cinco miedos básicos, de acuerdo a la dimensión humana correspondiente, y el miedo fundamental, a la impotencia. Esa misma que vivimos de forma atroz e inenarrable en el momento traumático del nacimiento. Esa pesadilla imposible de poner en palabras, que carcome desde las entrañas, que produce temblores incontrolables. Esa sensación espantosa, mortal, que lleva a cortar el pensamiento, a acelerar el corazón, a dejarse tragar por la desesperación.
No creo que nadie quiera volver a experimentar esta tortura que parecía sin fin, atemporal, el verdadero infierno terrenal, el trauma del nacimiento con su absoluta y total impotencia multidimensional. Así pues, detrás de todo miedo está la impotencia y la vivencia traumática ya vivida de la misma hasta el colmo de la intensidad.

Si observamos con atención, el miedo no es hacia eventos del pasado. De allí podemos tener sentimientos de culpa, remordimientos, pesar.
Al respecto de la situación que estamos viviendo, en este aquí y ahora, no cabe el sentimiento de miedo, porque o ya estamos inmersos en algo que puede provocar miedo, o no lo estamos padeciendo.
Así pues, todo miedo se une a la expectativa de algo lesivo en el futuro. El miedo se asocia así a la angustia y no (en principio) al remordimiento.

Traduciendo: la visión de la impotencia futura es la que genera el miedo, cualquiera de ellos.
Nuestro miedo es una visión borrosa, y generalmente falsa, de un futuro incierto y que no existe.
Esto es absolutamente terrible.
Estamos enfocados en un espejismo irreal, y que aparta asfixia, malgastando nuestro tiempo, el único existente, que es el ahora.
Esa impotencia futura fantaseada vive a expensas de nuestra energía del día de hoy.
¿Llegas a comprender la magnitud del asunto?

Tienes un recurso limitado de energía.
Parte de ella la encapsulas en situaciones del pasado que te atormentan, las culpas, las penas, los odios, las quejas, los “hubiera hecho tal o cual”, los recuerdos ingratos. El pasado que no se deja morir, como debiera estarlo, sigue vivo gracias a chuparte tu energía vital. Te succiona tu vida algo que debiera estar muerto y enterrado. Entonces, aquí y ahora, tu única vida para vivir, está debilitada, empobrecida, falta de recursos, carente de energía.
Bueno sería comenzar a recuperar esos fondos energéticos mal administrados, mal invertidos en bancos que no rinden ganancias.
Cuando sueltas el pasado nefasto, cuando dejas morir lo que está ya muerto, cuando dejas correr sin aferrarte a lo que es vacío pero succiona energía, cuando te liberas de las anclas del pasado, entonces recuperas montón de energía, toda tuya, toda para emplear en vivir a pleno, para disfrutar, para crecer, para ser feliz.

Atento, eso no significa perder tu historia, negar tu pasado, no hacerte cargo de tus responsabilidades, olvidar quien eres y fuiste, despreciar tu patrimonio de memorias. Significa que lo que debe estar muerto, debe estar muerto. Que lo que dañó, en realidad o en tu imaginación, en el pasado, no tiene porque seguir ocupando tu tiempo ahora. Que lo que te drenó energías ayer no tiene derecho a seguir sorbiendo tu vitalidad de hoy.
Deja que los muertos sigan muertos, en tanto que pones tu foco en la vida, en lo que vitaliza, en lo que construye shalom aquí y ahora.
Podrás avanzar por el valle de sombras de muerte, de sombras de muerte, sin ser atrapado por ellas. Son solamente sombras, cosas que no tienen realidad, cosas como un vapor sin consistencia, cosas pasadas y muertas, de las cual no hay nada para temer.
¿Comprendes?
¿Realmente comprendes el mensaje?

Algo similar con el miedo que, como te dije, es la expectativa de una impotencia. Es el inexistente futuro que te inventas el que te sorbe la vitalidad, es el mañana en sombras que también se encarga de robarte tu energía que debieras usar aquí y ahora para gozar de todo lo bueno que desde Arriba te envían.
Pero no, en lugar de saborear y disfrutar, te enfocas en el miedo, te dejas atrapar y te abrazas a él, lo haces tu guía, lo adoptas como tu maestro, te sometes a él, pones tu foco en ese futuro que no tiene forma ni verdad, es solo una sombra de muerte y te desangras, te debilitas, te empequeñeces, dejas morir tu optimismo para morir mientras estás aún vivo.
El miedo crece porque le permites hacerlo.
Porque le regalas tu energía.
Porque te sumerges en el sentimiento de impotencia, como si fuera a darte bienestar o salud. Como si fuera un tesoro. Como si tu obsesión con ese futuro irreal lo fuera a modificar de alguna forma.

En tu mente aparece la idea negativa, por ejemplo de que algo bueno que tienes durará poco. Es un ejemplo, no importa ahora dar precisión, pero suponte que es una pareja, un trabajo, un objeto, algún bien que te agrada y satisface.
En vez de dedicar tu energía a gozar del aquí y ahora, de disfrutar a pleno de lo permitido, de obtener el beneficio que te corresponde por derecho, dejas escurrir tu energía hacia la fantasía de impotencias futuras. Tu novia te dejará, tu esposa te será infiel, tu esposo se irá a buscar cigarros y no volverá, te echarán del empleo, se fundirá tu negocio, te robaran el móvil, chocarás el auto, morirá tu familiar querido, y así, cualquier cosa que quieras suponer, eso invadirá tu mente. Se posicionará allí y vivirá porque te succiona la energía vital. ¡Es una estafa! Te venden ilusiones que pagas a precio muy caro, pero lo sigues haciendo una y otra vez.

Entonces, en vez de atormentarte, pelear, llorar, sufrir o creer la fantasía de la impotencia, puedes hacer otra cosa.

Admite tener esa idea,
acepta que te cruzó por la mente,
reconoce que algo en ti ha generado esa imagen irreal del futuro,
PERO,
no te subas a ese tren, déjalo ir.
Que fluya, así como el pasado negativo. Que se escurra sin llevarse consigo tu energía.

Tienes que abordar el tren a Barcelona, no el que va a Madrid. Entonces, no te subes al que dice Madrid, o Toledo o Córdoba. Te subes al que está en el andén hacia Barcelona.
Ahí está la idea negativa, la invitación al miedo, el desastre que pasa por tu mente.
Ve como pasa la idea y luego dedícate a otra cosa. No malgastes tu tiempo. Allí pasó el tren que no te servía, que iba para cualquier lado menos hacía tu felicidad, ¿por qué habrías de seguir pensando o aferrándote a él?
Te enfocas en otras cosa, en aquello que tú realmente quieres, o mejor aún, en lo que estás haciendo aquí y ahora, en eso que es justo y bueno.

Estás vivo, aquí y ahora, estás haciendo lo permitido, entonces, ¿cómo habrás de temer al mal?
Dios está contigo.
Deja ir a ese tren y enfócate en disfrutar de lo permitido.

La primera quizás abordes el tren equivocado, la segunda también, pero luego empezarás a dejar ir los trenes que te llevan a la infelicidad, a la miseria, a la duda, al enojo, al encono, a la pobreza, a la soledad, a la angustia… chau, adiós a esos trenes, ahora abordo al que me lleva por la senda del bienestar.

Dar excusas es fácil, para algunos todo un arte, una costumbre constante.
Entre que mienten y se engañan, dejan de vivir aquí y ahora, viven en una nube intoxicada, llena de penurias y penas.

Allí están los adictos a la queja. Los que hablan de sus problemas, que se victimizan, que hacen del gemido un pasatiempo, que encuentran cualquier motivo para dolerse y demostrar su llaga abierta. De una gota hacen una tormenta. De una palabra destemplada inventan un insulto. De un gesto que no comprendieron suponen agresiones y conspiraciones. Algo que les desagrada, por el motivo falaz que sea, es disparador para toda una imaginería oscura y siniestra. Se quejan, murmuran, difaman, corroen con sus palabras venenosas, inyectan toxinas como al pasar y si no tienen una audiencia con quien compartir su malestar, lo mascullan, lo mastican, lo regurgitan y lo vuelven a mascar. Rumian sus ideas negativas, cargadas de odio, llenas de impotencia disfrazada de fuerza. Son impertinentes, incontinentes, sumergidos en sus miedos terribles, los cuales probablemente niegan a más no poder para no hacerse cargo de sus enfermedades.
Tratan de contagiar a otros de su ánimo derrotista, de su rebeldía, de su vanagloria, con la intención de camuflarse en la masa de dolientes.
Y encuentran víctimas a las cuales torturar. Sean éstas las que reciben los disparos y malicias de diversos tonos, o sean los que prestan sus oídos para tales desmanes.
Avisan que no lo hacen con mala intención, que son justicieros, o luchadores por alguna causa, o pobres víctimas de sistemas complejos y ocultos, o que es necesario descargarse hablando y por tanto se los debe aceptar y tolerar en todas sus calamidades afectadas.
Hablan, escupen, ensucian, maldicen, atemorizan, llenan de dudas, provocan miedo, encabezan cruzadas y cazas de brujas. Una y otra vez vuelven a tragar el vómito para volverlo a vomitar, pero en medio se disculpan y se vuelven a victimizar. Roban la energía vital de quien cae en sus redes, sean sus damnificados o sean quienes les siguen el paso. Son fosas abiertas que llevan a la muerte, constantes vampiros que sobreviven gracias a consumir la vida de los inocentes.

¿No sería mejor hablar de bendiciones y construcción de shalom?
¿No es mucho mejor hacerlo en realidad, promover activamente la paz y ser de bendición para el prójimo?
¿No es más factible ser feliz cuando hablamos de cuestiones reales y dichosas, que si giramos incansablemente alrededor de dolores y penurias?
¿No es necesario que la vara y el cayado sean puestos en funcionamiento para corregir y enmendar a los que se descarrían en cuestiones enfermizas?

La vara del pastor, que es un pequeño bastón con el cual el pastor toca a sus ovejas, con amor, con cariño, pero con firmes límites, tal cual explica el Malbim. La vara de la justicia, (de los “isurin” según el Midrash) matizada con la bondad, la cual resulta ser misericordia. Esa vara del maestro, del líder, del conocedor del camino que lejos de herir, cura; que no lleva ánimo de dominación o castigo, sino de enseñanzas y restricciones saludables.

Y el cayado, el largo y duro bastón del pastor, aquel que empleaba para sostenerse en terrenos resbaladizos, pero también para proteger a su rebaño de las hambrientas fieras de afuera (de la Torá, según el Midrash). La garrocha protectora, que puede ser sentida como “agresiva” por parte de quien viene a agredir, pero que su sentido es eternamente protector, nunca destructor de inocentes. El bastón de la firme protección de los males que atacan sin compasión.

Estos dos elementos menciona el rey David como lo que le proveen consuelo.
Porque el sabio y experimentado rey no concibe la vida sin límites, sin justicia estricta cuando es necesaria, sin la fuerza necesaria para detener a los agresores. Es necesario el puño cuando la palabra no sirve para mantener a raya al pendenciero. Siempre dentro de la justicia, con la finalidad de construir shalom.
Sí, para que haya shalom también se precisa de la fuerza y firmeza del puño, del garrote. Pero atención, no para atacar al inocente, no como método infame de procurar obtener poder donde se es impotente, no como arma de destrucción; pero sí como elemento indispensable para mantener los límites, aquellos que son necesarios para desarrollar los mejores aspectos personales y colectivos.
El dar la otra mejilla no entra dentro del manual del leal al Eterno, del que actúa ciertamente en la construcción de shalom. Por supuesto que sí está la paciencia, la tolerancia, la comprensión, el perdón, el arrepentimiento sincero, la negociación, la comunicación, pero cuando es necesario también existe la vara y el cayado.

Por ello el camino del constructor de shalom parece difícil, porque precisa de ideas acompañadas de acciones. De firmeza a la vez que ternura. De gozo pero de lo permitido. De espiritualidad pero con los pies en la tierra. De respeto pero no de admisión del mal. De muchas otras cualidades que no te repetiré hoy, ya las hemos trabajado durante años en este sagrado Hogar.
Es el Árbol de las Vidas sefirótico armonizado, energizado, en equilibrio y sin ninguna sefirá obstruida o drenando energía de otra.

Por supuesto, es mucho más simple ser un destructor, un agresor, un perezoso, un quejumbroso. Pero a la hora de presentar los estados de cuenta ante Dios, vemos que lo que parece difícil es lo que realmente tiene valor aquí y en la eternidad; en tanto eso que parecía fácil, dejarse estar, romper, promover el caos, todo ello, al final –a la larga o a la corta- es un desastre.

Sí, también los que por miedo-impotencia dejan pasar las cosas, para que se arreglen por sí solas, para que Dios se encargue de ellas, para que el tiempo las soluciones, cuando en verdad esto no ocurrirá. Van acumulando dificultades sobre problemas, excusas sobre faltas, agresiones sobre provocaciones, miedo sobre impotencia.

Violentarse, hacia fuera, hacia dentro, con palabras, con actos, con quejas, con llantos, con sufrimiento, todo es útil a la hora de sumergirse en la impotencia.
Todas éstas son maneras erróneas de pretender obtener cierto control, pero que es también falso. Son maneras de postergar la muerte en vida, muriendo en vida.
Son pretensiones de dominio, sin jerarquía ni autoridad.
Es la triste figura del que demanda atención, se desespera por una gota de aprecio, se desvive por el aplauso ajeno, lleno de máscaras que esconden su verdadero rostro, probablemente nunca visto en el espejo.

¿Será de todo esto que nos enseña el párrafo que citamos del rey David?
¿Acaso es del miedo a lo que había aprendido a no temer David?

Ese miedo que nos consume y se manifiesta de diversas formas, pero siempre impotencia en su origen y en su fin.
David lo sabía, entonces comenzó su viaje para des-aprender y poder así aprender.
Quitarse las máscaras del Yo Vivido, para dejar solamente aquellas que estuvieran en sintonía con su Yo Esencial. Para lo cual, resulta indispensable irse conociendo. Conocer aquello que somos en verdad, nuestra eterna identidad espiritual, y no las etiquetas y nombres que nos fueron, y fuimos asignando.
La plenitud se alcanza cuando se nos revela lo que somos en realidad, nuestra identidad eterna, espiritual.
Una esencia que no teme, que no lleva al mal, que no miente, que no agrede, que no se burla, que no vive de fantasías. Una esencia que somos y nos unifica, pero que está amurallada detrás de aprendizajes, miedos, imposturas, máscaras, deberes superfluos.

El sabio hijo del rey David, nos lo dice con sus divinamente inspiradas palabras:

"Mejor es un muchacho pobre y sabio que un rey viejo e insensato que ya no sabe ser precavido; aunque aquél para reinar haya salido de la cárcel, o aunque en su reino haya nacido pobre."
(Kohelet / Predicador 4:13-14)

El muchacho pobre y sabio es nuestra esencia espiritual, nuestro Yo Esencial.
El viejo rey insensato es nuestro EGO, con las máscaras del Yo Vivido a su servicio.
El joven nace pobre, porque no tiene grandes despliegues, aunque en verdad es inmensamente rico. El joven estuvo encarcelado por mucho tiempo, detrás de las murallas que impone el EGO al Yo Esencial. Cuando podemos salir de nuestra celdita mental, cuando nos atrevemos a cruzar hacia la Luz, entonces descubrimos que nuestros miedos son aire, nubes, sombras de muerte. Allí perdimos nuestra energía, nos desgastamos, desperdiciamos oportunidades fantásticas de mejoramiento.
Cuando el rey debe gobernar, pero lo mantenemos exiliado dentro de esa celdita, rodeado de excusas, justificaciones, mentiras, adulaciones, quejas y un breve etcétera que ya vinimos mencionando.

El rey David nos dice que no tengamos miedo al miedo, que éste es el mal, y de él no hemos de temer.
Cuando fomentamos una relación directa y comprometida con el Uno y Único, sin intermediarios, sin “santos” de por medio, sin rituales inútiles, sin intercesores, sin nada entre el Padre y tú, cuando fortalecemos esa comunión con el Uno, nos volvemos parte del Uno. Es relación perfecta que siembra una paz interior que solo da el Shalom del Eterno. Nuevamente en palabras del rey David:

"Aunque acampe un ejército contra mí, mi corazón no temerá. Aunque contra mí se levante guerra, aun así estaré confiado.
Una cosa he pedido al Eterno; ésta buscaré: que more yo en la casa del Eterno todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Eterno, y para inquirir en su templo."
(Tehilim / Salmos 27:3-4)

No, no está diciendo de habitar el templo que se ubicaba en el monte Moriá en Jerusalén, pues aún no existía en aquella época.
Es otro el templo el que está haciendo referencia.
Es el templo de la confianza en Él, de estar en comunicación auténtica con Él, de no usar el rezo como ritual o “poción mágica”, sino como lazo sagrado que te une al Padre de forma íntima y perfecta.
¡Cuán lejano de la fantasía de las religiones o de los malabares de los gurúes religiosos que inventan rituales y amuletos!
El rezo para entrar en un estado de comunicación desde lo más verdadero de uno, con el Verdadero.
Sí, esto también aleja temores, quita el (falso) poder que el EGO tiene sobre ti.

En otro salmo encontramos:

"Por eso, nuestro corazón se alegra en Él, porque en Su santo nombre hemos confiado."
(Tehilim / Salmos 33:21)

El eminente sabio, el Rav Kook (Olat Reiyah vol. I, p. 218), explica que son dos estados diferentes de conexión con el Padre: el de alegría EN Dios, y el de confiar en Su santo nombre.
El primero es el más alto, aquel en el cual estamos unidos a Él, por lo cual estamos en un estado constante de gozo. No es necesaria la confianza, menos que menos la fe, ni las palabras, ni los ritos, sino un estado inexplicable de satisfacción y plenitud. De unidad interna y externa. Ser uno con el Padre.
Ocurre cuando descubrimos quien somos realmente, cuando nos despojamos de los disfraces del Yo Vivido y nos encontramos cara a cara con nuestro Yo Esencial, el lazo eterno con nuestro Padre.
Sin embargo, esta condición de autenticidad suprema, de unidad EN Dios, no puede ser constante, porque es imposible para el hombre en este mundo permanecer así sin pausa. Más bien sin momentos únicos, flashes de una intensidad sin igual, muy raramente alcanzados por la mayoría de las personas. Pero es un ideal posible, deseable, al alcance de la mano, siempre y cuando trabajemos de manera permanente en nuestra superación a través de actos de bondad y justicia y de aprender a quitar el miedo, la angustia, el reproche, la queja, la burla… en fin, al EGO del camino.

El segundo estado, el de confiar en Su nombre que no es ni siquiera parecido a estar alegre EN Él.
Es una relación más lejana, menos intensa, menos poblada de placer aunque con gran veneración y tranquilidad.
Esa confianza que erradica al miedo, que ocupa los espacios del corazón con la llama luminosa del Eterno la cual aleja las sombras del EGO.
Entonces, cuando las vicisitudes de la vida acontecen, no se los toma a la tremenda y no se reacciona en piloto automático. Sino que se procede a responder de acuerdo a esa confianza en el Eterno.

¿No te hace recordar a una frase que ya mencionamos?
”No temeré mal, porque Tú estás conmigo”.

A partir de esto, no esperar milagros, ni que Dios haga lo que tú tienes que hacer. Sino construir shalom, activamente, de dentro hacia fuera.
Shalom que debemos hacer nosotros en la tierra, con actos de bondad y justicia.
Al respecto, el Eterno en la Torá promete:

"Daré paz en la tierra; dormiréis, y no habrá quien os espante. "
(Vaikrá / Levítico 26:6)

Si leemos con mucha atención descubriremos que no dice que será por milagro, por desaparición mágica del mal, por evaporación del libre albedrío, por actos maravillosos de Dios.
Sino, consecuencia directa de las acciones de construcción de shalom de los hombres.
Es decir, el Shalom lo da Dios, pero no como acto propio de Él, sino a través de los actos que hacen los hombres que siguen Sus mandamientos.
Según comprobamos pocas líneas antes:

"Si andáis según Mis estatutos y guardáis Mis mandamientos, poniéndolos por obra…"
(Vaikrá / Levítico 26:3)

Sí, el shalom es posible, el que no haya “que espante”, también.
No con rezos, no con rituales, no poniendo la fe en algún santurrón que rece por uno, no usando cintas alrededor de la muñeca, no por repetir palabras raras, no por leer libros confusos, no por actos de fe, no por amor sentimental… no… nada de ellos es lo que el Eterno ha dictado.
Sino que el shalom proviene de una construcción, de poner por obra el plan específico que Él ha encomendado.
No por milagros, no por fe, no por rezos, no por esperar pasivamente la mano “mágica” del Señor, sino haciendo cada uno lo que tiene que hacer. El gentil a través del respeto y cumplimiento de cada uno de los siete mandamientos para las naciones, ni más, ni menos. El judío, tomando para sí aquellos de los 613 mandamientos que corresponden a la nación judía. Para andar con fidelidad según los mandamientos y lo estatutos del Eterno, poniendo por obra Sus órdenes, y no más seguir en la penuria de la servidumbre del EGO.
Recuerda, hay muchos que dicen “shalom, shalom” (Irmiá / Jeremías 6:14) y que vienen en nombre del Eterno, pero sus ropas, sus palabras, sus movimientos, sus doctrinas religiosas  NO provienen de Él ni sirven a la sagrada finalidad de construir Shalom.

Shalom, la paz, la armonía, la plenitud, el estad de unidad multidimensional y con el prójimo, el shalom que requiere acción, constante, continua, sin pausa, de construcción de Shalom.
Regresamos al rey David, quien nos dice:

"Al Eterno he puesto siempre delante de mí"
(Tehilim / Salmos 16:8)

Siempre delante, no para hacer de Él un esclavo que me hace favores, ni para sumergirme en el delirio de que rezando o aplaudiendo obtendré lo que es mi porción mágicamente.
Sino, tenerlo delante de mí para no desviarme, para no fracasar, para no temer al mal, es decir, al miedo.
Tener sus mandamientos como acción, esos mandamientos que me corresponden de acuerdo a mi identidad espiritual. Sin fantasías espirituales, porque todas ellas son producto del EGO. Lo realmente espiritual no se confunde con lo fantasioso, más bien llena de plenitud a lo mundano, dota de sentido cada cosa terrenal. ¡Todo lo contrario a la religión!

Si el mundo lo comprendiera, sería todo muy pero muy diferente.

Me despido y te encomiendo la lectura del salmo 73, teniendo presente lo que te he enseñado hoy.

Las fiestas y los necesitados

La parashá EMOR contiene variadas temáticas, quisiéramos concentrarnos en un aspecto que nos resulta interesante para compartir y dialogar en esta ocasión. Otro día quizás conversemos de otros importantes temas de la parashá.

Encontramos que se enumeran las festividades judías que establece la Torá, en su orden: Shabat, Pesaj, Shavuot, Rosh haShaná, Iom Kipur, Sucot y Sheminí Atzeret. Además se brindan algunas especificaciones correspondientes a cada celebración.
Si se nos preguntara de qué trata el capítulo 23 de Vaikrá, la respuesta obvia y veloz sería: las festividades judías de la Torá.

Pero entonces, atendemos cuidadosamente la lectura de esta sección y nos encontramos con el siguiente párrafo, inserto en medio de esta lista:

"‘Y cuando cortéis la espiga de vuestra tierra, no cortarás hasta el último rincón de tu campo, ni recogerás las espigas sobrantes de tu campo segado. Las dejarás para el pobre y el extranjero. Yo soy el Eterno, vuestro Elokim.‘" (Vaikrá / Levítico 23:22)

¿Qué tiene que ver este pasaje con el resto del capítulo?
Arriba nos habla de conmemoraciones, luego sigue con las celebraciones, ¿por qué de repente se interrumpe para mencionar esto?
La antigua tradición judía asegura que el autor de la Torá es Dios, quien la dictó a Moshé palabra por palabra. Por tanto, debe haber alguna enseñanza importante, ya que no es una equivocación su inclusión y tampoco se debe a la casualidad.

Tenemos por una parte festejos, grandes ocasiones para la alegría, vacaciones dedicadas a disfrutar en todos los planos de la existencia, memoriales de eventos significativos y de salvación del pueblo.
De pronto surge la mención a estos trabajos del campo y la obligación de dejar elementos para que los necesitados vengan, trabajen y así obtengan lo necesario para su sustento.
¿Cuál crees tú que pudiera ser la idea que se encuentra oculta aquí?
Más abajo te daré un par de respuestas, pero estaría muy bueno que ti intentaras brindar las tuyas. Gracias.

Algunos sabios han interpretado que se debe a que entre Pesaj y Shavuot es la época que corresponde a estos trabajos en el campo. Sabemos que Shavuot es “חג הקציר”, “jag hakatzir”, “la fiesta de la “Siega”, por lo cual no está de más recordar a los judíos trabajadores del campo que tienen estas importantes mitzvot para cumplir.
Estos intérpretes se concentran en mantener el orden establecido por la Torá, proteger las leyes, que en definitiva son las que nos dan un marco de vida seguro y de bienestar. Además, en el caso de los mandamientos de Hashem, nos permiten adquirir gozo para el mundo venidero.

Otros maestros prefieren enfocarse en el prójimo necesitado. Como si el texto de la Torá nos dijera: ‘Mira, tú estás celebrando, tienes lo que necesitas, estás con tu familia y amigos, disfrutando de la festividad. Te tomaste días de vacaciones para ir al Templo, para reunirte, para descansar, para pasarla bien. Eso es excelente, Yo que soy Dios me alegro mucho. Pero, quizás no te diste cuenta de que a tu lado hay gente que no tiene ni siquiera para comer, mucho menos para festejar en los jaguim/festividades. No puedes tener una alegría completa si tu hermano, tu prójimo, aquel que está a tu lado, el converso, el extranjero, no la pasan bien. Vamos, haz algo para darle la oportunidad de que él también festeje. Sé Mí socio en satisfacer las necesidades del necesitado. Si haces así, tu alegría será mucho mayor. Porque Yo, Elokim, estaré complacido al ver a Mis hijos disfrutando y especialmente porque uno ayuda con bondad y justicia al otro.’

¿Qué te parece a ti?

Amor: ¿sentimiento y acción?

En la nación judía este shabat (día séptimo) se leerán dos parshiot (secciones) consecutivamente, en Kedoshim, encontramos un fragmento de un versículo muy famoso:

“וְאָהַבְתָּ לְרֵעֲךָ כָּמוֹךָ: אֲנִי ה” “veahavta lereeja camoja, ani Hashem” “Amarás a tu prójimo como a ti mismo, yo soy el Eterno”
(Vaikrá/Levítico 19:18).

Miles de párrafos han sido escritos e infinidad de comentarios y opiniones surgieron y lo seguirán haciendo a partir de estas profundas palabras. Por ejemplo, Rabí Akiva, quien enseñó:

"זה כלל גדול בתורה, שלא תאמר – הואיל ונתבזיתי, יתבזה חבירי עמי; הואיל ונתקללתי, יתקלל חבירי עמי. אמר רבי תנחומא: אם עשית כן – דע למי אתה מבזה, ‘בדמות א-לוהים עשה אותו’"
(בראשית-רבה כ"ד, ז).”

“es un gran principio de la Torá; para que nadie diga: ‘Como fui despreciado, que lo sea también mi prójimo. Así como me maldijeron, que lo hagan con mi prójimo’.
Rabí Tanjuma añadió: ‘Si actúas de ese modo degradante, debes saber a quién desprecias: a Dios, puesto que ‘’a Su imagen hizo al hombre’’’”.
(Bereshit Rabá 24,7).

¿Te das cuenta cuál era el significado de “amar al prójimo” para estos grandes sabios?
¿Cuál sería el concepto de “amor” que se maneja en este concepto específico?

Mientras piensas en posibles respuestas, te propongo continuar aprendiendo sobre el tema a través de conocer brevemente otro de los contenidos de estas parshiot.
Dios instruye a Moshé para que Aarón ingrese al lugar prohibido por excelencia: el Kodesh haKodashim, también conocido como “Santo de los Santos”; la pequeña habitación del Templo dedicada a alojar el Arca del Testimonio con las Tablas del Pacto en su interior. Esa pequeña sala estaba vedada para las personas, según se nos relata, quien entraba no salía con vida, puesto que la Divina Presencia irradiaba allí una tremenda energía que el cuerpo humano es incapaz de tolerar.
Dios permitió el acceso exclusivamente al Cohén Gadol (Sumo Sacerdote) y solamente en Iom Kippur (Día de la Expiación), para lo cual habían de tomar en cuenta numerosos ordenamientos que aseguraran el retorno a salvo del Cohén. Todo esto como parte de un complejo y milenario ritual destinado a la expiación (especie de enmienda) por los pecados de Israel. El ceremonial incluía el sacrificio de animales e incienso, así como el echar suertes sobre dos cabritos, uno de los cuales se dedicaba para Hashem en tanto que el otro se soltaba en el agreste desierto. A éste lo conocemos como “chivo expiatorio”, pues simbólicamente cargaba con las culpas de Israel que se perdían con él para siempre en el vacío.
Por supuesto que este acto alegórico por sí solo no eliminaba el daño (interno y externo) causado por los pecados, por lo cual el elemento principal y esencial era (y sigue siendo) la TESHUVÁ (arrepentimiento completo y sincero) que incluye acciones reparadores. Las ceremonias deben venir acompañadas, o precedidas, por los actos de bondad y justicia, entre los cuales uno de los principales es la teshuvá.

Muchos de los profetas dejaron bien claro este principio, lo espiritual no se mide tanto en cantidad de rituales y fe, sino en la conducta saludable y fiel. Te cito solamente a uno de los profetas más grandes de la historia, Shmuel/Samuel:

"¿Se complace tanto el Eterno en los holocaustos y en los sacrificios como en que SU palabra sea obedecida? Ciertamente el acatar SUS órdenes es mejor que los sacrificios, y el prestar atención es mejor que la grasa de los carneros.”
(1 Shemuel / I Samuel 15:22).

¿Puedes encontrar el nexo entre el amor al prójimo y lo que explicamos acerca de la teshuvá?
¿Sabes qué dijeron otros profetas al respecto del amor al prójimo y de la buena conducta (especialmente para con los débiles de la sociedad) contrastados con el valor de los rituales y de la fe?
¿Puedes relacionar el contenido del comentario con Iom Haatzmaut (Día de la Independencia del moderno Estado de Israel) y el Iom haZicarón leJalalei Tzahal (Día del Rercuerdo de los Caídos del Ejército de Defensa)?
Te propongo que indagues y compartas tus ideas.