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¡Por los milagros y favores!

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No es fácil hablar a otros cuando están enfermos, cuando atraviesan por la difícil  perdida de un ser querido, cuando existen situaciones que emocionalmente los desestabiliza, cuando apremia el miedo, el dolor o la impotencia; ser asertivos en ocasiones no parece ser el fuerte de todo el mundo, pese a las buenas intenciones, a veces no sabemos ¿qué decir, o qué hacer? para intentar afrontar  una situación en la que nosotros mismos no sabríamos como actuar.

La enfermedad, por ejemplo suele tocar las fibras y las emociones de aquel que la tiene, y junto a él de las personas que le rodean, el dolor físico no es fácil para quien lo padece, pero podría decir que  el dolor más grande surge cuando la impotencia nos muestra la fragilidad del ser humano en todo su esplendor, nuestro limitado o nulo poder para controlar la vida y la muerte, precisamente la enfermedad suele ponernos cara a cara con uno de nuestros miedos básicos:  el miedo a la muerte.

Hace tres meses fui sometida a una intervención quirúrgica para tratar una MAV (malformación arteriovenosa cerebelosa), catorce años atrás había reventado y comprendía perfectamente lo que significaba que siguiera allí, para esa fecha estaba creciendo, y venía causándome dolores de cabeza permanentes.   Comprendía el riesgo que corría, porque hasta entonces cada vez que entraba a un consultorio y un médico me preguntaba por mi historia clínica y si había sido operada, yo comentaba o  mostraba mis exámenes, me miraban sorprendidos, para ellos era un milagro, ¡doble!: además de estar viva,  no tenía secuelas.  No quiero entrar en detalles porque la historia es larga, pero me ha dejado grandes y profundas enseñanzas, espero compartir algo de ellas.

 

Claro que tuve miedo, claro que salieron a flote todas mis emociones, llore muchas veces en privado, y el dolor me recordaba constantemente la bomba de tiempo que tenía en mi cabeza, reconocía mi impotencia.

Creo que  en medio del no saber cómo actuar, y de intentar no perderse en las respuestas del Ego, es posible que aparezcan esos famosos insight, que  para mí son quizás los susurros de nuestra alma que finalmente pueden ser oídos,  pese al ensordecedor grito de nuestro Ego que intenta controlar una situación, aparece entonces eso que nos brinda alternativas, que nos da una pequeña luz para emprender una acción concreta,  en mi caso ver el lado bueno era maravilloso, porque con tiempo supe que había algo que podría cortar mi vida instantáneamente,  y por esa misma razón podrían buscarse alternativas que  gracias a la ciencia y a los avances tecnológicos hoy ofrecen una  posibilidad de tratamiento, y aunque también había riesgo, tener algo en mi cabeza a punto de reventar era quizás un riesgo que años atrás me habían marcado, así que era preciso admitir que no podemos controlarlo todo, y que sólo podemos actuar en eso que nos es posible, seguir un tratamiento,  someterse a una intervención quirúrgica, atender a las recomendaciones médicas, y hacerlo en el momento.

No podemos decidir si saldremos de la operación, si el médico será el mejor,  si el procedimiento será un éxito, solo podemos decidir entrar,   emprender esa marcha para hacer lo que podemos.

Hace 14  años no tuve la opción de decidir si operarme o no, me operaron porque era una situación de emergencia, ya había reventado y tratarían de salvarme la vida,  y es ese mínimo o casi nulo de posibilidad de sobrevivir el resultado fue exitoso al 100%, pero esta ocasión debía tomar la decisión, en la que corría contra el reloj,  no era algo que pudiese tratar mediante medicamentos, el primer médico me dio dos alternativas optar por tratarla o  en sus palabras “pegarse a un dios y  pensar que no pasará nada”,   el riesgo era alto,  pero finalmente era yo quien debía tomar la decisión,  él me remitió a otros médicos para mirar las opciones de tratamiento.  Para ellos en cambio había que tratarlo sobre todo tras mirar la historia clínica, así que luego de mirar las alternativas, de escuchar atentamente las observaciones médicas, de revisar personalmente información referente a los tratamientos, sentí alivio al saber que tenía un chance.  Pese a la decisión el miedo apremiaba y  con un nudo en mi garganta, con lágrimas en mis ojos, con mi esposo mirándome sin saber que decir ni que hacer, le dije al médico que había aprendido que: lo que está en nuestras manos hacer debemos hacerlo, pensé en que quería vivir otro tiempo, en que quería ver a mis hijos más grandes y menos dependientes de mamá y papá,  también  que ya había vivido lo que tenía, que ya había tenido oportunidad, que el tiempo vivido había valido la pena, pero sentía que quizás todavía habían cosas pendientes. 

Tuve la oportunidad de despedirme de mi esposo,  de confiarle a él mis deseos si faltaba y aproveche para decirle  lo feliz que me sentía por haber compartido este tiempo de crecimiento juntos, confesé que pese a mis lagrimas si me iba lo haría feliz, porque no sentía que tuviera sueños que no hubiese cumplido, pero … aun allí nuevamente  lloré por mis hijos porque aun están pequeños, porque tenía miedo, ya saben hay un abanico de emociones y sensaciones en esos momentos que parecen inundarnos.

No quise comentarlo con  muchas personas, ni siquiera a mis papás quise explicarles la complejidad del procedimiento al considerar su condición actual de salud y una noticia de esta podría hacer mucho daño.  Así que lo hice sólo con los más cercanos, quizás lo comente a otras personas pero no a profundidad.  Y mientras tanto opte por vivir a plenitud el tiempo que tenía, haciendo lo cotidiano, pero siendo feliz por ese tiempo.

 

El resultado luego de decidir entrar al quirófano, fue nuevamente un ¡milagro maravilloso!, y otra vez: ¡Doble!; y es que  a parte de tratar la MAV, el médico  intervencionista al estar realizando el  procedimiento encontró en el interior un Aneurisma Cerebral y pudo cerrarlo, hasta ese momento sólo había sido visible la malformación, y bueno aquí estoy, agradecida profundamente por esa nueva oportunidad y  escribiendo con la intención de compartir algo que te pueda ser útil también a ti.

Para todos aquellos que pasan en éste momento por una situación difícil, ya sea por enfermedad  u otra de esas situaciones en las que las emociones no nos permiten ver con claridad, es mi deseo que puedan alcanzar alivio, tranquilidad y fortaleza en esa dura prueba, y espero puedas tener presente lo siguiente:

 

  1. Haz Tu parte

Tengan presente que: si  existen cosas que pueden y  está en sus manos hacer, es eso precisamente lo que deben hacer, pero ten presente, no es dar órdenes al universo para que cumpla tu voluntad, ni apegarse a falsas expectativas que puedan prometer cambiar la realidad,  son acciones concretas, lejos de la fantasía, por ejemplo:  seguir las prescripciones médicas, tomar los medicamentos, realizar las terapias, someterte a una intervención quirúrgica, realizar cambios en la alimentación o hábitos para favorecer  un tratamiento, buscar ayuda de profesionales, orientación si se precisa, admitir nuestras emociones, nuestro limitado poder sin dejar de hacer lo que nos corresponde,  en pocas palabras hacer eso que puedes, optar por la vida haciendo lo que te corresponde a ti.

 

  1. Se optimista, alégrate por el momento presente

Sobre todo allí donde el miedo, y el dolor nos recuerdan la fragilidad del ser humano, de esa dimensión física que es vulnerable,  la alegría (que puede parecer perdida o escasa frente al miedo) es necesaria para aumentar las defensas, para dispersar nuestra mente de las ideas fatalistas de nuestro Ego, claro debes recordar que;  estar alegres no implica negar el miedo, suprimir las lágrimas cuando aparezcan, intentar negar las emociones, sino saber que existen, admitirlas, y luego reconocernos en nuestro justo lugar, sí, es verdad somos el puntito al interior de un punto en el vasto universo, y aún así hay tantas cosas  buenas que al momento presente hemos recibido, alegrías, tristezas, conocimiento, placeres, hemos disfrutado de un helado alguna vez, de un chocolate, de un abrazo sincero, y “no todo tiempo pasado fue mejor”,  el presente ha llevado a nuevos desarrollos, a encontrar respuestas, alternativas, tratamientos, en fin; mirar con optimismo esas posibilidades que existen, que no son supersticiones, ni fantasías, ni falsas ideas de poder, sino eso que es real sin ir más allá del presente y empezando a disfrutar de cada instante al máximo.

 

  1. Confía en el Eterno, eleva tus oraciones

Finalmente ten presente que has de  confiar en Aquel que TODO lo puede, ello incluye eso que para nosotros es imposible, y aunque se dice fácil  por experiencia se,  que  en la marcha no lo es, pero; es necesario, será útil, el no sentirte sólo, el reconocer que el mundo no es una casualidad, como tampoco lo es tu vida,  el mirar a tu alrededor y descubrir que tras la perfección de un mundo maravilloso hay un Hacedor que no obra por casualidad, que hizo un mundo perfecto, que te hizo milagrosamente increíble al igual  que a  cada ser y cada detalle de la obra creadora.   Solamente, ten presente que Él,  no es un siervo, así que no demandes de su parte  milagros,  no hagas trueques con Él, pactos que parecen negocios, sólo date el chance de encontrarlo en la medida que lo buscas, eso ya será bastante..

Ora, con tus palabras, lee salmos, pero habla con Él, personalmente no quería pedir milagros.  ¿Cómo hacerlo cuando constantemente veo, recibo, y vivo gracias a ellos?, por el contrario justo en ésos momentos la oración que más repetí era de agradecimiento,  quise reconocer los milagros cotidianos, lo valioso del tiempo que había vivido, y esa fue mi oración,

 

  1. Se agradecido por todo lo que ya has recibido

 Déjate maravillar al contemplar y reconocer cada suceso cotidiano como un milagro, y agradece por ellos, por lo que has recibido a cada instante, hazlo en un diálogo sincero,  con tus palabras, pero… “Agradece”, empezar a hacerlo te hará reconocer los muchos regalos que has recibido.  Hay una bella oración que con el permiso de nuestros hermanos judíos comparto, porque creo nos enseña mucho.   Es una oración que hace parte del  Shajarit para todos los días, y está en  la parte del  Shemone Esre,  se no es una oración propia, no me pertenece pero estoy segura guarda un mensaje para tener presente.

 Te habremos de agradecer  y pronunciaremos alabanzas  para Ti,

por nuestras vidas, que están en Tus manos, 

y por nuestras almas, que están depositadas en Ti,

Y por Tus milagros, que están constantemente con nosotros,

y por Tus milagros y favores de cada momento,

al atardecer, al amanecer y al mediodía.

Tú eres el Benéfico, pues Tu compasión no cesa nunca,

el Compasivo, pues Tu bondad es infinita,

porque siempre depositamos en Ti nuestra esperanza.

 

Maravillosa, profunda.  Quizás en momentos difíciles anhelamos un milagro, queremos que “algo” nos saque de esa situación de impotencia, pero tal vez lo que debemos hacer dista de anhelar milagros para empezar a ver con detenimiento cada uno de esos sucesos que pese a que damos por sentados son milagrosos,  y que provienen constantemente del Ser que es todo bondad.  Que sea un acto cotidiano el agradecer por todo ello, eso nos alejará de ser demandantes y nos acercará a ser agradecidos por todo.

 

Hasta aquí, lo que quería compartirles, espero les sea útil.  Toda mi gratitud primeramente para el Eterno,  por hacer que esa probabilidad fuera un milagro para mí, y para los que estuvieron cerca, o para quienes fueron usados desde su competencia médica.  Mi gratitud a esos “buenos amigos” cuyas oraciones se dirigieron también por que continuara mi vida, y estuvieron allí pendientes, y se alegraron junto a mi por el resultado, gente maravillosa.  ¡Gracias infinitas!

P.D.: Me siento feliz, una de las razones es que el 3 de Tamuz  según el  calendario hebreo me recuerda que  han pasado 37 años, de oportunidades, de vivencias y sobre todo de reconocer a cada instante esos milagros que nos llenan constantemente. Me siento profundamente agradecida con Aquel que me ha dado la Vida .

 

(Por la salud  de María Consuelo González quien me ha enseñado lo que significa fortaleza pese a nuestra debilidad, de mi querido Maestro Yehuda Ribco y su familia.  Por el descanso de Jairo Castellanos, y el pronto consuelo de su familia.   Igualmente que prontamente  no sepamos de enfermedad, de dolor y de tristeza).

 

Un abrazo, y Feliz semana

 

Respirar y ser

Por ahí oíste como en el Oriente Lejano se suelen usar técnicas de respiración para meditar, fortalecerse, calmarse, enfocarse, etc. ¡Si hasta conectamos el arte del respirar con la India o por ahí! Como si fueran ellos los dueños e inventores del asunto.

También entre los muchachos New Age se encuentran rituales o recomendaciones que atienden al uso de la respiración como mecanismo de armonía emocional e incluso mental. No es extraño esta ocurrencia, pues mucho de lo New Age tiene raíces orientales, aunque no todo.

Aunque ellos consideren que son instrumentos espirituales, realmente no lo son.
Recordemos que espiritual no es algo agradable a los sentidos, que te hace sentir emocionado positivamente, ni que te llena el alma de alegría. Menos que menos lo espiritual es algo religioso, puesto que religión es la corrupción, la distorsión, la burla de lo espiritual.
Espiritual es cumplir con los mandamientos que te corresponden específicamente a ti cumplir, de acuerdo a tu identidad espiritual (7 si eres gentil, los que te toquen de los 613 de la Torá si eres judío) y a tu lugar en el mundo.

Al venir de esos lares podríamos suponer que es mejor evitar estas ideas del uso de la respiración como instrumento provechoso, pues seguramente están contaminadas con influencias idolátricas o supersticiosas, que nos pueden desviar del buen camino espiritual.
¡Cuántos queriendo hacer bien las cosas, pero solamente usando la buena voluntad pero no el conocimiento, terminan empantanados y lejos del hogar!

En realidad, el origen del uso de la respiración como mecanismo positivo se encuentra en el propio nacimiento del hombre, del ser humano.
Al respecto podemos usar el sagrado texto de la Torá para comprobarlo:  “formó el Eterno Elohim al humano, polvo de la tierra. Y sopló en sus narices aliento de vida, y el humano llegó a ser un ser viviente.” (Bereshit / Génesis 2:7).

Ya sabemos que somos pentadimensionales, y este texto habla de varias de nuestras dimensiones.
Lo material, cuando nos informa que somos un cuerpo terrenal, que por tanto compartimos con el resto de lo terrestre nuestro humilde origen. No somos de una sustancia diferente, más noble, única. No señor, somos idénticos a los animales en lo que a físico se refiere.
Y somos seres vivos, como una bacteria, un hongo, una planta. Tampoco en eso misterioso llamado vida nos diferenciamos notablemente de nuestros hermanos vivos.
Sin embargo, cuando la Torá relata nuestra creación como especie, hace especial énfasis en que el Eterno Elohim sopló en nuestro cuerpo el aliento de vida, al que denomina NISHMAT JAIM, para que de esa manera fuéramos NEFESH JAIA.
NEFESH, que traducimos como alma, es la energía vital, lo que nos permite estar con vida. Es lo mismo que poseen todos los otros seres vivos.
Pero la NESHAMÁ, el espíritu, es algo único de la especie humana, lo que realmente nos distingue del resto de las criaturas terrestres. Porque, si pusiéramos un Homo Sapiens y un Ben Adam uno junto al otro, no notaríamos diferencias. Si los viéramos interactuar, veríamos las mismas cosas. Si se aparearan, habría descendientes. Hasta incluso el Homo Sapiens tenga “religión”, tal como muchos Ben Adam la tienen. Y sin embargo, hay algo que los diferencia y es una brecha que no se puede cerrar, el Homo Sapiens carece de NESHAMÁ, en tanto que el Ben Adam ES NESHAMÁ encarnada que forma junto a las otras cuatro dimensiones a cada ser humano en este mundo.
¿Entiendes el asunto?
¿Te complica mucho en tus esquemas acerca de la creación, la evolución, el origen de las especies, la distinción del hombre de las otras criaturas, etc.?

El relato de la Torá nos informa que al introducir su hálito de vida el hombre fue hombre, antes era un ser terrenal solamente.
Entonces, podemos aprender técnicas de respiración que se abstengan de toda creencia o alusión idolátrica y/o supersticiosa, pero que nos ayuden a manejar armoniosamente los flujos aéreos para calmarnos, fortalecernos, enfocarnos, aflojar tensiones, ser receptivos, e incluso también prepararnos para actuar espiritualmente (con mayor decisión y fidelidad cumplir los mandamientos que nos corresponden).

Vamos a ver un ejercicio que podrías practicar al menos una vez al día.

Toma aire, siguiendo la técnica que desees y sea practicada por gente que sepa del asunto, para así ayudarte reconocer que estás haciéndolo para despojarte de barreras, quitar obstáculos, y así permitir que la LUZ del Eterno que brilla constantemente en tu NESHAMÁ te alumbre y conduzca por la senda del bien.
Y al expirar imaginar como se desprenden pedazos de las manchas que obstaculizan la LUZ y se van de tu vida, dando espacio a que la LUZ alcance cada rincón. Entonces estarás anímicamente más pacífico, más dispuesto a realizar la TESHUVÁ necesaria, para de esa forma vivir espiritualmente y ya no más en penumbras.
Te vivificas físicamente, emocionalmente, mentalmente, lo que repercutirá socialmente y espiritualmente.
Recuerda, el respirar en sí no es una tarea espiritual, sirve solamente como ayuda para actuar espiritualmente.

Inhalas, se expande tu abdomen, tu tórax, te cargas con energía vital.
Exhalas y te contraes, te relajas, te rindes del deseo de controlar todo y todo el tiempo. Aceptas con humildad, re relajas y fluyes. Admites tus limitaciones, sabes tus fuerzas, y entonces ya no malgastas energía, tiempo, vida en cosas inútiles o perjudiciales, sino que las guardas para lo que realmente es provechoso y bendito.

Relajas tu cuerpo, aflojas tus emociones, descargas tus pensamientos. Liberas la tensión del cuerpo, dejas las mochilas pesadas que no tienes porque estar cargando. No estás a la defensiva, ni preparado para el ataque, ni huyendo. Estás cómodo, te sientes confortable, respiras en paz.
Estás, nada más que eso.
No controlas tus pensamientos, los dejas ir y venir.
No te pegas a nada, no peleas, no quieres controlar, solamente ser estando.
Pero te concentras en respirar como aprendiste a hacerlo para obtener buenos resultados. Y si no te sale, tampoco te perturba, fluyes, haces lo que mejor puedes. Respiras, te llenas de poder por no pretender ser un dios que todo lo puede.

No precisas demostrar nada a nadie, ni hacer nada que aplaudan y te califiquen.
Solo respira, déjate estar, déjate ser.
Tú eres NESHAMÁ en viaje por este mundo, siendo pentadimensional, con sus defectos y ventajas.
Respira y atiende a todo, sin dejarte atrapar por nada.
Date cuenta de lo que te está perturbando, lo que no te deja ser tú, lo que te hace usar disfraces que te alejan de tu Yo Esencial.
Identifica lo que puedes mejorar de tu vida cotidiana, así como aquello que debe ser reparado por medio de la TESHUVÁ. Pero no te quedes atrapado por ello, simplemente apúntalo en tu memoria y sigue sin controlar nada, sin detenerte, simplemente respirando y siendo.

Percibe, disfruta, viaja mientras respiras y llenas tu organismo de buen aire mientras exhalas lo que no te sirve, que arrastra consigo las imágenes de las manchas que han estado bloqueando la LUZ de tu NESHAMÁ.
Acéptate, pero no transes con lo que está mal o es injusto. Eso lo corregirás, porque te comprometes a hacerlo. Pero no en este momento, ahora solo estás siendo, en paz, calmadamente, respirando.

Entrénate en estas habilidades, así podrás entrar en un estado de atención flotante de manera instantánea, cuando lo precises, para que no te derrumbes ante la impotencia, para que no reacciones de manera automáticamente negativa.
Estás trabajando para ser mejor, eso es espiritual.

Brindo por tu Salud

En 1985, la Oficina Regional para Europa de la Organización Mundial de la Salud, definió la salud como “La capacidad de realizar el propio potencial personal y responder positivamente a los retos del ambiente”.

A no ser que nos encontremos en una situación de extrema vulnerabilidad, las reacciones que apelan al llanto, el grito, la violencia física, y/o desconectarnos de la realidad (con los derivados de todos ellos), no son la respuesta positiva a los desafíos que plantea el entorno.

Es virtualmente imposible desarrollar nuestras potencialidades reaccionando cotidianamente con estos mecanismos primitivos, de naturaleza instintiva y/o que son hábitos formados a partir de conductas necesarias y comprensibles en un niño pequeñito. Porque, estas herramientas son las únicas con las que cuenta el niñito para llamar la atención a la espera de obtener un auxilio de alguien poderoso (madre, cuidadora, etc.) en momentos de sentirse impotente. Pero, no están al servicio de perfeccionar nuestra personalidad ni de alcanzar mejores logros en nuestra existencia.

Entonces, aquel que su vida joven y adulta está repleta de estas manifestaciones acordes a un niñito, no está actuando saludablemente, está detenido en el tiempo en su desarrollo emocional.
Quizás intelectualmente ha logrado avanzar, podría incluso ser una persona en un cargo de autoridad, pero eso no deja de ser una estructura endeble, que tambalea al impulso poco ejercitado en lo emocional.

Una de las prioridades para llevar una vida saludable es también el estudio de lo que se relaciona con el EGO (IETZER HARÁ), para no reaccionar con él de manera habitual, sino que aprender modos de responder y accionar positivamente ante los constantes y permanentes retos que nos proporciona nuestra limitada existencia.

¿Hay algo que puede suplantar al llanto/grito/pataleo/desconexión (y cualquiera de sus derivados)?
¿La Comunicación Auténtica en lugar de la manipulación?
¿La aceptación en vez del aferrarse?
¿El agradecimiento que modifique la avidez sin satisfacción?
¿La solidaridad que mitigue el egoísmo?
¿La construcción de SHALOM, por medio de acciones de bondad Y justicia, como respuesta primaria?
¿La comprensión que evite la lucha por meramente tener la razón?
¿La espiritualidad que mata esa blasfemia que es la religión?

Existen numerosas maneras de llevar salud a nuestro ser, al entorno, a la sociedad; la cuestión es aprender, desaprender, entrenarnos, trabajar, seguir para adelante, dejar fluir.

Miedo al abandono

Uno de nuestros cinco miedos básicos es el del abandono, cosa que tarde o temprano sufriremos realmente.
Todos somos abandonados en algún momento de nuestra vida, sea que el otro quiera o no hacerlo. Porque, somos mortales, porque somos limitados, terminamos siendo abandonados o abandonando.
Por más que nos esforcemos en no sentir ese miedo, allí se anida, como sus cuatro hermanos que forman la base de todos nuestros miedos.
Y nutriendo todo el sistema de miedo, la expectativa al no poder, a no tener el control, a estar a merced de otro, sea éste un ser vivo o un elemento inerte, sea que adrede se nos someta a impotencia o sin ninguna intervención consciente.

El miedo al abandono suele producir alguna de las siguientes respuestas automáticas, cual si fueran mecanismos mágicos para evitarlo, contenerlo, minimizarlo, negarlo:

  • Abandonar antes de ser abandonado.
  • Ser sumiso, hasta grados inconcebibles, con tal de mantener al otro a nuestro lado.
  • No formar ningún vínculo emocional, porque si nadie nos quiere y no queremos a nadie, nadie nos abandonará.
  • Obligar a ser abandonado con una constante conducta displicente, ofensiva, desagradable, molesta, pero que nunca da el paso de activamente abandonar.
  • Estar pero no estar: te quiero, pero te maltrato; estoy contigo, pero añoro a otra pareja; estoy casado, pero le soy infiel; detesto mi vida contigo, hasta tu nombre me repulsa; pero sigo a tu lado.

Cualquiera de estas produce miseria, sufrimiento y por supuesto ¡abandono! Sea durante la relación, o posteriormente. No cura el malestar, lo empeora. No brinda satisfacción, la aleja. No espanta el miedo, lo aumenta.

Esta cuestión no se circunscribe a relaciones familiares, incluye noviazgos, amistades, e incluso relaciones laborales.
Ésta última pudiera parecer ajena, porque supuestamente no debiera incluirse en las que están cargadas emocionalmente. Pero, muchas  veces se generan vínculos afectivos por la gente del trabajo, por la empresa, pero también está el dinero y las emociones que éste conlleva.
Por lo cual, debemos atender con atención para descubrir hasta dónde el miedo al abandono está pautando nuestras relaciones personales en todos los ámbitos.
Luego de identificado, quizás podremos hacer para librarnos y disfrutar de la compañía y también de la soledad.

Dos otros consejos para estar en tu peso

Además de las sabias recomendaciones de nutricionistas, deportólogos, profesores de educación física y etcéteras varios; me atrevo a darte un par de consejitos para que llegues a alcanzar tu peso saludable y puedas mantenerlo.

1) No digas ni pienses: “tengo que bajar x kilos”, o subirlos.
La meta debe ser presentada de forma clara, positiva, exacta, firme, sin confusiones, sin atracciones hacia lo negativo. Por ejemplo podrías decirte y afirmarte: “Quisiera pesar x y lo haré”.

2) Ten siempre presente tu meta, delinéala con precisión, conócela, repítela, convéncete de ella, tenla como puerto al cual llegar, no dudes ni te confundas.
Si la meta propuesta es “pesar x”, entonces haz lo que tengas que hacer, que sea bueno Y justo, para lograrlo.
Porque, si al ver el chocolate, haces desaparecer la barra en medio minuto; si en el asado te comes la carne con papas y pan y cerveza y torta de postre además de helado al rato; porque encuentras un buen justificativo para cenar esas hamburguesas al pan enormes con una porción elefantina de papas fritas; si las golosinas de la media tarde son insustituibles; si el tarro de dulce de leche baja cada noche a impulsos de cucharadas de tamaño familiar… entonces, tu meta NO ES “tener x kgs. de peso”, sino que tu meta es pasarla bien y luego amargarte, quizás, con culpas y ayunos además de otros purgantes y angustiantes.
Pero, si tu meta es firme, cierta, adecuada, posible, consciente y querida, entonces evitarás las excusas, las tentaciones, las mentiras que a cada rato te cuentas.

Prueba ambos consejitos, además de las recomendaciones de los expertos, luego me comentas como te ha ido, ¿quedamos así?

Para concluir, ¿te has dado cuenta de que estas dos pautas de vida se aplican a todos los órdenes de la vida, no solamente para lidiar con la dura batalla contra la balanza?

El consejo diario 429

El divorcio cuerpo/espíritu, no tiene un origen en la Tradición, sino en la filosofía griega, más precisamente platónica.
Desde el comienzo se ha establecido la unidad indisoluble de lo material y espiritual, en tanto existencia en este mundo, particularmente en los humanos pero no restringido solo a nosotros.

Así, es importante saber y entender que la salud no es un concepto que afecta exclusivamente al cuerpo, sino que es multidimensional: corporal-emocional-social-mental-espiritual.
Si fallamos en alguna de nuestras dimensiones, estamos en desequilibrio, en desarmonía, faltos de salud.

La persona que pretende la vivencia íntegra, busca perfeccionarse, en la medida de lo posible, en todas sus dimensiones, sin excluir ni rebajar el valor de ninguna de ellas.

Reflexiones y recomendaciones sobre la prohibición de comer una parte un animal vivo.

No comer parte de un animal con vida

Hay un dicho que tienen los judíos que dice “dime que comes y te diré quien eres”. Somos lo que comemos, y uno de los mandamientos que como noájidas tenemos, es el de no comer la parte de un animal que aun tiene vida. Pero si esbozáramos correctamente el enunciado, la ley lo que dice es “la prohibición de comer carne de un animal vivo; lo cual quiere decir que hay que esperar hasta que el animal haya dejado de bombear sangre por medio de su corazón.

Sin embargo, si te detienes a observar el proceso de sacrificio de los animales en un matadero, esto no se da así, pues en la mayoría de los casos el destace de los animales comienza darse aun cuando están con vida. Esto claramente viola la prohibición que tenemos de ingerir partes de un animal aun con vida y sin embargo ocurre todos los días.

El problema que esto trae es que esa comida que se ingiere, es provista por un animal que murió de manera violenta y de la forma más indigna, y esa violencia y esa indignidad es consumida por nosotros e internalizada, lo cual hace que estemos más propensos a la violencia ya que hemos internalizado ese suceso traumático en nuestro ser.

De acuerdo con el Profesor Ritgenstein, de la Universidad de Cornell en los Estados Unidos de América, menciona que la prohibición de comer carne de un animal con vida supone una limitación individual, ya que dentro de las reglas de escriturales, existe el precepto del dominio del ser humano sobre los animales, lo cual no implica en ningún momento que dicho dominio sea ilimitado. (http://asknoah.org/7-commandments/forbidden-meat). En efecto, el hecho que como seres humanos tengamos dominio sobre otras especies no quiere decir que podamos hacer lo que queramos sino que tenemos un deber de cuidado, por lo que la inflicción innecesaria de dolor sobre un animal se encuentra prohibida, a la luz del mandamiento de no comer parte de un animal con vida.

Desde un punto de vista regulatorio y legal, es obligación de los noájidas entonces el exigir a los gobiernos que se establezcan pautas claras para que el sacrificio de los animales para consumo humano se dé de conformidad con los estándares éticos mínimos de protección de la vida de los animales, tema que encontrará muchos opositores, quienes argüirán que la libertad económica debe de imperar sobre las regulaciones en la materia, lo cual no es cierto y explicaré por qué:

Posibles argumentos a favor de la regulación para prohibir el destace de animales que aun estén vivos.

El tema de la legalidad del consumo de carnes de animales que fueron destazados cuando aun vivían es un tema que a las grandes corporaciones no les interesa, toda vez que lo que se busca es aumentar la productividad y el hecho de tener que esperar que el animal muera, implicaría una disminución en la línea de producción.
El lobby de los alimentos es muy fuerte en los países, por lo que aducir razones espirituales o éticas más allá de lo que la sociedad considere como moral o de buenas costumbres, no es suficiente para detener el poderoso cabildeo de las corporaciones a cargo de la matanza de los animales.
Es por ello que los argumentos deben de ir de la mano de situaciones que pongan en peligro el interés público. El interés público o general, es la suma de los intereses individuales y coincidentes de la mayoría de las personas en sociedad. La mayoría de los ordenamientos jurídicos han incluido este concepto en sus senos, desde donde parten las distintas políticas públicas.

Como primer punto está el tema de la salud, por medio del argumento que mucha de esta carne que es obtenida de animales matados de manera inhumana, tiende a endurecerse, lo cual hace que se tengan que utilizar suavizantes de carne, que en su mayoría se ha demostrado que contienen agentes carcinógenos. Según Cross y Sinha (2004), aquellas dietas que contienen cantidades sustanciales de carnes rojas, podrían llevar a que las personas sean más propensas a sufrir de cáncer colo-rectal, debido a la forma en que se preparan y preservan las carnes. (http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/15199546). Mucho de esto se da precisamente por los procesos de sacrificio de los animales que son completamente inadecuados y que llevan a tener que utilizar técnicas alternas para que la carne sea aceptable para el consumidor.

Dentro de este mismo orden de ideas es también bueno argumentar el hecho que ya existen ciertas regulaciones en varios países que prohíben el maltrato animal, y que deberían ser incluídas dentro de las regulaciones pertinentes para asegurar que el sacrificio de los animales no se dé en un marco de inflicción de dolor innecesario a los animales, siendo que es obligación del Estado el asegurarse que se respeten dichas regulaciones. En este sentido lo más conveniente es el exigirle al gobierno que no permita técnicas crueles como el sumergimiento de las aves en agua hirviendo, donde éstas son sometidas a estas crueles matanzas y está demostrado que su muerte es agonizante y dolorosa.

Estos son tan solo dos de los argumentos que se podrían alegar para que se respete el derecho de los animales a ser sacrificados de una manera digna y de proteger a la población de las prácticas adjetivas de la industria cárnica, que debe de aplicar mecanismos adjuntos como suavizantes de carne, esteroides especiales y demás, para que la carne no se endurezca y sea apta para el consumo humano.

Necesidad que la población esté consciente de la gravedad de la situación.

Ninguno de estos pasos se puede lograr al menos que la población general esté consciente de la crueldad animal y que entienda que esos químicos utilizados para la manipulación de la carne son completamente nocivos para la salud.

Uno de los argumentos que los lobbies de la industria cárnica, porcina, aviar, etc., es que, de seguirse estas nuevas prácticas se estaría incrementando considerablemente el precio de las carnes, pues se disminuiría la productividad, con lo cual aumentarían los costos de producción y, por ende, los precios finales al consumidor.

En este momento no poseo estudios al respecto, te agradecería en la sección de comentarios si por favor pudieras proveer, si los tienes, porque este tema es de vital importancia. Somos lo que comemos y si consumimos animales matados de las formas más crueles y con violencia, estamos internalizando crueldad y violencia entre nosotros.

Te espero para que contribuyas a enriquecer este post en la sección de comentarios. Que tengas una feliz semana.

Elegir la Vida

mujer pensando

Estar vivo no es sinónimo de VIVIR, hay muchos que parecen vivos,  se levantan, hablan, se dedican a sus quehaceres diarios, se enamoran, se desencantan, ríen, lloran,  comen, van al mercado, o al cine, o al fútbol, en fin hacen cosas día tras día, pero sin conocerse completamente, sin  preguntarse cuál es el sentido de sus “ires y venires” en éste mundo, aprendieron que vivir es sobrevivir.   Pero de seguro no saben  que sus reacciones, o la manera como se comportan y  se relacionan con otros no es más que una máscara, la cáscara que le permite moverse entre otros y a la vez protegerse.

 

Así es, hay quienes se protegen y no precisamente porque exista un peligro real, sino porque tienen hábitos adquiridos desde niños, desde esa primera etapa en la cual las herramientas del Ego le eran necesarias y le garantizaban la atención que demandaba, aunque no lo sepa  sus acciones son en realidad herramientas que   el Ego le ha facilitado para sobrevivir.  Ha sido el salvador ante el miedo y su resultado más devastador “la impotencia”.

 

El miedo  es  la chispa que alimenta al Ego, que nos hace esclavos, impotentes, que nos paraliza, que nos brinda salidas que encarcelan y que atan. Recordarlo y entender que en más de una ocasión ha sido producto de fantasías es prepararnos para enfrentarlo, no sin antes reconocernos en nuestra justa medida, para luego volver los ojos a Quien Todo lo Puede, y comprender que cada episodio corresponde a un peldaño más en nuestro crecimiento, siempre y cuando elijamos la vida.

 

Y elegir la vida es,  no negar nuestras debilidades y decidir trabajar en ellas, reconocer los potenciales y las herramientas que se nos ha otorgado no para vanagloria, sino para hacer lo que nos corresponde y cuando corresponde, elegir la vida es hacer lo bueno y justo pese a que todo parezca en vano, elegir la vida es reconocer la limitada condición humana y a la vez el potencial humano, dejar fluir lo incontrolable a nuestra condición y confiar en Aquel que Todo lo puede.

Finalmente elegir la vida es pelear la batalla para destronar al Ego.

 

¡Es hora de madurar!, que seamos capaces de enfrentar nuestros temores con certeza y responsabilidad.

 

Un abrazo y que juntos sepamos construir Shalom!

¿Culpable?

Una cosa es la culpa, otra –bien diferente- el sentimiento de culpa.

En el diccionario encontramos lo siguiente:

  • f. Falta que se comete voluntariamente.
  • Responsabilidad que recae sobre alguien por haber cometido un acto incorrecto.

    En la culpa hemos hecho algo negativo, hemos faltado, nos hemos equivocado, salimos del trazado correcto, por lo cual recae sobre nosotros la responsabilidad.
    Entonces, podemos equipararla con una alarma, una señal de alerta, que nos anuncia que hay algún aspecto a examinar, alguna conducta a corregir, un daño a reparar, sentimientos a dejar fluir, teshuvá que hacer, etc.
    Es una oportunidad para aprender, para mejorar, para crecer, para pedir perdón, para perdonar, para ser responsables y construir shalom.
    Como somos falibles, cometemos errores, o hasta fallamos voluntariamente, y sin la culpa podríamos pasar de largo, sin que nada en nuestro interior nos advirtiera e invocara al cambio y corrección.

    PERO, en el sentimiento de culpa NADA hemos hecho, pero alguien –con el fin de manipularnos, seguramente- nos adjudica la culpa, nos somete a juicio, nos atormenta para despojarnos de nuestro poder y quedar a su merced.
    Sí, es una herramienta habitual en el arsenal de los manipuladores.
    Estos pueden ser tus padres, tus hijos, hermanos, amigos, socios, colegas, empleados, patrones, conocidos, el vagabundo, vecinos, políticos, cualquiera que esté en contacto contigo, directa o indirectamente, de manera habitual o circunstancial. El uso del sentimiento de culpa es frecuente, cotidiano, de hecho probablemente tú también lo hiciste el día de hoy, tal como yo.

    No es extraño que sea uno mismo quien genere ese sentimiento de culpa para consigo mismo.
    Sí, es el EGO actuando, invocando sus fantasías para postrarnos y dejarnos inermes, a merced del sentimiento de impotencia, y entonces aparecer como un mágico salvador. O, podría hacerse presente como un tirano, para hundirnos aún más en la desesperación y la debilidad. Como sea, estaremos atrapados por las redes del EGO, nuestro o de otros.

    Mira un ejemplo.
    La persona ha sido adiestrada para tener un sistema de creencias en las cuales se compara constantemente con un ideal superior, inalcanzable, de perfección. Hay mandatos y deberes imposibles de satisfacer, que son intocables, inaccesibles al análisis y crítica, allí se erigen sobre terribles pedestales de moralidad, de rigidez, de exigencias. La persona, sin escapatoria, termina aplastada por esa presencia ominosa. Se siente culpable de continuo, ¿cómo no hacerlo, si está fallando y en falta en todo? Sea en su físico, en sus pensamientos, en sus sentimientos, en su trabajo, en sus estudios, en sus relaciones interpersonales, en su identidad, en TODO, pues cada aspecto de su existencia se compara con el monstruoso ideal de perfección, y le deja exánime, inoperante, fallado, pecador.
    De todo es culpable, aunque en la realidad lo sea de nada.
    Él mismo es su juez implacable, critica amargamente, señala destructivamente, no concilia, no negocia, no entiende de términos medios, no visualiza el aliento de los potenciales, sino solamente la falta, el error, la impericia, el fracaso.
    Cada puntito pequeñito en la enorme sábana clara, es magnificado, aumentado hasta tener un peso insostenible.
    Cada contratiempo es asumido como una calamidad espantosa, sin solución.
    Cada paso en falso es determinante de un fracaso completo.
    Todo sirve para ser humillado, para avergonzarse, para fatigarse en duelos y amarguras.
    Se hunde en ese sentimiento de culpa sin ninguna madera que lo sostenga a flote, sin un salvavidas que le rescate.
    ¡Cuanto más grave cuando se le afirma categóricamente que ha nacido con el “pecado original” y no hay manera de salvarse, sino solo la fe en absurdos supersticiosos!

    Por supuesto que la culpa y el sentimiento de culpa son anclas al pasado, pues tratan de hechos/dichos/pensamientos/sentires (reales en uno, imaginarios en el otro), que se cometieron. Pueden tener un segundo, un día, una vida de edad, pero siempre nos empantanan al pasado por lo cual se drenan energías del presente, nos desgastan y debilitan aquí y ahora.
    La gran diferencia en esto es que con la culpa se enciende la señal para corregir y así destrabar nuestro camino, librarnos del ancla, comenzar de nuevo, habiendo pagado lo que fuera necesario.
    En cambio, con el sentimiento de culpa como no hay nada real para arreglar, ¡nada podemos arreglar! Entonces, nos quedamos atados, dando vueltas en círculos o simplemente paralizados, malgastando energía. Es necesario descubrir el sentimiento de culpa y desactivarlo, despojarlo de sus pinzas que nos tienen fijados, corrernos del lugar del culpable sin solución, o con soluciones mágicas que no son otra cosa que aceptar la esclavitud a lo que nos ha esclavizado con el sentimiento de culpa.

    Ejemplo: por todos es conocido el sentimiento de culpa terrible de cierta religión, que acusa a toda la humanidad de un pecado original, todos somos culpables y punto. Todos nos vamos al infierno. Eso dicen y repiten los emisarios de tal religión. La única manera de zafar de esa maldición eterna, es tener fe en el absurdo de la idolatría, doblegar nuestra espiritualidad a la ferocidad de la religión. Dejarnos conquistar y todavía agradecer por ello. Se nos hunde en la desesperación y al mismo tiempo se nos ofrece la esperanza mágica de salvación. Pura, simple, grotesca y terrible manipulación que hace uso del sentimiento de culpa (y accesorios).

    ¿Te diste cuenta que en todo este asunto se esconde un afán enfermizo por el control?

    Entonces, ¿qué hacer?

    Es necesario actuar con bondad y justicia con nosotros mismos y con el prójimo. De aquí, ser comprensivos, amables, comprender sin juzgar, corregir sin excusar.
    Descubrir los patrones de conducta que se reiteran y nos retienen en estas situaciones terribles.
    Desactivar esos mensajes tediosos, abrumadores, asfixiantes –a veces hasta bien intencionados- que no son más que piedras que vamos añadiendo a nuestras mochilas.
    No querer controlar lo que no podemos controlar.
    Hacer de los sucesos experiencias, y de éstas obtener enseñanzas que mejoren nuestra existencia.
    Amarnos, respetarnos, cuidarnos.

  • ¿Vamos a sentirnos mejor?

    ¿Vamos a sentirnos mejor?
    Si quieres, puedes.
    Veamos unas herramientas para uso diario.

    1- Comienza el día agradeciendo y luego no dejes pasar oportunidad para reconocer lo que tienes y dar gracias por ello.
    Si hoy tienes arroz para comer, ¡qué bueno que así sea! Quizás mañana puedas haber conseguido pollo también. Pero, si por lo que crees te falta dejas de disfrutar lo que tienes aquí y ahora, es dudoso que puedas sentirte bien.

    2- Haz alguna cosa favorable por otra persona sin querer ni esperar nada, absolutamente nada, a cambio.

    3- Hazte un tiempo para conversar con el Eterno. No precisas de rituales, ni templos, ni complicadas fórmulas, ni posturas corporales particulares, sino simplemente abrirte a ese encuentro. Mira tu interior y desde allí vislumbra lo que hay para agradecer, alaba a tu Padre y Rey y si deseas, también puedes pedirle.

    4- Nutre adecuadamente tu cuerpo. Consulta con tu médico.

    5- Realiza ejercicios apropiados para ti. Consulta antes también con tu médico.

    6- Trabaja, sea en una actividad económicamente rentable y/o en un pasatiempo.

    7- Dedica un tiempo fijo para estudiar. Que no pase un día sin al menos una lectura interesante, un análisis, o lo que fuera que provea alas a tu imaginación y músculos a tu conocimiento.

    8- Controla solamente aquello que realmente puedes controlar y no quieras dominar lo que está fuera de tu alcance.

    9- Acepta los hechos y los sentimientos, no los niegues ni los ocultes, simplemente reconócelos, admite su existencia y presencia, y lo que no puede ser modificado o mejorado déjalo que fluya.

    10- Haz tu parte, la que te corresponde y no pretendas excederte en la misma ni tomar sobre sí cargas que no te pertenecen y te lastiman.

    11- La tarea que estás haciendo en este momento es la única que importa ahora. Enfócate en ella y no desperdicies tus energías por vivir fuera de foco.

    12- Lleva una lista de las asignaturas que debes realizar, una agenda, así podrás estar mejor concentrado en cada tarea en su tiempo oportuno.

    13- Disfruta de lo que tienes permitido.

    14- Aléjate de lo prohibido y de aquello que te lleva allí.

    15- Intenta encontrar el lado positivo de las cosas y las personas, sin por ello caer en ingenuidad o misericordia injusta hacia quien lo aprovechará para seguir dañando.

    16- Trata de no reaccionar con llanto, grito, pataleo o desconexión de la realidad (y/o sus correspondientes derivados) cuando te sientas –o estés- en impotencia.

    17- Emplea la Comunicación Auténtica.

    18- No vivas buscando la aprobación de los demás, estarás siempre exhausto y con mal ánimo.

    19- No inventes excusas para disculpar faltas y fracasos. No eches culpas. No te angusties por lo que no pudiste hacer. No te ahogues en vasitos de agua.

    20- Que tus acciones, pensamientos, palabras, procuren construir shalom todo el tiempo, por medio del balance entre la bondad y la justicia.

    21- La energía que malgastas en quejas podrías destinarla a mejorar tu existencia.

    22- Recorre el camino de la TESHUVÁ y perdona a quien lo ha recorrido.

    23- Quita el rencor y el deseo de venganza de tu corazón.

    24- Ejercita tu sentido del buen humor.

    25- Cuídate, respétate, ámate.

    26- El miedo es parte de la vida, por lo general al servicio del EGO. Aprende a trabajar para no esclavizarte ni a uno ni a otro.

    27- La mejor manera de ser amado es amar sin esperar compensaciones.

    28- No busques la perfección, no existe.

    29- Resuelve las dificultades de a una por vez.

    30- Realiza un balance de los hechos del día antes de ir a dormir.

    31- Deja escrita una lista de tareas para mañana y despeja tu mente para que tu descanso sea reparador.

    32- Recuerda hacer sentir tu aprecio a quienes son importantes para ti.

    33- A veces tropezarás y te caerás y te dolerá, ¿y eso qué? No es el final de la carrera, solo una parte de la misma.