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¿Sentido común?

» Dios da a escoger a la mente entre la verdad y el reposo»

                                                                R.W.  Emerson, The Intellect


Pese a estar inmerso en una de las variantes de la idolatría cristiana, el pensamiento de este  poeta y filósofo demuestra un interés  por la búsqueda de lo verdadero, trascendente así como también de la justicia social. Sus frases reflejan un profundo sentido de la amistad, la belleza, el éxito y la esperanza  aun cuando sufriera la pérdida  de su esposa Elena Louisa Tucker, a los  27 años y la de su hijo Waldo años más tarde, producto de la fiebre escarlata o escarlatina.

Para distinguir lo falso de lo verdadero; la fantasía de la realidad, el Eterno nos ha dotado de la capacidad de razonar e indagar a fin de conocer el mundo que nos rodea y  también que es lo correcto y lo que no. Sin embargo, esto demanda un esfuerzo de nuestra parte. Debemos ser pensadores activos más que simples aprendices. No ser crédulos y aceptar dogmas, sino ser mentes activas que se esfuerzan por participar de las cosas en su realidad y no en lo que aparenta serlo. ¡Qué fácil es quedarse de brazos cruzados y seguir con nuestro estilo de vida que justifica nuestras faltas! Y a la vez ¡Qué difícil es renunciar  a lo que por años nos hemos habituado!

Quiero  invitar a aquellos noájidas que aún no conocen su identidad espiritual a preguntarse si la inspiración que dicen tener  sus maestros, pastores y sacerdotes se contrapone o no con la sabiduría expresada en el Tanaj; si verdaderamente el “cristo” al que siguen cumplió con la voluntad de Aquel que nos dio la vida y la libre voluntad para decidir. Dios los bendiga a todos. Shalom.

                                                             F.P.SM.


Un curioso principito.

Uno de los cuentos que más he disfrutado al leerlo  ha sido El Principito, del aviador y novelista, Antoine de Saint- Exupéry.En él cuenta  la historia de un aviador, que, perdido en el Sahara, conoce a un pequeño niño que dice ser de otro planeta, al que abandonó para explorar otros mundos debido a lo contradictoria que era una flor a la que el amaba. Cada uno de estos lugares representaba el mundo interno de los personajes (a ) con los que el principito interactuaba.

El primer planeta estaba habitado únicamente por un rey  que decía tener poder sobretodo lo que le rodeaba y que pese a eso no tenía a quien gobernar realmente. Sin embargo, sí entendía con claridad lo que era la autoridad:

«Sólo hay que pedir a cada uno, lo que cada uno puede dar -continuó el rey. La autoridad se apoya antes que nada en la razón. Si ordenas a tu pueblo que se tire al mar, el pueblo hará la revolución. Yo tengo derecho a exigir obediencia, porque mis órdenes son razonables.»(Capítulo x)

Un verdadero líder dirige a sus compañeros con prudencia .No les delega responsabilidades que sobrepasen sus capacidades, pues sabe que las capacidades de cada uno son diferentes así como también que cada uno tiene limitaciones. No actúa con soberbia, sino con humildad y justicia. Sabe cuando ser estricto y corregir, y no abusa del poder que le ha sido otorgado, sino que da órdenes razonables que no atenten contra la integridad de su prójimo. Jamás se vanagloria  y escucha a quien le habla. Es respetuoso de los diferentes puntos de vista y no atropella a los demás tratando de imponer por la fuerza el suyo.

Antes de terminar este punto recordé un detalle.El Eterno, en su infinita sabiduría, nos ha dado, tanto a judíos como a noájidas, preceptos que no son imposibles de cumplir. No son mandatos caprichosos sustentados por la irracionalidad. Como está escrito en la Torá dada la pueblo de Israel:

«Porque este mandamiento que te ordeno hoy no es superior a tus fuerzas ni está lejos de ti» Deuteronomio/ Devarim 30:11

Después de esto, el principito  llegó al mundo del vanidoso, que necesitaba ser admirado para sentirse valioso. En el se refleja lo vacío de la vanidad; del alarde de lo que es falso. Es una inseguridad que permanece cubierta por el engaño; una falta de identidad de propia, que busca llenarse con las opiniones del prójimo.

Luego conoció el planeta del borracho, que bebía para olvidar la vergüenza…de beber. La imagen del bebedor representa la falta de voluntad para abandonar aquello que nos es perjudicial; del deseo de superación (a). Es estar atrapado en el fango; encerrado en un círculo que nos desgata tanto física como espiritualmente. Tal  como lo señalara el sabio por excelencia:

«Como vuelve el perro a su vómito, así el necio insiste en su necedad. » Proverbios/ Mishlei 26:11

Ante esto, el pequeño dijo:

«No hay la menor duda de que las personas mayores son muy extrañas» (capítulo xii), al ver la ridiculez del hombre.

Su siguiente destino fue el mundo de un ocupado hombre de negocios que dedicaba su tiempo a contar las estrellas que decía tener, pero que no podía palpar:

—Yo   —dijo el principito- tengo una flor a la que riego todos los días; poseo tres volcanes a los que deshollino todas las semanas, pues también me ocupo del que está extinguido; nunca se sabe lo que puede ocurrir. Es útil, pues, para mis volcanes y para mi flor que yo las posea. Pero tú, tú no eres nada útil para las estrellas…El hombre de negocios abrió la boca, pero no encontró respuesta.( capítulo xiii)

La metáfora del hombre de negocios nos habla del ser humano ambicioso, que se afana en obtener riquezas sin tener tiempo para vivir (a) y disfrutar de las cosas bellas de la vida. En este sentido, es la antítesis del pequeño, que es feliz con las cosas simples. No busca poder ni fortuna sólo vivir tranquilo con lo que le rodea. En realidad el hombre de negocios era un ser miserable ya que no se siente conforme con lo que posee y siempre busca tener más, aun cuando sea dueño de mucho. Este personaje me trae a la mente lo dicho por el salmista:

 «1Si el  Eterno no edifica la casa, en vano se esfuerzan los albañiles. 
   Si el  Eterno no cuida la ciudad, en vano hacen guardia los vigilantes.
  2En vano madrugan ustedes, y se acuestan muy tarde, para comer un pan de fatigas, porque Dios concede el sueño a sus amados.» (Salmo/ Tehilim 127: 1-2)

Es decir ¿de qué sirve afligirse por acumular ganancias si el Eterno no nos permite disfrutar de ellas? ¿No sería mejor recordar que » el hombre propone y Dios dispone» (Proverbios/ Tehilim 16:1)?

Una vez abandonado este lugar, el niño llegó al planeta más pequeño de su viaje, habitado por un  farolero, dedicado a su trabajo, del cual se sntía esclavizado, ya que tenía que encender y apagar el farol en cada minuto que transcurría. Este personaje logró ganarse el afecto del pequeño visitante. Es el único que no le parece ridículo, «quizás porque se ocupa de otra cosa y no de sí mismo.»( Capítulo xiv)

El farolero  es el ser humano dedicado a su trabajo; con vocación por lo que hace, pero que termina siendo consumido por la rutina. A diferencia del hombre de negocios, no busca riquezas sino servir, aun cuando resulte tortuoso para sí.

El lugar que seguía lo ocupaba un geógrafo. Era un erudito que aprendía de la información proporcionada por los exploradores, sin conocer el mismo lo han visto sus informantes. Pese a ello su actitud no es crédula y se cercioraba de la veracidad del testigo pidiendo evidencias que lo respaldasen. Con él, el principito aprende sobre lo transitorio de la existencia, al darse cuenta que su flor estaba «amenazada de próxima desaparición» (capítulo xv) y se arrepiente de haberla dejado, pero al recuperarse le pregunta al hombre sobre cual debía ser su próximo destino, quien le sugirió visitase la Tierra.

El geógrafo representa al noájida deseoso de adquirir conocimientos a partir de la experiencia, no propia sino ajena. Es crítico y selectivo, pero no experimenta con sus sentidos lo que deleita a su intelecto. Sabe lo que es correcto; conoce los preceptos de Hashem, pero no los pone en práctica. Almacena conocimientos, pero no los aprende, pues el aprendizaje es un proceso activo que, además de adquirir una información, implica procesarla, entenderla y saber cuando usarla.

Finalmente, el principito llegó a la Tierra, donde conoce a varios personajes, de los cuales el más significativo es el zorro. El pequeño lo conoce cuando siente tristeza al darse cuenta que lo que para él era especial, aparentemente era común para la mayoría. El animalito es quien le enseña sobre el verdadero sentido de la amistad y las relaciones humanas.(a)

La primera enseñanza dada por el zorro fue la de «domesticar» al otro:

¿Qué significa domesticar?,-preguntaba el principito-

-Es una cosa ya olvidada —dijo el zorro—, significa «crear vínculos… “y después añade:

«Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo…» (Capítulo xxi)

Creo que a veces en el trabajo y la universidad la gente se dedica meramente a cumplir con sus deberes sin darse la oportunidad de conocer a otros. El ritmo de vida actual exige competencias (de hecho, yo me considero muy competitivo, aunque gralte. conmigo mismo). Pero somos seres sociales y necesitamos interactuar con otros. No somos máquinas sin emociones, sino seres vivos que sienten. Cada uno de nosotros tiene algo que lo hace único. Podemos tener cosas comunes con el resto, pero hay un «algo» que marca la diferencia. Y es necesario descubrir lo que es propio para así distinguirnos del resto y también compartirlo con ellos.

Quizás la reflexión más recordada por todos sea el regalo dado por el zorro al principito antes de despedirse de él:

«Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.»                (Capítulo xxi)

A veces nos dejamos guiar por las apariencias y desaprovechamos apersonas valiosas. Sólo vemos una cara de la moneda, que suelen ser lo defectos. Y no reconocemos que nosotros también tenemos errores e incluso más defectos que los del resto. En realidad lo que vale en una persona no es cuan «perfecta» sea, sino que tenga la capacidad de reconocer sus limitaciones y que se esfuerce por superarlas.

Antes de terminar, quisiera plantear las siguientes preguntas: ¿En cuál de los mundos visitados por el principito nos encontramos ahora? y ¿qué hemos hecho por mejorar? Dios los bendiga. Shalom

                                                                                      F.P.S.M.

 Notas:

(a)    Esta interpretaciones, en parte, se corresponden con la hecha en :http://es.wikipedia.org/wiki/El_principito. El resto fueron hechas por mí.

(b)   La versión en línea de “ El principito» fue tomada de : www.agirregabiria.net/g/sylvainaitor/principito.pdf

Constructores de hecho y no de palabra

Recientemente leí en un diario la noticia de la detención de un falso sacerdote que había estafado  a algunas familias y profesionales de buen corazón que le ofrecieron su ayuda tanto económica como profesional para la creación de un hogar destinado a  niños en riesgo social.Un detalle fue que al allanar la casa donde se hospedaba, junto con encontrar libros religiosos,la policía halló material pornográfico descargado vía internet.No es mi intención juzgar al sujeto, pues yo he cometido muchos errores que  me alejan de ser un ser humano perfecto, pero debo decir que así como él hay muchos que se aprovechan de la confianza y fe de la gente para satisfacer sus intereses.

Hay muchas personas hoy en día  que han perdido el encanto de vivir y necesitan algo o alguien que les de esperanzas de que las cosas van a mejorar y que su existencia no ha sido en vano y  que tiene un sentido.En algunos casos es por la indiferencia que hay entre los miembros de su familia que en vez de amarse sinceramente, parecieran estar  juntos por rutina u obligación.En otros es por decepciones personales ya sea de amigos, parejas ,matrimonios o bien por el sufrimiento provocado por una enfemedad u otro perdida importante.Otras igualmente importantes podrían ser la cesantía violaciones, maltratos,etc.

Como sabemos la vida no  siempre es como uno quiere que sea,bien sea por causa de nuestras propias decisiones o por lo que pasa en nuestro entorno.Creo que si tomaramos en cuenta  la presencia del Eterno y el cumplimiento de sus preceptos,nuestra perspectiva de la vida sería distinta y nuestras sociedades serían más justas. De hecho, en muchos gobiernos  a través de la historia (como los de Nerón,Hitler, Stalin,etc), no se he respetado el cumplimiento de los mandamientos universales dados por el Altísimo y esto ha generado divisiones, inequidad social, violencia, intolerancia,etc, que han afectado las vidas de muchas personas que sólo quieren vivir tranquilamente y que al estar en tal situación se sienten perdidas.Si las naciones dejaran sus armas, ambición y soberbia, y se preocupran del bien común y la hermandad, sin duda alguna el mundo sería un lugar mejor.Nuestras sociedades serían mas equitativas, respetuosas,seguras,felices y productivas de lo que son ahora.

Esto no es una utopía y será real cuando estemos en la era mesiánica,anunciada por los santos profetas al pueblo de Israel.Mientras tanto, no se puede llorar sobre la leche derramada y en la medida de nuestras posibilidades, debemos procurar construir shalom con los dones que a cada uno el Eterno le ha dado y con la puesta en práctica de  los  7 mandamientos universales y sus ramificaciones.Que Dios los bendiga mucho.Shalom.

                                                                   Fabián Sepúlveda Morales


Un impostor llamado egoísmo.

En nuestras mentes existe un mundo construido a partir de los recuerdos, temores, sentimientos, sueños, etc. que hemos vivido, sentido, soñado, planificado y experimentado. Gracias a él tenemos una identidad que puede ser conocida o velada para las otras personas, como cuando vamos hacia un lugar, cubierto por una densa neblina, que podemos ver directamente, al acercarnos o de modo indirecto por la luz que emite un foco o un farol. La neblina serían las barreras que ponemos entre nuestro espacio y el de los demás, que pueden ser nuestros temores, desconfianzas, el deseo de individualidad, el egoísmo, nuestro carácter, etc. El lugar hacia el cual nos dirigimos es el interior de otros que puede conocerse sin caretas que lo oculten; de manera espontánea, o por la confianza que hemos inspirado al ser auténticos y leales después de relacionarnos con ellos en el tiempo.

Al entrar al “territorio” externo, comenzamos a intercambiar ideas, a recordar y vivir experiencias, expresar sentimientos, etc. que pueden pulir o hacer ásperos los distintos aspectos de nuestro ser. Y se requiere de una intención previa tanto para abrir las puertas de nuestro “hogar” como para aceptar la invitación a recorrer el de otros. De modo que corremos el riesgo de tropezar y golpearnos o de ser aceptados y enriquecernos por medio de este intercambio que se ha iniciado. El problema es que a veces nos encerramos en la esfera del ego y sólo nos importa atender nuestras necesidades y buscar nada más que el bien propio, sin tomar en cuenta lo que pasa con quienes nos rodean. Nos volvemos egocéntricos y vemos la realidad desde una perspectiva estrecha y limitada en la cual ni siquiera somos capaces de observar lo que está frente a nuestros ojos.

Eso no significa que el autoestima y autocuidado sean malos, pues a través suyo buscamos lo mejor para nosotros mismos, sin que tengamos que ignorar o desolar el mundo de los demás. Pero la línea que separa a éstos del egoísmo es delgada y a veces cuesta establecer un límite claro entre ellos. El egoísmo implicaría, como dice el diccionario, sentir un “amor e interés desmesurado por uno mismo y las cosas propias, postergando o despreciando las de los demás”. O sea que sería un amor extremo por el yo, sin que nos importe si pasamos a llevar o no al que está al lado. Aquella es la idea que se nos ha transmitido desde que somos niños. Uno es egoísta, por ejemplo, cuando pudiendo ayudar a un (a) hermano (a), preferimos ver un programa de televisión antes que asistirle en lo que le sea necesario.

Pero el egoísmo no es sólo postergar las necesidades del resto. Implica despreciar o menospreciar la felicidad propia al negarse a ver las cosas que son verdaderamente importantes en la vida: la familia, la amistad, la paz, el respeto, el bienestar propio y de nuestros seres queridos y, porque no decirlo, nuestra realización como personas mediante el cumplimiento de nuestros sueños o esperanzas. Todo lo anterior puede abarcarlo un gran todo que es el amor.

El egoísmo es una venda que nubla los ojos del alma. Es un disfraz de sobreestimación que oculta una falta de verdadero amor propio y un miedo a no recibir lo que esperamos del mundo, que usurpa el lugar del Yo verdadero. Es como si nos encerrásemos en nuestro ser interno y sólo saliéramos cuando pudiésemos sacar provecho del otro, cubriéndonos bajo la pseudo-amistad o la pseudo-autoestima. De manera que al ser egoístas con los demás, también lo somos con nosotros mismos, porque al herir o relevar a un segundo plano a quienes nos aman y amamos, nos negamos la posibilidad de disfrutar y ser felices con cosas tan simples como una sonrisa, un abrazo, un paseo o un “te quiero” sincero y espontáneo. Tal vez nuestra relación con los demás nos ayudaría a un crecimiento mutuo. Tal vez lo que necesitamos para sentirnos totalmente felices sea descubrir que los demás también sienten y que al pasarlos a llevar, estamos destruyendo una parte de nosotros mismos. Tal vez así evitaríamos tener que cargar con el peso de nuestra conciencia al habernos rehusado a ser mejores personas.

Sólo vemos al otro en su “real dimensión” cuando decidimos quitar la venda que hemos puesto en nuestros corazones y contemplamos la llama que le alumbra como a uno de nuestros semejantes, que antes pasaba inadvertida cuando buscábamos sólo el bien propio. A veces, sin embargo, necesitamos que otros desaten el nudo para darnos cuenta de que lo que ignorábamos por actuar como ciegos era necesario para así sentirnos completos. Y para romper esas ataduras se requiere de la poderosa e infinita fuerza que es el amor.

Cuando comenzamos a amar nos damos cuenta de que existen otras esferas y poco a poco empezamos a abandonar la nuestra. En ese momento nuestra perspectiva se amplía y comprendemos que nuestras necesidades no son las únicas. Dejamos de sentirnos como el centro del Universo y nos abrimos paso a desarrollar el Yo en la dirección correcta.

Dios nos da la oportunidad de enmendar nuestros errores y comenzar a vivir una vida mejor; en armonía con nuestro prójimo. De nosotros depende si la aceptamos o la dejamos pasar. Que Dios los bendiga. Shalom.