Resp. 411 – Creer en Dios

Buenas noches,
More Yehuda Ribco, He decidido frenar un poco mis pasos, siento que no soy honesto con migo mismo, y estoy tomando la misma optica de antes cuando fui cristiano, me estoy involucrando lentamente sin hacerme preguntas y buscar las respuestas a estas mismas, creo que unas de las cuestiones mas grandes para mi es saber si realmente existe Dios o no existe, antes de dedicarme a vivir una vida noajica.
He estado buscando y leyendo, una de las cosas: En la respuesta 3564 de serjudio.com se encuentra esto ¿Cómo sabes quienes son tus padres y cuándo es tu fecha de nacimiento? Si respondes a esto con sabiduría, podrás responder también a cómo sabemos que Dios existe, sin necesidad de tener fe, ni de creer… sino de SABER ..
Yo no pude entender esto, pero sin embargo, trate de dar una respuesta:
1. He confiado en el testimonio que ellos han dado que son mis padres
2. El Registro civil de nacimiento que es otorgado por la Registraduria Nacional del Estado civil colombiano indica de quien es la criatura.
3. Tambien en el hospital de mi pueblo hay un certificado de naciemiento.
Lo que si estoy seguro es que aunque fui testigo de mi nacimiento, no puedo recordar ese suceso, fui inducido a creer que los actuales son mis padres.
Por favor, podria usted ayudarme a comprender esa pregunta planteada, y encontrar las respuestas ¿si Dios existe o no?.
Gracias,
Jorge Gomez 27 años de edad Colombiano Tecnico Profesional en Ingenieria de Sistemas.

Buen día, gracias por su pregunta

Sepa que como noájida el saber que existe Dios, incluso el paso inferior de creer en Él, NO es un mandamiento, ni siquiera es una cuestión que le preguntarán cuando llegue a morar en el más allá.
En la vida eterna inquirirán acerca de su conducta, de si ha sido ético, de si ha vivido de acuerdo a los Siete Mandamientos, y no si ha sido un «santo creyente».
Sepa que su mandamiento es no SERVIR dioses ajenos, nada más.
Luego, como ramaje de esta raíz se encuentra el servir al Uno y Único, y luego la creencia irrestricta en Él y ninguna otra deidad (falsa por supuesto) más.

Pero, a usted le pica el anhelo sincero y respetable de creer en Dios.
Y, quizás no se ha dado cuenta, pero es usted quien ha respondido como sabemos que Dios existe.
La respuesta es confianza, tal como usted confía en los datos de su identidad.

Confía en lo que sus padres, sus mayores, sus familiares le dicen acerca de quién es usted.
Confía en un sistema estatal que le indica su identidad (Registro Civil).
Confía en un sistema de certificación y resguardo de información, amparado en el servicio brindado por sabios (especialistas en el hospital de su pueblo).

Confía en otros, en gente que no es usted, pero en los cuales usted escoge confiar.

Si quisiera dudaría de sus padres, dudaría de las instituciones del Estado, dudaría de los servicios de salud, dudaría de todo y todos… ¿por qué no?

Pero no lo hace.
En algo tan importante como su identidad, usted confía y no se angustia ni amarga dudando.
¿O lo hace?

Es más, todo, todo lo que cree saber depende de la confianza.
Hasta lo que usted cree saber por sí mismo, por medio de sus sentidos se basan en la confianza de que usted percibe correctamente, de que no está loco, de que no tiene problemas neurológicos, etc.
Todo conocimiento depende de la confianza.
Desde lo más íntimo y recóndito hasta lo más banal y público.

Ahora, en cuanto a cómo yo (Yehuda) sé que Dios existe, le cuento.
Dios, Él y no otro, liberó a todo el pueblo judío de Egipto.
A tres millones de personas salvó de la más profunda esclavitud, a vistas de todo el mundo.
Realizó milagros, prodigios, maravillas sin par.
En Persona entregó la Torá a Israel, ante esos tres millones de testigos, renuentes a creer y a servir a Dios.
Durante cuarenta años llevó a toda una nación por el desierto, los alimentó, los protegió, los condujo, etc.
Luego permitió que conquistaran la tierra que Él había prometido a los patriarcas generaciones antes.
Él envió a sus profetas, los cuales demostraron con precisión estar en contacto con Él.
Él no ha abandonado a un pueblo pequeño y escaso, débil e impotente, a lo largo de numerosos exilios y vicisitudes.
Él ha mantenido Su promesa sin retaceos.
(Lea: http://serjudio.com/idolatria/no-es-cuestin-de-teologas-o-complejas-pruebas)

Esto que le cuento, no se lo digo con «fe».
Le confieso, tengo cero fe en todo lo que le acabo de decir.
Pero sé que es cierto. Sin un gramo de dudas.
Porque esas historias no le pasaron a ajenos, no son cuentos, sino la memoria colectiva de MI pueblo, de MI familia.
Son sucesos que le pasó a mis antepasados, fueron mis tatarabuelos quienes sirvieron como esclavos en Egipto, mis abuelos los liberados, los sostenidos por los milagros, los receptores en persona de la entrega de la Torá en Persona.
Mis mayores los que llegaron a Canaan y la hicieron su patria, en cumplimiento de la promesa divina lograron lo que parecía imposible.
Es la memoria de mi familia la que dice que esto no es cuento, que no nació de la pluma de autores doctrinales, ni de la fantasía de viejitos sabios en el desierto.
Esto es el relato que se mantuvo fiel, incambiado, indeleble en mi familia, en mi pueblo, y me llegó a mí y yo trasmito a mis hijos y alumnos.
Aunque no tengo nada de fe en todo esto, pero total convicción de que es cierto.

Claro, usted no puede decir lo mismo.
Sus antepasados seguramente son o eran cristianos, quizás hasta hace unas diez generaciones atrás o algo así. Antes habrán sido politeístas de tal o cual otra religión idolátrica. Antes de eso… seguramente no lo sabe. Tampoco sabe de las torturas y manipulaciones que recibieron sus antiguos antepasados para recibir sobre sí la maldición de creer en el falso dios de la cruz. Su historia familiar se pierde hace pocos años o siglos, sin tener cómo remontarla hasta una época en la cual de verdad estuvieran en contacto con el Creador.
Los gentiles perdieron el rastro de su memoria colectiva de la cercanía de Dios.
Pero por eso los judíos fueron demandados para ser la nación santa, la nación de sacerdotes, los que servirían y sirven como faro para las naciones, como luz para los gentiles.
Al recordar yo los hechos de la historia de mi familia y mi pueblo, le puedo dar a usted testimonio de lo que aconteció, de la Presencia de Dios en medio de mi familia y mi pueblo.

Usted puede confiar o no.
Yo no le obligaré a nada, porque esto no es cuestión de fe, o de estás conmigo o te vas al infierno.
Es cuestión de estudiar, dudar, preguntar, indagar, profundizar, y finalmente confiar.

Y si no llega a hacerlo, si a pesar de todo no llega a confiar, eso tampoco es excusa para dejar el camino noájico.
Pues el noajismo no es una fe, ni una ideología, ni un cuerpo doctrinario, sino un imperioso llamado a vivir con ética, a ser persona con todas las letras.

Asi pues, espero que pueda confiar.
Pero si no lo hace, espero que siga andando por el camino del ser persona, es decir, del noajismo.

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Shalom y bendición, que sepamos construir Shalom en todo momento.

Moré Yehuda Ribco

5 pensamientos en “Resp. 411 – Creer en Dios”

  1. Este es el tipo de respuestas que deben pagarse, o no?

    No dejo de sentir envidia al ver que el pueblo judío puede trazar sus orígenes con tanta certeza y plena confianza en su historia generacional.
    Y claro, dolor al ver que nosotros los gentiles estamos atiborrados de «civilizaciones» politeistas que desaparecieron en la historia pero que, hoy dia, se conocen por su tendencia a la adoracion de falsos dioses. Hasta verguenza me da saber que esa sea una de las principales características de la historia gentil.

    Excelente Moré, esperemos que el receptor de su respuesta aprecie y valore su trabajo, y lo demuestre yendo más allá del simple «gracias».

  2. Hola,

    Agradecido por su respueta estimado  More Yehuda Ribco,  es excelente y digno de apreciacion su trabajo y todos los que aqui colaboran. Es para mi esencial ayuda en mi acercamiento hacia el Eterno.

    Completamente de acuerdo con el Profesor Ortiz, es un valioso trabajo que es digno de mas alla de un simple gracias.  Estoy dispuesto a participar y contribuir tanto con mi conocimiento, herramientas y recursos en la costrucion de un mundo mejor.

    Jorge Gomez

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