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Bereshit 5776–ETZ JAIM

Comienza con esta parashá la lectura anual de la Torá, por tanto veamos un poquito acerca de este libro sagrado para los judíos, así como para miles de millones de seres humanos. En el acierto o en el error, muchos que no son los herederos ni sostenedores de la Torá, tienen una poderosa afición a ella. Incluso, tanto los cristianos como los musulmanes se presentan a sí mismos como los continuadores oficiales de los judíos, como los poseedores de un pacto renovado. Esto, evidentemente, no es correcto sino una alteración profunda de la realidad; y sin embargo, apunta a una realidad trascendente muy cierta. Ellos en su tremendo error igualmente están anhelantes por encontrar el sendero a la NESHAMÁ, el espíritu, y por tanto a Dios. Pero, en lugar de hacerlo de la manera correcta, caminando con paz y armonía por la senda del noajismo, han inventado cada uno su propio camino grotesco, con la intención de encontrar a Dios, pero perdiéndolo por no acatar Su Voluntad, por no vivir en paz como noájidas.

Pero, ¿qué es la Torá?
Muchos confunden la Torá con un libro de historia, que ciertamente no lo es, aunque contenga algunas narraciones antiguas y particularmente de la milenaria nación de Israel.
Tampoco está para aprender ciencia, aunque haya personas que afirman descubrir revelaciones científicas entre sus líneas (con acierto o error).

Lo que sí podemos afirmar es que la Torá es el mensaje que Dios reveló directamente al pueblo judío a través de Moshé, para que sirva como un manual de vida, según leímos hace pocas semanas: “Ki hi jaieja veorej iameja” – “porque ella es tu vida y la extensión de tus días” (Devarim/Deuteronomio 30:20).
Es así porque contiene reglas que nos encaminan hacia el bien y la justicia. También porque encontramos narraciones que nos sirven como ejemplo de lo que es mejor evitar y aquello que sería inteligente emular.
Cumpliendo con sus normas y aprendiendo de sus moralejas podemos conectarnos con el Eterno y con nuestra propia esencia sagrada, la NESHAMÁ (espíritu), lo cual llena de LUZ nuestra vida.

Entonces, cuando nos encontramos con una MITZVÁ (precepto, orden) no está para proceder como un robot en su cumplimiento, sino también y especialmente para que descubramos como ella nos conecta con nuestra mejor identidad, nos solidariza con el prójimo, nos reúne en un abrazo con el Eterno. Porque el acatar la orden tiene valor en sí mismo, pero el manifestar nuestro mejor potencial cumpliéndola es extraordinario.
Esto ocurre tanto con la TORÁ NOÁJICA con sus Siete Mandamientos para cada uno de los Hijos de las Naciones, como los 613 mandamientos de la Torá que corresponden a la nación judía.

De manera similar cuando estudiamos alguna narración de la Torá, no es para pasar el rato con un cuento, ni para memorizar algún dato, sino para encontrar algún mensaje que nos permita ser más libres, felices, creativos, bondadosos, conectados, promotores de SHALOM.

Por ello, el sabio e inspirado rey afirmó acerca de la Torá: Etz Jaim Hi Lamajazikim Ba” “un árbol de vida es para los que se aferran a ella”. Y agregó Vetomjea Meushar” – “y los que la sostienen son felices” (Mishlei/Proverbios 3:18).
Para los judíos es relativamente sencillo comprender este concepto, pero, ¿cómo se aplica a los noájidas, quienes no son destinatarios de la Torá de Israel, sino poseedores de su propio código sagrado, el de los Siete Mandamientos? Si tienes ideas que sirvan para responder, publícalas en la zona para los comentarios aquí debajo. Gracias.

Entonces, cuando sostenemos la Torá, ella nos sostiene a nosotros, y nos permite encontrar el camino a la felicidad, aquella que se perpetúa y no se degrada en el tiempo.

Ahora que sabemos esto, te propongo que releas algunos de los relatos que están en esta parashá y veas cómo te pueden ayudar para traer luz a tu vida y a la de quienes te rodean. Puede ser la creación, el nacimiento de ADAM (hay dos versiones del mismo hecho), cuando el fruto prohibido fue comido, la pelea de Caín y Ebel, el desarrollo de la familia humana, o cualquier otro del variado contenido. ¡Adelante! Y comparte luego tus aprendizajes, si gustas.

Te deseo Shabbat Shalom umevoraj, con todo lo bueno para ti y tu familia.

Insignificantes, ¿eso dijo el Kohelet?

Es habitual que el hombre se sienta vacío, abrumado por ser insignificante.
Se inventaron muchas estrategias para olvidarnos de esto, hacer de cuenta que no estamos sumergidos en una duda existencial.
Entonces, para huir de la realidad, nos hacemos religiosos, adictos, fanáticos, negadores. Nos llenamos de objetos materiales. Nos saturamos de información intrascendente, porque lo importante es estar entre-tenido, para espantar al cuco de la insignificancia.
Nos narcotizamos, y nos anestesiamos, y nos embobamos con cualquier cosa, para no sufrir de nuestra precaria existencia.
Nos creemos poderosos, administramos fortunas que no tenemos, y hasta nos atribuimos el poder controlar al universo y sus dioses.
Algunos atrevidos hasta afirman dirigir a voluntad la Divina Voluntad.
Y allí, siempre presente la impotencia, la falta de sentido.
Desde que el hombre es hombre, desde Adam, que nos pasa esto.
Y por más frutos de la sabiduría que ingiramos, por más que atentemos con provocaciones, por más torres de Babel que erijamos, por más opresión que apoyemos, por más dioses que nos calmen con sus inexistentes clamores; siempre estaremos indefensos, inoperantes, siento el absurdo de no poseer el poder, de estar sin sentido.

Y es normal que nos sintamos así. Lee los primeros versos del libro Kohelet/Predicador/Eclesiastés y te encontrarás con una imagen ilustrativa.
Porque, somos NESHAMÁ (espíritu) que estamos atravesando un viaje breve por un mundo cuatridimensional.
Estamos aquí y ahora, para aprender, para disfrutar, para experimentar, para sumar a lo teórico también lo práctico. Pero esto conlleva todo tipo de limitaciones. Lo cual tiene su aspecto positivo, pero también el negativo.
Entonces, al introducir lo eterno en el marco estrecho del mundo, necesariamente nos sentiremos desubicados, a la búsqueda de un sentido.
Sentido que existe, que no cambia según las creencias o las modas.
Sentido que es conectarse con el Eterno, a través de reencontrar nuestra NESHAMÁ y permitir que su LUZ alumbre nuestras existencias.
Entonces, estaremos conscientes de nuestro ser, podremos vislumbrar de otra forma los acontecimientos, ya el EGO no operará con eficiencia para mantenernos sometidos a celditas mentales.

¿Qué hacer?
Vivir construyendo SHALOM, por medio de acciones de bondad Y justicia.
De esa forma, nos haremos poderosos, minimizaremos los efectos negativos de ser impotentes y pretender ser el ombligo del universo.
Enfoquemos nuestros pensamientos en materializar el SHALOM, y no en construir barrotes invisibles que nos mantengan encarcelados a los mitos del EGO.

Encontremos el sendero a casa, a nuestra esencia espiritual.
Que no se hace con rituales, ni magia, ni invocaciones extrañas, ni repetición de palabras, ni religión alguna; sino con orientarnos de acuerdo a la ético/espíritu, despertar la conciencia espiritual.
Disfrutemos de lo permitido, en tanto nos apartamos de lo prohibido.
Fluyamos allí en donde no controlamos y no admitamos que se corrompa ni el bien ni la justicia.
Elaboremos pensamientos creativos, divergentes, que rompan con la repetición cansina y mortal que desde el EGO nos aqueja.

En resumen:

“el polvo vuelve a la tierra, como era; y el espíritu vuelve a Elohim, Quien lo dio.”
(Kohelet / Predicador 12:7)

De fiesta en fiesta

Egipto fue muy importante en la identidad israelita del comienzo del pueblo, pero era necesario extirpar lo nocivo (impuro) que de allí provenía para permitir que fuera la LUZ la que resplandeciera.

Así el Eterno ordenó abstenernos de JAMETZ durante los días de PESAJ. Festejamos, celebramos, recordamos, revivimos, nos comprometemos, pero hay un algo que no podemos. Eso que es tan peculiar a la cultura egipcia de aquella época, el JAMETZ.

Pasan unos cuantos días y llega la primera culminación de PESAJ, con la festividad de SHAVUOT, en la cual se nos entregó la TORÁ. Y entonces, de acuerdo a la costumbre no dormimos en su noche. Así pues, festejamos, nos alegramos, estamos dichosos, nos sentimos extasiados con este gran regalo de espiritualidad pero hay una necesidad física, que es también un placer, que por un tiempito queda por fuera de nuestro deleite.

Luego son unos meses los que pasan, hasta la siguiente festividad “bíblica”, la de ROSH HASHANÁ. Es un momento de elevación, de reflexión, de sabiduría, de TESHUVÁ, pero también para deleitarnos con alimentos y la compañía de familia y amigos. Pero, tampoco ahora la felicidad es completa, porque es también el día del JUICIO, en el cual las acciones de todas las criaturas son escrutadas y sopesadas por el JUEZ. Cuando somos conscientes de esto, nos entra un poco de temblor, de pavura quizás, porque no somos perfectos y no sabemos el alcance de nuestros actos que pudieran haber causado daños que ni siquiera imaginamos. Por ello, estamos entre serenos y dubitativos, festivos pero ceremoniosos.

Unos poquitos días después, otra fiesta ordenada por la TORÁ para los JUDÍOS, IOM KIPUR. Es tanto el esplendor de esta jornada sagrada que no comemos ni bebemos, no mantenemos relaciones sexuales, no nos lavamos, no usamos maquillaje, perfume y otros placeres corporales. Es un día dedicado al espíritu, tal y como si fuéramos ángeles. Por supuesto que está la alegría presente, porque presentimos la misericordia del PADRE, estamos trabajando en TEFILÁ, TESHUVÁ y dedicamos energías para la TZEDAKÁ. Alegría rumbo a la plenitud, pero al dejar de lado lo corporal, nos falta algo.

Entonces al final llega la fiesta que es el tiempo de nuestra alegría, SUCOT. ¿Será ahora el tiempo para celebrar sin restricciones extras?
Pues… no. Ya que se nos pide salir de nuestras casas de siempre para pasar a residir en chocitas endebles. Sí, es solo una semana. Sí, es una bella MITZVÁ. Sí, tiene sus placeres la SUCÁ, pero, estamos ahí, no en el living de casa.

Hasta que por fin, alcanzamos la última fiesta ordenada por la TORÁ, la de SHMINÍ ATZERET, que en Israel también corresponde en ese mismo día a SIMJAT TORÁ.
Es una fiesta sin motivo histórico, simplemente Dios nos quiso regalar un día para la licencia, para la celebración y festejo sin estrés.
Podemos comer jametz, dormir, estar complacidos, dentro de casita, darnos tiempo para disfrutar solos y con otros.
Y a esto le sumó la tradición judía el bailar con la TORÁ.
A diferencia de otros días, en los cuales se insta a abrir la TORÁ y profundizar en su lectura y estudio, en SIMJAT TORÁ se lee como parte del ritual, pero no es lo central (según la costumbre popular), ya que lo principal es (a ojos del pueblo) estar danzando en rondas con los rollos de la Torá, felices, cantando, brillando, disfrutando como un novio con su novia en el día de la boda.
Un día de completa alegría.

Quiera el Eterno que podamos salir de nuestros Egiptos, liberar la LUZ de nuestra NESHAMÁ, pasarla bien en todas y cada una de las festividades.
Que tengamos SHALOM, y lo construyamos.
Que seamos benditos, y de bendición.

(Publicado originalmente en SERJUDIO.COM, tiene enseñanzas para el noájida)

Unos momentos memorables en KIPUR

Hace mucho tiempo, desde antes de ser adolescente, que trabajo como cantor, lector de Torá, maestro de judaísmo y en otras actividades litúrgicas/educativas en diversas instituciones judías del país. En la capital y fuera de ella.
Trabajé en todas las comunidades judías de Montevideo. También enseñé en todos los grandes colegios judíos (que funcionaran durante mi vida adulta), y lo sigo haciendo gracias a Dios, en el mayor instituto educativo judío de Uruguay.
También ejerzo como jazán principal en la Comunidad Israelita Sefaradí del Uruguay.
Es un gran honor, placer y enorme responsabilidad participar en estas actividades sagradas.

Desde hace varios años dirijo los servicios de los Iamim Noraim en la Comunidad judía en la ciudad de Paysandú, en el interior de Uruguay, y es precisamente de esto que quiero comentar algo ahora.

De cada oportunidad se puede resaltar alguna experiencia, encontrar enseñanzas, apuntar momentos que sirven para el crecimiento propio y del prójimo. ¡Sí habrá en todos estos años y encuentros cosas para rememorar y de las cuales aprender!
En este momento quiero simplemente testimoniar un pequeño instante al cierre de la Neilá, hacia el final del servicio de Kipur 5776, hace solo unas horas atrás.

La pequeña pero intensa comunidad sanducera estaba acompañando a su ritmo los rezos, siguiendo atentamente las enseñanzas que iba intercalando, participando a su manera para dotar de vitalidad y sentido el encuentro sagrado. Porque la idea no es solamente cumplir con el ritual antiguo, pasando largas horas en la sinagoga y rezando los textos añejos y en apariencia poco conectados a nuestra vida cotidiana actual. Sino más bien dar vida a la tradición, y que ella nos dé vida a nosotros de forma renovada.Porque mi idea es seguir las pautas tradicionales, para permitir que la LUZ de la NESHAMÁ que destella de forma especial en estos días no quede reducida a su mínima expresión y se pierda absorbida por cáscaras rituales y sociales, sino que atraviese las penumbras del EGO y dé poder y conciencia a la vida de los presentes, y a través de ellos también de los ausentes.

En ese rezo final en el salón no solamente había judíos, también concurrieron algunos gentiles, sea que estuvieran conectados por lazos familiares con miembros de la comunidad, o porque tuvieran algún interés en estar allí. Incluso había llegado un pastor evangélico, el cual desde el fondo y en silencio atento y respetuoso siguió con su mirada en el libro de rezos la fonética y supongo que también las traducciones al español. Este hombre se acercó humildemente luego de la havdalá a saludar por el nuevo año y agradecer por las enseñanzas que se llevaba consigo. ¿Quién sabe, quizás esté un paso más cerca del noajismo puro ahora? Sería algo muy bueno, que también este hombre encontrará la senda a su verdadera identidad espiritual gracias a haber estado un ratito en el rezo del Iom Kipur de los judíos. Sería estupendo, para que también pudiera servir para alumbrar a otros que están en la oscuridad a redescubrir el noajismo, la senda espiritual para las naciones. ¿Quién lo sabe? Tal vez Dios dé una mano con esto también…
El día de Kipur, ayudando a judíos y gentiles a encontrarse, a darse cuenta de su auténtica identidad espiritual. Que Kipur sea algo más que unas horas en el templo, y repetidas frases aburridas y fuera de contexto, y un ritual vacío de vida y trascendencia. Que Kipur sirva para lo que originalmente fue creado, el encuentro de uno consigo mismo a través de encontrarse con el Padre Celestial, y así estar en armonía interna y con el prójimo.

Pero no es de esto que quería comentarles, sino de una buena señora de la comunidad, esposa, madre, abuela, bisabuela un pilar de la gran familia judía sanducera. Me habían dicho en Rosh haShaná que estaba bastante enferma y que no vendría, por lo cual me alegré muchísimo cuando entró para el Kol Nidrei, y luego cuando estuvo en el resto de los rezos. Allí estaba, como en los años anteriores, marcando su presencia, participando, ayudando a otros a hacerlo.
Al final de la Neilá, luego del shofar, luego de cantar leshana habá biIerushalaim, antes del arvit y la havdalá, entonamos en esta comunidad el Hatikva, el himno del Estado de Israel.
No sé si se hace en otros lugares, no sé desde cuando lo hacen en Paysandú, pero el hecho es que lo hacemos.
Y allí estaba la doña, cantando a vivo pulmón este himno, con lágrimas en los ojos.
No era dolor, tampoco amargura, ni angustia. Su rostro no indicaba nada de esto.
Me parece que era añoranza por la verdadera patria, y tal vez sano orgullo. No lo sé, estoy suponiendo porque no quise preguntarle.
Lo cierto es que era un llanto suave, noble, que surge desde las entrañas y no busca llamar la atención o manipular para obtener beneficios. Es el otro llanto, aquel que vibra desde lugares remotos y luminosos.
Sí, para esta amiga apreciada Kipur tiene sentido, lo vivió con intensidad.

Espero reencontrarme con ella, su marido, su familia dentro de poco menos de un año. Para celebrar juntos, con bien, salud, prosperidad, alegría, shalom, bendición.
Mientras tanto, los meses que quedan, a continuar construyendo SHALOM a cada rato, fuera y dentro, con acciones de bondad Y justicia.

Elohai ad shelo notzarti

Estiman los científicos que el universo tiene unos quince mil millones de años, un 15 seguido por nueve ceros.
Es una cifra enorme, inmensa.
Nuestra modesta humanidad, esta que somos con NESHAMÁ (espíritu) apenas si roza los seis mil añitos. Es como una puntita de arena en una gigante montaña inabarcable.

Este universo no tiene vistas de acabarse en los próximos miles de millones de años. Por ahí nuestro modesto y casi invisible sistema solar tiene unos dos mil millones años más de vida, milloncito más o menos. Pero el universo, esa impensada infinitud (al menos a nuestra escala), puede seguir existiendo hasta tiempos que no tenemos capacidad de razonar o siquiera soñar.

Es imponente en tamaño, es impensado en dimensiones, es como si fuera eterno en años.
Y aquí estamos, pequeñitos, como subpartículas atómicas de esta ilimitada realidad.
Y aquí está nuestro Padre Celestial, tan incomprensible que ni siquiera el universo completo es capaz de abarcarlo o servirle de residencia temporal/habitacional.

Y sin embargo, estamos aquí y ahora, a pocas horas de comenzar otro IOM KIPUR, listos para el encuentro sagrado con nuestro Padre.
Desde la NESHAMÁ alumbrando con Su LUZ todos los rincones de nuestra minúscula existencia.
Para dotarnos de humildad, que es el reconocimiento de nuestros poderes y nuestras impotencias, nuestros hechos y nuestros potenciales, nuestros errores y nuestras opciones de reparación.
Estamos preparados para sentirnos con importancia, puesto que en esta infinitud de tiempo y espacio Él ha querido dotarnos de existencia, hacernos llegar y vivir. Tan rápido como llegamos nos iremos. Somos como sombras de pequeños pajaritos que van pasando. Somos como la nada. Polvo. Pero sin embargo, adquirimos consciencia y estamos dotados de la llave de la NESHAMÁ. Él quiere que estemos vivos, tenemos un sentido para estar aquí y ahora.
¡Es espectacular este regalo y el saber que Él nos lo dio!

Podemos aprovecharlo, y dar sentido a nuestra existencia. Convertirnos en parte de la trascendencia. Ser constructores de SHALOM, con toda la metafísica que ello también implica y no hemos explicado hasta ahora.
O podemos desperdiciar la chance, y sumergirnos prontamente nuevamente en el anonimato de la nada infinita del universo.

Está en nosotros poder elegir entre ambas opciones y realizar una vida o solo pasar por ella.

Para quien quiera reflexionar más al respecto le dejo este video:

Festejando IOM KIPUR

IOM KIPUR es una de las fiestas judías.

Es una fiesta, sí, aunque todos sabemos que se ayuna y se restringen los placeres corporales, igualmente la TORÁ la enumera dentro de las fiestas. De hecho, es la que está casi en la cima de las más dichosas, solamente superada por la siguiente SUCOT. Porque el ayuno y las restricciones están, precisamente, para darle un tono festivo diferente, en el cual no se busca la satisfacción de lo material por un día al año, como si fuera una vivencia momentánea de la vida más allá de esta vida.

Y es judía, y no universal tal como sí lo es por ejemplo ROSH HASHANÁ. Judía, porque en la historia el Eterno perdonó a la nación judía por el pecado del becerro de oro, y dejó abierta esta puerta para que cada año la aprovechemos para obtener el perdón celestial como respuesta a nuestra sincera TESHUVÁ. Además es judía porque Moshé descendió del monte Sinaí con las segundas tablas del pacto, el símbolo de la ALIANZA ETERNA entre Dios e Israel.
Por supuesto que los leales al Eterno de entre las naciones, los que denominamos noájidas, pueden encontrar motivo para su propia celebración en esta jornada, pero en este caso supeditado al festejo que es propio y exclusivo de la nación judía. Ya lo sabes querido hermano gentil, tienes la posibilidad de disfrutar también de esta fiesta, pero no como lo hacen los judíos, sino encontrando tu propia definición que te lleve a crecer en espiritualidad (que es encontrar la Presencia de Dios en las cosas cotidianas, mundanales). Ya veremos ahora algunas ideas.

Así pues, en pocas horitas más estaremos entrando con calma y nervio, reverencia y alegría, inquietud y solemnidad, confianza y suspiro al día sagrado de la expiación, a KIPUR.
Cuando sabemos que no estamos solos, siempre está a nuestro lado Dios. Incluso en los breves instantes en que Él “esconde Su rostro”, no deja de estar a nuestro lado, a la espera de nuestra comunicación.
Aprovechemos estas horas, dediquémonos a celebrar con el regocijo que no depende de lo material, para luego entrar de lleno a la fiesta inmersiva, en vibrante 4D de SUCOT.
Hagamos las paces con el prójimo, y con Dios, y con nosotros mismos.
Con TZEDAKÁ (caridad, justicia social), TEFILÁ (rezo, comunicación auténtica con Dios) y TESHUVÁ (arrepentimiento sincero, retorno a la esencia de cada uno).

Propongámonos avanzar en este año en la construcción de SHALOM, en realizar obras de bondad Y justicia.
Comprometámonos, y cumplamos, el estudiar un poquito cada día de aquello que permite despejar la LUZ de la NESHAMÁ para que sea alumbrada nuestra existencia toda.
Agradezcamos con palabras y hechos a aquellos que nos benefician, sea Dios o el prójimo.
Colaboremos con la difusión de estos mensajes de vida y eternidad, uno de los cuales estás disfrutando en este momento. Podemos compartir con la gente que conocemos, a través de redes sociales, adquiriendo los libros de nuestra biblioteca y regalándolos a personas queridas, aportando económicamente para que fortalezcamos nuestra sagrada actividad. Hay tanto que puedes hacer para crecer y regocijarte mucho más en este año que comenzó.
Aprovecha este tiempo de vibraciones positivas, en el cual las puertas del Cielo están abiertas y el Libro está siendo firmado y sellado con los decretos para todo el año.
Vive aquí y ahora, con plenitud, para que tu existencia en la eternidad sea plena.
Éstas son algunas de las maneras para darle aun mayor sentido y potencia al inminente IOM KIPUR.
¿Quieres recibir los buenos frutos y paladearlos junto a tus seres queridos?
¡En mucho depende de ti!

Un abrazo amistoso para todos y cada uno de los amables compañeros de ruta que se tomaron el tiempo y el esfuerzo por leer y compartir estas líneas.
Que seamos inscritos y sellados en el Libro de la Vida, con bien, bondad, salud, prosperidad, paz, alegría, buenas nuevas y deleite de la bendición.

GMAR JATIMÁ TOVÁ.

Compromiso de ROSH HASHANÁ

Existe la regla MIDÁ KENEGUED MIDÁ, que podría traducirse: “Como mides, eres medido”.
El Juez, que es justo y misericordioso, escoge emplear ese patrón de medida: devolvernos “el favor”.
Así pues, ¿cuál sería la mejor manera de vivir?
Sin dudas la enseñada por la Tradición, a través de profetas y sabios: construir SHALOM por medio de acciones de bondad y justicia, siendo leales al Eterno y Sus leyes.
Así, nuestros pensamientos, palabras y actos estarán llenos de la LUZ de la NESHAMÁ, plenos de energía positiva, con su abundante felicidad y satisfacción.
Y con bondad y justicia se nos devolverá, a su debido tiempo.

Por ello, te propongo que este inicio de año universal (¡que no es judío o hebreo, es universal para toda la humanidad!) te comprometas contigo mismo para ser un constructor de SHALOM en todo momento.
Que no sean solamente palabras vacías las que hasta el hartazgo se dicen y comparten en redes sociales y otros sitios, aquello de año bueno, dulce, próspero, etc.
Que los buenos deseos, las buenas intenciones, tengan densidad y consistencia, sentido y existencia.
Que no quede todo en lindos sentimientos, como el que invade los corazones cristianos en las navidades, y se pierda en celebraciones, cantitos, lemitas, parrafitos, cartitas, fotitos, mensajitos y el resto de las bellas cosas que sin dudas son muy amables, pero… ¿guardan alguna relación con la realidad “real”?

Así pues, a comenzar el año como debe ser, con el verdadero pensamiento positivo, aquel que permite el pasaje de la LUZ para orientarnos hacia la vida con sentido, plena, de SHALOM.
Donde la ilusión es solo un pasatiempo, no un motivo de esfuerzo.

Que tengas un año en donde siembres SHALOM, para que puedas cosechas a su debido tiempo SHALOM por duplicado.

Hace 5776 años

índice

En poco más de 24 horas se cumplirá otro ciclo anual. Parte de la humanidad celebrara el nuevo año universal 5776; otra parte ni se enterará, y otra parte le llegará a oídos pero, con sorprendida rareza, restarán importancia a tal número y fecha para continuar sus vidas y actividades según el calendario civil del año en curso.

Pero para todos y por igual, de mi parte quiero compartirles esta breve reflexión. Obra personal que no es historica, ni pretende serlo. Estará condicionada a los que sí saben del tema, y a los comentarios u observaciones de todos los lectores.

Hace 5776 años (ya casi) apareció en el mundo el primer ser (y único para ese momento) con conciencia de ser y de existir. El primer ser que actuaba no solamente según su arsenal de instintos o sus demandas razonables, sino que ahora estaba equipado de otro patrimonio natural: La Ética y La Consciencia.

Ya no era solo los impulsos instintivos los que ordenaban lo que TENÍA que hacer; tampoco era ya las tradiciones de los clanes o grupos sociales lo que le dictaban lo que DEBÍA de hacer. Ahora tenía una ética y una conciencia que lo liberaba de esos lazos primeros de la naturaleza y de la sociedad (instintos y tradiciones) y lo trascendía a alguien único y solitario de su especie.

Era parte de la naturaleza y del mundo, y no lo era al mismo tiempo. Ahora sabía que tenía que vivir dotando de sentido la existencia, la suya, y la del mundo; ahora sabía que era y que existía, que en algún momento tenía morir, que el tiempo es corto, que la justicia tenía que imperar, que la bondad tenía que ser…. ¿Cómo no sentirse solo e impotente ante tal nacimiento?

Ese primer ser trascendió de simplemente humano, a ser persona; a tener responsabilidad de su vida y su destino. A construirse y transformarse en lo que quisiera, soñara o deseara. A realizar esas mismas acciones de trasformación, con propósito, al mundo y a todo lo creado. El cielo era el límite. El mundo era suyo, y suyo la responsabilidad de su cuido. Ahora era libre de todo, incluso de dios mismo.

!¡ Qué gran acontecimiento¡!
¡! Qué gran regalo!¡

Todo eso hace 5776 años atrás. En ese ser estábamos contenidos tú y yo. Y su gran regalo, La Ética y La Consciencia, el ser creadores, creativos, artistas, responsables o conscientes, dadores de sentido nuestro patrimonio por derecho hereditario. Y recordamos la envergadura de tal acontecimiento gracias al único grupo humano que no ha permitido que ni el tiempo ni los acontecimientos borren el recuerdo. Si, gracias a los judíos.

En pocas horas recordaremos ese primer ser y ese galardón;  reflexionaremos que hemos hecho con tan enorme regalo, con tan amplia libertad, con lo mucho que se puso a nuestra disposición y cuido; y nos comprometeremos a actuar según La Etica y la Consciencia para este nuevo ciclo anual.

Gracias a todos por acompañarme en esta brevísima reflexión,  que tengan un buen año 5776, y que este nuevo año sea el que al fin iniciemos la construccón del Paraíso en el Mundo.

La LUZ detrás de la idolatría

Detrás de toda idolatría, de toda religión, se encuentra el deseo puro y sincero por conectarse con el Eterno.
Por ello en la Tradición se denomina a la idolatría como AVODÁ ZARÁ, un servicio extraño; porque, se busca servir al Señor, pero de modos que son ajenos.
Como suele ocurrir, la buena intención carente de contenido y conciencia, termina convirtiéndose más en un obstáculo que en una solución. En esto, como en cualquier otro acto humano.

El reconocer la sincera búsqueda del Eterno como su motivación básica, NO implica que la idolatría, religión, ateísmo, sectarismo, superstición y cualquier otra manifestación similar, sean correctos, auspiciosos, adecuados; sino solamente constatamos un hecho real. Es lo que es, aunque nos parezca ilógico e incluso increíble. ¿Cómo puede ser la aparente negación de Dios el efecto de una sincera búsqueda de Él?

Si fuera posible, al enterarse de la verdad, la persona debiera apartarse por completo de estos caminos erróneos y malditos, limpiarse de ideas extrañas, librarse del yugo perverso, para así estar en real conexión con Dios.
SirviéndoLo completamente, con pureza, belleza, inteligencia; no de modos chanfleados y que suelen provocar distorsiones que resultan en angustias y bloqueos.
Es decir, dejar de lado TODA religión, todo ritualismo hueco, ideologías bizarras, sectarismos y fanatismos, cualquier otra cuestión que distorsiona la existencia según es la Voluntad del Eterno para con nosotros.

¿Cómo puede ser que teniendo el deseo puro por Dios se termina andando por las sendas oscuras de la AVODÁ ZARÁ?
Todos los humanos somos NESHAMÁ (espíritu) encarnados en este plano dimensional.
Esa NESHAMÁ es nuestro lazo constante y sin interrupciones con el Eterno y el universo completo.
Ser NESHAMÁ es nuestra identidad fundamental, esencial; lo que somos antes, durante y luego de nuestro pasaje por este mundo.
Sin embargo, la NESHAMÁ permanece oculta, revestida por las máscaras y cáscaras que vamos vistiendo durante nuestra vida.
Vivimos en este mundo, con todas las limitaciones, con las constantes impotencias, soportando nuestra endeble existencia.
Como recurso de supervivencia contamos con el EGO, cuya función natural e instintiva es llamar la atención y reaccionar automáticamente para preservar la vida.
Nos llenamos de ideas y creencias, suponemos que somos tal o cual, nos adoctrinamos en esto o aquello, nos adherimos a sectas y grupos, nos abrazamos a imágenes de lo que imaginamos ser nosotros, nos abarrotamos de las imposiciones del EGO, pecamos y por ello ponemos barreras a la LUZ de la NESHAMÁ que sigue tan bella y espléndida pero no la podemos ver ni sentir.
Es así como estamos a oscuras, a pesar de que somos una LUZ imponente.
Nos acostumbramos a someternos al EGO, lo ubicamos a él en el lugar de amo, lo endiosamos, lo consideramos nuestro salvador, inventamos dioses que lo representan, lo adoramos, las religiones son manifestaciones sociales de su presencia.
Porque, eso son las religiones, solamente EGO.
(Hemos explicado con más detalle y profundidad el origen de las religiones y su base en el EGO, por lo cual te sugiero que busques en este sitio mayor conocimiento y amplitud de visión).

Es curioso, pudiendo contactarnos con el Padre Celestial de modo directo, inventamos las religiones para hacer de cuenta que estamos en control de los dioses y con ello en realidad nos hundimos más en la impotencia y la incomunicación.
Así, en el fondo, en su origen santo, la AVODÁ ZARÁ es un anhelo sincero por Dios; pero en su construcción se encuentra el EGO, por lo cual se desvía y tergiversa, obviando a Dios para endiosar lo que es falso.

Ahora que sabemos esto, ¿qué podemos hacer?
Obviamente que no promover ninguna AVODÁ ZARÁ, porque eso es antagónico a la senda del Bien.
Pero, se podría ser paciente y tolerante con aquel que está perdido en la noche, sometido a ella. Se puede/debe ser duro, sarcástico, hiriente con la idolatría, si ello redunda en beneficios reales para los que están esclavizados por ella o en riesgo de serlo. Ya que el Eterno aborrece la idolatría y manda su desaparición. También ser completamente firmes para no permitir a los promotores del mal operar y difundir su veneno maldito.
Pero, repito, ser amables y amorosos con los pobres extraviados que de buena fe están atrapados por las religiones, siguen a sus diositos con ingenuidad, hacen caso a sus amos adoctrinadores con simpleza; para poder darles una mano generosa y justa así tienen la ocasión de despertar a la pesadilla y librarse del EGO y todos sus cómplices.
Llevarles amorosamente hacia el buen camino, para que puedan desprenderse de las sanguijuelas que le están chupando la vida. Mostrarles el camino de la LUZ, sea el noajismo para los gentiles así como el judaísmo para los judíos.
Para que la AVODÁ ZARÁ sea solo un mal recuerdo del pasado, como un salvavidas maltrecho que usaron mientras no encontraron la verdadera salvación.

Ten presente que todos, hasta los más perdidos difusores del mal en su esencia también son NESHAMÁ. Ellos también pudieran ser rescatados de las garras del mal, si lo permitieran.
¡Cuánto más la buena gente que de manera torpe y sin conciencia están en la casa de la idolatría queriendo estar en la Casa de Dios!

Por lo cual, te ruego que sigas aprendiendo y viviendo a pleno tu identidad espiritual. El noajismo si eres gentil; el judaísmo si eres judío.
Difunde el camino correcto, por medio de tus acciones y por las prédicas de palabra.
Construye SHALOM a cada instante con obras de bondad Y justicia.
Sigue aprendiendo, sigue compartiendo, sigue siendo un motivo para que otros despierten y se fortalezcan en su identidad.
Seguramente tropezarás cientos de veces por día, ¡¿y eso qué?!
Tú eres NESHAMÁ, una chispa de Dios y puedes estar feliz y ayudar a otros a estarlo realmente.

Te deseo para ti y los tuyos un excelente año 5776.

Cumpleaños feliz nos deseo

En unos días más estaremos celebrando otro año nuevo de la humanidad, es el aniversario del ser humano, cuando apareció en el mundo ADAM.

ADAM era en casi todo parecido a otros seres vivos, en particular a nuestros ancestros evolutivos los Homo sapiens, solamente que ADAM se distingue por su NESHAMÁ (espíritu).

Existía el hombre, que era inteligente, que tenía habilidades idénticas a las nuestras, que poseía cultura, que edificaba, que creaba herramientas, que conversaba, que usaba su ingenio para inventar nuevas experiencias, hasta se esclavizaba en religiones, a la vista se podría decir que no hay diferencias sustanciales con nosotros, porque la NESHAMÁ no se ve, ni se huele, ni se escucha, simplemente es.
La NESHAMÁ es la conexión constante y directa con Dios, y con todo el universo.
Es nuestro Yo Esencial.
Es la fuente de nuestra ética, por tanto la que nos habilita al libre albedrío.
Entonces, aquellos antepasados podían buscar a Dios, pero siempre como algo lejano, externo, tal como el perrito busca ansioso a su amo.
Ellos podían actuar de manera violenta o solidaria, pero no motivados por la búsqueda del bien o del mal, sino simplemente como reflejo de alguna utilidad. Así como un perrito puede morder la mano del amo que le alimenta, pero no deseándole un daño adrede y por el simple deseo de causar el mal, sino para obtener alguna ventaja (seguridad, comodidad, alimento, pareja, etc.).
Es que así eran nuestros ancestros, como animales sin conciencia ética, sin capacidad espiritual, aunque tuvieran a su alcance todo el poder tecnológico imaginable (cosa que no sé si era así o no).

No debemos suponerlos salvajes y carentes de sentido, muy por el contrario, seres con gran capacidad pero a los que solamente les faltaba ese pequeño detallito tan fundamental: espíritu.

Hasta que un día la intervención divina permite que nazca una nueva familia, la de ADAM, que es a la que pertenecemos actualmente los seres humanos, porque nuestros antepasados fallecieron en aquella tragedia tremenda denominada MABUL (el Diluvio).

En unos días festejamos 5776 años de ADAM, de nuestra especie.
Lo que es un buen momento para evaluar si estamos cumpliendo nuestro rol en la Creación, como seres creados a imagen y semejanza del Padre Celestial (con ética y capacidad de trascender el mundo material); o si estamos solamente siguiendo el ejemplo de los pre-adámicos, gente de barro, que no viven orientados por el espíritu/ética, ni elaborando un sentido trascendente en su existencia.

¿Hemos hecho nuestra parte como especie y como individuos?
¿Estás mejor que antes de comenzar 5775?
¿Tu conducta demuestra tu NESHAMÁ?
¿Eres digno de ti mismo?
¿Qué proyectas y cumplirás para el nuevo año?
¿Cómo nos darás una mano en la práctica para difundir el conocimiento ético/espiritual y ser socios en la construcción de SHALOM?

Éstas y otras preguntas que podrías formularte y responderte para no solamente empezar un nuevo año, sino hacerlo a lo grande, con toda voluntad para disfrutar de las bendiciones.

Te deseo lo mejor a ti y los tuyos, que tengas un excelente año nuevo universal.