Archivos de la categoría Iom Kippur – Dia del Perdon

Altas fiestas universales y judías

Buenas tardes. Segun su respuesta entonces los Judios celebraban Rosh Hashanah solo al principio y despues cuando salieron de egipto con lo del Becerra empezaron a celebrabar Iom Kippur? Dusculpe si suena confused. Pender q las dos estaban relacionadas y gracias
Liliana.
(Pregunta formulada originalmente en FULVIDA.com).

Sigue leyendo Altas fiestas universales y judías

Unos momentos memorables en KIPUR

Hace mucho tiempo, desde antes de ser adolescente, que trabajo como cantor, lector de Torá, maestro de judaísmo y en otras actividades litúrgicas/educativas en diversas instituciones judías del país. En la capital y fuera de ella.
Trabajé en todas las comunidades judías de Montevideo. También enseñé en todos los grandes colegios judíos (que funcionaran durante mi vida adulta), y lo sigo haciendo gracias a Dios, en el mayor instituto educativo judío de Uruguay.
También ejerzo como jazán principal en la Comunidad Israelita Sefaradí del Uruguay.
Es un gran honor, placer y enorme responsabilidad participar en estas actividades sagradas.

Desde hace varios años dirijo los servicios de los Iamim Noraim en la Comunidad judía en la ciudad de Paysandú, en el interior de Uruguay, y es precisamente de esto que quiero comentar algo ahora.

De cada oportunidad se puede resaltar alguna experiencia, encontrar enseñanzas, apuntar momentos que sirven para el crecimiento propio y del prójimo. ¡Sí habrá en todos estos años y encuentros cosas para rememorar y de las cuales aprender!
En este momento quiero simplemente testimoniar un pequeño instante al cierre de la Neilá, hacia el final del servicio de Kipur 5776, hace solo unas horas atrás.

La pequeña pero intensa comunidad sanducera estaba acompañando a su ritmo los rezos, siguiendo atentamente las enseñanzas que iba intercalando, participando a su manera para dotar de vitalidad y sentido el encuentro sagrado. Porque la idea no es solamente cumplir con el ritual antiguo, pasando largas horas en la sinagoga y rezando los textos añejos y en apariencia poco conectados a nuestra vida cotidiana actual. Sino más bien dar vida a la tradición, y que ella nos dé vida a nosotros de forma renovada.Porque mi idea es seguir las pautas tradicionales, para permitir que la LUZ de la NESHAMÁ que destella de forma especial en estos días no quede reducida a su mínima expresión y se pierda absorbida por cáscaras rituales y sociales, sino que atraviese las penumbras del EGO y dé poder y conciencia a la vida de los presentes, y a través de ellos también de los ausentes.

En ese rezo final en el salón no solamente había judíos, también concurrieron algunos gentiles, sea que estuvieran conectados por lazos familiares con miembros de la comunidad, o porque tuvieran algún interés en estar allí. Incluso había llegado un pastor evangélico, el cual desde el fondo y en silencio atento y respetuoso siguió con su mirada en el libro de rezos la fonética y supongo que también las traducciones al español. Este hombre se acercó humildemente luego de la havdalá a saludar por el nuevo año y agradecer por las enseñanzas que se llevaba consigo. ¿Quién sabe, quizás esté un paso más cerca del noajismo puro ahora? Sería algo muy bueno, que también este hombre encontrará la senda a su verdadera identidad espiritual gracias a haber estado un ratito en el rezo del Iom Kipur de los judíos. Sería estupendo, para que también pudiera servir para alumbrar a otros que están en la oscuridad a redescubrir el noajismo, la senda espiritual para las naciones. ¿Quién lo sabe? Tal vez Dios dé una mano con esto también…
El día de Kipur, ayudando a judíos y gentiles a encontrarse, a darse cuenta de su auténtica identidad espiritual. Que Kipur sea algo más que unas horas en el templo, y repetidas frases aburridas y fuera de contexto, y un ritual vacío de vida y trascendencia. Que Kipur sirva para lo que originalmente fue creado, el encuentro de uno consigo mismo a través de encontrarse con el Padre Celestial, y así estar en armonía interna y con el prójimo.

Pero no es de esto que quería comentarles, sino de una buena señora de la comunidad, esposa, madre, abuela, bisabuela un pilar de la gran familia judía sanducera. Me habían dicho en Rosh haShaná que estaba bastante enferma y que no vendría, por lo cual me alegré muchísimo cuando entró para el Kol Nidrei, y luego cuando estuvo en el resto de los rezos. Allí estaba, como en los años anteriores, marcando su presencia, participando, ayudando a otros a hacerlo.
Al final de la Neilá, luego del shofar, luego de cantar leshana habá biIerushalaim, antes del arvit y la havdalá, entonamos en esta comunidad el Hatikva, el himno del Estado de Israel.
No sé si se hace en otros lugares, no sé desde cuando lo hacen en Paysandú, pero el hecho es que lo hacemos.
Y allí estaba la doña, cantando a vivo pulmón este himno, con lágrimas en los ojos.
No era dolor, tampoco amargura, ni angustia. Su rostro no indicaba nada de esto.
Me parece que era añoranza por la verdadera patria, y tal vez sano orgullo. No lo sé, estoy suponiendo porque no quise preguntarle.
Lo cierto es que era un llanto suave, noble, que surge desde las entrañas y no busca llamar la atención o manipular para obtener beneficios. Es el otro llanto, aquel que vibra desde lugares remotos y luminosos.
Sí, para esta amiga apreciada Kipur tiene sentido, lo vivió con intensidad.

Espero reencontrarme con ella, su marido, su familia dentro de poco menos de un año. Para celebrar juntos, con bien, salud, prosperidad, alegría, shalom, bendición.
Mientras tanto, los meses que quedan, a continuar construyendo SHALOM a cada rato, fuera y dentro, con acciones de bondad Y justicia.

Elohai ad shelo notzarti

Estiman los científicos que el universo tiene unos quince mil millones de años, un 15 seguido por nueve ceros.
Es una cifra enorme, inmensa.
Nuestra modesta humanidad, esta que somos con NESHAMÁ (espíritu) apenas si roza los seis mil añitos. Es como una puntita de arena en una gigante montaña inabarcable.

Este universo no tiene vistas de acabarse en los próximos miles de millones de años. Por ahí nuestro modesto y casi invisible sistema solar tiene unos dos mil millones años más de vida, milloncito más o menos. Pero el universo, esa impensada infinitud (al menos a nuestra escala), puede seguir existiendo hasta tiempos que no tenemos capacidad de razonar o siquiera soñar.

Es imponente en tamaño, es impensado en dimensiones, es como si fuera eterno en años.
Y aquí estamos, pequeñitos, como subpartículas atómicas de esta ilimitada realidad.
Y aquí está nuestro Padre Celestial, tan incomprensible que ni siquiera el universo completo es capaz de abarcarlo o servirle de residencia temporal/habitacional.

Y sin embargo, estamos aquí y ahora, a pocas horas de comenzar otro IOM KIPUR, listos para el encuentro sagrado con nuestro Padre.
Desde la NESHAMÁ alumbrando con Su LUZ todos los rincones de nuestra minúscula existencia.
Para dotarnos de humildad, que es el reconocimiento de nuestros poderes y nuestras impotencias, nuestros hechos y nuestros potenciales, nuestros errores y nuestras opciones de reparación.
Estamos preparados para sentirnos con importancia, puesto que en esta infinitud de tiempo y espacio Él ha querido dotarnos de existencia, hacernos llegar y vivir. Tan rápido como llegamos nos iremos. Somos como sombras de pequeños pajaritos que van pasando. Somos como la nada. Polvo. Pero sin embargo, adquirimos consciencia y estamos dotados de la llave de la NESHAMÁ. Él quiere que estemos vivos, tenemos un sentido para estar aquí y ahora.
¡Es espectacular este regalo y el saber que Él nos lo dio!

Podemos aprovecharlo, y dar sentido a nuestra existencia. Convertirnos en parte de la trascendencia. Ser constructores de SHALOM, con toda la metafísica que ello también implica y no hemos explicado hasta ahora.
O podemos desperdiciar la chance, y sumergirnos prontamente nuevamente en el anonimato de la nada infinita del universo.

Está en nosotros poder elegir entre ambas opciones y realizar una vida o solo pasar por ella.

Para quien quiera reflexionar más al respecto le dejo este video:

Festejando IOM KIPUR

IOM KIPUR es una de las fiestas judías.

Es una fiesta, sí, aunque todos sabemos que se ayuna y se restringen los placeres corporales, igualmente la TORÁ la enumera dentro de las fiestas. De hecho, es la que está casi en la cima de las más dichosas, solamente superada por la siguiente SUCOT. Porque el ayuno y las restricciones están, precisamente, para darle un tono festivo diferente, en el cual no se busca la satisfacción de lo material por un día al año, como si fuera una vivencia momentánea de la vida más allá de esta vida.

Y es judía, y no universal tal como sí lo es por ejemplo ROSH HASHANÁ. Judía, porque en la historia el Eterno perdonó a la nación judía por el pecado del becerro de oro, y dejó abierta esta puerta para que cada año la aprovechemos para obtener el perdón celestial como respuesta a nuestra sincera TESHUVÁ. Además es judía porque Moshé descendió del monte Sinaí con las segundas tablas del pacto, el símbolo de la ALIANZA ETERNA entre Dios e Israel.
Por supuesto que los leales al Eterno de entre las naciones, los que denominamos noájidas, pueden encontrar motivo para su propia celebración en esta jornada, pero en este caso supeditado al festejo que es propio y exclusivo de la nación judía. Ya lo sabes querido hermano gentil, tienes la posibilidad de disfrutar también de esta fiesta, pero no como lo hacen los judíos, sino encontrando tu propia definición que te lleve a crecer en espiritualidad (que es encontrar la Presencia de Dios en las cosas cotidianas, mundanales). Ya veremos ahora algunas ideas.

Así pues, en pocas horitas más estaremos entrando con calma y nervio, reverencia y alegría, inquietud y solemnidad, confianza y suspiro al día sagrado de la expiación, a KIPUR.
Cuando sabemos que no estamos solos, siempre está a nuestro lado Dios. Incluso en los breves instantes en que Él “esconde Su rostro”, no deja de estar a nuestro lado, a la espera de nuestra comunicación.
Aprovechemos estas horas, dediquémonos a celebrar con el regocijo que no depende de lo material, para luego entrar de lleno a la fiesta inmersiva, en vibrante 4D de SUCOT.
Hagamos las paces con el prójimo, y con Dios, y con nosotros mismos.
Con TZEDAKÁ (caridad, justicia social), TEFILÁ (rezo, comunicación auténtica con Dios) y TESHUVÁ (arrepentimiento sincero, retorno a la esencia de cada uno).

Propongámonos avanzar en este año en la construcción de SHALOM, en realizar obras de bondad Y justicia.
Comprometámonos, y cumplamos, el estudiar un poquito cada día de aquello que permite despejar la LUZ de la NESHAMÁ para que sea alumbrada nuestra existencia toda.
Agradezcamos con palabras y hechos a aquellos que nos benefician, sea Dios o el prójimo.
Colaboremos con la difusión de estos mensajes de vida y eternidad, uno de los cuales estás disfrutando en este momento. Podemos compartir con la gente que conocemos, a través de redes sociales, adquiriendo los libros de nuestra biblioteca y regalándolos a personas queridas, aportando económicamente para que fortalezcamos nuestra sagrada actividad. Hay tanto que puedes hacer para crecer y regocijarte mucho más en este año que comenzó.
Aprovecha este tiempo de vibraciones positivas, en el cual las puertas del Cielo están abiertas y el Libro está siendo firmado y sellado con los decretos para todo el año.
Vive aquí y ahora, con plenitud, para que tu existencia en la eternidad sea plena.
Éstas son algunas de las maneras para darle aun mayor sentido y potencia al inminente IOM KIPUR.
¿Quieres recibir los buenos frutos y paladearlos junto a tus seres queridos?
¡En mucho depende de ti!

Un abrazo amistoso para todos y cada uno de los amables compañeros de ruta que se tomaron el tiempo y el esfuerzo por leer y compartir estas líneas.
Que seamos inscritos y sellados en el Libro de la Vida, con bien, bondad, salud, prosperidad, paz, alegría, buenas nuevas y deleite de la bendición.

GMAR JATIMÁ TOVÁ.

Fiesta del Perdón

Texto escrito y publicado en SERJUDIO.com, con mucho gusto compartido aquí para ser adaptado a la espiritualidad sagrada de los hermanos noájidas. Si quieres, sería estupendo leer tus comentarios explicando cómo enmarcar el contenido a la vivencia del noájida, sin violentar el santo legado de unos y otros.
Gracias, shalom y hasta luego.

No lo parece, pero IOM KIPUR también es una de las FIESTAS de la tradición judía. Si no me confundo, es la más dichosa y alegre de todas (al menos eso dice la mishná al final de Masejet Taanit), aunque la que lleva el apelativo “JAG” (a secas) sea la próxima Sucot (quizás en otro encuentro veamos el motivo).
Acompañando esta idea encontramos (en el Shulján Aruj, Oraj Jaim 604:1) la ordenanza de comer y beber el día previo de forma abundante y a satisfacción. Pero además, también hay que hacerlo con alegría luego del ayuno. Sí, no es suficiente comer por apetito, o para recuperar materia-energía, o por gula, sino que además es una regla de la Tradición y se debe realizar de forma festiva y con manjares habituales para nuestras festividades. Es un hecho, no hay fiesta judía sin comida, Iom Kipur NO ES la excepción.

Quizás nos cuesta considerar a Kipur como una fiesta por el aire de formal seriedad, por el aura que rodea el ritual sagrado, por las restricciones de alimento y placer físico, por su nombre “DÍA DE LA EXPIACIÓN”, por ser uno de los IAMIM NORAIM vaya uno a saber exactamente el motivo para esta exclusión.

Si echamos un veloz vistazo a la historia que le dio origen, quizás descubramos el motivo para tanta alegría.
Ubiquémonos tres meses luego de la Salida de Egipto, Moshé desciende del har Sinai portando las Lujot haBerit, pero su trayecto se vio interrumpido por un pequeño grupo de personas dentro del campamento de Israel que estaban adorando una estatua en forma de becerro de oro, negando así el reciente compromiso asumido de seguir los mandamientos de Hashem. Las tablas fueron destruidas y un gran abatimiento cayó sobre todo el campamento de Israel. Moshé tuvo que pasar varias semanas rezando pidiendo el perdón por la nación, luego regresó a las alturas del monte Sinai para encontrarse nuevamente con Hashem por otros cuarenta días con sus noches.
Al fin, el 10 de TISHREI, descendió, portando dos regalos de Dios para el pueblo judío:

  1. El perdón por el pecado del becerro, resumido en: “SALAJTI KIDBAREJA”.

  2. Las SEGUNDAS LUJOT HABeRIT, que permanecen intactas hasta el día de hoy (ocultas y en lugar desconocido).

Esto es lo que celebramos en este día.
Que el hombre peca pero tiene la oportunidad de expiar sus errores y renovar su vida. No estamos destinados al sufrimiento o el rechazo a causa de nuestras debilidades, naturalmente humanas. Sino que el Eterno es un Padre, exigente pero al mismo tiempo paciente y amoroso, que nos brinda chances para enmendarnos, mejorarnos, crecer. Tenemos la poderosa herramienta llamada: TESHUVÁ.

Entonces, ¿cómo no estar contentos y en paz?
Si hacemos nuestra parte, Él seguramente hace la Suya.
Si aprovechamos el tiempo especial de reflexión, conciencia, compromiso, arrepentimiento que es Iom Kipur, ¿cómo no estaremos tranquilos y alegres, sabiendo que estamos en sintonía con nuestro Padre?
Y no solamente con él, sino también con nuestro prójimo, porque el perdón se lo debemos pedir a los que hemos perjudicado, y hacer todo para corregir lo perjudicado y no volverlo a hacer.
Y también con uno mismo, porque mientras cargamos culpas se nos dificulta la felicidad, pero al borrar el malestar y recomenzar a andar el camino del bien, nos sentimos más plenos, más poderosos, lo que nos lleva a la felicidad.
Esta plenitud es una de las explicaciones para no comer en este día, pues, ¿cómo estar ocupados comiendo y bebiendo si estamos llenos de emoción y “adrenalina” a causa de todo lo bueno que estamos haciendo y recibiendo? Como cuando un niño recibe un regalo muy esperado, y que olvida todo el resto de las cosas por un rato. Por un día está bien así, festejar sin preocuparse de las cosas materiales, pero solo por un día, porque el judaísmo enseña a descubrir también la santidad en las cosas comunes y hacer espiritual todo momento.

Así pues, aprovechemos este día especial, para ser FELICES de la mejor manera posible.

Como arcilla

(Publicado originalmente para SERJUDIO.com).

Un famoso párrafo del piutken anajnu beiadja”, de la noche de Iom Kipur, dice: “como arcilla en manos del alfarero”.
Similar al que encontramos en el musaf, casi al comienzo de la Amidá para el oficiante: “somos en Tu mano como arcilla en manos del alfarero”.

Unos renglones antes, hay una pasaje que no suele ser tan mencionado, y es el que expresa: “El oro y los ricos tesoros no traerán ayuda al hombre, no lo rescatarán en el día de la retribución. Pero, la bondad y la justicia que demuestre durante su vida marcharán delante de él y su glorioso Creador lo recibirá”.

Por supuesto que cada uno podría encontrar casi cualquier mensaje que quisiera en el extenso texto que recitamos en este día santo y de alegría, pero, no sé exactamente porqué, este breve pasaje que te destaqué es de los menos usados en prédicas y enseñanzas.
Tal como otros, que ya hemos compartido en ocasiones anteriores, de profetas y sabios, en los que predomina como escudo para el hombre sus actos de bondad y justicia.

Pero, la gente por lo general, sigue aferrada a supersticiones, creencias banales, rituales de compra-venta de salvaciones, adhesión a líderes religiosos, palabrería, santurronería y otras cuestiones menudas pero a las que se las llena de humo hasta que parecen inmensas.
Oro y ricos tesoros, a ojos del que los consume, pero que llegada la hora del pago verdadero no tienen ningún valor ni sirven para el rescate.
Y sin embargo, siguen siendo ídolos adorados por sus esclavos.
En la típica estrategia del impotente que quiere controlar lo que no puede controlar, ni debiera querer hacerlo.
En vez de hacer lo posible, de disfrutar lo accesible, de encontrar la plenitud, se desprecia lo bueno a cambio del placer (o del tormento) que se percibe como salvación, y no es más que fantasía.

Por nuestra parte, reiteramos que nos parece que la medida debe ser el accionar con bondad y justicia, construir shalom.
Hay otras enseñanzas en este trozo del rezo, pero quedarán, Dios mediante para otra oportunidad.

Ahora, si somos como arcilla en manos de alfarero, ¿qué podemos hacer? ¿Cuál nuestra fuerza? ¿Cuál nuestro poder? ¿Cómo atrevernos a suponer que algo podemos hacer, si no somos más que un objeto amorfo a merced del Creador?
La respuesta es que como arcilla hay algo que podemos ser pero que no puede serlo el alfarero: podemos ser arcilla.
Es decir, podemos ser hombres, humanos, personas, cosa que Dios no es.
Estamos a merced de infinidad de elementos que no controlamos, ni siquiera con nuestra altamente avanzada tecnología.
Y por sobre todo, más allá de todo, está el impensable poder del Eterno, quien es el amo de todo, y sin embargo nos dio un átomo de poder, único, nuestro, que solamente depende de nosotros. Es nuestro libre albedrío. Nuestra capacidad para decidir si hacemos el bien o hacemos el mal.
Eso ya no depende del artesano, sino de nosotros.
En palabras de los Sabios: “Todo está en manos del Cielo, menos la reverencia al Cielo” (Berajot 33b).

Cuando actuamos de acuerdo a nuestra identidad espiritual (judaísmo para judíos, noajismo para gentiles), y por ello desplegamos actos de bondad y justicia, en una constante construcción de shalom, estamos desarrollando el mundo, encontrando felicidad.
Sí, por reconocernos limitados, al aceptar nuestras carencias, pero no por ello entregarnos a la desesperación o la pasividad del indolente.
Porque somos limitados, y al mismo tiempo contamos con el poder que desde Arriba nos otorgan.

Entonces, ¿cuál es el camino a la plenitud, el shalom, la felicidad?
La construcción de shalom, por medio de actos de bondad y justicia.

Ser humano

Existen días trascendentes para la humanidad en el correr del tiempo, así quiso el Eterno que fuera, tiempos y épocas, momentos en los cuales hay lo que aprender.

El mensaje que quiero compartir es simple y sencillo, a propósito de este día tan especial que esta por entrar, me refiero al Iom Kippur o día de la expiación.

Esta sagrada casa de estudio, tiene un aspecto muy destacado que de hecho he visto en poquísimos lugares.

Aquí se imparten clases, estudios, técnicas y conocimientos de cómo lidiar con nuestra tendencia hacia lo negativo modernamente  llamada “ego”, aquello que nos estanca como personas, nos obstaculiza para no dejarnos elevar como seres humanos y tener plenitud en este mundo, aquí en esta sagrada casa de estudios se proporcionan diferentes herramientas para crecer y refinarnos a través de estudios, investigaciones, clases que nuestro Maestro tiene a bien proporcionar a todo aquel que lo quiera aprovechar.

Finalmente ese es un mensaje poderoso del día de la expiación, retornar a la buena senda, hacer brillar la esencia del ser humano y reconocer a Hashem como Amo y Soberano del universo.

¿Pero como podemos dejar un camino equivocado sino podemos lidiar con nuestra tendencia hacia el mal?

Dejar un camino equivocado puede no resultar sencillo mucho menos sencillo si no puedes lidiar de forma constante con la tendencia hacia lo negativo y claro que esto es algo humano, no es algo demoniaco o de “gente mala”, así fuimos hechos con tendencia hacia lo bueno pero también hacia lo malo, sin embargo es necesario lidiar con dicha tendencia hacia el mal para que de forma efectiva podamos cambiar nuestra “forma de ser” retornar a nuestro origen, y mira amigo querido, apreciado lector en este sagrado lugar de estudios precisamente esa es la principal misión “conocer y ubicar en su lugar correcto a nuestro ego” mediante técnicas del pensamiento traducidas en actos reales.

Sin las herramientas adecuadas y verdaderamente efectivas para hacerlo, podrás arrepentirte mil veces y rogar perdón mil más, pero si no puedes ubicar al ego en su lugar respectivo, de nada servirá porque seguiremos haciendo lo mismo, andando por caminos oscuros, faltos de vida y de mucho pesar.

Un mensaje para este día tan especial es “estudiar, compartir y aprender junto a muchas otras personas, para hacer una verdadera expiación para toda la humanidad, a través del cumplimiento de nuestros mandamientos y un manejo correcto del ego con todas las herramientas que aquí se brindan”.

Comparte fulvida amigo mío, estudia y aprende a cómo lidiar con tu ego para que con eso puedas cumplir con los mandamientos que te fueron dados.

Mis mejores deseos para que sean inscriptos y sellados en el libro de la vida, y que haya muchas cosas buenas para toda la humanidad en los días que vienen.

¡Un abrazo y hasta pronto!

 

TESHUVA: bendición para tu vida en seis pasos

El calendario universal humano (conocido frecuentemente como calendario hebreo o judío, aunque en realidad NO es hebreo o judío específicamente), nos trae por estos días a las fechas propicias para la reflexión, el análisis de la propia vida, el reencuentro, el crecimiento, la redención personal y colectiva; pues, estamos a pocos días de comenzar un nuevo aniversario de la humanidad (en la fiesta que en el pueblo judío se conoce como Rosh HaShaná).

Como siempre, es muy extenso lo que podemos estudiar, aprender, compartir, pero quiero ser breve y centrarme en un aspecto fundamental y necesario: el arrepentimiento completo y sincero, al cual se denomina en el idioma de la creación como TESHUVÁ.

Para hablar de la teshuvá, debemos antes mencionar el “pecado”, pues es lo que determina que uno esté necesitado de teshuvá.

El “pecado”, que en el idioma de la creación se denomina JET (la “j” suena como en español) no reviste de un sentido moral o “religioso”, sino que indica una desviación del camino que está trazado y debe seguirse.
Así pues, no veamos al “pecado” como algo vicioso en lo moral, malvado en lo espiritual, sino lisa y claramente como salirse de la ruta, sea en poco o en mucho, adrede o por error, con deseo o sin él.
El jet es apartarse de la senda que ha marcado Dios para cada persona de acuerdo a su identidad espiritual, sea judía o noájica (son las dos únicas identidades espirituales humanas existentes).

Ahora bien, ¿cómo se realiza el retorno a la buena senda, es decir, la teshuvá?

La misma consta de seis pasos indispensables.

1- Reconocer que el hecho cometido es malo. (Malo es lo que la Ley determina como tal, no lo que a uno le parece, o lo que un conjunto de personas decreta).

2- Admitir que uno ha actuado mal. Esto es, aunque uno sepa que está mal el hecho, muchas veces inventa excusas para seguir haciendo lo malo. Pero con este segundo paso uno no da más excusas, sino que pone las piezas en el tablero sinceramente y admite haber hecho mal, sin justificarse por ello.

3- Compromiso para no volver a cometer el mismo acto negativo. Este paso puede darse más adelante, pero cuando fuera, es ineludible que exista este compromiso hacia futuro, pues es lo que asegura que sea un verdadero retorno a la buena senda y no meramente un amago de regreso pero sin consecuencias positivas.

4- Declarar haber actuado mal y pedir perdón.
Primero se debe hacer con la persona que uno ha perjudicado con su acción, si es que el pecado ha sido en contra del prójimo.
Recién después uno está habilitado para pedir perdón también de parte de Dios.
No se puede ir directamente a Dios a pedir perdón sin haber hecho las paces (o intentado hacerlo en la medida de lo posible) con la persona que ha sido afectada por nosotros.

5- Restituir lo que se ha roto con nuestro pecado, o pagarlo, además de pagar las indemnizaciones, multas y penas legales que correspondan por el acto cometido.
Debe entenderse que el proceso de teshuvá no implica el cese del derecho de la Justicia para actuar.

6- Dejar de hacer lo malo que se ha reconocido.

Tales son los seis pasos, sencillos pero sumamente difíciles para la mayoría de las personas.
Quien tiene la valentía, la integridad, la autoestima, el respeto como para encarar el proceso, es bendito y de bendición y recibe oleadas de energía positiva y alabanzas de lo Alto.

Así pues, aprovecha estos días para verte directamente en el espejo del alma, para identificar lo que has hecho mal, en qué te has apartado del camino, cuánto te has desviado, cuáles son las excusas que das, a quién perjudicas, cómo lo puedes reparar, cuánto ganarías regresando al buen camino.

Todo momento es oportuno para la teshuvá, no esperes a nada, no des pretextos, no te retengas de hacer el bien y ser bendito.

Adelante, a crecer, a construir shalom, a comenzar a full el nuevo año.

Iom Kipur 5770, fecha de los hermanos judíos

En algunas partes del mundo ya se está celebrando a esta hora el Iom Kipur, día de la expiación, 5770.
En otras pronto entrará la festividad.
Recuerda, es una festividad judía y para judíos, pero tú puedes hacer tu parte también. Aquella que te corresponda.
Te i nvito a informarte y aprender más visitando el link: http://fulvida.com/category/festividades/iom-kippur-dia-del-perdon

Que sepamos ser constructores de Shalom.

Resp. 629 – Zapatero a tus zapatos, noájida a tus cuestiones…

Dices que solamente para los judíos es el Yom Kipur;
sin embargo, yo le esto: Levítico 16:29: “Esta será una ley permanente para ustedes: el día diez del mes séptimo deberán ustedes dedicarlo al ayuno y suspender todas sus labores, lo mismo los israelitas que los EXTRANJEROS que vivan entre ustedes,…” (Lo colocado en mayúscula cerrada es suplido)
Así las cosas, noto que en la ley divina se habla de los extranjeros que vivan con los israelitas, es decir, a los gentiles de la congregación. Pregunto: ¿Cómo se interpretaría esto? ¿Ningún gentil puede observar el ayuno del Yom Kipur? ¿Qué se entiende actualmente por ‘extranjeros que vivan con los israelitas’?
Kevin Arjona, Panamá

Sigue leyendo Resp. 629 – Zapatero a tus zapatos, noájida a tus cuestiones…