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La comunicación auténtica con la pareja

Hay un dicho que reza que a la pareja se le conoce verdaderamente hasta el divorcio, ahí saca las uñas. Es bastante triste la verdad que así sea, que no se digan las cosas en el momento, que se acumulen energías negativas por no decir las cosas cuando ocurren y que luego todas esas cosas vengan a causar las separaciones y todo esto se podría haber solucionado si hubiese habido comunicación auténtica desde un principio.

Te invito a que recordemos lo que nuestro querido Moré nos ha enseñado sobre la comunicación auténtica haciendo click en el link, sin embargo, te insto a que recordemos juntos ese concepto y qué implica. Todo comienza por la sinceridad, sí aquella sinceridad de la que hablaba la canción Ricardo Cocciante, que se refleja no solo en palabras sino en las acciones. Recuerdas que la semana pasada hablamos sobre la coherenciacouple-discussing? Bueno, cuando se es sincero en la vida, se actúa de la misma manera en todas partes, eso no implica que si a veces actuamos charlatana o jocosamente en casa, que vamos a hacer lo mismo en una reunión social importante, pues precisamente la coherencia indica que para todo hay un lugar bajo el sol, pero una cosa muy distinta es el que seas reservado en público y que mantengas una cierta distancia con las personas en tanto que en casa las tratas con confianza, a ser un desubicado confianzudo con todas las personas. Ser sincero con tu pareja implica también que le dirás las cosas que no te gustan para que esa persona las corrija tanto así como que tú se las dirás a tu pareja para que no haga el ridículo o yerre como lo hacía.

Luego nuestro querido Moré nos hablaba del ánimo constructivo, que quiere decir precisamente eso, ser sincero y directo no significa ser un patán; como decía Dale Carnegie, hay formas de decir las cosas, se puede uno conducir con diplomacia y aplomo. En lo personal conozco el ejemplo de un ex embajador que no solo se conduce como un caballero sino que por su experticia diplomática sabe cómo comunicarse con las personas. No lo vas a ver insultando, riéndose de los demás o comiéndoselos a sus espaldas, oh no, este caballero dice las cosas de frente pero como dice él, “las cosas hay que decirlas con fineza, pero hay que decirlas”. Pero hay formas de decir las cosas, no es lo mismo hablar con la neshamá que con el EGO. Siempre debe haber una intención de querer construir y no de destruir, máxime con tu pareja.

Luego viene el respeto y aquí aplica la regla de oro de no hacerle a otros lo que no querríamos que nos hicieran a nosotros mismos. Como dice el Moré, no solo se debe respetar sino exigir que nos respeten, porque de lo contrario te menoscabas. Si no respetas entonces no solo actúas como un chabacano sino que te dañas a ti mismo, te llenas de energía negativa y destruyes en vez de construir, pero al mismo tiempo, si no exiges respeto, no te quieres a ti mismo, te devalúas y te engañas y luego otros se aprovechan para tratarte como una piltrafa. En el caso de tu pareja y de ti mismo, debes de recordar que el respeto es de suma importancia y que como bien decía un sabio oriental, el respeto es el origen del amor, al líder no lo aman sino lo respetan y lo mismo aplica para las relaciones de pareja, si tu pareja no te respeta, no te puede amar.

Por último viene el punto de no suponer. Ayer veía un vídeo bastante irreverente y gracioso pero que ilustra una realidad; algo tan simple como que la novia o el novio no te conteste el teléfono hace que el EGO salga como “bombero” a querer auxiliarte; ya te imaginas cosas terribles, que te está poniendo los cuernos con vayas tú a saber quién y ya tu subconsciente comienza a maquinar bobadas. Y resulta ser que del otro lado de la foto, tu pareja no podía contestar el teléfono porque no lo encontraba y luego viene la réplica de tu pareja, te reclama por qué no le llamaste más, que ella no te podía devolver la llamada porque ya se le habían acabado los minutos del móvil y que por eso no te podía llamar. Ves cómo es que tu suposición creó un lío de la nada?

Eso se llama prejuicio que es llegar a conclusiones que no tienen una base lógica o sólida y que en la mayoría de las ocasiones están desconectadas de la realidad. Existen muchos tipos de prejuicios, desde el jocoso ejemplo que te conté, hasta odiar a las personas que rodean a tu pareja, como me pasó a mí con una ex novia que tuve, porque un día una amiga y yo nos saludamos de beso en la mejilla y lo hice en frente de mi ex novia. Nótese que te dije que fue en la mejilla, un beso de amigos, algo sumamente común en América Latina pero que ella vio como un irrespeto. Ves a lo que me refiero?

Obviamente si te encuentras un correo o un mensaje de texto muy meloso o bastante explícito no te vas a quedar de brazos cruzados, hace rato que se rompió la comunicación auténtica. Tampoco te vas a quedar en una relación tóxica de control, donde la persona quiere cambiarte muy a pesar que te conoció siendo distinta y que las cosas que quieres que cambies sean cosas con las que originalmente te aceptó.

Para esto hay una muy buena solución y esto me lo dijo mi amigo, un señor de casi sesenta años quien es conocido por su aguda inteligencia y su devoción a su familia y que ahora te paso este conocimiento a ti; sé sincero desde el primer momento. Si no tienes dinero para ir a comer al restaurante fino o ni siquiera para ir al cine, solo para un helado, díselo. No escondas esas cosas porque se empieza por lo poquito y se llega a lo mucho. Es mejor que te rechacen por no tener el dinero en el momento que te acepten bajo una falsa premisa que a la postre resultará en que tanto tú como tu pareja salgan lastimados.

Es muy difícil que las personas se digan las cosas auténticamente como pareja, porque se cree que la otra persona se va a lastimar. No es así, lo que pasa es que hay que decir las cosas con tacto, no a la patada ni a lo troll. En la vasta mayoría de los casos, cuando las cosas se dicen con diplomacia y aplomo, la pareja las va a escuchar y a entender. Ese cuento del exceso de confianza es en realidad una falta de respeto y como pudiste observar, cuando no hay respeto, no hay comunicación auténtica, punto.

Una amiga me decía algo muy interesante y que también lo comparto contigo; cuando dos personas finalmente toman la decisión de romper, sea que lo hagan en conjunto o solo una de ellas, es porque la relación ya había muerto hacía rato, lo que pasa es que ninguno de los dos lo quería afrontar, el rompimiento es tan solo la punta del Iceberg.
Para qué llegar a ese punto entonces? Para qué sufrir el dolor del rompimiento y de la amargura del sentimiento de fracaso, que dicho sea de paso, es el EGO haciendo de las suyas, aunque cuando realmente sabemos que hemos hecho las cosas mal, muchas veces es nuestro Yo Auténtico recordándonos esas fallas, entonces para qué pasar por todo ese dolor de perder a un ser a quien quizás todavía amas pero que esa persona a ti no, por tu terquedad y reticencia? O está la otra cara de la moneda, para qué seguir enfocado en una persona que no te quiere, que te utiliza, que te tiene como plato de segunda? No tiene sentido. No se trata de esa psicología barata incluida en libros carísimos de moda que te dice que te hace creer que eres un dios o una diosa sobre la faz de la Tierra.

No, se trata de que te des tu lugar pero sabiendo tu lugar. Cómo vas a decir que amas a una persona sino confías en ella? Si quieres estar con una persona a la que dices amar pero que no confías en ella es porque realmente no la amas y lo que estás es obsesionado. La comunicación auténtica es dejar al EGO de lado y que tu neshamá se comunique con la neshamá de tu pareja. Por algo escogieron ser pareja, porque algo vieron que tenían que otro no les podía dar. Claro, eso si se conocieron bajo circunstancias normales, porque si fue que se unieron por miedo a la soledad, por amor-tización en vez de amor, etc., eso no es una relación verdadera y más bien está plagada de toxicidad.

Ahora te insto que hagas algo más, hazte un examen de consciencia de cómo actúas con tu pareja y si en realidad se comunican auténticamente. Si lo hacen, enhorabuena y si no lo hacen, trata de implementar estos consejos que el Moré y mis otros amigos compartieron con nosotros y que ahora yo comparto contigo. Mira a tu pareja a los ojos y obsérvala fijamente y nota si se vuelven a encender los carboncillos que movieron ese sentimiento entre ustedes y si a bien lo tienes, comparte tu experiencia con nosotros, yo te estaré esperando para que sigamos esas experiencias por los posts.

Creer en dioses y poderes mágicos

¿Qué lleva a la gente a creer en dioses, en santos, en gurús poderosos, en entidades metafísicas con facultades paranormales?

Una respuesta es que Dios, el Uno y Único existe, es el Creador y Sustento del universo completo.
Cada ser humano porta (realmente debiéramos decir: “es”) una conexión directa con el Padre, que es su neshamá, espíritu al que también denominamos Yo Esencial.
Como hemos explicado en otras ocasiones, sobre el Yo Esencial se va acumulando de forma natural máscaras, personajes que nos inventamos o asumimos, mandatos sociales o grupales, creencias, ideas, sentimientos, que nos van exilando de nuestra verdadera y eterna identidad. Llegamos a creernos que somos el personaje que estamos actuando, que por lo general no guarda mucha afinidad con nuestro Yo Esencial, o a veces es un muy pálido reflejo casi indefinido. Sí, nos olvidamos quien somos para identificarnos con la careta que estamos siendo. El Yo Vivido se considera el único “Yo”.
Pero, la neshamá no se extingue, no muere, no dejamos de serlo.
Su voz, apagada y silenciosa, casi está perdida para siempre entre los tumultos del Yo Vivido; pero no se pierde en realidad, allí está, susurrando sin pausa y sin cansancio. Nos ilumina con su poder, que parece inexistente.
Nos mantiene en constante conexión con el Eterno, aunque racionalmente nos parezca imposible y las pruebas científicas no se presenten.
Es como un imán que nos atrae, sin que podamos percibir o medir en modo alguno las fuerzas magnéticas que operan sobre nosotros.
Ocurre.
Estamos alienados de su presencia, pero la sentimos, en sueños, en premoniciones, en aspiraciones éticas, en acciones de bondad genuina, en aspiraciones de grandeza altruista, en buscar a ese ser que intuimos pero no podemos mostrar ni demostrar (Dios, el verdadero). Pero, estamos sumergidos en ignorancia. Porque, no conocemos ni sabemos de la neshamá, y por tanto no tenemos consciencia de nuestra identidad espiritual. Entonces, llenamos la oscuridad con lo que tenemos a mano, que por lo general son las creencias de nuestro entorno, de nuestra cultura, de nuestra familia, de nuestro grupo de pertenencia. Así, pasamos a tener fe en lo que los demás nos dicen que es dios o dioses, entidades místicas, maestros ascendidos, santos de bendición, imágenes sagradas, amuletos, supersticiones (ya hasta la fe de la religión científica, si te interesa lee este link).
Es decir, por buscar a ese Dios que sentimos –de algún modo- terminamos encontrando a los dioses y otras farsas.

A esto sumemos a nuestro EGO, que se entroniza como nuestro primer salvador y luego se perpetúa como si fuera nuestra divinidad.
No hablaré más sobre este punto porque ya lo he hecho, te recomiendo si te interesa este link: “El origen de los dioses” y “El origen de la idolatría” y no te pierdas “La fe del EGO”.

Así pues, tenemos la necesidad de Dios, como el sediento del agua. Tal como cantara el salmista:

"Mi alma tiene sed de Elokim, del Elokim vivo. ¿Cuándo iré para presentarme delante de Elokim?"
(Tehilim / Salmos 42:3)

"¡Oh Elokim, tú eres mi Elokim! Con diligencia te he buscado; mi alma tiene sed de ti. Mi cuerpo te anhela en tierra árida y sedienta, carente de agua."
(Tehilim / Salmos 63:2)

"Extiendo mis manos hacia Ti; mi alma te anhela como la tierra sedienta."
(Tehilim / Salmos 143:6)

Si tenemos la capacidad que tuvo el patriarca hebreo Abraham de romper con las creencias de su entorno y por propios medios encontrar el camino racional, y luego emocional, al Eterno, ¡qué bueno! Pero la mayoría no alcanzamos a quebrar el mandato social en ese tramo de nuestra existencia, lo “religioso”, que es el sucedáneo de la espiritualidad.
Los que se abren de las religiones y pasan al agnosticismo o al ateísmo, cada uno de ellos a su modo siguen buscando al Dios, aunque se opongan a la idea, aunque demuestren con cien afirmaciones racionales que ellos nada tiene que ver con dioses o creencias espirituales. En el fondo, al no desarraigarse del EGO, y al seguir siendo neshamá, la sed se mantiene inalterable. Podrán no caer nuevamente en las torpezas idolátricas, ni aferrarse a tonterías supersticiones, cosa que es bienvenida, pero no dieron el paso del ENCUENTRO, de la reconciliación con lo más puro y eterno que es de ellos.

Entonces, nos queda una alternativa, que por el momento implica a mucho menos del 1% de la humanidad: nacer dentro de una familia comprometida con el Eterno, sea judía o noájida.
En ese entorno es más probable que la sed sea llenada con agua, más o menos próxima al Agua.
Se nos instruirá en la existencia del Uno y Único, se nos alertará acerca de los falsos dioses (sean uno o muchos), se nos darán herramientas para mantenernos en la senda correcta, al menos en la parte “teológica”.

En ocasiones la persona se encuentra en un medio de religiones o de negaciones de Dios, pero su impulso lo lleva al Eterno, y solo a Él.
Entonces, deja de lado las creencias y “hace teshuvá”, si es judío.
O se despoja de todas las máscaras y disfraces religiosos para reconocer su sagrada identidad como noájida, si es gentil.
Y a veces, vaya uno a saber el motivo, el gentil prefiere convertirse al judaísmo para vivirlo con todos sus rigores, y de la manera estricta judía servir al Eterno.

Si somos criados de manera apropiada, o de grande aprendemos acerca de nuestra identidad y del Eterno, entonces no precisamos adorar hombres (ni siquiera “rabinos” que bendicen), ni animales, ni entidades, ni alienígenas, ni Santa Claus, ni el multimillonario, ni el dictador de turno, ni el líder de la secta, ni el jefe del partido, ni salvadores colgados, ni fuerzas de la naturaleza, ni objetos, ni conceptos científicos.
Dejamos de lado las piruetas religiosas, descubrimos la vanidad de los rituales rebuscados, no precisamos más de caretas de seudo espiritualidad: somos libres, construimos shalom con acciones de bondad Y justicia.

A alguien se le podrá ocurrir una pregunta interesante: ¿cómo sabemos que Dios no es otro invento cultural, tal como el resto de los dioses?
¿Podrías tú dar alguna respuesta satisfactoria y que no implique la “fe”? Gracias por tus palabras y por haber leído hasta aquí.

Tus derechos según el código espiritual

Tomemos en consideración la representación cabalística conocida como “etz jaim” (de acuerdo al Sefer Ietzirá y según las enseñanzas del Arizal), con sus diez (once) sefirot relacionadas entre sí y el flujo energético que se irradia por todo el sistema.
Usemos esta conceptualización para aprender un poco acerca de los derechos que te asisten como ser humano, así como algunos de los límites y deberes correspondientes.

Comencemos por la base.

Tienes derecho a tener y a disfrutar de tus posesiones.
Si te enfocas en demasía en acumular bienes materiales, tu vida se reduce a un pasaje limitado, porque todo lo que tienes deja de ser tuyo antes o después.
¡Ni siquiera lo que eres como cuerpo te llevas contigo al final del viaje terrenal!
Por ello, trabaja para conseguir lo que necesitas y deseas, goza de lo permitido, aprovecha los momentos agradables, aprende de los momentos de caída, no dejes el placer lícito pero tampoco permitas que se convierte en el objetivo de tu vida, o la médula de tu existencia.
Estas capacitado para ser amo en tu reino, a obrar, a generar el cambio positivo que respeta la presencia y existencia de otros.

Tienes derecho a sentir y compartir lo que sientes.
Los sentimientos son parte esencial de nuestra vivencia. No es positivo negarlos, ni sumergirlos entre racionalizaciones, siente y reconoce lo que sientes.
Cuando el sentimiento es negativo, admite que está ahí, no lo rechaces, acéptalo, pero no te encadenes a ello. Que fluya, que pase como lo que es: una sombra de ave volando veloz.
¡Que nadie te exija anular tus sentimientos!
Tienes derecho a ellos, pero ten presente que no eres esos sentimientos, ni ellos necesariamente son verdaderos.
Permite que el motor emocional mueva tu maquinaria, movilice tu vida, pero no te pegues a ningún sentimiento o emoción. Son el motor, no el barco, ni el timón y mucho menos el capitán que decide los caminos a seguir.
Y, tu derecho no se reduce a sentir y saberlo, sino también a que otros te escuchen con respeto y admitan que eso es lo que sientes. No por ello deberán aceptar que tus sentimientos son manifestación de verdades reveladas, u órdenes para que ellos cumplan, ni siquiera deberán compartir tu sentir. Pero sí admitir que eso es lo que estás sintiendo en este momento y que quieres compartirlo sin que por ello seas avergonzado o desplazado.

Tienes derecho a dar y a recibir.
El ser vivo está en un constante intercambio con el ecosistema, con otros seres vivos, con elementos físicos, con la red espiritual, con el Eterno.
El dar y el recibir, factores que sustentan nuestra existencia.
Habrá gente que te exija y demande para que seas una fuente constante en el dar: que des dinero, que des tiempo, que des atención, que des trabajo, que des tus bienes, que des tus ideas, que des y des y des. Te reclaman si no lo haces. Son como parásitos insaciables que te van succionando la vida, y te sientes en compromiso y obligación de irte desgastando para tratar de contentar a esa presencia tóxica. ¡Tienes derecho a poner límites, a negarte,  a no someterte, a ser libre!
Estarán los otros que te ubicarán en una posición de víctima, de receptor continuo, de impotente, y así te esclavizarán, te convertirán en un ser humillado que pareciera no tiene capacidad para ser independiente, para crecer, para buscar su propio sustento. Te obligan a ser una sombra que vergonzosamente reciben limosnas, que no son más que cadenas que te aprisionan y no te permiten ser en plenitud. ¡Tienes derecho a recibir ayuda, cuando la precisas, pero también a negarte a permanecer en un estado de ineficacia que solamente espera la manutención y la aprobación externa!

Tienes derecho a amar y ser amado.
La neshamá, esencia espiritual o Yo Verdadero, se expresa en el idioma del amor, de la unidad, de la no discriminación negativa. Estamos creados por amor y para el amor. No es ésta una visión romántica de nuestra creación y presencia, sino el motivo fundamental que llevó a que fuéramos creados.
Que no te hagan creer que no eres digno de ser amado, ni tienes condición para amar.
De manera natural el hombre es un ser de amor, pero, el EGO y sus construcciones sociales van obstaculizando esta realidad.
El amor no es un sentimiento, NO ES un sentimiento. El amor es una acción concreta por lo amado, que lo favorece y no humilla, sin esperar nada a cambio. Es decir, no es un trueque ni una negociación más o menos encubierta. Tampoco es un delirio pasional, o embotar el entendimiento detrás del deseo y las mentiras del EGO. El amor es la realización de obras de bien para beneficiar al amado.

Tienes derecho a la justicia, a límites y que sean mantenidos con respeto.
La bondad sin límites lastima a quien la expresa y a quien la recibe.
Todo en el universo humano está limitado y debe limitarse. Bordes establecidos con justicia, con valoración.
Cuando los límites se quiebran, es necesario restablecer el equilibrio roto por medio de acciones correctivas que no sean nocivas.
Un mundo sin justicia, es el caos y la destrucción.

Tienes derecho a saber y crear.
La sabiduría, a cada cual según su nivel y capacidad, es una necesidad que debe ser suplida.
Es uno de los poderes fundamentales de los cuales el hombre no debe ser privado.
Pero, la repetición de lemas, la memorización mecánica, el atiborrarse de datos, no es suficiente. Se precisa que la persona ponga su maquinaria creativa en funcionamiento, que revele nuevas perspectivas, que colabore en el desarrollo del conocimiento, que encuentre modos de evidenciar lo que ya es sabido. Sin creatividad humana, no hay ninguna forma de avance. Ni siquiera poseyendo la facultad profética activada, puesto que la función imaginativa permite proyectar la profecía y convertirla en información comprensible y provechosa para los receptores.
Por supuesto que cuando el límite se quebranta, y la creatividad pasa a ser motivo de desprecio de lo ordenado, o se usa la inteligencia para el mal, o como fábrica de excusas para mantener el imperio del EGO, entonces algo no está bien y debe ser corregido. Al igual que la sabiduría cuando se derrama sobre un recipiente no apto, o cuyo contenedor podría perjudicarse o dañar a otros con el conocimiento tomado.
Por ello, el valor supremo de la verdad.

Tienes derecho a saber que tienes una conexión con el Padre y disfrutar de ella.
Cada ser humano está creado a imagen y semejanza, espirituales, del Eterno.
Nuestra neshamá está de continuo conectada a la gran red espiritual, que sin límites de tiempo-espacio, unifica a todas las neshamot y conocimientos.
Cada neshamá, dependiendo si es de la raíz gentil o de la raíz judía, tiene su propio set de mandamientos ordenados por el Eterno para permitirle ejercer su liderazgo y llevar la existencia plena que todos merecemos.
Si sabes de tu conexión, de tu santidad interna, de tu lazo con el Padre, harás lo posible para llevar una vida acorde a ella. No te enrollarás en religiones, ni buscarás rituales innecesarios, ni te disfrazarás de lo que no eres, sino que sabiéndote hijo y príncipe, tu conducta será la que corresponde a un hijo y príncipe.

Todos estos derechos por supuesto que hablan del derecho a la identidad, a la libertad, al disfrute, al respeto de la individualidad, etc.

¿Libertad?

Una alumna muy lúcida me realizó una pregunta brillante: “Si Pesaj es la fiesta de la libertad, ¿por qué se nos prohíbe comer jametz? Se supone que si somos libres podemos hacer lo que queramos.”.

Ante este planteo la respuesta tradicionalmente judía es: “somos libres cuando nuestra voluntad se sintoniza con la Voluntad de nuestro Creador. El cumplimiento de los mandamientos nos libera, a pesar de que nos limita en muchísimos aspectos. ¿Esto por qué es así? Porque somos responsables de nuestros actos y escogemos de manera consciente y voluntaria un camino en particular, en vez de dejarnos llevar por pasiones, modas, opiniones, cuestiones intrascendentes y del momento. Es decir, somos libres cuando estamos en paz con las leyes del Eterno y no hundidos en libertinaje. ¿Qué tan libre es una persona que está prisionero de sus deseos?”.

No sé si quedó satisfecha la joven alumna con esta respuesta, cosa que me parecería genial, así continúa investigando, analizando, creciendo.
¿A ti qué te parece esta manera de proponer la libertad?

¿Se asemeja o distancia de la definición que nos trae el diccionario (lee aquí si gustas)?
¿Cuál es tu opinión?
¿En qué te basas para sustanciar tus ideas?

Por mi parte, busqué las palabras del gran maestro, el Rav Avraham Itzjac Kook, y hallé un interesante texto que podría sorprenderte, al mismo tiempo que confirmarte nuevamente las enseñanzas que compartimos de manera habitual acerca del EGO.

Parafraseo al maestro que explica (Ma’amerei HaRe’iyah, “Celebración del Espíritu”, pp. 141-143):

El tema central de la festividad de Pesaj, indudablemente, es la libertad. Pero debemos comprender de que se trata la libertad. ¿Refiere solamente al final de la esclavitud en Egipto? ¿Es una libertad política, un lujo que eludió al pueblo judío la mayor parte de sus casi 4000 años de existencia?

Verdad para nuestro Esencia Interior

La diferencia entre un esclavo y una persona libre no es meramente cuestión de posición social. Podemos encontrar un iluminado esclavo cuyo espíritu es libre, así como a un hombre libre que mentalmente es esclavo.

La verdadera libertad es aquella que eleva el espíritu del individuo –así como la de la nación como un todo- y le inspira a mantenerse leal a su esencia interior, con el atributo espiritual de la imagen Divina que está en su interior. Es esta cualidad la que nos permite sentir que nuestra vida tiene valor y sentido.

Una persona con la mentalidad de esclavo vive y abriga emociones que están enraizadas no en su propia esencial espiritual natural, sino en aquello que atrae y es bueno a los ojos de otros. Así, está dominado por otros, sea físicamente o por convenciones sociales.

Derrotados y en exilios, hemos sido oprimidos por cientos de años por amos crueles. Pero nuestro espíritu interior está imbuido por el espíritu de la libertad. Si no fuera por el maravilloso regalo de la Torá, concedido a nosotros (judíos) cuando salimos de Egipto para una eterna libertad, el exilio habría reducido nuestros espíritus al modo de pensamiento del esclavo. Pero, en la fiesta de la libertad, nosotros abiertamente demostramos que somos libres en nuestra verdadera esencia. Nuestros nobles anhelos por lo que es bueno y santo son un genuino reflejo de nuestra naturaleza esencial.

Hasta aquí el parafraseo del maestro.

¿Puedes advertir el mensaje?
¿Comprendes cómo queda definida la libertad?
¿Te das cuenta del rol del EGO, así como la función del Yo Vivido con sus máscaras y cáscaras?
¿Te queda claro el papel del Yo Auténtico y del Yo Esencial en el disfrute de la libertad?
¿Es posible ser libre cuando se deja de lado los mandamientos para vivir de acuerdo a los golpes de timón del EGO?
La religión, cualquiera de ellas, ¿permite encontrar el sendero de la libertad o es otra muralla que nos impide disfrutar de nuestra esencia espiritual?
¿Sabes cómo hacer para verte al espejo del espíritu y poder reconocer tu verdadera identidad, aquella que es la neshamá?

Me agradaría leer tus respuestas y quizás una síntesis que quisieras hacer de este importante tema.
Muchas gracias por hacerlo, o al menos por leer hasta aquí.

Kedoshim קְדֹשִׁים 5774

Texto escrito originalmente para SERJUDIO.com pero que guarda enseñanzas éticas y espirituales de valor para los noájidas.

La parashá presenta importantes enseñanzas (ama a tu prójimo, no te vengues, no guardes rencor, no mientas, no engañes, paga cuando debes, actúa con decencia siempre, entre otras varias más), pero quisiera detenerme en ésta: "Como a un natural de vosotros consideraréis al extranjero que resida entre vosotros. Lo amarás como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto. Yo soy el Eterno, vuestro Elokim." (Vaikrá / Levítico 19:34).

Nos recuerda que la terrible experiencia de ser esclavos debe ayudarnos a mejorar nuestra conducta en los hechos cotidianos. Tenemos la obligación de considerar y ayudar, amar al diferente en su diferencia, precisamente porque hemos padecido la segregación, la actitud discriminatoria, persecuciones, maltratos, entre otras cosas adversas; sin olvidar que también disfrutamos de positivas. Como sabrás, la Familia judía, ha morado en diversas tierras, por variadas causas y circunstancias. Nuestro destino en estos más de 33 siglos de existencia ha sido cambiante. A veces fuimos bienvenidos, otras no tanto. Se nos ha perseguido; también se nos ha protegido. Construimos países a la par de nuestros hermanos gentiles; pero también se nos trató como extranjeros, diferentes, parias, imposibilitados de acceder a los derechos básicos por el mero hecho de pertenecer a la familia judía. Como en el antiguo Egipto, en donde al principio se nos recibió con honores, pero al mismo tiempo excluyéndonos. Pudimos crecer y encontrar la abundancia, pero también se nos esclavizó, martirizó, apenó con numerosas fatigas. País que nos encerró con tormentos de todo tipo, al punto de llevarnos a la desesperación. Por intervención divina fuimos rescatados, y, a pesar del sufrimiento y de los amargos recuerdos, la Torá ordena que NO tengamos rencor hacia los egipcios, según leemos: “no aborrecerás al egipcio, porque fuiste extranjero en su tierra.” (Devarim / Deuteronomio 23:8).
Podemos tener diferencias. Aprendamos a que no obstaculicen la convivencia en paz, sin descuidar de nuestra identidad. Ser firmes y leales no significa ser fanáticos ni necios, ni prohibirse cambios favorables. Pero, nuestra lealtad no es excusa para negar al otro que mantenga su otredad, con sus propias cualidades positivas que lo identifican.

Sabemos qué y quién nos liberó, pero ¿sabemos qué nos llevó a ser esclavos?
Una respuesta la brinda el midrash, la sabiduría de nuestros Sabios, que cuenta que los hijos de Lea y Rajel molestaban a sus medio hermanos, los hijos de Bilhá y Zilpá, por ser ellas concubinas de Iaacov y no esposas. No había unidad, ni respeto, ni amor (tal como lo que motiva el duelo en el período de Sefirat haOmer, cuestión que queda para conversar en otra ocasión). Este irrespeto culminó con todos los hijos de Israel siendo esclavos en Egipto, para que en el momento de su liberación todos pudieran decir: “esclavos fuimos”. La penuria vivida los obligaría a encontrar el respeto que no supieron tener cuando eran libres y soberanos.
Es una lección terrible, ¿la hemos aprendido?

Esta explicación me recordó el testimonio de un sobreviviente de la Shoá, que parafraseo: "Cuando a un judío lo hacían entrar a un campo de exterminio no le preguntaban a que corriente del judaísmo pertenecía, les bastaba que fuera judío. ¿Por qué nosotros nos diferenciamos si los enemigos no lo hacían?".
Excelente pregunta, ¿tú qué opinas?

En 1959, la Kneset decidió que el 27 de Nisán se conmemorara anualmente el Iom haZikarón lashoá vehaGuevurá, el Día del Recuerdo por el Holocausto y sus Héroes. Ellos habían manejado como primera opción la fecha del 14 de Nisán, día que comenzó la sublevación de un grupo heróico de judíos del Gueto de Varsovia, sin embargo, por coincidir con el inicio de Pesaj decidieron posponerla para el 27, que además es ocho días antes de Iom HaAtzmaut, el Día de la Independencia del moderno Estado de Israel. Misma cifra que separa el nacimiento del niño judío de su circuncisión. (Cuando cae en domingo, como en este año, se pospone la conmemoración para el lunes).

Es nuestro deber no olvidar y trabajar para que no se repita nunca más.
¿Puedes aportar ideas de cómo hacerlo?

Como vimos, la Torá propone una vida de bondad y justicia que permiten el SHALOM, con uno mismo y con el otro. Cada una de las enseñanzas es para apartarnos de odio, de la injusticia, de la indiferencia, de la burla, de la venganza, de la inmoralidad, de las máscaras engañosas, de todas las cosas negativas que perturban; y así poder acercarnos a la vida, al bien, a la bendición. Una buena manera de lograrlo es cuando los mayores (padres, maestros, etc.) narran (en palabras y especialmente en hechos) con amor a sus menores (hijos, alumnos, etc.) y por consiguiente éstos querrán las tradiciones y aprenderán a interrogar con alegría y sed de acercarse a sus mayores y su identidad.

Quiera el Eterno que no precisemos más experiencias oscuras para encontrar esa LUZ que brilla constantemente en nosotros y para nosotros.

¿Pan de la pobreza?

Es un texto escrito para serjudio.com, pero creo que tiene un gran mensaje para los noájidas deseosos de servir al Eterno con plenitud, con alegría, con pureza.

Sabemos que la matzá se come en la primera noche de Pesaj (y segunda en la diáspora) porque la masa no fermentó, en el apuro por salir de Egipto.
Eso es lo que encontramos en la tradición, lo que sabios repiten, aunque otros (Rambán, por ejemplo) disienten en esa interpretación del verso:

"No comerás con ella [la ofrenda de Pesaj de las generaciones posteriores a Egipto] ninguna cosa que tenga levadura. Durante siete días comerás con ella pan sin levadura, el pan de aflicción [de la pobreza], para que te acuerdes todos los días de tu vida del día en que saliste de la tierra de Egipto. Pues con prisa saliste de la tierra de Egipto."
(Devarim / Deuteronomio 16:3)

Se dice que, en el apuro por salir de Egipto, la masa no fermentó, por tanto no se formó el pan inflado que comemos habitualmente, el que es jametz; sino que la masa quedó “pobre”, sin henchir, finita, como si fuera una pita (el pan “árabe”).
Pero, pensemos un poco; los judíos sabían que saldrían esa noche, tuvieron varios días para preparase.
¿No tendrían las viandas listas, siendo que el pan era el alimento fundamental de todas las dietas en aquella época y en varias otras?
Lo cierto es que el apuro está referido al modo en el cual fueron echados por Faraón, no a la premura por amasar a último tiempo su alimento.

Resulta que, ANTES de la salida encontramos el siguiente pasaje, en donde el Eterno ordena a los judíos el preparativo para el sacrificio pascual y estar listos para la salida vertiginosa de la tierra de opresión:

"Aquella misma noche comerán la carne, asada al fuego. La comerán con panes sin levadura y con hierbas amargas."
(Shemot / Éxodo 12:8)

Sí, los judíos ya conocían la matzá ANTES de Pesaj, ya la comían, era necesario comer la carne asada junto a matzá y maror, ANTES de salir de Egipto sin tiempo para que la masa leude y sea cocida sobre las espaldas de los judíos.
Por tanto, esa explicación habitual, que reitero es también repetida por sabios (aunque otros disienten), pareciera que tuviera su razón, pero no es el motivo que abarca TODA la explicación del asunto.

¿Se entiende?
Los judíos comieron matzá y maror, acompañando el korbán Pesaj original, ANTES de que Pesaj existiera, ANTES de que se le atribuyera el simbolismo de pan fabricado a las apuradas junto a hierbas que representan la amargura de la esclavitud.

De hecho, la familia judía (y allegados), al igual que el resto de los nómadas de la antigüedad comían habitualmente matzot.
NO en Pesaj.
No como ritual.
No como símbolo.
No para oponerlo al jametz, que pasaría a representar al EGO.
Lo comían porque ese era el alimento habitual para su forma de vida en continuo movimiento, en desapego a cuestiones materiales territoriales.

Como leemos, al respecto de Lot cuando recibió la visita de los enviados del Eterno que antes habían pasado por la morada del tío Abraham:

"Pero él [Lot] les insistió mucho; así que fueron con él y entraron en su casa. Él les preparó un banquete; hizo panes sin levadura y comieron."
(Bereshit / Génesis 19:3)

Es que, ESE era precisamente el pan que ellos conocían y consumían habitualmente.
No el pan que nosotros llamamos así, sino el pan sin levadura era el de todos los días.
Tal como el pan de pita sigue siendo principal entre las culturas de medio oriente actualmente.

Un pan sencillo, pobre, como si fuera afligido, que se prepara en poco tiempo, sin complicaciones, que no precisa de grandes hornos ni de paciencia para que leude, ser amasado, vuelta a leudar.
¡NO! Es simple, es presuroso (como la salida de Egipto, ¿recuerdas?).
Un puñado de harina, otro de agua (o aceite), un par de palmaditas para que tome consistencia, se lanza sobre una chapa caliente (o similar) y en pocos momentos queda cocido.

Como en éste ejemplo:

"Entonces Avraham [Abraham] fue de prisa a la tienda de Sara y le dijo: -Toma rápidamente tres medidas de harina fina, amásala y prepara unas tortas."
(Bereshit / Génesis 18:6; profundizar con Bereshit Rabá 48)

¿Ves la premura, la facilidad?
O aquí:

"Entonces [Eliahu/Elías] se levantó y se fue a Sarepta. Cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña. Él la llamó y le dijo: -Por favor, tráeme un poco de agua en un vaso, para que beba.
Cuando ella iba a traérsela, la llamó y le dijo: -Por favor, tráeme también un poco de pan en tu mano.
Ella respondió: -¡Vive el Eterno, tu Elokim, que no tengo pan cocido! Solamente tengo un puñado de harina en una tinaja y un poco de aceite en una botella. Y he aquí que estaba recogiendo un par de leños, para entrar y prepararlo para mí y para mi hijo, a fin de que lo comamos y muramos.
Entonces Elías le dijo: -No tengas temor. Ve, haz como has dicho; pero de ello hazme a mí primero una torta pequeña y tráemela. Después harás para ti y para tu hijo."
(1 Melajim / I Reyes 17:10-13)

Pero, en Egipto la cultura sedentaria, de opulencia, de tomarse las cosas con parsimonia, era la clave.
Ellos eran los lords y los popes.
Allí se despreciaba a los pastores de ovejas, a esos pobres hombres sin cultura sofisticada, sin rituales complejos, sin pan horneado, esponjoso, humeante.
Lo que para Egipto representaba su poder, el pan, para los pastores representaba esclavitud.
Era dejar los amplios territorios sin dueño para afincarse en parcelitas, para encerrarse en paredes, para llenarse de riquezas materiales que hacen perder de vista lo realmente importante.
Egipto es el símbolo de la opresión, porque unos pocos ricos se aprovechaban de los bienes de la tierra y del trabajo fatigoso de las mayorías.
Porque el autoritarismo, la apariencia de poder, no dejaba ver la real impotencia de monarcas, sacerdotes y eminencias.

En esto se marca la diferencia, en apreciar el momento, en disfrutar de lo permitido, en no pretender controlar lo que no se puede ni debe controlar.
En gozar del simple pan sencillo, que se realiza en un par de movimiento, tanto como el más suntuoso pan engordado.
Agradecer la rica confitura tanto como la modesta fruta.
Allí está la libertad.
No en la riqueza, pero tampoco en la pobreza, sino en el disfrutar de lo permitido de acuerdo al aquí y ahora de cada uno.

¿En qué se equivocó Egipto?
En pretender que la nada era un dios.
En asumir que el que más grita más sabe.
En aceptar que el que pega más fuerte tiene el poder.
En hacer de cuenta que el dinero compra la felicidad, o al menos tapa mejor los hoyos que deja el sentimiento de impotencia.
En no agradecer por lo simple, en el anhelo nunca satisfecho por una porción más.
En depender de la opresión, en vez de disfrutar de la libertad.
En poner al EGO como amo y señor, dejando el AMOR relegado a una celdita mental.
¿Se te ocurren más cosas, que no sean “religiosas”, por favor?

Creo que este sencillo mensaje de Pesaj viene bien en este momento.
¿Tú qué opinas?

(Para más información, muy interesante y valiosa, te recomiendo este link, está en inglés, que me ha nutrido bastante para este artículo).

Ajarei mot 5774

Publicado originalmente en SERJUDIO.com.

Unas semanas atrás, en la parashá Sheminí (Vaikrá/Levítico 10) habíamos leído acerca de la accidental muerte de Nadav y Abihu, hijos de Aarón haCohen, cuando elevaron en el santuario una ofrenda de incienso que no había sido requerida por el Eterno. 
Hay un antiguo dicho, de autor y origen desconocido, que viene al caso: “El camino al infierno está empedrado de buenas intenciones”.
Por favor, no lo tomemos literalmente, sino como lo que es, una metáfora, una inteligente reflexión que nos enseña que, la acción basada solo en buenas intenciones pero falta del conocimiento adecuado, acostumbra a producir consecuencias inesperadas e indeseadas.
Por su parte, nuestra sabia Tradición acuñó hace muchos siglos la frase: “sof maasé vemajashabá tejilá” – “la finalidad es la acción, pero antes el pensamiento”, que la cantamos alegremente cada viernes en el Lejá Dodí del Kabalat Shabat.
Sí, la acción es imprescindible, pero acompañada por el sano juicio, la evaluación, el estudio, el conocimiento apropiado que lo antecede y hace del acto un promotor de bienestar y no lo contrario.

Pero, muchas veces nos dejamos llevar por las impresiones, las creencias, las suposiciones, la buena onda, los mandatos que suenan inspiradores, los arrebatos pasionales, el qué dirán, manejos políticamente correctos, el deseo de que las cosas salgan bien, sin ejercer un verdadero acto de pensamiento reforzado por conocimiento. Entonces, en vez de abrir los ojos, corazón y mente, podemos cegarnos detrás de ideas sin fundamento, dejarnos llevar a zonas oscuras y así resultar perjudicados.
Como ocurrió exactamente con los jóvenes sacerdotes que no pretendían ofender al Eterno, ni asumir roles impropios, por el contrario, ellos estaban motivados por un ardiente deseo “religioso”, tan incandescente que al final concluyó en la tragedia que los incineró.

¿Qué hubiera sido mejor?
Tal vez, al sentir esa pasión, esa necesidad, ellos pudieran haberse darse cuenta de la buena intención para cotejarla con la sabiduría, evaluarla con calma y conocimiento, no apurarse en hacer lo que parecía sino actuar de acuerdo a una decisión calculada.
No siempre hacemos así. A veces porque no nos damos cuenta, otras porque suponemos que no tenemos el tiempo, otras porque confundimos creer-querer con pensar, y nos quedamos con las acciones motivadas solo por buenas intenciones.

Pero, que el tanto cavilar no impida llegar a una determinación, que la acción no se vea siempre obstaculizada por una evaluación demasiado precavida.
En palabras del sabio: "El que observa el viento no sembrará, y el que se queda mirando las nubes no segará" (Kohelet / Predicador 11:4). Excusas para no hacer, siempre podemos encontrar o inventar. Miedos para paralizarnos, son fáciles de señalar. Es importante tampoco pasarse al otro extremo, aquel que de tanto procesar mentalmente las cuestiones buscando la perfección, deja de hacer lo que es necesario.

Te lo resumo en una fábula del genial Esopo:
Una mujer viuda tenía una gallina que ponía un huevo todos los días.
Le pareció que si le daba más cebada pondría dos huevos, así que aumentó su ración.
Pero la gallina engordó y ya no pudo ni poner una vez al día.

Si la señora hubiera tenido conocimiento, ¿qué hubiera hecho?
¿Es tiempo perdido aquel que usamos para adquirir conocimientos apropiados?
¿Redunda en beneficio si nos detenemos el tiempo necesario para evaluar correctamente antes de actuar?
¿Cuándo sería el momento para dejar de pensar y pasar a la acción?

En nuestra parashá, para que una tragedia similar a la de los hijos de Aarón no ocurriera nuevamente y para que los servicios rituales continuaran realizándose, es que encontramos reglas precisas de conducta en el Templo. Por ejemplo, solamente el cohén gadol (sumo sacerdote, o primer ministro) podía ingresar al Kodesh haKodashim –Santo de los Santos-, el lugar más sagrado del Templo, un día al año, en Iom Kipur, para ofrendar el ketoret –incienso-ante el Eterno. Debía ir preparado física, emocional, mental y espiritualmente, enfocado en el encuentro sagrado, sin permitir la más mínima distracción.
Por supuesto que hay numerosas reglas de conducta en toda la Torá y es un sello distintivo del judaísmo tradicional, porque en buena medida este marco brinda seguridad al mismo tiempo que deja espacio para el disfrute.

Bendito sea el Juez Verdadero

Aun cuando, Dios no lo permita, uno escuchara la noticia del fallecimiento de una persona querida, a de responder diciendo, Baruj Dayan Emet (Bendito sea el Juez Verdadero)…

(El Camino del Gentil Justo; Blasfemia, Parte 1, ítem 11. http://fulvida.com/elcamino/ESblasphemy.php.html )

Las situaciones de impotencia, nos llevan a momentos desesperantes. Mejor dicho, el EGO insatisfecho produce tal desesperación que en ocasiones se es incapaz de calmarse, pensar, razonar, aceptar, percibir la vida tal y como es.

Experiencias de actos irracionales por sensaciones de impotencia para compartir me sobran; por razones obvias, para compartir una solamente una: recuerdo hace algún tiempo, que al querido maestro le pregunte en privado cual era la forma de conocer el futuro inmediato. ¡¡ El futuro inmediato ¡¡. Sentía tanta necesidad de saber cómo actuar, que se me ocurrió la “genial” idea de conocer el futuro para tomar la decisión ¡¡ ¿no les parece descabellado, necio, ridículo?

Así es.. esa fue mi genial idea ante la impotencia que estaba viviendo en ese momento.
Actué tal y como se había enseñado:

6. Como esa falta de poder quedó registrada corpóreamente y no en la cognición, se reactivará la sensación de impotencia terrorífica y mortal cada vez que sintamos fragilidad, falta dominio o control sobre grandes o pequeños sucesos, naturales o simplemente circunstanciales.
Esta reactivación producirá efectos corporales de mayor o menor intensidad, sentimiento de tristeza, de abandono, de angustia, de terror, de ansiedad, de desconsuelo, taquicardia, falta de aire, agitación, debilidad, dolores, etc. …, eventualmente también se podrían producir distorsiones de la percepción, de la cognición, del razonamiento, en las praxias, etc…. Aquel que no conoce el “secreto” del EGO, podrá obviar los signos y síntomas, o podrá explicarlos de modos alternativos, sin llegar a la médula del asunto….
10. El EGO secuestra el pensamiento, entonces cada vez que el EGO actúa fuera de su real área de funcionamiento, la persona inventa excusas tales como que es para protegernos, que es algo necesario o bueno, y así actuamos; pero los resultados son de fracaso…
11. La percepción de las cosas a través de los sentidos está contaminada EGO, que se ha convertido en un colador de lo bueno y malo; es decir, nos mantiene en un estado de pensamiento y existencia infantil, dependiente, aferrado a lo mágico, etc.

(Lo resaltado en negro es propio. http://serjudio.com/exclusivo/cterapia/sntesis-sobre-el-ego )

No solo basta darse cuenta de la verdadera identidad, o actuar automáticamente como “gentil reformado” y forzarse a acatar nuestra propia Tora. Es necesario un trabajo personal; un análisis individual que implique “desnaturalizar” el puesto de control que ha asumido el EGO; para darle paso a la espiritualidad, o la trascendencia de la conciencia del hombre.

En otras palabras, ser consiente de que las leyes del gentil son algo más que un simple modelo de conducta del hombre que debe de seguirlas per se, porque se nos dijo, o se nos enseñó, o para irse al cielo, o por estar bien con dios, o por los motivos que sean.

Nuestra Tora es la esencia misma de la espiritualidad del ser humano. Es la que nos filia a algo más que materia y energía. El cumplirla nos trasciende de ser un elemento más reino animal.

Baruj Dayan Emet
Nuestro mandato “Prohibida La Blasfemia”, a mi juicio, implica un reconocimiento implícito de que estamos vivos, de que nada hicimos o aportamos para nacer, pero que aun así, se nos dio la oportunidad de vivir La Vida; y a la vez, de construir una propia.

Biológicamente se nos dota de recursos para empezar a vivir, y conforme nuestro crecimiento, nuestros cuidadores poco a poco nos dotan y aportan recursos para ir construyendo una vida propia.

Todo lo alcanzado y obtenido ha sido por aportes de otros en un inicio, y por la administración propia de esos recursos.
Visto desde esa perspectiva, podemos concluir que no somos dueños de La Vida pues en nada se ha contribuido para que la Vida sea; podemos definir un rumbo a la propia, podemos con nuestros actos y esfuerzos que la propia existencia tenga sentido, o hacer un propio destino al que queremos llegar con los recursos que se nos han portado y agregado; pero no somos dueños de las circunstancias ni del periodo de rotación o traslación del planeta.

Pareciera que la Prohibición a la Blasfemia nos sugiere que estemos consientes en todo momento, incluso en los momentos de duelo, de que existe La Vida; que la muerte aunque nos alcance, nunca podrá alcanzar Toda La Vida; o bien, todo lo que signifique La Gran Corriente de Vida.
Aunque se pasen momentos de dolor y tristeza, y aunque no se tenga palabras de consuelo en esos momentos amargos que producen los decesos, aunque los “¿por ques? sean el único pensamiento, nuestro Mandamiento de Prohibición a la Blasfemia nos eleva y trasciende a una idea superior: La muerte, aunque nos alcance, nunca podrá exterminar la Gran Corriente de La Vida.

(En merito al hijo del querido amigo Emmanuel Sanabria. Que descanse en paz.)

AUDIO LIBRO “LIBRO COMPLETO SOBRE LA IDOLATRIA”

audio

La primer ley noajica en audio Libro. Incluye:
Los derivados, El Ego, Las dimensiones Interna y externa, códigos, Verdadera historia del colgado y mucho más.

PARTE UNO

Con gusto les compartimos el libro sobre idolatría anteriormente publicado ahora en audio libro.

PARTE DOS:

Descargue, escuche el mp3 mientras maneja, en el tren, en su celular, mientras trabaja, en donde sea.

Que lo disfruten.

Los temas:

1. Dimension interna y externa. Texto del Instituto Gail Einai de Israel, Jaim Frim.
2. Codigo en la Tora. Texto de organización Shofar, Amnon Yitzchak
3. Mishne Tora. Texto de serjudio.com, Moré Yehuda Ribco.
4. Tercer prueba de la idolatría del Cristianismo. Texto de organización Orajh Haemeth.
5. Dilema mental para la primera ley noajica. Texto de Fulvida México, Ramón Ruiz
6. Derecho divino y obligación personal para la primera ley noajica. Texto de Fulvida México, Ramón Ruiz
7. Derivados de la primera ley noajica. Texto de el “Camino del Gentil Justo”, Clorfene & Rogalsky
8. El Ego y la primera ley noajica, Texto de Fulvida Internacional, Yehuda Ribco, libro “Anatomía de la Felicidad”.

Si alguien desea poner el indice por minutos en los comentarios estaremos muy agradecidos.

¡Que sepamos construir Shalom!

Metzorá: poder de vida y muerte

Esta semana para la nación judía corresponde leer la sección de la Torá llamada Metzorá מצורע, que es la quinta del tercer tomo de la Torá, el sefer Vaikrá  ספר ויקרא, conocido en español como "Levítico".

Comienza con el tratamiento de la enfermedad que se denominaba tzaraat צרעת, la cual algunos traducen como “lepra”, aunque tal parece que no era exactamente ese padecimiento.
Según sabemos, el agente patógeno de ésta es una bacteria baciliforme llamada Mycobacterium leprae, la cual, dadas determinadas condiciones, provoca la enfermedad con sus úlceras cutáneas desfigurantes, daño neurológico periférico y debilidad progresiva.
En su manifestación externa pudieran ser idénticas, tzaraat y lepra, e incluso en su noxa biológica; sin embargo, según nuestra Tradición, tzaraat era originada como resultado de alguna grave conducta pecaminosa de la persona que la padecía. Por lo general, aunque no exclusivamente, se asocia como terrible consecuencia del lashón hará -habladuría, murmuraciones, chismes-, que es cuando hablamos de gente, cosas ciertas o que no lo son, estando presentes ellos o no y que no hay real necesidad de ser dicho/escuchado. (Recordemos, entre otras halajot, que hablar lo necesario, bueno y justo para evitar el perjuicio del inocente es lo correcto, aunque lo dicho pudiera ser negativo acerca de alguien).

Chismear pudiera parecernos de poca importancia como para provocar tan espantosa enfermedad, porque, ¿quién no habla de otros? Es una conducta bastante habitual, por lo cual no nos damos cuenta de su tremendo impacto perjudicial, por ello es bueno tomar conciencia de que: “…es peor que una flecha filosa, porque mata a quien va dirigida, a quien la escucha y a quien la dice… incluso a gran distancia…” (Talmud, Arajín 15b).
Es que, de cierta forma a través del chisme, de las habladurías, de llevar cuentos de otros de un lado para el otro, las personas pueden resultar gravemente dañadas, se producen peleas, distanciamientos, rencores, separaciones, desconfianza, malos entendidos, entre otros efectos lesivos. Es por ello de suma importancia conocer la gravedad del lashón hará para evitarla al máximo posible.

El mecanismo prescrito por la Torá en nuestra parashá para luchar contra el tzaraat, incluye el estar en cuarentena, aislado y fuera del contacto con otras personas. Así el afectado tiene tiempo para reflexionar acerca de la conducta negativa que le llevó a esa triste situación. En este obligatorio recapacitar solitario se puede aprender acerca del valor que tiene la palabra, ya que una sola palabra es capaz de destruir una vida entera, de liquidar socialmente a una persona intachable, de provocar daños más allá de los imaginados.
Al contrario también es cierto, ya que una palabra bendita es capaz de aportar luz, salud, alegría, vitalidad a los días de la persona.

Como leemos de la inspirada pluma del sabio Shlomó/Salomón: "La muerte y la vida están en el poder de la lengua, y los que gustan usarla comerán de su fruto." (Mishlei / Proverbios 18:21), sea éste amargo y mortal, o dulce y bendito. ¿Qué eliges?
Aquel que se entretiene con el lashón hará, pone su vida y salud en riesgo, así como la del prójimo; al respecto, con gran sabiduría expresa el salmista David: "¿Quién es el hombre que desea vida? ¿Quién anhela años para ver el bien? Guarda tu lengua del mal, y tus labios de hablar engaño. Apártate del mal y haz el bien; busca la paz y síguela." (Tehilim / Salmos 34:13-15).

De acuerdo a la Tradición, desde hace siglos ya no enferma la gente de tzaraat (aunque sí de lepra).
Pero, se continúa haciendo lashón hará, así como las otras conductas nocivas que también producían antaño esta triste enfermedad.
¿No te parece que podríamos hacer algo para cambiar esto?

Si tuviéramos que pensar que lleva a hacer lashón hará, ¿tú que mencionarías?
¿Cuáles pudieran ser tus reacciones si te encuentras en una conversación en la cual se la está haciendo?
¿Qué podríamos des-aprender y aprender para evitarla?
¿De qué se hablaría si el tema no fuera otras personas?
¿Cómo se entiende el funcionamiento de la justicia divina cuando la consecuencia del lashón hará era el tzaraat?

Será interesante conocer tu punto de vista, y si está acompañado por reflexión y fuentes te agradeceré doblemente.