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Alimentando la vida – Iom Ierushalaim

Querido hermano noájida.
Este texto lo escribí especialmente para el público judío de serjudio.com, pero considero que se encuentran en él muchas enseñanzas que pueden ser oportunas y beneficiosas para los noájidas.
Te lo presento a continuación.

Compuso amargamente el salmista al ver el exilio del alma, la ruptura de Israel:

¿Cómo cantaremos las canciones del Eterno en tierra de extraños?
Si me olvido de ti, oh Ierushalaim [Jerusalén], que mi mano derecha olvide su destreza.
Mi lengua se pegue a mi paladar, si no me acuerdo de ti, si no ensalzo a Ierushalaim como principal motivo de mi alegría.
Acuérdate, oh Eterno, de los hijos de Edom, que en el día de Ierushalaim decían: ”¡Arrasadla! ¡Arrasadla hasta los cimientos!”"

(Tehilim / Salmos 137)

Para muchos judíos de la actualidad (incluso para residentes en Eretz Israel), Ierushalaim es una ciudad más. Como Tel Aviv o Haifa, o tal vez Amberes y Kioto. De hecho, puede llegar a oírse que se preguntan con sinceridad: ¿Por qué habría de celebrarse el día de Ierushalaim y no el de Beer-Sheva o de Eilat?  En efecto, una ciudad como cualquier otra. Con sus añejas historias, sus variopintas mezclas, su sensualidad exótica, sus promesas incumplidas, sus pozos y sus paisajes, sus ruinas y sus glorias. Cosmopolita, heterodoxa, nacional y del mundo. Una más. Ignorada y desconocida. Sí, así la ven muchos judíos de la actualidad a la capital eterna del pueblo judío.

Para otros, es una ciudad "menos".
Poco trascendente para sus vidas personales, sin contacto en su agenda nutrida de vanidades importantes, sin memorias que ser evocadas, sin sabores ni aromas que desde lo profundo reclaman un lugar… nada… un nombre lejano, extraño, ajeno, vagamente susurrado, que atemoriza, conflictiva ciudad para mencionar ante el vecino gentil poco amante del judío y los judíos.
Una ciudad de otros, religiosa, universalista, falta de paz, carente de luz, sin el glamour de otras urbes, un sitio desértico, oriental, triste, feo, viejo, gastado… peligrosa de visitar.
No, Ierushalaim no es una opción válida para siquiera soñar con morar en ella.

Para otros, Ierushalaim es Ierushalaim… y todo explicado.

Pero, ¿qué puede estar sucediendo con esos que no reconocen la especial esencia y personalidad de este lugar’
Ocurre, al parecer, que tal como el libro de Tehilim/Salmos es un extraño para muchos judíos, así lo es también la ciudad por la cual nuestros ancestros lloraban y penaban desconsolados en el Exilio. Ya no es el corazón del alma, ni el alma del corazón. No se dirigen los rezos hacia ella, ni los anhelos por verla en plenitud, reconstruida, con vida. Ya no ocurre como con nuestros antepasados que sinceramente se dolían hasta el punto de sentir extrañeza de su propio cuerpo, como si fueran exiliados dentro de sí mismos si es que llegaban a desvirtuar la centralidad de Ierushalaim en sus existencias. Ierushalaim era superior a ellos, a sus egoísmos, a sus grandezas. Ierushalaim era el centro del mundo, hacia donde ojos y corazones se dirigían en rezos, por la cual se soñaba y se clamaba, el hogar perdido y tan añorado. Esa ERA Ierushalaim.
Ierushalaim lo era, pues, aparece hoy puesta en un lugar muy lejano dentro de las prioridades de muchos.
¡Hasta se pretende comerciar con su dignidad!

Un día, de no hace tanto atrás, los clérigos reformistas pretendieron desnucar el cuerpo del judaísmo quitando a Ierushalaim de las plegarias. Ya no sería más la capital añorada, ya no se elevarían peticiones por su restauración, ya sería abandonada toda pretensión mesiánica y de renacimiento nacional judío. El “iluminismo” trajo aparejado el oscurantismo del Yo Auténtico de la nación judía. En su desesperado intento por asimilarse, por ser judíos culturales, por despojarse de su identidad, se sumaron a los que borran el sano deseo de la redención judía del yugo de sus opresores. Trabajaron en pos de la asimilación, forma oculta de solucionar el antisemitismo a través de la desaparición, del esfumar la identidad judía, de desjudaizar a los judíos. Allí se fue también Ierushalaim a la sombras, a la negación.

A esto se le sumo luego la politizada y obtusa posición de algunos sectarios ortodoxos, eternos pedigüeños de esto y aquello, apabullantes demandantes de privilegios, aferrados a sus “pastores” quienes se niegan a ceder un centímetro de su poder, ciegos ante el maravilloso milagro del renacer de la nación y el pueblo de Israel. Más afanados en sus interpretaciones oblicuas, en sus adoraciones de milagreros de cuento, en sus EGOs desbordados de piedad supersticiosa, en su apetito desmedido por limosnas en vez de crecer de manera digna y armoniosa. Carentes de toda empatía o sensibilidad para con su prójimo, judío o gentil, que no alcanza el nivel de “excelencia” por ellos fraguado. Para estas personas es también la Jerusalén terrenal una casa extranjera, un hogar diaspórico, un gueto europeo trasplantado al medio oriente. No, para estos sectarios existe la Jerusalén mítica, celestial, desconectada de toda realidad, dibujada a imagen y semejanza de sus EGOs en plena algarada. Son capaces de abrazar al asesino de Irán, al asesino de los árabes que se dicen “palestinos”, de denostar a los judíos “sionistas” (sea lo que ello implique en sus mentes angustiadas), pero dudosamente muevan un dedo para mejorar su propia situación o la de sus verdaderos hermanos: los otros judíos.

Otros ajenos, que son judíos al menos de origen, no ven santidad en ninguna parte, ni afirmación de la identidad nacional, ni derechos históricos, ni nada que otorgue a la nación de Israel su lugar dentro de Ierushalaim. Para esta gente, por lo general de izquierdas, toda Jerusalén es árabe, toda la tierra de Israel está poblada por imperialistas judíos que no tiene siquiera derecho a la existencia, sino tan solo a desaparecer. Proclaman los lemas del imperialismo árabe-musulmán con total desparpajo, pero seguros de ser guerreros atrevidos en contra del imperialismo yanqui.

Vemos que no solamente los hijos de Edom despotrican en contra de Ierushalaim y están sedientos de sangre, de destruir la ciudad cordial. También dentro de los hijos del pueblo están los que la desprecian y manifiestan su deseo de arrasar con Ierushalaim. Hacen de Israel tierras de extraños, se hacen ajenos a ella, y desprecian a Ierushalaim.

Y sí, hay otros judíos, al menos de origen, que procuran desestabilizar el nexo sagrado de los judíos con su capital eterna, pero como muestra basta los que mencionamos.
Es triste, mucho, saber que estos miembros de la santa Familia Judía están desconectados de su esencia, en desequilibrio, realmente enfermos en su multidimensionalidad. Están abrumados por el EGO, alicaídos en sus emociones, corrompidos en sus creencias y anhelos, machacados por el miedo y el deseo que nade del EGO.
Es doloroso saberlo, porque son hermanos, gente cercana, hijos de la misma Familia.
Mientras estas personas están en el exilio espiritual, desconectados de su esencia, el Exilio se resiste a morir. No hay Era Mesiánica, porque tantos hijos están fuera de la senda, en caos, desafinando en la sinfonía cósmica.
Si bien nuestro propio EGO nos puede impulsar al enojo, al reclamo amargo, a la disputa inútil, a la agresividad innecesaria, así no se resolvería nada, sino que se acrecentaría el drama.
Por tanto, comencemos construyendo shalom en nuestro interior, admitiendo sus posturas, que aunque erróneas y lastimosas son las que ellos consideran válidas.
No respondamos desde el EGO, sino desde el AMOR.
Para ello debemos cultivarnos, trabajar en nosotros, romper el primado del EGO en nuestra vida, así podremos tender lazo de unificación con nuestros hermanos y con los extranjeros también.
Es el largo camino de regreso al hogar, de restablecer Ierushalaim como antaño, como nunca fue en la realidad.
En unidad, armonía, resplandor, amor.

Ahora, detengámonos un poco y preguntemos juntos:

¿En qué se basa la distinción (sinónimo de santidad) de esta ciudad?
¿Acaso son sus edificaciones lo que se añora hasta la muerte?
¿Acaso es su clima y atmósfera lo que ancla en ella a las nostálgicas poesías?
¿Acaso son sus ásperos habitantes los que transforman a esta ciudad en el seno cálido al que se recurre?

Dios ha distinguido a esta zona del orbe con una cantidad mayor de santidad.
Dios ha elegido una de sus montañas (Moriá) para establecer su Santo Templo. Y sabemos que Dios no es humano para cambiar de parecer, por lo que, estando o no el Templo en pie, la designación de lugar consagrado es a perpetuidad (Mishné Torá, Hiljot Beit HaBejirá 6:15). En tanto la Tierra exista, Ierushalaim es el sitio escogido por Dios, para que "Su nombre repose allí" (Devarim/Deuteronomio 12:11).
Dios ha observado con atento amor los avatares de este minúsculo y rocoso punto del Universo, desde el mismo comienzo de la Creación.
Pero más aún, la ha otorgado a los Hijos de Israel, como heredad perpetua, cual corazón de la tierra que nos ha prometido (Devarim/Deuteronomio 25:19).

El ser humano es un ente conformado por sus diversas dimensiones, es imposible existir apartado de ellas, somos cuerpo, emociones, sociedad, mente y espíritu. Somos todo ello, así estamos hechos.
De manera similar ocurre con la Tierra de lo Santo (Tierra Santa, según dicen erróneamente los cristianos), que en realidad se debería reconocer que es Tierra Y Santidad. O tal vez, la santidad de la tierra. O tal vez una tierra que propicia el despliegue de la santidad. Como sea la combinación, una sin otra no es posible.
Tierra que desarrolla sus potencialidades cuando se la combina con el Pueblo que le es propicio: el Pueblo de Israel. Es decir, la Tierra de Israel cuando fue Canaan o cuando fue apodada como Palestina, era un yermo (Vaikrá/Levítico 26:33), un erial (Ieshaiá/Isaías 64:9), guarida de zorros y alimañas, un territorio hostil, al punto de "vomitar a sus pobladores" (Vaikrá/Levítico 18:25); en tanto que, cuando es habitada por sus herederos (judíos), y estos actúan de acuerdo a los cánones de la Torá, entonces, la Tierra cobra el esplendor que Dios le ha designado como propio (Ieshaiá/Isaías 65:18,19).
Éste es un testimonio moderno de lo que profetizó la Torá hace milenios al respecto de la vitalidad de la tierra que depende de la presencia de SU pueblo, Israel:

"No hay ni una aldea solitaria a través de toda la extensión (valle de Jezreel, Galilea); no por treinta millas en cualquier dirección… Uno puede recorrer diez millas en la región sin ver un alma viva. Para experimentar el tipo de soledad que causa tristeza, ven a Galilea… Nazareth es abandono… Jericó yace en desolada ruina… Bethlejem y Bethania, en su pobreza y humillación… desposeídas de toda criatura viviente… Una región desolada cuyo suelo es rico, pero completamente despojado de todo… una expansión silenciosa, lúgubre… una desolación… Nunca vimos un ser humano en todo el recorrido… Difícilmente se ve un árbol o un arbusto en algún lado. Incluso el olivo y el cactus, aquellos amigos del suelo árido e indigno, han desertado… Israel yace en silicio y cenizas… desolada y desamorada…".
Mark Twain, "The Innocents Abroad", 1867

No, esa no debería ser la descripción de la Tierra de lo Santo.
No, algo está fallando si así acontece.
Ese terruño debiera estar florecido, lleno de vida, irradiando energías de bienestar hacia todos los puntos cardinales.
En visión del profeta:

“Israel brotará y florecerá,
Israel llenará las caras del mundo con frutos…”
(Ieshaia/Isaías 27:6)

La Tierra de Israel (con su dosis de santidad) que abarca los límites establecidos por Dios en su Torá, digamos que es como el cuerpo de "Israel"; en tanto que Ierushalaim, más que una entidad política-religiosa-histórica-social, es el espíritu de "Israel".
¿Qué ocurre cuando la unión indefinible de cuerpo y espíritu se quiebra? La muerte.
Ahora podemos comprender que las palabras del salmista (137), no son simples metáforas inspiradas por el hado profético; son verdades materializadas: la acción pierde fuerza; la palabra enmudece; la existencia del judío carece de real vida lejos de Ierushalaim, desarraigados de la fuente de su vida en esta tierra.
Ni Israel sin judíos, ni judíos sin Israel.
E Israel siempre con su corazón espléndido, con Ierushalaim rebozando de vida, de sonrisas, de plegarias, de trabajo, de productividad, de enseñanzas, de bondad, de justicia… ah, la Era Mesiánica, que para algo es tan esperada. No para doblegar a enemigos, ni para enseñorear a una nación sobre otras, sino para que la Luz del Eterno alumbre cada rincón y la vida tenga sentido y trascendencia. Que finalice el exilio del Yo Auténtico, apabullado por las máscaras y cáscaras del EGO, que retorne la esencia al trono de la existencia. Ah, la Era Mesiánica verdadera…

Hallamos una evidencia de esto en la bendición posterior a la comida, que es una de los mandamientos de la Torá (Devarim/Deuteronomio 8:10).
Esta plegaria consta de cuatro bendiciones centrales:

  • por el alimento;
  • por la Tierra de Israel;
  • por la vitalidad de Ierushalaim;
  • y por la completa paz (integridad) otorgada por Dios.

Para la persona razonable, surge entonces una pregunta obvia: si la bendición exclusivamente es por la comida, ¿por qué se ha incluido las menciones a Israel y Ierushalaim?
Se comprende el principio y el final, pues se reconoce el bien de obtener el alimento y que esto provee de satisfacción, lo que es parte de la integridad, del bienestar. Pero, ¿qué tiene que ver Israel y Ierushalaim en el medio?

Una de las respuestas podría ser la siguiente.
Los judíos pueden obtener su sustento material a lo largo y ancho del globo terráqueo, tal como el resto de las criaturas de Dios. Verdad que agradecemos en la primera de las bendiciones (hazan et acol).
Pero, si los judíos habitan en la que es SU Tierra, entonces, el sustento tiene un sabor extra, adicional. Es la tierra que Dios consagró para los judíos la que está trabajándose para que produzca el pan, el bienestar. No es cualquier tierra, aunque se la ame y respete, sino LA tierra de Israel, aquella a la que Dios encadenó el alma de Israel.
Así que, la segunda bendición (al haaretz veal hamazon), la que menciona la estrecha unión entre Israel la Tierra y el Pueblo, es un necesario peldaño en la correcta gratitud a Dios, que provee los alimentos, en cualquier sitio pero especialmente en el hogar milenario y ancestral.
Luego, al recordar la vitalidad de Ierushalaim, se añade el objetivo, la meta, a esa alimentación, que se espera procurar de la Tierra Santa. Alimentos que sirvan para la vida, para el espíritu, y no sólo para el deleite y el engorde.
Es decir, la tercera bendición (bone berajamav Ierushalaim) esclarece todo el sentido de agradecerle a Dios por la comida ingerida: que la persona continúe viva y saludable, provechosa y útil, para estar en un estado físico adecuado como para cumplir con los mandatos divinos.
Bendiciendo por la comida, y habiendo aprendido esto que mencionamos, el acto de comer se transforma en un hecho pleno de significados profundísimos, que permiten conectar a la persona, a través de cada bocado degustado, directamente con el Eterno.
No es comer nutrición del cuerpo, sino también posibilidad para que la persona haga algo trascedente durante su vida. Que se edifique una Ierushalaim, que se unifique en sus dimensiones, que esté en armonía interna y externa, que resplandezca su Yo Auténtico a través de su Yo Vivido. Que el hombre sea pleno, no cáscaras vacías, máscaras sin identidad. Que la nutrición haya permitido construir shalom y no solamente mantener en funcionamiento el organismo físico y las dimensiones que compartimos con las otras especies terrenas.
Que se reedifique Ierushalaim y el trono de David vuelva a sus herederos, esto simboliza que finalice el reinado del EGO para que domine el AMOR, que la persona esté en integridad, completa, en Shalom.

Ahora entendemos un poco más incluso el midrash (Tanjuma 10):

“Israel está en el centro del mundo, Ierushalaim está en el centro de Israel”.

Cada uno es un círculo concéntrico, de mayor santidad, de mayor identidad espiritual.

Aquí la tercera bendición da paso a la cuarta, la del Shalom.
Porque, es entonces, por último, que podemos bendecir a Dios por la integridad, que en hebreo es similar a shalom (paz), pues, se ha llegado a la cúspide del trabajo conjunto, de la armonización dimensional que incumbe todo desde cuerpo hasta espíritu, con el natural, simple y necesario acto de nutrirse. Nos unificamos, encontramos la manera de ser uno.
A través de elevar lo natural, por medio de dar trascendencia hasta la conducta más instintiva, es que escalamos hasta la cima, aquella en la que es posible reconocer a Dios en todos nuestros caminos, incluso en lo que aparenta ser pedestre y tosco. O para ser más exactos, precisamente en lo cotidiano, en lo que es corriente, en lo que no resalta por su “santidad”, precisamente allí es en donde más podemos descubrir la santidad de lo terrenal.

Ahora quizás podemos comprender una de las causas por las cuales en día de semana es costumbre recitar el mizmor (salmo) 137 antes de comenzar con el bircat hamazon (bendición posterior a la comida).
¿Cómo? ¿Que aún no comprendemos la relación entre este salmo, Ierushalaim y la alimentación?
Reiteramos, entonces: para el judío su comida es integralmente significativa (nutritiva para cuerpo y espíritu), si es obtenida e ingerida en Israel, y con la vitalidad de Ierushalaim restaurada, es decir, Ierushalaim vivida por y entre judíos. De otra manera, la comida es sólo combustible para continuar respirando y andando sobre la tierra…
Es también un símbolo cabalístico, de cómo debiera proceder el ser humano a elevar las chipas de luz sagrada que están en cada creación. Así el mundo es espiritual, el espíritu es mundano. La vida terrena es paradisíaca y el paraíso es fruto de nuestras acciones mundanales.
El pan espiritual que alimenta todo el ser, en su multidimensionalidad.
Pero, si comenzamos a menoscabar, si erradicamos a Ierushalaim, si nos olvidamos de la tierra propia, si nos contentamos con migajas, con el mero hecho de pasar por esta vida… ¿qué estamos viviendo si no una vida ficticia, una mala obra de teatro?

Si releemos el comienzo de este artículo podremos constatar una trágica realidad: en tanto el Beit HaMikdash -el Templo- sea una añoranza, los residentes en Israel pueden sentir que viven en "Israel", pero, en verdad, permanecemos todos aún en el Exilio. El exilio material, pero también el metafísico. Estamos en desarmonía entre nuestras máscaras y nuestra esencia, el Yo Auténtico aún no dirige la orquesta de la sinfónica del Yo Vivido.
Israel continúa en un desgraciado exilio pleno de materialismo, y de consumismo…que consume a sus habitantes (Bemidbar/Números 13:32).

Israel ha comenzado su renacimiento, gradual, en etapas.
Su cuerpo ha revivido, también sus emociones, con altos y bajos su medio social y el mental están encaminados. Están cobrando vida.
Falta aún el despertar espiritual, la toma de conciencia de la plenitud, el reinado del shalom.
Estamos solo en el comienzo, aún falta un poco más.

Pero, el momento del renacer de Israel está próximo.
Con la reconstrucción del Santuario del Eterno, con la elevación de la Ierushalaim terrena a su condición de Ierushalaim celestial, podremos, toda la humanidad, gozosamente celebrar una época de verdadera vida en armonía (Ieshaiá/Isaías 52:7). Con Israel en su Tierra. Con Israel con su Pueblo. Con Israel y su Torá.
Y diremos:

"Prorrumpid juntas con gritos de júbilo, oh ruinas de Ierushalaim [Jerusalén], porque el Eterno ha consolado a Su pueblo; ha redimido a Ierushalaim… Alegraos con Ierushalaim, y gozaos con ella, todos los que la amáis. Regocijaos, todos los que estáis de duelo por ella"
(Ieshaiá / Isaías 52:9; 66:10)

Artículo modificado del originalmente publicado hace décadas en mi antiguo sitio DARJEY NOAM: http://serjudio.com/dnoam/iom_ierushalaim60i.htm

Purim: dimensión interior revelada

“Meguilat Ester”, la narración del rollo de Ester describe un acontecimiento histórico, según confirma nuestra Tradición; pero en una lectura singular es también un manual espiritual de gran valía.
Esta segunda cualidad es compartida por todos los textos del TANAJ (Sagradas Escrituras judías), sin embargo, en el libro de Ester se destaca notoriamente este potencial redentor.
A través de sus jalones vemos pautas de cómo adquirir la madurez personal, la libertad del dominio del EGO, la estabilidad multidimensional tan anhelada y temida.
En su sencillez radica su profundidad.
En su simpleza mental se basa su potencia de liberación multidimensional.
En su aparente ausencia de Dios, pues no se lo menciona ni menta, se revela Su plenitud.

Es interesante observar que desde su propio nombre ya se descubre su virtud: Meguilá significa rollo, pero se asocia íntimamente a la voz “descubrimiento”, “revelación”; en tanto que Ester se vincula con “oculto”, “cubierto”.
Es la clave para que lo que está oculto sea descubierto, que la luz sea emanada, que las celdas sean abiertas, que los ojos contemplen sin dañarse.

Podemos advertir que son cuatro los personajes principales: el Rey (Ajashverosh/Asuero), la reina Ester, Mordejai y Amán.
Más allá de sus papeles en el drama real, representan también arquetipos, patrones internos de cada persona y según el misticismo cabalístico son patrones de conducta del Eterno.

Ya que nuestra intención es revelar un poco , y tan solo un poco, de la sabiduría oculta, atengámonos a los personajes en su rol de paradigmas y no como las personas reales que habitaron la Persia antigua.

Según consta en la Tradición, cuando en el libro de Ester se menciona al Rey a secas, no se está aludiendo al rey Ajashverosh, sino al Eterno.
El Rey que provee y decreta.
El Rey que domina y absuelve.
El Rey sobre todos los reyes.
Lo que podría ser Ajashverosh, a escala humana, si fuera libre del EGO, amo de su propia vida ((Favor de no confundirse y pensar que somos dioses, como se menciona en alguna religión, en la Nueva Era, en ciertas sectas cabalisteras, o dijera el serpiente edénico. No somos dioses, pero podemos emular las acciones de Dios y ser sumamente poderosos y factores de bendición.)).
Pero, el rey Ajashverosh, es torpe y dominado, macabro y patético, títere y monigote peligrosamente poderoso.
Ajashverosh es un niño en cuerpo de adulto, un bebe recién venido al mundo, ignorante, indócil, efusivo, carente de conciencia, falto de tino, desmesurado, angurriento, lleno de terrores, absolutamente hundido en la más profunda y oscura impotencia.
Pudiendo ser el Rey, no es más que una figurita desdibujada, una marioneta, un imbécil armado y sin control.
Ajashverosh eres tú, soy yo, cuando dejamos de lado nuestro Yo Auténtico para regodearnos en las caretas que nos van poniendo y se convierten en nuestro Yo Vivido, lejano y desconectado de nuestro Yo Auténtico.

Por su parte, Ester es la receptora de los dones de lo Alto.
Está en el papel de reina al mismo tiempo que en el de sierva.
Es beneficiada por el Rey, pero no deja de estar bajo su mandato.
Es la vocecita de la conciencia, la que no deja de estar conectada a la Fuente de Vidas, aunque esté sometida a disfraces, falsas identidades, secuestros, vidas falsas que debe llevar.
Es esa llamita perenne en nuestro interior, siempre enfocada en lo espiritual, pero que dudosamente reconocemos o admitimos como guía.

Amán es el EGO.
El amo detrás de las máscaras.
El pobrecito tirano.
El que se desespera por el 0.01% que no posee en lugar de gozar del 99.99% que está para su deleite.
El que odia, por no haber encontrado el amor a sí mismo.
El que destruye, difunde caos, perturba la calma, reduce a escombros la vida, apena y esclaviza.
El que anhela que los demás se arrodillen ante su presencia, para sentirse algo más que un débil pordiosero desamparado y sin poder.
El que manipula y juguetea con la tortura, para huir de su miseria vital.

Mordejai es la tendencia altruista, es la que permite a la persona estabilizar en armonía sus dimensiones, la que reduce al EGO a su mínima expresión, la que posibilita que haya sintonía entre el Yo Vivido y el Yo Auténtico.
Mordejai es quien salva, quien da vida, quien es bueno y justo siempre bajo el imperio de la lealtad superior.

El niño ñoño de Ajashverosh asienta en el poder y directriz del imperio a Amán, lo deja hacer y deshacer.
Siendo Ajashverosh el amo, se convierte en esclavo de su Amán.
Es Amán el señor del imperio, en tanto Ajashverosh es el monigote manipulado y vapuleado por su visir.
Eres tú, llevando la vida de fracasos que quieres aparentar de éxitos, a merced de tu EGO.
Tienes el palacio para gozar, la vida para disfrutar, la bendición constante para deleitarte, pero te estremeces lleno de miedo y dudas, iracundo y sufriente, porque el EGO está al timón y tu vida es un caos, aunque des mil excusas muy bien dibujadas para seguir engañándote.

En tu servilismo al EGO estás dispuesto a sacrificar lo más valioso que tienes: tu vida aquí y en la eternidad (representadas por el pueblo judío, en el relato de Ester).
En tu mansedumbre vil vejas a Ester, la sometes a tus nefastos delirios, simplemente para obedecer las órdenes oscuras y tenebrosas de tu Amán.
En tu bajeza ignoras a tu salvador, al único que vino a rescatarte, a Mordejai.
Cortas las alas a tu liberación, la encierras en una casa prostibularia, en tanto alientas el –falso- poder de Amán.
Te corrompes y corrompes al mundo.
Eso eres, un pobre Ajashverosh, que huye de la vida para hundirse en la muerte –aunque el corazón lata y se respire-.

Tal cual está relatado con fidelidad en la historia multidimensional de Ester, tal cual…
Te pido que la leas con cuidado, teniendo a mano está guía interpretativa. ((Lee solamente del hebreo original si eres judío y puedes hacerlo, o recurre a traducciones de judíos eruditos en Torá y leales a la Tradición, no a esas malas invenciones llamadas biblias cristianas o similares.))
Verás que no he añadido adjetivos, que no me he desviado de la impronta marcada por el sagrado texto.
Estamos hablando de tu realidad, aunque penosa de admitir… ¿no?
Estamos estudiando verdadera Torá, original Cabalá, sin palabrería, sin malabarismos ni trucos, sin apartarnos de la pureza que debemos poseer a la hora de hacer esta tarea sagrada.
Vamos señalando la celda y mostrando la llave para que abras la puerta y salgas a la Luz de Vida.

Ahora, ¿cómo destituir a Amán?
¿Cómo se hizo en la Meguilá para conseguir esta alta meta, beneficiosa en grado sumo para toda persona?

En lo personal te podría dar algunas indicaciones elaboradas a partir de otras fuentes fidedignas, pero atengámonos al relato y su instructivo de vida.
Daré algunas ideas, no todas, no en profundidad, dejaremos que el secreto siga resguardado para quien tenga la voluntad y capacidad de penetrarlo como, cuando y con quien le corresponda.

El comienzo de la derrota de Amán se encuentra en esta frase:

“Amán entró, y el rey le preguntó: -¿Qué se hará al hombre a quien el rey desea honrar? Amán pensó en su corazón: ‘¿A quién más deseará honrar el rey, sino a mí?‘”
(Ester / Esther 6:6)

Si se lo quisiera destituir directamente, daría una batalla “infernal”, sin tregua.
Si se le amenazara con quitarle un ápice de poder, se aferraría con uñas y dientes, llevando a cualquier desastre y ruina a la persona.
Si se le pretendiera matar, moriría la persona.
Entonces, el método elucidado en la Meguilá es el paradójico: es ofrecerle más poder, abierta y generosamente.
Que fantasee con dominar por completo a la persona, que se sienta plagado de honores, que se crea que ha obtenido la victoria total con la absoluta sumisión perpetua de la persona.
Que suponga que Ajashverosh jamás llegará a ser Rey, ni pretenderá siquiera intentarlo, dejando en el poder “de hecho” a Amán por siempre.
Que tenga ese deleite imaginario de poder plenipotenciario.
Que diseñe un plan para acariciar su oscuro ser, que el narcisismo aflore a pleno, que escoja cuales serán sus joyas y vestiduras de grandeza.
Que sienta poder, que sienta poder, que se sienta poderoso y sin contrariedades.
Cuando tenga todo listo para su apropiación, entonces derivarlo DE INMEDIATO y sin demoras hacia el altruismo, hacia las obras de bien y justicia.
No dar tiempo para excusas, marchas atrás, pataletas o rebuscados planes.
Que se ejecute “ya” actos de solidaridad, de beneficencia a otros sin esperar nada a cambio.
Que se vista de grandeza a otros, que se alegre el corazón del necesitado, que se pasee en carros de honor al prójimo, sin pedirle siquiera un gracias como pago.
Con esto se logra quebrar profundamente el –imaginario- poder del EGO sobre la persona.

Pero no basta, pues la Meguilá cuenta aún con un par de recursos más que deben llevarse a cabo.
Si se actúa solidariamente, con bondad y justicia, sin detenerse a mirar el deseo egoísta, puede ser un gran paso hacia la liberación; pero, bien pronto el EGO actuará para retomar el control.
Construirá excusas y trampas, organizará derrotas y humillaciones, vejará y avergonzará a la persona, para de esa forma asesinar su voluntad altruista.
Elevará una horca alta y cruda en medio de la plaza central de la ciudad para acogotar allí a la tendencia positiva.
Se tomará su venganza y no tendrá miramientos, con tal de alcanzar nuevamente la supremacía amada que lo aleja del sentimiento terrible de impotencia.
Será capaz de llegar a extremos espantosos, con el objetivo de seguir siendo el amo, aunque sea de un imperio devastado, de una vida arrasada, de un cuerpo mutilado y carente de vitalidad.
A ese punto es capaz de manipular el EGO resentido.

Hay que prestarle atención al EGO, darle un dulce para mantenerlo entretenido y calmado.
No se lo quita de un día para el otro, es una garrapata anhelante de succionarte la vida, pero por lo general sin quitártela por completo, a no ser que se vea estremecido y prefiera la extinción propia junto con la persona que lo aloja.

Para descubrir al Padre, primero debes descubrirte a ti mismo.
Debes verte al espejo espiritual y reconocer virtudes y defectos, mirar de frente al EGO que te devora, porque si continúas con excusas y huidas, no serás quien eres, ni estarás en contacto fluido con el Padre de Todo.
Es tiempo de escoger entre Dios y el EGO.
Entre madurar y ser tú mismo, o preserver el estado infantiloide, de impotencia manifiesta pero buenamente enmascarada.
Invita al Rey a tu vida… de la manera que solamente se debe hacer: cumpliendo los mandamientos que te corresponden de acuerdo a tu identidad espiritual. Si eres gentil son los Siete Mandamientos Universales, si eres judío los mandamientos que te tocan personalmente de los 613 globales.
Al invitar al Rey estás en posesión de nuevos recursos, que en realidad ya estaban a tu alcance, pero eras ignorante o impedido de usarlos.
El placer y la felicidad están en ti, pero prefieres someterte a las humillaciones del EGO en lugar de disfrutar de la bendición constante.

El Rey quiere colaborar contigo, quiere que seas rey de tu palacio interior.
La reina está anhelante, expectante por darte una gran mano.
Mordejai quiere convertirse en tu nuevo primer ministro, en el jefe de tus acciones de gobierno.
Solamente está Amán bloqueando tu dicha completa, tu plenitud, tu máximo potencial de gozo verdadero.
Siempre es Amán, al cual puedes derrotar si te lo propones y aprendes con maestros de La Verdad los métodos.
Puedes hacer mucho, por ahora con lo que te he enseñado, pero debes seguir andando el camino para hacer tu PURIM personal.

Feliz fiesta…

(Publicado originalmente el 15/3/2012)

Algo breve pero sabroso sobre Purim

Es Purim una fiesta de contrastes.
Es Purim una fiesta de misterios y secretos.
Es Purim la fiesta más mundanal, en apariencia y hechos, pero que resguarda profundas enseñanzas para hacer de la vida cotidiana un paraíso terrenal.
Es Purim un momento de alegría sincera, pero que esconde un enorme caudal de Luz para ser estudiado y aplicado como método integral de desarrollo, que conjuga las dimensiones interiores con las exteriores en un resultado esplendido.
Te animo a que ahora y mañana, día de la celebración, festejes a pleno como judío que se ha salvado del exterminio a manos del enemigo poderoso, y aquello que te corresponda como noájida que celebra juntos a sus socios judíos la redención. Y ambos, celebremos el triunfo sobre el EGO, sobre la pobreza multidimensional, celebremos que la historia de Purim nos provee de claves para ser felices siempre, gozoso de la bendición del Eterno sin pausas y sin excusas. Gocemos, porque tenemos las herramientas para ser realmente poderosos, al máximo de nuestras capacidades. 
Pasado mañana comienza a quitarte las máscaras, no solamente las que es costumbre usar para el festival, sino aquellas que desde el nacimiento te han mandato y has adquirido.
Jag Sameaj.

Este es el momento

De acuerdo a la tradición judía, como preparación para la festividad de Pesaj, el mes previo (que comienza al concluir la festividad de Purim) es tiempo de limpiezas internas y externas, es por tanto una invitación a recrearnos.
En estos días, una fuerte concentración de energía espiritual está disponible para que la aprovechemos en transformaciones decisivas y potentes; pues el período de introducción a Pesaj es el momento propicio para sacudirse las caretas impuestas por el servilismo al EGO y renovarse.
Es la fase del año destinada a derrocar a Faraones y Amanes (personificaciones del EGO), para abrir las murallas de las celdas psicológicas, redimir a los oprimidos, liberar a los esclavos, crecer en armonía y bienestar.
Así ha sido diseñado por el Creador desde el comienzo de los tiempos, pero no tenemos conocimiento de esto, ni contamos con herramientas para beneficiarnos del potencial disponible para nosotros.
Personas y situaciones (sea en su totalidad o en parte), tal como vienen siendo, tienen la puerta entreabierta para mutar o dejar de ser, y pasar a existir de una forma novedosa, con mayor poder real, en la cual la conciencia multidimensional permite crear nuevas y mejores perspectivas.

Pero, el EGO se refuerza también, pues al sentirse en peligro redobla sus trampas de manipulación y encarcelamiento de la persona.
El EGO está habituado desde el primer instante de vida terrena a dominar, con su pobre poder, por lo que no dejará fácilmente su trono ni dará redención a los oprimidos.
Hará lo que pueda para ejercer su oscuro dominio, y no se inmutará ni ante plagas o castigos sucesivos, ya que para todos encontrará excusas y métodos para continuar agobiando al alma de la persona.
El EGO, montado sobre el sentimiento de impotencia se aprovecha para no darnos paso a la libertad y la conciencia multidimensional.
Los esbirros del EGO, la gente que ha bajado los brazos ante la impotencia y se hunden completamente en su servilismo al EGO, por estas fechas también andan muy activas, pero no en limpiar sus almas y crecer, sino en ir diseminando mentiras, provocando discordias, generando caos, falsificando versiones, golpeando a inocentes, estropeando construcciones pacíficas, anulando tratados de verdadera paz, asesinando al bien y al inocente.
Como agonizantes desesperados, patalean, gimotean, llorisquean, insultan, gritan, agreden, berrean, maltratan, destruyen, bloquean, estafan, aterrorizan, simplemente para mantenerse con un pequeño hilo de vida, con la fantasías de que están en realidad vivos y valen algo sus existencias, a las órdenes de su Amo el EGO.
No nos extrañemos pues que por estas fechas, cada año, abunden las manifestaciones del mal provocado por el hombre, de manera más o menos ampulosa, puesto que en la guerra entre la Luz y la oscuridad, los enemigos de la Luz se apuran para no ser derrotados.
(Atención, no son guerras místicas de ángeles ni demonios, ni de Jedis contra Siths, o “buenos” y “malos”, por lo general este lenguaje poético que emplee es una descripción de luchas internas de cada persona, entre tendencias individuales naturales aunque algunas de ella se encuentren fuera de lugar y de enfoque. Sin embargo, el hombre es un ser ecológico, sus luchas internas necesariamente repercuten y afectan a la comunidad y al entorno. Los que son siervos del EGO por lo general no solamente se afectan individualmente, sino que también provocan cambios negativos a los demás.)

La culpa, trayendo imágenes del pasado (real o fantaseado); y el miedo, provocando fantasías acerca del futuro, nos bloquean de confiar y gozar a plenitud en el presente.
Por lo cual, es necesario aprender y entrenarse a vivir en el presente, concentrarse en lo que estamos experimentando aquí y ahora, y dejar de estar pendientes de lo que está por fuera de esta dimensión del ser.
Por supuesto, acarreamos un pasado.
También, debemos ser conscientes de las consecuencias de nuestros actos actuales en la construcción de nuestro futuro, y en la existencia de los demás.
Sin embargo, si no sembramos ahora, ¿qué cosecharemos mañana?
Vivamos el momento, hagamos nuestra parte, seamos constructores de Shalom sin permitir que nada nos desequilibre de nuestra ruta sagrada.
Cuando digo “vivir el momento”, no estoy justificando cualquier acto o perversión, ni siquiera aquellos nefastos pero escudados en lema bien intencionados. “Vivir el momento” es precisamente eso que quise decir. VIVIR, en su real expresión, que solamente se consigue con la plenitud en cada una de nuestras dimensiones existenciales.
Esto es, aquel que se hunde en vicios, difícilmente pueda decirse que esté “viviendo”, sino más bien está “pasando por la vida”, o quizás “sobreviviendo”.
Aquel que se ajusta a máscaras para rechazar su propia cara, es decir, se comporta de acuerdo a identidades que no le corresponde, tampoco está viviendo a plenitud, sino actuando como un actor mediocre en el escenario teatral de la vida.

Por ejemplo, hay tantos “noajUdas” que se la pasan merodeando instituciones judías, repitiendo como ecos huecos palabras hebraicas, angustiándose para realizar rituales que remeden ritos judaicos, llenándose de anhelos por aparentar ser judíos o algún día convertirse a judíos… ciertamente no están viviendo, ni hallando plenitud en sus vidas, ni desplegando sus dimensiones internas y externas hacia la cima de sus potencialidades. Sus vidas son pantomimas, mascaradas, obras patéticas llenas de dolor y miseria, aunque las pueblen de risotadas, aplausos, cancioncitas jasidea, barruntos rabínicos, comentarios sabihondos en foros de internet, etc.
Su rechazo a su identidad noájica, en pos de vivir como una sucursal pobre y desamparada del judaísmo, no es más que la manifestación evidente (para el ojo conocedor) de una vida miserable, dolorosa, iracunda, llena de terror y culpa. Una vida gobernada por el EGO, que deplora su condición natural y sagrada de noájida para disfrazarse de otra cosa, de algo que se supone se desea, pero que en el fondo (y ni tanto) se odia sobremanera.
Y así como este ejemplo de los “noajUdas” te podría haber mencionado a los falsos judíos mesiánicos, a los fanáticos de cualquier religión, a los extremistas de todo tipo, a los que traicionan, a los místicos, a los falsos cabalistas, a los que se hacen pasar por seres de luz pero son miasma caótica, a los que estafan, a los que roban, a los que depredan, a los que son agobiados por su orgullo o su ambición, etc.

Si tenemos a la vista la brújula los mandamientos divinos que nos toca cumplir, difícilmente haremos de nuestra vida un desperdicio.
Pero, tampoco hagamos de los mandamientos un ídolo, ni de pretender perfeccionarnos en ellos un ejercicio de escapismo a nuestra meta de desarrollo integral, pues está en nosotros desplegar nuestra multidimensionalidad a su máxima expresión.
Ejemplo, el noájida que se detiene a meditar y barruntar si el dar caridad es parte de los mandamientos que le competen o no, y si está haciendo algo sagrado al ser caritativo, cuando de hecho no hay un mandamiento noájico sobre el ser caritativo. Mientras tanto, mientras pierde tiempo y energías en debates inútiles, deja de actuar como constructor de Shalom, no abona a la tarea de perfeccionar al mundo, dejan de ayudar al desamparado, etc.
Todo EGO y más EGO.
Así pues, que los mandamientos no sean un ídolo, es parte de la tarea que debemos afrontar cada día en nuestro triunfo sobre el EGO.

Las excusas que ideamos se multiplican, por eso los obstáculos se acrecientan.

La vida y sus lecciones se presentan como desafíos que deben superar por medio de atenerse a la sabiduría y guía divina, expresadas en el manual de vida llamado “Torá”.
Torá judía, para los judíos.
Torá noájida, para los noájidas.
La Torá noájida es simple y sencilla, pero perfecta y sagrada: Siete Mandamientos Universales.
De los cuales se derivan reglamentos y modos de vida que conllevan plenitud del gozo de la bendición que constantemente se está recibiendo de lo Alto.

Los retos cotidianos suelen ser provocados por nuestro EGO, o el EGO de otros.
Son pocos (comparativamente) los acontecimientos a sufrir a causa de desgracias de índole natural, ajenos al EGO.
Por tanto, sea cual fuera el origen del padecimiento, al aprende a tomar conciencia y vivir conectados con la Luz omnisciente de nuestro interior, al tomar conciencia de nuestra esencia espiritual y nuestra conexión con Dios, estamos en disposición para llevar el padecimiento a su mínima expresión y encontrar caminos de plenitud incluso en la oscuridad.

El EGO emplea tu energía para encarcelarte y dominarte.
Eres tú quien provee al EGO de su aparente poder.
Si dejas de derrochar tu energía en culpas, miedos, enojos estarás en posesión de un poder casi ilimitado para romper con tus dificultades y gozar de la bendición constante.

Confía en ti mismo, en tu Yo Esencial.
Confía en Dios.
Admite que sientes miedo, que dudas, que te aterra el futuro, que temes tomar malas decisiones, que te sientes atrapado por el pasado, que te sientes impotente y por ello te enojas y amargas.
Admítelo, no lo niegues.
Sé consciente de tus limitaciones.
Pero no te quedes solamente en ello.
Luego de reconocerlo, déjalo de lado.
Si tienes miedo, igualmente hazlo.
Si dudas, toma una decisión y llévala a la práctica.
Si te aterra el futuro, vive el presente a pleno.
Si no has sido hábil en tus elecciones pasadas, entrénate en reconocer, analizar, evaluar y decidir.
Si estás atrapado por el pasado, es porque no vives el presente.
Si te sientes impotente, quizás lo seas, pero tu manera de reaccionar no te hace más poderoso, sino más y más impotente.
Si estás enojado y amargado, reconócelo pero no te llenes de estiércol ni lo eches encima de los demás.
Si te equivocaste, REPARA.
Si te olvidaste, recuerda.
Si erraste, existe el arrepentimiento completo y sincero (teshuvá).
Si fracasaste, no te quedes empantanado en el fango, ahogándote más y más en él.
Si actuaste movido por el EGO, muévete al compás del altruismo.
Si negaste tu identidad, aprende a conocerla, amarla, respetarla y armonizarla con tu multidimensionalidad.
Si vives penando, ¡disfruta! Dios te da de continuo bendición y todo lo que precisas, eres tú quien se niega a gozarlo.
La vida es bella, pero la afeas con tus cadenas al EGO.
Goza, piensa en grande, vive a pleno.
Si te parece que todo esto es palabrería muy complicada o vacía, ¡tienes razón! Porque esto que te cuento ahora no es para ser contado, sino para ser vivido…

¿Por qué seguir postergando decisiones?

Este es el momento…

Tu Bishvat – 15 de Shvat

Hoy el pueblo judio celebra la fiesta judia llamada Tu Bishvat, la cual comenzó el 19 de Enero por la noche y finaliza el dia 20.

El día 15 del mes de Shevat, más conocido como Tu Bishvat es uno de los cuatro días en el año en que los Sabios han enseñado se llama “Rosh Hashaná”, es decir: comienzo de año. Cada uno de estos días representa el comienzo del año respecto de un tema específico.

Enseñan los Sabios de la Luz que cuando la Torá se refiere a las guerras que el pueblo de Israel deberá pelear contra los pueblos de la tierra, ella dice que estaba prohibido destruir los árboles frutales: “ya que el hombre es como el árbol del campo” (Devarim 20:19).

Explican los Sabios que la intención de la Torá es decir que la posibilidad de supervivencia del hombre depende de los árboles, y es por eso que debemos cuidarlos y no destruirlos.

Tambien han enseñado que así como cuando un hombre desea que su árbol dé buenos frutos, él lo cuida y se dedica a él efectuando todos los procedimientos que ayudarán a mejorar el producto final, así también se debe comportar el hombre (en nuestro caso vivir acorde a las Siete Leyes Noájicas) que ha sido comparado por la Torá al árbol del campo.

Si él desea que sus acciones sean correctas y aceptadas por su Creador, él debe aprender a estudiar y cumplir lo que estudia , y es por eso que Los Sabios dijeron que la posibilidad de supervivencia del hombre depende de los árboles, porque para aprender cómo vivir una vida llena de un contenido espiritual, él debe aprender de los árboles, que para que den buenos frutos requieren de buen cuidado y atención. Si el hombre desea que sus acciones sean correctas y aceptadas por su Creador, él debe aprender a estudiar y cumplir lo que estudia, en nuestro caso las Siete Leyes dadas a Noaj

Y ese es el motivo por el cual la Tradición Judia llamó a este día: rosh hashaná lailán – comienzo del año del árbol” en singular, para enseñar que cada ser humano – que fue comparado con un árbol – debe obtener una enseñanza práctica en este día sobre el comportamiento que debe seguir para que también él dé buenos frutos.

Aprovechemos este dia para renovar o fortalecer nuestro compromiso con la observancia de las Siete Leyes dadas a Noaj, unicamente así podremos dar buenos frutos que beneficien nuestra vida y la vida de quienes nos rodean.

Januca y su influencia positiva para los gentiles

El conocido Rebbe de Lubavitch, R. Menajem Mendel Scnheerson  ztzl”l, es famoso por muchos aspectos positivos, entre los cuales podemos señalar el de difundir con activa intensidad la existencia, validez y esencialidad del código noájico para los gentiles.
De sus sabias palabras extraemos el siguiente mensaje referido a Januca y los gentiles:

“Hay otro aspecto de fundamental importancia en relación al encendido público de las luces de la Menorá (de Januca, por parte de judíos), que es influencias positivamente a las personas no judías.
El encendido de la Menorá “en la entrada del hogar, o fuera de casa” [1] afecta a todos los que están fuera, incluso a las personas no judías…
Es por eso que, habiendo la oportunidad para el encendido de la Menorá , debiera hacerse en el más público y central lugar, que se usarían de esa forma para inspirar a las personas no judías a que observen el Código Noájida.
Hay que destacar que ellos deben cumplir con estos mandamientos “porque Dios los ha mandado en la Torá”  [2].
Así se suprime la rebelión en contra de Dios, que es el tema de las luces de Januca”.

[1] Shabbat 21b. [2] Mishne Tora, Leyes de Reyes 8:11.

Hisva’aduyos 5747, Vol. 2, p. 133.

Queda claro que no se apela a "judaizar" a los gentiles, ni a que se confundan acerca de cual es el sendero de santidad que deben transitar.

No es la propuesta disfrazar de judaico el espíritu gentil, sino motivarlo a encontrar su verdadera identidad, su propio legado sagrado, para que de esa manera se aparten las personas del error, de la rebelión, de las religiones, de las ideologías corruptas que deterioran el alma del individuo y de la sociedad.

Cada uno de nosotros adquirimos por derecho un patrimonio espiritual, los judíos el judaísmo con sus particularidades, y los gentiles el noajismo con sus modos y esencias.
Travestir esto, es actuar en contra de la Divina Voluntad.

Así pues, la festividad JUDÍA de Januca tiene un mensaje positivo para las naciones, que es que hallen la senda a su propia virtud, a su espiritualidad, al noajismo; no por disfrazarse como judíos, no por usurpar lo que es patrimonio de Israel, pero sí aprovechando la luz que orienta que proviene del faro que guía a las naciones.

Feliz fiesta de las luces.

Luz de Januca, luz del espíritu

El espíritu de cada persona es “luz”.
Los pecados (las acciones que desvían del camino de los mandamientos) van poniendo manchas de oscuridad encima de la “luz”.
A más pecados, menor “luz” que resplandece en la vida de la persona.
La “luz” sigue allí, pero no alumbra, parece que como si no existe.
Pero, la “luz” está ahí, intocada, intocable.
Es posible revertir la oscuridad, descorrer el velo que cubre la “luz”.
Por medio de la “teshuvá”, el sincero y completo proceso de regreso al correcto camino de los mandamientos.
Es el camino, la verdad, la vida: TESHUVÁ.
Sin necesidad de milagros, ni de actos mágicos, ni de fe, ni de redentores, ni de sangre derramada, ni de sacrificios, ni de una vida de miseria, ni de remordimientos, ni de culpas constantes… el camino, la verdad, la vida: TESHUVÁ.
Es el método sagrado que Dios ha dispuesto para Sus hijos, la senda del retorno al camino de los mandamientos.
No está lejos de ti, no hay pecado no oscuridad que impida que limpies tu alma, para que dejes el vicio que te tiene esclavizado.
Está dentro de ti, tú eres el amo de tu “luz”, y de la oscuridad que obstaculiza que te alumbre y de bendición.

¡Hagamos limpieza del alma, dejemos que nuestra “luz” brille!
Encendamos cada día una nueva llama, para sumar “luz” a la “luz”.
Despréndete de las cáscaras que rodean y aprisionan tu “luz”.
Permite a tu alma alumbrar.
Añade una buena y justa acción cada día.
Sube en actitud positiva.
Agrega claridad a tu mente y mesura a tus sentimientos.
Permite a la luz abrirse paso hasta tu conciencia.
Suma los diferentes colores del arcoíris a tus actos.
Apaga el egoísmo y dale vida a tu vida.

Januca en el valle de Forge

Israel Salomón tenía frío, pero su mente no estaba concentrada en el crudo invierno del Valle de Forge, ni siquiera en la batalla en que habría de luchar al día siguiente. Todo su ser estaba enfocado en encender las velas de Janucá sin llamar la atención de nadie.

“Es posible que éste sea mi último Janucá” pensó mientras encendía las velas. En ese instante sólo pudo murmurar: “Gracias Dios, ¡Gracias por todo!” mientras recitaba las bendiciones bajo el claro y silencioso cielo de Pennsylvania.

De pronto, algo lo trajo a la realidad. Había una persona parada a su lado.

“¿Qué es esto? ¿Qué estás haciendo? ¿Eres un espía?” Quien le gritaba no era sino el Comandante General del Ejército Revolucionario, el General George Washington.

“No, no general”, murmuró. “¡Dios no lo permita! Soy un judío observante. Creo en Dios y éste es uno de nuestros preceptos. No soy un espía mi general.”

“¿Qué tipo de precepto es ese?” preguntó el general.

“Hace aproximadamente 2000 años, nosotros, los judíos, luchamos una guerra muy parecida a ésta” dijo Salomón, sintiéndose inspirado. El general lo miraba profundamente a los ojos.

El soldado judío se irguió y le devolvió la mirada. “General, los judíos ganaron esa guerra por que luchaban por la verdad. Luchaban por la libertad. Eran menos en número, muchos menos que nosotros ahora, en una proporción de 1 a 100, pero ganaron porque creían en Dios y Él los ayudó”

“¡Mañana triunfará también usted, señor General!”, agregó,

¡Dios nos ayudará de la misma forma en que los ayudó en ese momento!”

El General estaba en silencio, lo miraba y examinaba al soldado incrédulamente. Luego de un instante dijo: “Tú eres judío. ¡Eres de la nación de los profetas! ¡Tomaré tus palabras como si hubieran sido pronunciadas por Dios mismo!”. El General estrechó la mano de Salomón, lo saludó cálidamente y continuó con su recorrido.

Lo que sucedió al día siguiente, es historia. Las fuerzas del General Washington vencieron a las fuerzas británicas, lo que resultó ser el comienzo de la victoria y finalmente la independencia de los Estados Unidos de Norteamérica.

Lo que no es tan conocido es que Israel Salomón sobrevivió a la guerra y retornó a su hogar en Boston. Una noche de Janucá, aproximadamente dos años después de la batalla del Valle de Forge, Salomón se encontraba cenando junto a su familia mientras las velas de Janucá estaban encendidas, cuando escuchó un golpe en la puerta. Se levantó, la abrió y se quedó petrificado al ver que allí estaba un grupo de diez oficiales del ejército junto al primer presidente de los Estados Unidos, el General George Washington.

Los hizo pasar y el presidente le dijo: “estamos aquí para traerte un presente”. Uno de los oficiales dio un paso el frente y sacó de su bolsillo un pequeño estuche de terciopelo. El señor Salomón no salía de su sorpresa.

Tomó lentamente la cajita, la abrió y encontró allí una medalla de oro. Al tenerla en sus manos vio que grabada sobre ella estaba la imagen del candelabro de Janucá junto a las palabras, “Con admiración George Washington”

“Señor Salomón, usted no sabe lo que hizo en el Valle de Forge” dijo el presidente, “Yo no podía dormir esa noche pues creía que no teníamos posibilidades de ganar la batalla. Carecíamos de municiones suficientes, teníamos un reducido número de soldados y la comida era insuficiente. Cuando vi a los muchachos durmiendo a la intemperie con el frío intenso azotándolos, pensé en rendirme. Pero sus luminarias y su mensaje inspirador me ayudaron a ver todo distinto. Señor Salomón, gracias a usted y a sus velas, estamos hoy parados aquí como hombres libres”.

De acuerdo a la historia, la medalla que le fue entregada a Israel Salomón aún existe como testimonio del mensaje esperanzador de Janucá.

Israel Salomón tenía frío, pero su mente no estaba concentrada en el crudo invierno del Valle de Forge, ni siquiera en la batalla en que habría de luchar al día siguiente. Todo su ser estaba enfocado en encender las velas de Janucá sin llamar la atención de nadie.

“Es posible que éste sea mi último Janucá” pensó mientras encendía las velas. En ese instante sólo pudo murmurar: “Gracias Dios, ¡Gracias por todo!” mientras recitaba las bendiciones bajo el claro y silencioso cielo de Pennsylvania.

De pronto, algo lo trajo a la realidad. Había una persona parada a su lado.

“¿Qué es esto? ¿Qué estás haciendo? ¿Eres un espía?” Quien le gritaba no era sino el Comandante General del Ejército Revolucionario, el General George Washington.

“No, no general”, murmuró. “¡Dios no lo permita! Soy un judío observante. Creo en Dios y éste es uno de nuestros preceptos. No soy un espía mi general.”

“¿Qué tipo de precepto es ese?” preguntó el general.

“Hace aproximadamente 2000 años, nosotros, los judíos, luchamos una guerra muy parecida a ésta” dijo Salomón, sintiéndose inspirado. El general lo miraba profundamente a los ojos.

El soldado judío se irguió y le devolvió la mirada. “General, los judíos ganaron esa guerra por que luchaban por la verdad. Luchaban por la libertad. Eran menos en número, muchos menos que nosotros ahora, en una proporción de 1 a 100, pero ganaron porque creían en Dios y Él los ayudó”

“¡Mañana triunfará también usted, señor General!”, agregó,

¡Dios nos ayudará de la misma forma en que los ayudó en ese momento!”

El General estaba en silencio, lo miraba y examinaba al soldado incrédulamente. Luego de un instante dijo: “Tú eres judío. ¡Eres de la nación de los profetas! ¡Tomaré tus palabras como si hubieran sido pronunciadas por Dios mismo!”. El General estrechó la mano de Salomón, lo saludó cálidamente y continuó con su recorrido.

Lo que sucedió al día siguiente, es historia. Las fuerzas del General Washington vencieron a las fuerzas británicas, lo que resultó ser el comienzo de la victoria y finalmente la independencia de los Estados Unidos de Norteamérica.

Lo que no es tan conocido es que Israel Salomón sobrevivió a la guerra y retornó a su hogar en Boston. Una noche de Janucá, aproximadamente dos años después de la batalla del Valle de Forge, Salomón se encontraba cenando junto a su familia mientras las velas de Janucá estaban encendidas, cuando escuchó un golpe en la puerta. Se levantó, la abrió y se quedó petrificado al ver que allí estaba un grupo de diez oficiales del ejército junto al primer presidente de los Estados Unidos, el General George Washington.

Los hizo pasar y el presidente le dijo: “estamos aquí para traerte un presente”. Uno de los oficiales dio un paso el frente y sacó de su bolsillo un pequeño estuche de terciopelo. El señor Salomón no salía de su sorpresa.

Tomó lentamente la cajita, la abrió y encontró allí una medalla de oro. Al tenerla en sus manos vio que grabada sobre ella estaba la imagen del candelabro de Janucá junto a las palabras, “Con admiración George Washington”

“Señor Salomón, usted no sabe lo que hizo en el Valle de Forge” dijo el presidente, “Yo no podía dormir esa noche pues creía que no teníamos posibilidades de ganar la batalla. Carecíamos de municiones suficientes, teníamos un reducido número de soldados y la comida era insuficiente. Cuando vi a los muchachos durmiendo a la intemperie con el frío intenso azotándolos, pensé en rendirme. Pero sus luminarias y su mensaje inspirador me ayudaron a ver todo distinto. Señor Salomón, gracias a usted y a sus velas, estamos hoy parados aquí como hombres libres”.

De acuerdo a la historia, la medalla que le fue entregada a Israel Salomón aún existe como testimonio del mensaje esperanzador de Janucá.

Preguntas para reflexionar

1. ¿De qué forma demuestras tu agradecimiento?

2. ¿Sabes inspirar confianza y dar ánimo a personas que se encuentran atravesando situaciones difíciles?

3. ¿Dejas todo en manos de Dios o te asocias a Él en la consecución de tus metas?

4. ¿Cuál es la enseñanza noájica que se puede adquirir al conocer la existencia, origen y sentido de la festividad judía de Januca?

Textos seleccionados de:

1. “Un principio sin final“, del Rabino Aarón Ribco

2. “Aromas del Paraíso”, del Moré Yehuda Ribco

Imágenes sin copyright tomadas de diversas fuentes.

A la luz de la vela

Lo siguiente es un relato netamente personal, una experiencia vivida en nuestro hogar junto a nuestra hija, por lo cual no debe ser tomada en modo alguno como regla, ejemplo o pautas determinantes para la vida de cualquier noájida consciente de su identidad.

Comencemos…

Milca, una niña de tres años que nació en el seno de una familia noájida, está expuesta a decenas y cientos de mensajes publicitarios que son caracteristicos de la épòca decembrina.

Ella, por su edad, se deja vislumbrar facilmente por lo “bonito” que la mercadotecnia hace ver a la idolatria. Nuestra responsabilidad como padres es enseñarle a ella a distinguir entre la verdad y la mentira, hasta que ella tenga la suficiente edad y madurez para evaluar por si misma los principios que iremos enseñándole a lo largo de la vida.

Logramos enseñarle que la navidad es un acto esencialmente idolátrico. Cuando Milca entró a la casa de su abuela y vio aqué arbol lleno de luces y bambalinas dijo: “La navidad es idolatria, yo celebro januca!”

Esa fue su declaración todos los dias previos a januca. Cada vez que veia (y ve) algún mensaje navideño en la televisión, pide que cambien el canal o que apaguen el televisor. Y asi mismo actua si escucha algo en la radio que suene a navidad.

“Yo celebro Januca…” fue su frase para contrarestar la influencia decembrina.

A todas estas, sabia que en algún momento debia ayudar a mi hija a celebrar Janucá PERO sin celebrar Janucá.

¿Qué hicimos?

Junto con mi esposa, acordamos preparar postres, los mismos que preparamos durante todo el año. No vimos necesario buscarnos un recetario judio.

Compramos regalos. Nada ostentosos. Sencillos.

Nos vestimos de manera especial pero sin estrenar.

Cuando se hizo oscuro, ya entrada la noche, servimos la mesa con la cena habitual y los postres. Y en el medio de todo una vela apagada.

Decidimos dejar el intercambio de regalos luego de asegurarnos que le enseñariamos a Milca algo que marcara su alma. Es fácil caer en competencias del tipo: “Si los demas dan a sus hijos regalos de navidad, pues yo le doy regalos de januca”.

Comencé apagando las luces de la casa, y preguntándole a Milca: “Qué pasó con la luz?”

Su respuesta fue: “No hay luz papi, se fue”

“Y qué podemos hacer”, pregunté.

Ella dijo: “prender el bombillo, él nos da luz”.

Con la vela aun apagada le pregunté a Milca:

“Hija, qué tenemos que hacer con la oscuridad?, darle palo?, pegarle?, decirle que se vaya?”

Su respuesta: “no papi, tenemos que prender luz”

Procedimos a encender la vela y la invitamos a jugar con las sombras que podian hacerse acercando un poco las manos.

Luego le dijimos que podiamos usar la luz para alumbrar todos los lugares de la casa.

A medida que fuimos explorando las habitaciones, la ayudamos a descubrir los regalos ocultos en la oscuridad. Le enseñamos que en medio de la oscuridad podiamos conseguir cosas lindas con ayuda de la luz.

Está de sobra decir que su regalo le encantó. Aunque para ella fue muy importante descubrir lo que papá y mamá tenian para ella, procuramos que no fuese el centro de la experiencia.

Luego le preguntamos qué le habia parecido la fiesta de januca.

“Me gustó papi”

Ahora a todos los que conoce les dice: “yo celebré januca”

Finalmente,

Sin ritos, sin religión, sin falsas espiritualidades, sin noajizar lo judío, le enseñamos a nuestra hija la importancia de la luz en su vida. Ella (y nosotros) participamos de Janucá sin echar mano de lo ajeno.

Más adelante, Milca podrá entender que ella realmente no celebra Januca, mientras tanto su alma sigue limpia, su corazón libre de mentiras en nombre de niños dioses o gordos vestidos de rojo.

Además, como noájidas responsables por nuestra identidad, pudimos participar en el tiempo, en el momento, junto a nuestros hermanos mayores, deseándoles lo mejor en su celebración de la fiesta de las luces.

Y uds, ¿qué hicieron?

Oración para Jánuca

Hola amigos noájidas.Tanto tiempo sin escribir por acá.Bueno, quisiera compartir con ustedes la traduicción de una oración del libro “Communal prayers” de la Sociedad Noájida de Oklahoma que traduje.Espero les sea útil.Bendiciones y paz para todos.Aquí va:

En  Janucá agregar…    

Nosotros, junto a Tu pueblo Israel, deseamos expresar nuestro agradec imiento  por  los milagros, la redención, los actos poderosos y las victorias en la batalla, que llevasTe a cabo en aquellos días durante esta época.

Que  por medio de este recuerdo, los enemigos de Israel  sean alertados de que cualquier esfuerzo por  destruir  a Tu pueblo traerá la destrucción sobre ellos mismos.

En este día, el malvado reino griego se levantó contra  Israel para hacerlos olvidar Tu Ley  y violar los decretos de Tu voluntad.

Hcieron decretos perversos conforme a   la arrogancia de sus corazones, intentando poner  su raciocinio humano en oposición con  Tu Sabiduría revelada, la Torá de Israel y las Siete Leyes que les mandaste observar.

Pero auxiliaste  a Matatías, el Sacerdote,  y sus hijos,  y los sostuviste  en el tiempo de su aflicción, librasTe sus batallas y vengaste  las injusticias cometidas contra ellos.

EntregasTe  al poderoso en las manos del débil, a muchos en manos de pocos; al impuro en las manos del puro, y  a los pecadores licenciosos en las manos de aquellos que se ocupan en Tu Ley.

HicisTe para ti  un nombre grandioso y santo en Tu mundo, y   llevaste a cabo liberación y redención  en este mismo día, para que Tus hijos entraran entonces  al santuario de Tu Templo  y lo limpiaran; purificaran Tu Santuario y encendieran velas en Tu santo atrio.

DIOS  Todopoderoso, los griegos pecaron debido a que no tenían temor de Ti en sus corazones, pero quienes conocemos  Tus Siete Leyes estamos listos para caminar conTigo y comprender Tu sabiduría.

De la misma manera   que diste  fuerzas a Israel para ser sacerdocio  para nosotros y todo el mundo, y llenar los corazones de todos los justos de las naciones que se apartaron de sus hábitos pecaminosos, que el dominio de la maldad  sea abolido de la tierra porque  en ese día serás revelado como el único Dios y Tu nombre será uno para todas las naciones.

Amén, que sea esta Tu voluntad.