El tipo de personas que acuden a los servicios sexuales de una trabajadora del sexo es muy variado: intelectuales, estudiantes, con escaso nivel de estudios; solteros, casados; prácticamente, de todas las edades y nacionalidades; a algunos les gusta acudir asiduamente todas las semanas a solicitar servicios a una prostituta, otros sólo van de manera esporádica; puede haber preferencias por el medio abierto (calle) o bien preferir un local cerrado (clubes). Y diversas diferencias en cuanto al dinero que se gastan en servicios sexuales: algunos $50.00 al mes, otros $500.00, meses que no acuden… La heterogeneidad es tan grande que no cabe hablar de un perfil del cliente de la prostitución.
Por exponer datos recientes, y porque son escasos los estudios sobre el cliente, la asociación APRAMP (Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención de la Mujer Prostituida) presentó un estudio en el que describía al cliente habitual en 1998 como un varón casado y con cargas familiares, mayor de 40 años, mientras que en 2008 abundan más jóvenes de 20 a 40.
















