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Resp. 536 – ME PUEDEN EXPLICAR LAS LEYES NOAJICAS????

daniel1234 nos consulta:

saludos a todos, mi nombre es daniel mi proble ma es el siguiente:
1- expliquenme las leyes noajica
2- y q se puede comer
3- o leyes alimenticias
4- toda la base q debe tener un noajida
5- realmente recien me e incorporado en este ermoso grupo,
6- y expliquenme eso de los iluminati no entiendo
7- ay comentarios q me dejan q israel y los judios son diferentes y q estan con los iluminati
8- yo no lo creo porque inventan cualquier cosa para atacar al pueblo santo
porfavor expliquenme estas dudas y porfavor enseñeme lo d
daniel/gomez/16/estudiante/lima/peru

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La causa del mal

Si con toda inocencia tu hijito te preguntara cuáles son los males humanos en este mundo, ¿qué le contestarías?
Te confieso que yo señalaría cosas tales como: idolatría, perversiones, corrupción, crímenes, mentiras, violencia, infidelidad, falta de responsabilidad y compromiso y quizás alguna cosa más.
¿Tú quitarías o añadirías algo a esto?

Si mi hijito con más profundidad insistiera y preguntara qué es lo que tienen en común a todos estos males, ¿qué le responderías?

La Tradición judía, con su sabiduría celestial, nos brinda con frescura y claridad la respuesta justa.
En la base de todos, absolutamente todos los males provocados por la persona, se encuentra el así llamado Ietzer HaRá, que significa la “tendencia hacia lo negativo“. Nosotros, en este sagrado HOGAR le damos el nombre de EGO.
Quizás sea más comprensible si piensas en egoísmo, aunque no sea exactamente lo mismo.

El EGO es la raíz y la finalidad de todas las acciones y actitudes negativas humanas.
Medítalo un instante, busca ejemplos en las cosas cotidianas así como en los grandes eventos de la historia, y terminarás por reconocer que allí está esa presencia oscura que llamamos “egoísmo”.

Tengo que mencionarte que existen dos modalidades del egoísmo, una constructiva y la otra nociva.
El egoísmo constructivo es aquel que nos mueve a preservarnos, a buscar alimento, refugio, a procrear, etc. Este tipo de egoísmo, al que se le puede denominar “tendencia negativa canalizada hacia fines positivos”, es en absolutamente necesario y bueno.
Pero, el egoísmo nocivo, el que apabulla al otro, el que succiona para sí atributos ajenos, el que rechaza o es indiferente a las necesidades justas de otra persona, ese egoísmo es un cáncer emocional y espiritual, que debilita y acaba con la vida del que lo padece y probablemente de quien esté a su alcance.

Piénsalo, encuentra ejemplos de conductas o actitudes negativas, mientras tienes presente que detrás de todo esto se encuentra el egoísmo, y de pronto podrás descubrir el “secreto” para tanto dolor y sufrimiento.

¿Cuál es la sana cura para este mal corrosivo?
La respuesta la brinda nuestra Tradición, la Torá, la instrucción sagrada, revelada por Dios a los hombres, es el antídoto para el mal del egoísmo.
La Torá judías para los judíos.
La Torá noájida, para los gentiles.

Ciertamente ésta es la única manera de combatir o de canalizar con bendición ese pesado flagelo que es el egoísmo.
Cuanto más instrucción sagrada apliquemos a nuestra vida (de aquello que nos está permitido), de acuerdo a cuanto vayamos aprendiendo y asumiendo, más Luz estaremos posibilitados de traer al mundo. Primero en nuestro interior, luego derramándola en nuestro entorno.
Con la Luz del Eterno el predominio del bien y la justicia se va estableciendo.
Es un trabajo indispensable, armonizar nuestras dimensiones, recobrar la identidad sagrada que se esconde detrás de las máscaras que vamos usando.
Ésta es nuestra parte en la labor del advenimiento de la Era Mesiánica, hacer lo que está a nuestro alcance, con entereza y pujanza, para quitar la pesada piedra que es el egoísmo de nuestro corazón y dar un nuevo corazón vital a nuestra existencia (individual y colectiva).

Al comienzo el romper la cadena de la esclavitud del Ego es dificultosa, muchas son las cosas para aprender y reparar, mucho lo que se debe evitar el continuar ciegamente detrás de hábitos que ya forman como una dura costra en nuestro ser.
Pero de a poco, con paciencia y sin ansiedad, con tenacidad, con integridad, de a poco, se va alcanzando nuevas escalas de libertad para alumbrar nuestra vida y la de nuestro mundo.

Gradualmente debemos ir reconociendo nuestras fallas y nuestras virtudes, nuestros apegos del Ego, para irlos modificando en procura de alcanzar una estatura espiritual inmensa, desde la cual la esclavitud del Ego ya no nos manipula.

Tienes mucho más para aprender, para disfrutar para obtener en los textos que encuentras aquí: EGO.

 

Estoy de Mal Genio.

Algunas personas parece como si se rodearan de alambre de espino, como si se convirtieran en un cactus, que se encierra en sí mismo y pincha.

Y luego, sorprendentemente, se lamentan de no tener compañía, o de que les falta el afecto de sus hijos, o de sus padres, o de sus conocidos.

La verdad es que todos, cuando pasa el tiempo, casi siempre acabamos por lamentar no haber tratado mejor a las personas con las que hemos convivido: Dickens decía que en cuanto se deja atrás un lugar, empieza uno a perdonarlo.

Cuando nos enfadamos se nos ocurren muchos argumentos, pero muchos de ellos nos parecerían ridículos si los pudiéramos contemplar unos días o unas horas más tarde, grabados en una cinta de vídeo.

Pero no vale la pena Algunos piensan que más vale dar unas voces y desahogarse de vez en cuando, que ir cargándose de resentimiento reprimido. Quizá no se dan cuenta de que la cólera es muy peligrosa, porque en un momento de enfado podemos producir heridas que tardan luego mucho en cicatrizar.

Hay personas que viven heridas por un comentario sarcástico o burlón, o por una simpleza que a uno se le escapó en un momento de enfado, casi sin darse cuenta de lo que hacía, y que quizá mil veces se ha lamentado de haber dicho.

Los enfados suelen ser contraproducentes y pueden acabar en espectáculos lamentables, porque cuando un hombre está irritado casi siempre sus razones le abandonan. Y de cómo sus efectos suelen ser más graves que sus causas nos da la historia un claro testimonio.

Pero con prudencia ¿Entonces, no hay que enfadarse nunca? Fuller decía que hay dos tipos de cosas por las que un hombre nunca se debe enfadar: por las que tienen remedio y por las que no lo tienen. Con las que se pueden remediar, es mejor dedicarse a buscar ese remedio sin enfadarse; y con las que no, más vale no discutir si son inevitables.

A veces, enfadarse puede ser incluso formativo, por ejemplo para remarcar a los hijos que algo que han hecho está mal, pero serán muy poco frecuentes. Hace falta un gran dominio propio para hacerlo bien.

El mal genio deteriora la unidad de la familia. Y cuando uno se inhibe o se desentiende hace daño, pero cuando desune hace quizá más.

Señores del carácter Muchas veces, además, carga con el mal genio el menos culpable, el que más cerca está, incluso el propio mensajero de la mala noticia. Y es terriblemente injusto. “Voy a decirle cuatro verdades…”, ¿y por qué han de ser cuatro? Sólo con eso ya veo que estás enojado.

Es verdad que el ánimo tiene sus tiempos atmosféricos. Que un día te inunda el buen humor como la luz del sol, y otro, sin saber tú mismo bien por qué, te agobia una niebla pesada y basta un chubasco, el más leve contratiempo, un malestar pasajero, para ponerte de mal humor. Pero debemos hacer todo lo posible para adueñarnos de nuestro humor y no dejarnos llevar a su merced

Los expertos estudiaron a 14 mil adultos, comprobando que aquellos que tienden a enfadarse con facilidad poseen un mayor riesgo de desarrollar un infarto cerebral, incluso con niveles altos de colesterol HDL ó “bueno”.

El estudio –en línea con trabajos anteriores que han asociado una personalidad agresiva con el riesgo de enfermedad cardiovascular– muestra que enfadarse con uno mismo eleva ligeramente el riesgo de ictus pero, a medida que aumenta el mal carácter, las posibilidades de sufrir crecen tres veces entre los participantes de 60 años de edad o menores.

Además, los individuos con mal carácter pueden tener mayor aumento de la presión arterial, la vasoconstricción y de sustancias que favorecen la formación de coágulos sanguíneos, y en su cuerpo se descargan hormonas como la adrenalina, que pueden dañar las paredes de los vasos.

Por otra parte, la ansiedad y la ira suelen ser el precedente y la causa de ciertas enfermedades físicas, sobre todo trastornos cardiovasculares, y en especial si aparecen juntas y se mantienen en el tiempo, de acuerdo a algunos expertos en trastornos emocionales.

Fuentes:
Azcentral.com

Resp. 408 – Tengo constantemente pesadillas

graciela nos consulta:

Esta pesadilla es siempre la misma sueño que me persiguen y yo corro atravez de un bosque esta persona trata de atraparme pero no lo consigue, esta persona tiene figura de hombre, le agradeceria que me ayudara esto me angustia mucho no se que hacer.
Gracias feliz dia.
GRACIELA CASIQUE ROA, 34, DOCENTE, SAN CRISTOBAL, VENEZUELA

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Efectos del cannabis resumen

Normal 0

RESUMEN

 

A) Efectos agudos.

1. Ansiedad, disforia, pánico y paranoia. Especialmente en nuevos consumidores.

2. Alteración de la atención y de la memoria y déficit psicomotor.

3. Posibilidad o aumento de riesgo de accidente de tráfico.

B) Efectos crónicos

1. Síndrome de dependencia que se caracteriza por incapacidad para abstenerse o para controlar el consumo de droga.

2. Formas sutiles de alteración cognitiva que afectan la atención y la memoria, que persisten mientras los consumidores permanecen crónicamente intoxicados.

3. Alteración en la formación y educación de los adolescentes pues su aprendizaje puede ser limitado.

4. Aumento de riesgo de esquizofrenia y psicosis graves.

5. Aumento del riesgo de trastornos depresivos y síndrome amotivacional.

6. Entre los que comienzan a edades tempranas aumenta el riesgo de progresar a un uso duro del cannabis o de otras drogas.

 

Para terminar, es preciso no olvidar la influencia que determinados planteamientos ideológicos pueden tener sobre estas investigaciones. Así, es intrigante comprobar que –contrariamente a las conclusiones del metanálisis de Arsenault (2004) – en otra versión sistemática sobre los posibles efectos psicológicos del consumo del cannabis, realizada por Macleod y Cols[1], los autores concluían que “la evidencia científica disponible no apoya fuertemente una importante relación casual entre el uso del cannabis por jóvenes y riesgos de daños psicológicos, aunque tampoco excluye la posibilidad de que dicha asociación exista”. Añaden finalmente, como única recomendación, que “a la vista del uso extendido del cannabis, son necesarias mejores evidencias”. Estos investigadores se limitaron a cuestionar los resultados de los grandes estudios epidemiológicos, entonces disponibles que mostraban un mayor riesgo de desarrollar depresión, o esquizofrenia asociado al consumo del cannabis, simplemente enumerando todos los posibles sesgos conocidos en la epidemiologia y dejando caer la sospecha la sospecha de que estos sesgos pudiesen explicar los resultados. No consideraron en su justa medida, los intentos que habían realizado los autores de los estudios epidemiológicos que ellos revisaron por prevenir dichos sesgos. Por ejemplo, los autores de los estudios epidemiológicos habían sido cuidadosos para realizar un ajuste por el consumo simultáneo de otras drogas, o por factores sociales asociados a problemas psicológicos antes de iniciar el consumo de cannabis. Cuando, tras el ajuste estadístico, las medidas de asociación seguían indicando que la exposición a cannabis era un claro factor de riesgo.

Llama la atención que los autores de la revisión se resistieran a realizar un metanálisis cuantitativo y que además la conclusión a la que llegaron contradijese a la del otro metanálisis disponible. Estudios posteriores, se puede desprender que, efectivamente existe al menos suficiente evidencia del daño psicológico que produce el consumo lúdico del cannabis. Existe claramente una “resistencia ideológica” a aplicar este tema el mismo principio que se viene aplicando habitualmente en salud pública a otras graves amenazas para la salud de la población, es decir “hasta que no sepamos mas, lo mejor es no consumir cannabis en absoluto”[2].


[1] Macleod J, Oakes R, Copello A, Crome I, Egger M, Hickman M, Oppenkowski T, Stokes-Lampard H, Smith GD, Psychological and social squeal of cannabis and other illicit drug use by young people: a systematic review of longitudinal, general population studies. Lancet 2004; 363: 1579-88

[2] De irala J, Ruiz-Canela M, Martinez-Gonzalez MA. Causal relationship between cannabis use and psychotic symptoms or depression. Should we wait and see? A public-health perspective. Med Sci Monitor 2005 (en prensa)


Efectos del cannabis sobre la salud mental 2

Segunda parte del articulo… se los recomiendo. Y ya saben cualquier duda, comentario, sugerencia, queja, etc pueden hacerlo sin ningun problema. Saludos!!

 

Síndrome amotivacional

· Se define como un estado de pasividad e indiferencia, caracterizado por disfunción generalizada de las capacidades cognitivas, interpersonales y sociales[1]. El consumo del cannabis durante años esos signos persistirán una vez interrumpido dicho consumo.

· El paciente se vuelve apático, sin energía, sin interés, suele ganar peso y parece extremadamente perezoso. Desgana para hacer cualquier actividad prolongada que requiera atención o tenacidad.

· Dificultades para el estudio y aprendizaje[2], afecta sus reflejos, actividad motora y capacidad de coordinación.

La existencia de este síndrome no ha sido discutida, pero si su naturaleza crónica[3], y la DSM IV no lo recoge como entidad nosológica independiente, pero si refleja que en consumidores crónicos puede aparecer un síndrome distimico que cursaría con letargia, anhedonia[4], y alteraciones de humor.

 

Trastornos inducidos por el cannabis

Intoxicación aguda. En este cuadro encontramos síntomas físicos como boca reseca, taquicardia, aumento de la presión arterial inyección conjuntival, aumento del apetito, sequedad de la boca, cierta torpeza en la coordinación del movimiento y el equilibrio, y reacciones o reflejos lentos2. Síntomas psíquicos más frecuentes son cambios conductuales con euforia y ansiedad, síntomas de suspicacia e ideación paranoide, sensación de lentitud en la percepción del tiempo y retraimiento. Aumento en la sensibilidad a los estímulos externos, los colores se perciben más brillantes y los sonidos más intensos, psicosis breve. A dosis más altas pueden darse episodios de despersonalización o desrealización[5].

Estados psicóticos persistentes (psicosis cannabica). Hoy en día continua vigente la controversia[6], sobre si el consumo prolongado de dosis elevadas de THC (tasa en sangre mayor de 15 mg) origina psicosis típicas o se trata del primer episodio de una psicosis funcional (esquizofrénica o afectiva) coincidente con la intoxicación cannibica.[7] [8]

En el estudio de Dunedin se encontró que los individuos que consumían cannabis a las edades de 15 y 18 años tuvieron tasas elevadas de síntomas psicóticos a los 26 años en comparación con los no consumidores. El efecto fue más fuerte con el consumo más temprano.[9]

Un riesgo dos veces mayor de desarrollar en el futuro esquizofrenia grave, después de ajustar por 13 posibles factores de confusión. Se estima que alrededor del 8% de esquizofrenias podrían prevenirse mediante la eliminación del consumo de cannabis.

 

Efectos del cannabis en pacientes con predisposición esquizofrénica

La OMS admite que el consumo persistente de THC en relación con la esquizofrenia[10], precipita su inicio, sobre todo en quienes empezaron a exponerse a cannabis antes de los 18 años. El consumo de cannabis es más elevado en la población esquizofrénica que en la población en general.

El cannabis aumenta el riesgo de sufrir síntomas psicóticos[11] en especial las alucinaciones e incrementa los trastornos de conducta y la agresividad, y dificulta el tratamiento, con un mayor grado de incumplimiento terapéutico (respecto al tratamiento de la enfermedad y al de la dependencia) y un aumento en el numero de la hospitalización.


[1] Gold MS. Marihuana. Ediciones en neurociencias. Primera edición, Barcelona, 1991: 91-101

[2] Hall W, Solowij N, Lemon J. The health and psychological effects of cannabis use. National drug strategy Monograph series no. 25. Australian Government publication service, Canberra, Australia. 1994.

[3] Sole J. Tratamiento del paciente cannabico. Adicciones 2000; 12 (supl 2): 301-314.

[4] Bovasso GB. Cannabis abuse as a risk factor for depressive symptoms. Am j psychiatry 2001; 158:2033-2037.

[5] Mathew RJ, Wilson WH, Humphreys D, Lowe JV, Weithe KE. Depersonalization after marijuana smoking. Boil psychiatry 1993; 33:431-41

[6] Negrete JC. Effect of cannabis use on health acta psiquiatr psicol am lat 1983; 229:267-76.

[7] Court JM. Cannabis and brain function. J paediatr child health 1998; 34:1-5

[8] Campbell J. cannabis: the evidence. Nurs stand 1999; 13:45-7.

[9] Arseneault L, Cannon M, Poulton R, Murray R, Caspi A, Moffitt TE. Cannabis use in adolescence and risk for adult psychosis: longitudinal prospective study. Bmj 2002; 325:1212-3

[10] Division of mental health and prevention of substance abuse. World health organization. Cannabis: a health perspective and research agenda. WHO/MSA/PSA/97.4, English only distr: general, Geneva, 1997

[11] Schuckit MA, segal DS. Opiod drug abuse and dependence. En: braunwald E, Fauci AS, Kasper DL, Hauser S, Longo D, Jameson J (eds.) Harrison’s Principles of internal medicine textbook. 15th edition. New York: McGraw-Hill, 2001.


Efectos del cannabis sobre la salud mental

Bueno, este artículo lo tenía mi novia Norma (estudiante de medicina) y en verdad me pareció que valía la pena publicarlo. Como el articulo me pareció muy largo he decidido dividirlo en 3 partes, para que puedan leerlo tranquilamente y sin aburrirse.

Preguntas, traumas, aclaraciones, dudas, pueden hacerlas, yo no sé las responderé sino Norma hehehe, saludos!

 

El cannabis ha sido considerado a veces como una droga relativamente menos peligrosa que otras, además que se le han atribuido otras finalidades como la creatividad en distintas áreas como en la música, el arte, el pensamiento, etc. Además de buscar efectos terapéuticos (analgésico, anticonvulsivo, sedante, antidepresivo, etc.). Sin embargo, en los últimos años existe una creciente evidencia epidemiológica de la existencia de efectos adversos a la salud psíquica a medio y largo plazo, además de los derivados de la dependencia y abstinencia.

 

Trastornos psiquiátricos en consumidores de Cannabis

 

Hace poco mas de 50 años (1948) la Organización Mundial de Salud (OMS) llego a la conclusión de que el uso de cannabis era peligrosa física, mental y socialmente, pese a ello hoy nos encontramos ante un fenómeno de tolerancia social en el que el consumo de cannabis se ha desmadratizado y desmitificado.[1]

Hace años, algunos autores señalaban que su uso intenso y prolongado (100 a 300 mg/día durante más de seis meses) producía en adultos deterioro mental y físico y en adolescentes impedía la adecuada maduración de la personalidad.[2]

En las más recientes clasificaciones internacionales de trastornos mentales[3] [4] se recogen diversos cuadros psiquiátricos inducidos por cannabis (Abuso, intoxicación, delirium, dependencia, trastorno psíquico), sin embargo estos cuadros comparten diagnósticos con otras drogas, por lo que son poco específicos.

 

Consecuencias del consumo de cannabis a largo plazo

El consumo frecuente de cannabis se asocia a una conducta desadaptativa. Es común que las personas que usan la marihuana sientan gran interés por estímulos visuales, auditivos, o gustativos, de que de otra manera serian ordinarios. Los sucesos triviales podrían parecer sumamente interesantes o graciosos. El tiempo parece transcurrir mucho mas lento, y a veces la droga puede causar sensaciones intensas de hambre y sed.

· La marihuana deteriora la memoria a corto plazo.

· Con el uso de las variedades más potentes de la droga, pueden surgir problemas para realizar incluso tareas sencillas.

· La droga afecta las percepciones y los reflejos, también pueden ser causa de accidentes de tráfico.

· Aumenta la propensión a conductas de riesgo para adquirir enfermedades de transmisión sexual.

· El seguimiento de personas expuestas a tetrahidrocannabinol (THC) desde el inicio de la adolescencia demostró que en 5 años después eran más propensos a abandonar los estudios e involucrarse en otras drogas.

Dependencia y síndrome de abstinencia

El debate sobre la capacidad adictiva del cannabis es un tanto artificioso, ya que en animales presenta claramente tolerancia, síndrome de abstinencia y provoca dependencia. Estudios en animales y humanos demostraron efectos leves de tolerancia[5] y que la supresión del consumo de THC se acompañaba de un conjunto de síntomas característicos, con una duración media de 8 días[6] [7].

Su alta liposolubilidad se traduce a una vida media de aproximadamente siete días lo que impide una caída brusca de concentraciones plasmáticas, responsable de la aparición brusca e intensa de la abstinencia. El organismo puede tardar un par de meses en quedar totalmente libre de THC. Por otra parte su similitud clínica con cuadros ansiosos o depresivos facilita que pase desapercibido.

En 1999 se publicaron dos trabajos [8] [9] que demostraban que el consumo de cannabis a dosis crecientes generaba síntomas de abstinencia que diferían en función de que fuese fumado o ingerido vía oral. Eso se deduce que una de las causas para seguir consumiendo cannabis es evitar la aparición del síndrome de abstinencia. Por otro lado el placer asociado a fumarlo puede convertirse en un importante refuerzo psíquico[10].

La clínica del síndrome de abstinencia del cannabis es variada y depende de la dosis, el tiempo y la frecuencia del consumo y la personalidad previa [11] 9. En consumidores diarios de cannabis durante más de 70 meses apareció ansiedad, tensión, insomnio, anorexia, cansancio, dificultad de concentración, irritabilidad disforia y agresividad[12], así como síntomas y signos físicos (sudoración, temblor, mialgias, nauseas y diarreas)7.

Existe un deterioro social, laboral y físico desarrollando un menor logro educativo y un empeoramiento de la calidad de vida[13]. El mayor riesgo de desarrollarlo se da en aquellos consumidores crónicos que suspenden bruscamente el consumo de cannabis[14].

Se encontró que un 35% de los usuarios afirmaban que no pudieron dejar el consumo cuando quisieron, el 24% continuaron usándolo a pesar de los problemas que atribuyeron la droga y el 13% sintieron que no podían controlar su consumo. Por tanto, se puede concluir que el cannabis provoca síndrome de abstinencia, es decir produce dependencia física.

En un estudio con 200 usuarios experimentados, entre un 62% y un 77% presentaban signos de dependencia de acuerdo con cuatro protocolos distintos[15].

Sobre otra muestra de 229 usuarios apareció dependencia en un 78.6% y síndrome de abstinencia en dos tercios. En otro trabajo con 243 consumidores con frecuencia de consumo de 3-4 veces por semana encontró una dependencia del 57% según criterios del DSM-III-R[16]


[1] World Health Organization. Programme on substance abuse. Cannabis: a health perspective and research agenda. World Health Organization, Geneva, 1948.

[2] Nahas G. Haschis, cannabis et marijuana. Premier edition, Vendome (France), Presses Universitaires de Fance 1976: 243-95.

[3] Organización mundial de la salud. F10-F19 “Trastornos mentales psicotrópicas”. En decima revisión de la Clasificación Internacional de Enfermedades. Trastornos mentales y del comportamiento. Descripciones clínicas y pautas para el diagnostico. Editorial Meditor y JJ Lopez Ibor, Madrid, 1992. Pp 97-112

[4] DSM-IV-TR. Manual diagnostico y estadístico de los trastornos mentales. Ed Masson. Barcelona, 2002.

[5] Adams IB and Martin BR. Cannabis: pharmacology and toxicology in animals and humans. Addiction 1996; 91: 1585- 1614

[6] Gold MS. Marihuana. Ediciones en neurociencias. Primera edicion, Barcelona, 1991: 91-101.

[7] Wiesbeck GA, Schuckit MA, Kalmijn JA, Tipp JE, Bucholz KK, Smith TL. An Evaluation of the History of a Marijuana Withdrawal Syndrome in a Large Population. Addiction 1996; 91:1469-1478.

[8] Haney M, Ward AS, Comer SD, Foltin RW, Fischman MW. Abstinence symptoms following smoked marijuana in humans. Psychopharmacology (Berl) 1999; 141: 395-404.

[9] Haney M, Ward AS, Comer SD, Foltin RW, Fischman MW. Abstinence symptoms following oral THC administration to humans. .Psychopharmacology (Berl) 1999; 141: 385-94

[10] Navarro M, y Rodriguez de Fonseca F. Cannabinoides y conducta adictiva. Adicciones 2000; 12:97-108.

[11] Brook J.S, Balka E.B, Whiteman M. The risk for late adolescence of early adolescent marijuana use. Am J Public Health 1999; 89: 1549-54.

[12] Kouri EM, Pope HG Jr, Lukas SE. changes in aggressive behavior during withdrawal from long-term marijuana use. Psychopharmacology.

[13] Gruber AJ, Pope HG, Hudson JI, Yurgelun-Todd. Caracteristicas a largo plazo de los consumidores de cannabis: un studio de casos controlados. Psychological medicine 2003; 33:1415-1422.

[14] Thomas H. A community survey of adverse effects of cannabis use. Drug alcohol depend 1996; 42: 201-7

[15] Swift W, Hall W, Copeland J. Characteristics of Long-Term Cannabis Users in Sydney, Australia. European Addicction Research 1998; 4:190-197.

[16] Swift W, Hall W, Didcott P, Reilly D. Patterns and Correlates of Cannabis Dependence among Long-term. Users in an Australian Rural Area. Addiction 1998; 93: 1149-60.