Eventos de la semana- Cumple Edgar de Mexico (2009-01-13)
Destacados
Rubén Darío Betanzo Saavedra, 33, Profesor de Hist., Concepción, Chile, nos pregunta:
1. En internet alguien afirmó que Maimónides consideraba merecedor de muerte al gentil que estudiara la Torah, no sé si eso es verdad, pero igual pregunto:
2. ¿Se aplica eso a todos los casos?
3. ¿Cuanto de la Torah estoy autorizado a estudiar?
4. ¿Y si mis exigencias académicas incluyen tal estudio?
5. ¿Hay algo espiritualmente de provecho para los noájicos en la Torah a pesar de tener esta otros destinatarios?
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Xavier, Gonzalez, 25, ing en sistemas, Tampico, Mexico nos escribe:
Buen dia More En el capitulo 2 del libro El camino gentil justo. Dice que la divina presencia se retrajo al primer cielo con el pecado de Adam, al segundo cielo con el pecado de Cain, despues al tercer cielo con la invocacion de idolos de parte de Enosh. Desde el tercero al cuarto por causa del diluvio. Del cuarto al quinto con la torre de Babel edificada. Y asi hasta el septimo cielo. Mi pregunta es, ¿que son estos niveles? y ¿como afectan estos niveles al mundo? Gracias por su atencion
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azul0305 nos consulta:
1- Sabemos que los mandamientos están para honrar a D-S, honrar la vida.
2- Me pregunto existen los pecados como tal?
3- En el catolisismo existen los pecados beniales y mortales.
4- Siete pecados capitales. Cómo es esto acá?
No me queda claro este tema.
azul0305
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La anciana señora águila se despertó, como todas las mañanas, temprano pues tenía muchas cosas para hacer. Navegar entre las nubes, aletear en las corrientes, ascender hasta donde el cielo parece la noche y especialmente, debía buscar su comida diaria. Algún conejo, un ave transeúnte, algo que cocinar. Pero, está mañana fue diferente a las demás, pues no encontraba sus anteojos por ninguna parte. ¿Cómo prentenden que una abuela águila salga a cazar sin sus anteojos? ¡Moriría de hambre! Eso, si no chocaba con el pico de alguna montaña. Desperada buscó y rebuscó. Puso el nido patas pa’rriba pero sin éxito. Al parecer algún pícaro le había sustraído sus lentes… ahora le quedaba la prisión de la oscuridad, la quietud y la muerte. Desanimada y desesperanzada la triste abuela águila lloraba y lloraba, desconsolada y amargada porque apenas si distinguía sombras difusas sin sus anteojos de águila. La pobre no se había dado cuenta de que sus lentes estaban encima de su mesa de luz, como todos los días. Ella con el apuro y la distracción olvidó donde estaban y no sabemos si los volvió a encontrar…
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