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La Naturaleza de la Judeofobia (G. Perednik) – Unidad 8

  Así resumen Prager y Telushkin la judeofobia nazi: "Casi toda ideología y nacionalidad europea había estado saturada con odio contra el judío cuando los nazis consumaron la "solución final". En las décadas y siglos que la precedieron, elementos esenciales del pensar cristiano, socialista, nacionalista, iluminista y post-iluminista habían considerado intolerable la existencia de los judíos. En un análisis final, todos se habrían opuesto a lo que Hitler hizo pero, sin ellos, Hitler no podría haberlo hecho".

 


Unidad 08: La judeofobia alemana; el fenómeno del autoodio judío

Por: Gustavo Perednik   

El primero de los tres paradigmas de la judeofobia moderna fue el francés, estudiado en la última clase. Ahora pasaremos al racista, que aunque también fue inaugurado en un libro francés, alcanzó su nadir en Alemania. En su Ensayo acerca de la desigualdad de las razas humanas (1853) Joseph De Gobineau sostenía que las diferencias físicas entre las razas humanas conllevan jerarquías intelectuales y morales. Aunque éste era el primer libro en desarrollar la teoría, el racismo como prejuicio, empero, es tan antiguo como la civilización, y aun Platón y Aristóteles arguyeron que los griegos habían nacido para ser libres y los bárbaros eran esclavos naturales.

La tradición antirracista, por su parte, fue una contribución judía que el cristianismo difundió. Su primer ejemplo es provisto en el Talmud, cuando explica el motivo por el que Adán es el único ancestro humano: para que nadie pueda jamás atribuir superioridad a sus antepasados.

Y aunque el prejuicio racial fue omnipresente en la historia europea, en el siglo XVIII se formalizó a partir de los estudios antropológicos. Linné emparejaba el color de piel con tendencias mentales y morales, y para Buffon el hombre blanco era la norma, "el rey de la creación", mientras los negros constituían una raza degenerada. Para Voltaire los negros eran una especie intermedia entre el blanco y el mono. En este contexto dieciochesco, los judíos encajaban como una nación sui generis, pero incluida en la raza blanca.

El siglo XIX complicó las cosas debido a que las luchas nacionales empujaron a los estudiosos a acrecentar el número de supuestas razas y subrazas. El énfasis mayor en Alemania se debe a dos razones: 1) Hasta 1870 sus muchas divisiones políticas internas habían incrementado el fervor nacionalista; y 2) la mayoría de los monarcas europeos eran de ascendencia germánica (recuérdese además que la monarquía dividía a la sociedad medieval en tres estratos: plebe, clero y nobleza, y ésta era considerada la superior, de "sangre azul").

El filósofo Johann Fichte enseñaba que el alemán era la lengua original de Europa (Ursprache) y los alemanes la nación original (Urvolk). Incluso fuera de Alemania hubo algunos partidarios del "Germanismo" o "Teutonismo". Con todo, la visión de Fichte no se quedaba en la superioridad alemana y reflexionaba especialmente acerca de los judíos: "¿Darles derechos civiles? No hay otro modo de hacerlo sino cortarles una noche todas sus cabezas y reemplazarlas por otras cabezas que no contengan un solo pensamiento judío. ¿Cómo podemos defendernos de ellos? No veo alternativa sino conquistar su tierra prometida y despacharlos a todos allí. Si se les otorgan derechos civiles van a pisotear a los otros ciudadanos".

Junto a la antropología y la filososfia, otra disciplina académica estimulaba a los racistas: la lingüística. Ya desde los descubrimientos de William Jones en 1786 y la Ley de Grimm de 1822, se deducía de la afinidad entre el sánscrito, griego y latín, que había un origen común de idiomas indoeuropeos (incluídos celta y gótico, supuestamente el más antiguo de los germánicos). Se tuvo por cierto que las lenguas europeas derivaban del sánscrito, y las naciones que las hablaban pertenecían a la raza aria (que en sánscrito significa "noble").

El contraste de la llamada raza aria fue la "semita", de la que supuestamente derivaban las naciones que habían hablado lenguas semitas en el pasado. Lassen argüía que "los semitas no poseen el equilibrio armonioso entre todos los poderes del intelecto, tan característico de los indogermánicos" y su colega francés Ernest Renan condenaba "la espantosa simplicidad de la mentalidad semita". Todas las creaciones del espíritu humano (con la posible excepción de la religión) fueron atribuídas a los "arios" y por ello los alemanes, los más "puros", debían eludir mezclarse con razas inferiores. Debido a esa pretendida "pureza teutónica", los estudiosos alemanes optaron por la denominación indogermánica.

Durante la primera mitad del siglo pasado se hicieron muchos esfuerzos para racionalizar el odio. Bruno Bauer en Die Judenfrage (1843) denuesta el "espíritu nacional judío" y el compositor Richard Wagner escribe en La judería en la música (1850): "Debemos explicarnos por qué nos repele la naturaleza y personalidad de los judíos… Para compreder nuestra repugnancia instintiva por la esencia primaria del judío, consideremos primero cómo fue posible que el judío deviniera en músico…"

Las justificaciones científicas no provenían sólo desde lo sociológico. Un pionero que había pasado inadvertido fue Karl Grattenauer, quien en 1803 había ofrecido una explicación de vanguardia de por qué los judíos tienen mal olor: hay un fedor judaico producido por cierto amonium pyro-oleosum.

La creencia de que los judíos constituían una raza separada, oriental, se difundió ampliamente durante la segunda mitad del siglo pasado, y en Alemania se tradujo también al mundo de la política. Bajo gobierno de Bismarck, se entendió cínicamente que la judeofobia podía servir de instrumento para completar la unificación de Alemania. Como ironizara en retrospectiva Israel Zangwill (1920): "Si no hubiera judíos, habría que inventarlos para uso de los políticos… son indispensables como antítesis de una panacea; causa garantizada de todos los males". En efecto, a fines de siglo surgen en Alemania partidos políticos abiertamente judeófobos, con tres fundamentos ideológicos, a veces combinados: el económico, el religioso, y el voelkish (nacional-racial). Aunque al principio no tuvieron muchos afiliados, su propaganda seducía a grandes sectores de la población.

Podemos notar una diferencia con el modelo francés. Mientras en Alemania, Austria y Hungría, el uso político de la judeofobia fue una reacción inmediata al otorgamiento de Emancipación a los judíos, Francia, por el contrario, ya había vivido ochenta años de Emancipación cuando fue plagada por formas organizadas de judeofobia.

El primero en organizar el uso de la judeofobia como levadura para un movimiento de masas fue Adolf Stoecker en Berlín. Su Partido de Trabajadores Cristiano-Socialistas (1878) no atrajo votos con una plataforma de ética social cristiana, así que la cambió por una judeofóbica, que inspiró a todo un movimiento estudiantil antijudío a partir del Verein Deutscher Studenten de 1881. Con apoyo conservador, Stoecker fue electo al Reichstag. Para esa época se creaba la mentada Liga de los Antisemitas de Wilhelm Marr, dedicada ésta a temas étnicos más que a soioeconómicos. Y un famoso académico, Heinrich von Treitschke, les otorgó respetabilidad al denominar a todo exceso antijudío "una reacción brutal y natural del sentimiento nacional alemán contra un elemento extranjero". Treitschke acuñó la máxima Die Juden sind unser Unglück! ("-los judíos son nuestra desgracia!") que medio siglo después se transformó en lema de los nazis.

En 1882 se reunió en Dresden el Primer Congreso Antijudío, azuzado por un libelo de sangre en Tisza-Eszlar. Con delegados de Alemania, Austria y Hungría, creó la Alianza Antijudía Universal. Hubo más congresos en Chemnitz 1883, Kassel 1886 y Bochum 1889. Los racistas más pendencieros terminaron por escindirse del partido de Stoecker y en 1886 Otto Boeckel fue elegido al Reichstag como el primer judeófobo per se. A los pocos a¤os fundó el Partido Popular Antisemita, y dieciséis candidatos judeófobos fueron electos al Reichstag en 1893. En 1895, por primera vez en la historia, un partido llegaba al poder con una plataforma judeófoba. Fue el Partido Social Cristiano de Viena, cuyo líder, Karl Lueger, mientras era burgomaestre de la ciudad, recibió la visita de un joven admirador llamado Adolf Hitler.

También a principios de esa década se propuso la doctrina de la judeofobia racial. Para su iniciador, Eugen Dühring "habrá un problema judío aún si cada judío le da la espalda a su religión y se une a una de nuestras principales iglesias… Son precisamente los judíos bautizados los que penetran más profundamente… los judíos deben ser definidos solamente en base de la raza".

En 1899 Houston Chamberlain (yerno de Wagner) elaboró cabalmente la antítesis ario-semita en Los fundamentos del siglo XIX, voluminoso manual de los académicos judeófobos, que explicaba cómo desde la antigüedad "…los arios cometieron el fatal error de proteger a los judíos (bajo el rey persa Ciro) y así permitieron que el germen de la intolerancia semítica esparciera su veneno por la Tierra durante milenios, una maldición contra todo lo que es noble y una vergüenza para el cristianismo". No todos los racistas coincidieron en esto. Por ejemplo, los neopaganos como Alfred Rosenberg y Walter Darré, consideraron el cristianismo como una ense¤anza "típicamente semítica" que socavaba el espíritu "germánico" por medio de una mentalidad de esclavos. Esas diferencias acerca de qué es ario y qué es semita, fue precisamente el problema que nunca resolvieron los racistas.

Su solución fue simple: todo lo bueno era apropiado para "los arios" y lo malo era "semita". Para Chamberlain, por ejemplo, el ideal era el nórdico rubio y dolicocéfalo, entre los que no dudó en incluir nada menos que a Dante Alighieri, e incluso al Rey David y a Jesús. Pero como los gustos de los racistas variaban, algunos resultados de su método fueron tragicómicos. Goethe por ejemplo, era para Chamberlain un "ario perfecto y puro"; para Fritz Lentz, un "híbrido teutónico-asiático"; para Otto Hauser, "un mestizo, puesto que en el Fausto hay centenares de versos lastimosamente malos".

Sin duda aquí radica la paradoja de este racismo: en la vastísima literatura acerca del "veneno judío", y a pesar de la enorme infraestructura montada para combatirlo, no se dio jamás una definición racial del judío. Nunca llegaron más allá de definirlo como alguien cuyos abuelos profesaron la religión judía. Así y todo, algunos fanáticos construyeron sistemas escatológicos muy elaborados en los que la lucha entre la raza aria y la semita era la contrapartida de la lucha final entre Dios y fuerzas diabólicas.

El hecho es que para 1900 la existencia de una raza aria era tenida por la mayoría como una verdad científica, y ya había todo un enorme aparato teórico que denunciaba la "influencia judía" en el arte, las leyes, la medicina, filosofía, literatura, etc. Un ejemplo particularmente escandaloso (aunque menor) fue la obra del campeón mundial de ajedrez Alexander Alekhine, Ajedrez ario contra ajedrez judío en la que se sostiene que los judíos juegan al ajedrez de un modo distinto, hiperdefensivo y oportunista.

La judeofobia racial no dejó salida a los judíos, y algunos encontraron una única reacción posible.

El Auto-Odio Judío

Miles de judíos habían dejado de lado su tradición décadas antes de los escritos racistas. Muchos, nacidos en familias religiosas y educados en ieshivot talmúdicas, abandonaron el judaísmo apenas se pusieron en contacto con la cultura alemana. El hijo de uno de aquellos judíos fue el máximo poeta Heinrich Heine, para quien "el judaísmo no es una religión sino una desgracia" y quien se bautizó ("pero no me convertí", aclaraba). El escritor Moritz Saphir fue aun más lejos: "el judaísmo es una deformidad de nacimiento, corregible por cirurgía bautismal".

Pero cuando la Emancipación se revirtió en Alemania, y los judíos fueron nuevamente confrontados con un odio sistemático que no les permitía en modo alguno liberarse de la carga de su judeidad, apareció un fenómeno muy singular: el auto-odio judío. Ese precisamente fue el título del libro de Theodor Lessing, que en 1930, examinó las biografías de seis judíos que odiaron su ascendencia. Algunos se suicidaron en consecuencia, incluido el conocido psiquiatra y filósofo autríaco Otto Weininger.

Casos de autoodio judío había habido en la antigüedad, como el del sobrino de Filón, Tiberio, que hizo masacrar a los judíos. Y también en la Edad Media hubo casos como Petrus Alfonsi, Nicholas Donin, Pablo Christiani, Avner de Burgos, Guglielmo Moncada y Alessandro Franceschi. Pero todos ellos habían tenido la opción de la apostasía, y aun pudieron unirse al sector más judeofóbico de la Iglesia a fin de perseguir a los judíos.

La novedad de la nueva etapa judeofóbica en Austria y Alemania de este siglo, fue que no dejaba escapatoria alguna, y llevó al auto-odio judío a los mismos abismos que la judeofobia gentil. La Organización de Judíos Nacional-Alemanes fue creada para apoyar "el renacimiento nacional alemán" (nazismo) en el cual esperaban cumplir un rol como judíos (eventualmente recibieron ese rol en Auschwitz).

Uno de los casos que estudió Lessing fue el del periodista vienés Arthur Trebitsch, quien se convirtió al cristianismo, escribió un libro judeófobo, y ofreció sus servicios a los nazis de Austria. Cuando sintió que todo era insuficiente, escribió: "Me fuerzo a no pensarlo, pero no lo logro. Se piensa dentro de mí… está allí todo el tiempo, doloroso, feo, mortal: el conocimiento de mi ascendencia. Tanto como un leproso lleva su repulsiva enfermedad escondida bajo su ropa y sin embargo sabe de ella en cada momento, así cargo yo la vergüenza y la desgracia, la culpa metafísica de ser judío. ¿Qué son todos los sufrimientos e inhibiciones que vienen de afuera en comparación con el infierno que llevo dentro? La judeidad radica en la misma existencia. Es imposible sacudírsela de encima. Del mismo modo en que un perro o un cerdo no pueden evitar ser lo que son, no puedo yo arrancarme de los lazos eternos de la existencia que me mantienen en el eslabón intermedio entre el hombre y el animal: los judíos. Siento como si yo tengo que cargar sobre mis hombros toda la culpa acumulada de esa maldita casta de hombres cuya sangre venenosa me contamina. Siento como si yo, yo solo, tengo que hacer penitencia por cada crimen que esta gente está cometiendo contra la germanidad. Y a los alemanes me gustaría gritarles: Permaneced firmes! No tengáis piedad! Ni siquiera conmigo! Alemanes, vuestros muros deben permanecer herméticos contra la penetración. Para que nunca se infiltre la traición por ningún orificio… Cerrad vuestros corazones y oidos a quienes aun claman desde afuera por ser admitidos. Todo está en juego! Permanezca fuerte y leal, Alemania, la última peque¤a fortaleza del arianismo! Abajo con estos pobres pestilentes! Quemad este nido de avispas! Incluso si junto con los injustos, cien justos son destruidos. ¿Qué importan ellos? ¿Qué importamos nosotros? ¿Qué importo yo? No! No tengan piedad! Se los ruego."

Si consideramos que los postulados judeofóbicos raciales habían penetrado por doquier en Alemania, se entiende el meteorítico crecimiento del nazismo, sobre todo si agregamos la simplicidad de su postura maniquea, que seduce a las masas. De veinte mil afiliados en 1923, el Partido Nazi recibió en 1930 dos millones y medio de votos, elevando a sus representantes en el Reichstag de 12 a 107. Dos a¤os después, ya eran 230. Cuando ascendieron al poder en 1933, el dogma judeófobo era una mitología filtrada en todos los órdenes de la vida, que sirvió para justificar el Holocausto.

El insulto a los judíos servía para enseñar a la juventud alemana el rechazo del pacifismo sentimental. Los maestros lo hacían en clase reprimiendo "debilidades" de otros niños. Siglos de odio acumulado se descargaron contra una población indefensa atrapada en Europa. El judío ya no era el chivo emisario, ni siquiera un miembro de una raza inferior. Era el culpable de todo mal: la derrota alemana en la Gran Guerra (tal acusación era llamada "la teoría de la pu¤alada en la espalda"), la inflación, el crimen, todo. El judío era el destructor inherente, el envenenador de la pureza. Y era incorregible. Sólo restaba una "Solución Final", que el slogan nazi explicitó claramente: Juda Verrecke! (judería, pereced!).

Al comienzo se fingió legalidad, se simuló autodefensa nacional. Luego el programa se aceleró: aislamiento, pauperización, expulsión, exterminio. Pero incluso antes de que el gobierno actuase, las tropas de asalto nazis, la policía y los afiliados del partido tomaron la acción en sus propias manos. Las golpizas, los boycots económicos, y los asesinatos de judíos fueron experiencias cotidianas. Se condenó al ostracismo a los judíos que ejercían como abogados, médicos, maestros, periodistas, académicos y artistas. Los ni¤os judíos eran insultados en las escuelas, por compa¤eros y por maestros, y regresaban a sus casas golpeados, pálidos y temblorosos. Una estrella amarilla debia exhibirse en la ropa, los libros de judíos eran incendiados en público.

Antes de que concluyera 1933, los judíos alemanes eran hombres desesperados, mujeres sollozantes y ni¤os aterrorizados. En septiembre de 1935 las Leyes de Nürenberg cancelaron la ciudadanía de todos los judíos, quienes pasaron a ser "huéspedes". La única salida era la emigración o el suicidio. Se limitó la salida de bienes del país, y para 1938 no podía sacarse ni siquiera un marco. Esta medida enriquecía al gobierno con cada partida, y también hacía del judío un inmigrante aun más indeseable en los países a los que presentaba su solicitud.

La Noche de los Cristales (10/11/1938) fue el horror: ultrajes, asesinatos, saqueos y violaciones. Los judíos corrían presas del pánico mientras hordas de nazis los perseguían. Más de cien judíos fueron asesinados, treinta y cinco mil arrestados (y eventualmente enviados a los campos de muerte), siete mil quinientos negocios saqueados y seiscientas sinagogas incendiadas, mientras los altoparlantes anunciaban: "se requiere de todo judío que decida colgarse, que tenga la amabilidad de colocar en su boca un papel con su nombre, para que sea identificado". El Holocausto había comenzado.

La historia del Holocausto excedería el marco de este curso. En síntesis, una nación entera se trasformó en el brazo ejecutor de la judeofobia más brutal. Y era la nación más civilizada del planeta. Se aplicó la "ideología" nazi, o sea la remoción de los judíos de la sociedad humana, por medio de etiquetarlos como parásitos, como un virus infeccioso que amenazaba al mundo. La mitología judeofóbica llevó así a la pérdida de seis millones de vidas de judíos (un tercio del total) y Adolf Hitler despojaba la judeofobia de todos sus disfraces y desnudaba su esencia. Instintos sádicos descontrolados fueron protegidos por la ley, por el estado, por el silencio del mundo. Tanto la conferencia internacional de Evian (1938) como la de Bermuda (1943) no pudieron proveer a los judíos de un solo sitio en el que refugiarse. Y las puertas de la Tierra de Israel permanecieron selladas por los británicos que devolvían a Europa los barcos cargados de refugiados judíos, o los hundían y así condenaban a miles de judíos fugitivos a ahogarse en el mar.

Millones de judíos que habían rechazado o postergado las propuestas sionistas de emigración, y confiaban que la seguridad del pueblo judío sería defendida por los ideales liberales de Europa, por una legislación justa, y por democrátas por doquier, descubrieron con estupor que incluso sus vecinos y amigos no-judíos no se levantaron a protegerlos, ni incluso a esconderlos. Hubo, sí, miles de "justos entre los gentiles" que expresaron solidaridad con los judíos, algunos incluso arriesgando así sus propias vidas. Pero a pesar de ellos, el panorama global fue de tétrica desilusión para los que creyeron que la judeofobia estaba por superarse.

La opresión de los judíos caía en niveles cada vez peores. Desde legislación discriminatoria hasta exclusión de empleos de los que subsistir, desde actos de violencia contra individuos en las calles hasta campa¤as contra negocios de judíos, desde deportaciones y degradación, hasta el exterminio, y la mayoría de los gentiles cubrieron sus ojos, cerraron sus puertas a los que buscaban refugio y, con demasiada frecuencia, fueron partícipes del asesinato de judíos, arrebatándoles sus pertenencias y delatando sus escondrijos. Aun más que durante las matanzas medievales, los alemanes tuvieron éxito en el genocidio debido a la abrumadora coooperación que recibieron de los ciudadanos de los países ocupados.

Todos los pedidos de los judíos fueron virtualmente desoídos, incluída la solicitud de que se bombardearan los hornos crematorios de Auschwitz, donde un millón y medio de judíos fueron asesinados después de inenarrables sufrimientos. Los ejércitos aliados se negaron a bombardear el campo de muerte, por temor de que sus propios ciudadanos sintieran que habían sido arrastados a una "guerra judía".

Llamar racismo a la "ideología" nazi es otro empe¤o por desjudaizar el Holocausto. Sólo en lo que concernía a los judíos fueron los nazis consistentemente "racistas". Sus principales aliados fueron pueblos latinos y asiáticos, Italia y Japón, y flirtearon con otro pueblo supuestamente "semita", los árabes. Es sabido que cuando el líder de los árabes-palestinos, Hajj Amin Al-Husseini, visitó a Alfred Rosenberg en mayo de 1943, se le prometió que se daría instrucciones a la prensa para que limitara el uso de la voz "anti-semitismo" porque sonaba al oído como si incluyera el mundo árabe, que era mayormente germanófilo. Husseini participó del golpe pronazi en Irak en 1941, y residió en Alemania por el resto de la guerra. Recrutó a los voluntarios musulmanes para el ejército alemán y exhortaba al Reich a extender la "solución final" a Palestina.

El hecho es que el odio nazi se focalizó en los judíos con la virtual exclusión de toda otra "raza" (incluídos los gitanos que, aunque fueron muertos en masa, a diferencia de los judíos, en la visión de los nazis no pasaron de ser marginales).

No fue debido al racismo que los nazis odiaban a los judíos, sino al revés: para ejercer su honda judeofobia utilizaron argumentos racistas. No fue para adquirir poder que los nazis atacaron al "chivo expiatorio" judío, sino al revés, o como Hitler escribiera, ya derrotado, en su diario, en abril de 1945: "Por encima de todo encargo al gobierno y al pueblo a resistir sin misericordia al envenenador de todas las naciones, el judío internacional".

Así resumen Prager y Telushkin la judeofobia nazi: "Casi toda ideología y nacionalidad europea había estado saturada con odio contra el judío cuando los nazis consumaron la "solución final". En las décadas y siglos que la precedieron, elementos esenciales del pensar cristiano, socialista, nacionalista, iluminista y post-iluminista habían considerado intolerable la existencia de los judíos. En un análisis final, todos se habrían opuesto a lo que Hitler hizo pero, sin ellos, Hitler no podría haberlo hecho".

En cuanto al rol específico de la Iglesia, fue objeto este mes de un simposio vaticano bajo el título de "Raíces de antijudaísmo en círculos cristianos". Allí tanto el teologo Georges Cottier como la autoridad vaticana, el padre Remi Hoeckman, convocaron a un "histórico examen de conciencia por parte de los cristianos, a fin de que el fin del milenio coincida con el fin del antisemitismo, del desprecio que los cristianos han tenido por el judaísmo y los judíos".

 

La resbaladera de Bernoulli

Mis dos caramelitos tienen personalidades muy distintas, pero me encanta ver que, aunque peleen a veces, son buenos hermanos. Se quieren y se cuidan entre sí. A mis dos hijos les encanta salir al parque y jugar con el columpio, al sube-y-baja y por supuesto a la resbaladera – su juego favorito.  ¿Qué hace atractiva a la resbaladera? Por supuesto la velocidad que toman los niños al soltarse de la parte superior para entregarse en manos de la ley de atracción gravitatoria – la misma del manzanaso en la cabeza de Sir Newton.

¿Se ha fijado en la forma de una resbaladera? No describe una línea recta entre el punto más alto – donde el niño se suelta – y el punto más bajo – donde el padre feliz recibe al bólido mientras la madre desde cerca advierte una y otra vez que tengan cuidado…

Es la forma de la resbaladera lo que inadvertidamente genera fascinación en los niños. Dicha forma no es una casualidad. Es, de hecho, la solución a un famoso problema de la Matemática, que a su vez dió inicio al Cálculo Variacional – indispensable hoy en muchísimos desarrollos tecnológicos.

Galileo había conjeturado en 1638 que la solución debería ser un arco de círculo. Pera esta curva no soluciona el problema de la Braquistócrona (el término proviene del Griego  (brakhistos) "el menor" y  (khronos) "tiempo"). Este fue planteado oficialmente por Johann Bernoulli en Acta Eruditorum en Junio de 1696 como un "reto a los matemáticos más brillantes del mundo".  El problema consiste en:

"Dados dos puntos A y B en un plano vertical, ¿cúal es la curva que descrita por una partícula afecta solo a la gravedad, recorre desde A hasta B en el menor tiempo?"

¿Cuál sería la peor estrategia a seguir? No sin sorpresa, es una estrategia extremista: partir verticalmente hacia abajo desde A hasta alcanzar la altura de B para entonces regresar a ver a B y darse cuenta que es inalcanzable – recordemos que sólo la gravedad provoca el movimiento y esta actúa sólo en sentido vertical.

¿Otra estrategia? ¿Qué tal si aplicamos el hecho de que "el camino más cercano entre dos puntos es la línea recta" y hacemos una resbaladera en línea recta desde A hasta B. Si se anima a hacer un experimento se dará cuenta que si bien ahora sí se alcanza el punto B, no hay tanta emoción como en la resbaladera del parque. Esta estrategia es el otro extremo posible y sin embargo, tampoco es la solución que disfrutan los chiquillos.

La solución, que matemáticamente no se obtiene de una manera tan simple como cuando se busca las soluciones de la ecuación a x2 + b x + c = 0, es un segmento de cicloide. En mayo de 1697 fueron publicadas en Acta Eruditorum 4 maneras para alcanzar la solución: la resolución de Leibniz aparece en la página 205, la resolución del retador Johann Bernoulli aparece en las páginas 206-211, la de Jacob Bernoulli (hermano mayor del retador) está entre las páginas 211-214, y la de Newton en la 223. La resolución de de L’Hopital tuvo que esperar hasta 1988 para aparecer como un apéndice de un trabajo de Jeanne Peiffer. 

La mentada solución, coresponde a equilibrar apropiadamente las dos estrategias extremas que mencionamos previamente. Es como si Dios dejara un mensaje no sólo a los "matemáticos más brillantes del mundo" sino a todos los padres: sus hijos los amarán y apreciarán si los llevan por el parque de la vida haciéndolos jugar y practicar los caminos del equilibrio y la moderación, a cada hijo conforme a su propia personalidad

Como ya mencioné, el problema de la braquistócrona dió a luz a una rama excitante de la matemática, el Cálculo de Variaciones. Pero hasta aquí llega la analogía con la resbaladera, porque este parto tuvo que ver con disputas fuertes entre los dos hermanos Bernoulli que, según R. Thiele, tuvieron su génesis mucho tiempo atrás, en buena medida debido a su padre, que no era muy practicante del arte racional llamado moderación. Uno podría conjeturar que debido a estas disputas no se les concedió a los Bernoulli el privilegio de alcanzar la formalización del Cálculo Variacional – método para resolver no sólo el problema de la braquistócrona sino otros de la misma especie. Aquella herramienta se conoce hoy en día como la ecuación de EulerLagrange, en honor a dos matemáticos que lealmente compitieron pero no pelearon sin sentido.

 

Fuentes:

Weisstein, Eric W. "Brachistochrone Problem." From MathWorld–A Wolfram Web Resource. http://mathworld.wolfram.com/BrachistochroneProblem.html

Fotos:

Resbaladera: http://stonek.com/_FOTOGRAFOS/nanan/thumbs/nanan_SV506521.jpg

Otros: http://www-groups.dcs.st-and.ac.uk/~history

 

Luz

buenavistasc.jpgUn día una persona miró detrás de sí y no vió sombra… el sujeto, desconcertado, miró inmediatamente arriba, y luego a los lados y no pudo distinguir nada, todo era uniforme, demasiado claro, sin matices, no había belleza, no había equilibrio. El mundo se había vuelto loco, no habia sombras…

El mismo día, de repente, dejó de haber penumbra… todo se oscureció; ahora no habia luz, no se podía distinguir nada en medio de aquel vacío frio y pavoroso, ¿qué le estaba pasando al mundo?

y así pasaron doce horas completas, sin distinguir, sin ver, sin poder apreciar lo que había alrededor…. y luego vinieron doce horas más donde tampoco se podía distinguir, donde no había contornos, ni lineas que dibujaran a las figuras…

Necesaria es la luz al tiempo que la sombra cubre los espacios que le dan vida a Este Mundo, necesaria es la oscuridad apenas tocada por un haz de luz que facilita la percepción de las cosas que nos son incomprensibles pensaron todos al mismo tiempo, y en ese momento todo volvió a ser como antes… Y al fin se dieron cuenta que no era lo externo lo que habia cambiado, sino su percepción de las cosas la que había llegado a ser tal y como la Creación es.

Una vida, Un Dios, Una humanidad…

Todo número elevado a la cero, da como resultado UNO; lo que explica en cierta medida que la Nada y el Todo resultan en una Unidad inseparable.

Shemá Israel Ad-nay Elokenu, Ad-nay EJAD

 

Monoteísmo y Revelación

El monoteísmo es la forma más evolucionada de practicar la espiritualidad, siendo ésta forma la única en la que impera la conciencia absoluta de la existencia de Dios (Dios como Unidad inseparable, incalificable y absolutamente inentendible por la conciencia humana).

Este Dios, Uno, Único, sin par, sin divisiones, sin aditamentos, sin calificativos que puedan explicarlo, sin ciencias y complejas teologías que escriban su historia, ha llegado a conocerse por medio de la Tradición.

La etimología de Tradición halla sus raíces en el vocablo latín tradere, que significa entregar y en el sentido más religioso puede significar, si así se quiere, Revelar.

Podemos concluir de esto que el Uno y Único se ha revelado a la humanidad, más sin embargo, esto nos presenta una nueva incógnita: ¿cuál es el fin?

Para conocer éste proceder debemos indagar en aquello que ha sido entregado; pues la Tradición es el manual.

La Torah, que es la Tradición, nos adentra en lo que queremos investigar: el propósito de la revelación de D’ a la humanidad. Veamos:

En el principio creó Dios los cielos y la tierra

Aquí hay un claro indicio; si Él es creador de todo, el NO creado, Padre (en el sentido metafórico) de TODO y Señor (en el mismo sentido) de la NADA, entonces existe una razón por la cual Él se ha revelado a nosotros (Su creación). Ésta revelación no es otra cosa que una conciencia interior de Su existencia. Esto a nosotros (los humanos) se aplica cuánto más conocemos y profundizamos en la Tradición.

Hagamos un hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…

Si el resto de la creación es en esencia parte del pensamiento (figurativamente) de Él, nosotros somos más que pensamiento, somos además tselem y demut, Maimónides, en su obra "Guía de los Descarriados", distingue dos conceptos: tselem (forma) y demut (semejanza), de tóar (aspecto) y tavnit (configuración). Tóar y tavnit expresan la figura material, mientras que tselem y demut la forma espiritual. La Torah, al indicar tselem y demut define el espíritu y nos confronta con uno de los principios básicos de la tradición. No es posible elevarse a Dios por medio de la materia, tóar y tavnit, (ver Isaías 44: 13) y sí por medio del espíritu.

Esto explica una segunda razón para la Revelación; además de provenir del pensamiento del Eterno, somos criaturas que poseen la capacidad de conocer su origen (la Voluntad de Dios).

Ahora bien, esta casi claro el cómo comprendemos la Revelación, pero no hemos avanzado en el por qué.

Si ahondamos en esta pregunta conoceremos que al primer hombre fueron dadas una serie de instrucciones, que perseguían el propósito de mantener un orden, la armonía.

Y dijo Dios: Haya luz, y hubo luz”  

La primera orden que Él emite en la creación tiene como fundamento sustancial la armonía, el equilibrio. D’ no elimina el vacío (la oscuridad), sino que separa la misma de la Luz y es entonces cuando comienza a haber vida.

De aquí podemos intuir que mediante el orden, la armonía, el equilibrio, surge de manera espontánea la vida: el nacer, el crecer y el crear.

Hasta aquí hemos respondido en parte el por qué: “la Revelación Es por el orden, por la armonía, por la vida”.

De esta conclusión podemos extrapolar un mensaje tácito: La Revelación es para el aquí y el ahora, para la construcción de Este Mundo, para la edificación de Esta Vida.

Ahora pues, comprendemos el sentido del monoteísmo.

La acción monoteísta no es una religión, una moda, una forma de pensar, una teoría, una teología, no es un pensamiento superfluo, no es para teorizarse y escribirse, nada más, es en profundidad una conciencia de lo que somos, del por qué somos y del para qué estamos.

Somos una raza única, como Único es Él, somos porque así lo quiso Él y estamos para VIVIR.

Según la Wikipedia, vida se puede definir como la estructura molecular capaz de establecer un soporte material de transferencia energética homeostática, cuando es estimulada por el medio en condiciones favorables.

En palabras menos científicas: vivir es la actitud dinámica de un ser que busca un equilibrio en el ambiente interno, favorecido éste por el medio en condiciones adecuadas.

Esto es vida en el sentido meramente biológico, pero esto aplica al resto de los planos que conforman al ser humano (además del físico, el emocional, el social, el intelectual y el espiritual).

De lo anteriormente expuesto podemos concluir que el monoteísmo es, además, la herramienta más completa que usa el ser humano para vivir (en todos sus planos).

 

Homocentrismo Monoteísta

Sabemos ya que el monoteísmo no persigue solamente el Culto a Un Dios, si bien es cierto que la palabra monoteísmo indica claramente que es la creencia religiosa que afirma la existencia de un solo Dios (Génesis 1:1), y por ende la Adoración a éste Único. Las instrucciones que da el verdadero monoteísmo (a veces confundido con monolatría) poseen, a grandes rasgos, el Homocentrismo.

Tenemos que el primer mandamiento dado a Adán fue el dar vida, tanto en el plano físico (multiplíquense) como en el plano etéreo (fructifiquen).

Luego podemos notar que cinco de los siete mandamientos noajidas están dirigidos al hombre como figura central (No robar, no asesinar, mantener una sexualidad sana, mantener el cuidado en la alimentación y respetar la integridad de los animales y establecer un sistema legal y jurídico)

Claro está que este Homocentrismo es Monoteísta; y no nada más homocentrista (ya que esto sería ateísmo) ni solamente monoteísta (ya que esto sería monolatría)… recordemos que el equilibrio es fundamental en la vida.

Aquí esta la diferencia entre el Islam/Cristianismo y el Judaísmo/Noajismo.

Esperemos que muchos más dejen de rendirle culto a la muerte (¿salvífica?), y comiencen de una vez por todas a ser libres y vivan, vivan a plenitud.

DERRIBA A TU GIGANTE segunda parte

En la jornada anterior estuvimos hablando de los principios básicos que llevaron a David a derribar al gigante Goliat y a toda su comitiva. Mencionamos y desarrollamos tres principios: 1) No te dejes impresionar por lo complicado de la situación; 2) No te dejes influenciar negativamente por el ambiente de temor y espanto que se mueve en tu rededor; 3) No te dejes encarcelar por los sentimientos de inferioridad ni de indignidad.

En esta Lección proseguiremos adelante en el desarrollo de los otros principios. Así que, presta atención y toma las armas de la justicia y la sabiduría que te prepararán, sin duda alguna, para derribar a los gigantes que se han apostado en tu mente. Alístate para darle frente a todo aquello que tiende a ridiculizarte y empequeñecerte.

 
Si quieres vencer a tu gigante:


4. No te dejes intimidar por las maldiciones y ofensas que lancen contra ti aquellos que sólo se ocupan en detener el avance de los hombres comprometidos con la vida:

 
Injuriar, maldecir y difamar es el arma perversa de los antagonistas (1 Samuel 17: 43-44). Sin embargo, sus efectos dañinos y destructores sólo se logran manifestar cuando el agredido los acepta y les da lugar en su corazón. De otra forma, no tendrían ningún efecto negativo en el ofendido. Dependerá, entonces, de la actitud que asuma la persona que los recibe. Tus cinco sentidos deben ser educados para generar vida, no confusión y caos. Por lo tanto, esfuérzate por filtrar para bien todo aquello que oyes, ves, sientes y percibes. No alimentes tu mente con falsas concepciones de temor y espanto. Sé dueño de tus inclinaciones y ponlas al servicio del Eterno.


Si quieres vencer a tu gigante:


5. No lo enfrentes con “métodos” o “formas” que caen dentro de un marco puramente especulativo y que científicamente no han sido aceptados ni comprobados:

 
Involucrarse en movimientos y grupos seudos religiosos (con el fin de darle solución a un conflicto o problema), cuyas prácticas de sanación (del alma y del cuerpo) son incongruentes con la verdad de la Torá y la objetividad científica, resultará perjudicial, sin duda alguna, para el equilibrio anímico-sentimental del alma de la persona. En caso que tú requieras ayuda, verifica que sea profesional, objetiva y científicamente comprobada. No entregues tu vida ni tu porvenir a los atracadores de la “fe”, esos que negocian con el dolor ajeno y andan por la vida llevando más dolor, más enfermedad y más sufrimiento.

 
¿Qué uso David para derrotar al gigante? Un cayado, cinco piedras lisas extraídas del arroyo, un zurrón (saco pastoril) y una honda (tira de cuero). Como puedes observar, elementos sencillos, prácticos, confiables, experimentalmente comprobados. Recuerden que David ya había utilizado dichos elementos para matar osos, leones y fieras que querían devorar los rebaños que estaban bajo su cuidado (Véase 1 Samuel 17: 34-37). El joven David estaba ducho en el uso eficaz y eficiente de estas armas.

 
Mi consejo, como conocedor de primera mano de las operaciones de estos grupos, es que no te inmiscuyas en las mentiras que propagan los “milagreros” y “sanadores”, y esto, aunque aparenten ser “muy sabios”, “buena gentes”, o “sinceros”. No compliques las cosas, sé práctico y entendido. Usa tu sentido común, eso solucionará, por lo menos, el 50% del problema que te golpea. 


Si quieres vencer a tu gigante:


6. Desarrolla, ante todo: confianza, seguridad y firmeza del carácter:

Mantener la calma, creer que todo saldrá bien y actuar con estrategias, orientadas por la razón y las ganas de vencer, hará posible el debilitamiento y posterior derrumbe de ese gigante que hoy te desafía. El mismo Creador vendrá a tu ayuda, y asumirá como suya tu batalla (Véase 1 Samuel 17: 47ª). Esto activará todo tu potencial que está dormido en tu interior. El temor y la amedrentación huirán de tu mente. Comenzarás a ver senderos (respuestas) donde sólo había oscuridad y caos. Inicialmente será como un rayo de luz que te indicará el camino que debes seguir, y luego se irá transformando en una llama viva, que iluminará tu camino para que no te pierdas ni extravías tus pasos.

 
Si quieres vencer a tu gigante:


7. Ven a la línea de batalla, no postergues más tu liberación:

 
Date prisa y no evadas tu compromiso con tu porvenir. No le des más vueltas al asunto. Tu lugar está en la línea de batalla, y no en el campamento de los incrédulos, llorando con ellos tu lástima y resignándote a morir en el conflicto (Véase 1 Samuel 17: 48). Correr a la línea de batalla implica hacerle frente al enemigo. Enfrenta ya esa realidad conflictiva que te tiene paralizado. Tarde o temprano deberás verte cara a cara con el Goliat de tu vida. ¿Seguirás llorando tu lástima en el valle de la derrota? Pero recuerda esto: Cada desafío del camino de la vida es una oportunidad para ser promovido y trascender. Antes de avanzar a un grado mayor en un Colegio, la regla básica es superar cada prueba, cada examen o evaluación que la cátedra impone, que siempre son vistos como “desafíos” para los alumnos. Así sucede con los desafíos propios de la vida. Deben ser vistos como exámenes, evaluaciones, prácticas que requieren ser superadas, para lograr, de esta manera, promoción, ascenso y trascendencia.

 
Lo que ayer te desafiaba, finalmente se transformará en tu más grande trofeo:

 
Así fue para David (Véase 1 Samuel 17: 54-57), así ha sido para los hombres y mujeres que han influido positivamente en la historia de la humanidad, y así será para ti. ¿Por qué piensas que puede ser diferente para ti? Tu más grande debilidad llegará a ser tu más grande fortaleza. Tu mayor angustia podrá ser cambiada en tu más grande motivo de alegría. ¿Cómo entró David a Jerusalén? Con la cabeza del Gigante en su mano. Todo el pueblo alabó a este valiente mancebo de Israel y le dio el debido reconocimiento. Lo que comenzó como una situación con perfil de “no solucionable”, terminó siendo una gran victoria, no sólo para un hombre, sino para todo el ejército de Israel.

 

                                                                                                                                                     Alfredo Zambrano García

                                                                                                                                                Fulvida Táchira – Venezuela

 

Cuando vemos el retoño

Qué alegría cuando observamos que de la semilla que hace días plantamos, en el interior de la maceta, cubierta de tierra, surge un hermoso retoño; un retoño de hojas muy tiernas, tanto que a través de ellas pasa fácilmente la luz del sol intensificando el verde de la plántula. Que maravilloso regalo es que de una semillita, planta en potencia, surja día con día un tallito, que busca salir de la opresión que representa el interior de la tierra; el tallo de manera instintiva esta buscando la luz, ansía la libertad, recorre cada momento de esa existencia dentro de la tierra húmeda, agobiante, hasta que llegado el momento asoma a la superficie. Siente por primera vez la radiación, respira por primera vez el aire. Esta iniciándose en el hermoso camino del crecimiento. Se esta iniciando porque la plántula no ha dejado de buscar la luz, aún ansía más que libertad, ahora desea afirmarse, consolidar esa libertad y convertirse en un frondoso árbol que pueda generar sombra a sus semejantes en los momentos más necesarios, desea cobijar de las grandes gotas de lluvia a aquellas plántulas débiles aún, vulnerables a cualquier movimiento de tierra brusco.

El retoño aún es muy débil, hay que cuidarlo, regarlo con mesura, con suma atención, no podemos mover el lugar en donde se encuentra, hay que dejarlo crecer, madurar, endurecer su tallo, afirmar raíces, sólo entonces podremos transplantarlo a un lugar abierto, donde haya más luz, donde reciba mejor el aire, donde pueda multiplicarse, que vengan las aves y los insectos y se posen sobre sus flores, que esparzan el polen y rieguen la semilla cuando del fruto coman los pájaros.

El retoño no crece nada más con la ayuda de la luz, éste es su alimento primordial, pero además necesita agua, oxígeno, brisa para desprenderse de sus hojas antes de que venga el invierno frío y mortal, necesita de otras plantas, de otras especies, el retoño solamente llegará a ser árbol si es colocado en el lugar preciso y si recibe la visita de los elementos precisos. Si algún hongo u otro ser vivo dañino atacan a la planta, difícilmente éste será un árbol sano, si la luz es demasiado intensa y hay poca humedad y escasa brisa, sus hojas no soportarán la incandescencia, y el árbol enfermará. Debe haber un equilibrio.

La luz adecuada, el viento necesario, la humedad requerida, las visitas animales y de seres vivos beneficiosos.

Así como éste retoño, Israel hace 3300 años se hallaba sumergido debajo de la tierra, oprimido; la semilla fue Abraham, fue plantada en Egipto, a la orilla del río Nilo, ahí, aunque oprimida, agobiada por la esclavitud de no ver la luz, recibió cuidado del sembrador, la semilla brotó y comenzó el camino hacia la superficie, hasta que finalmente emergió de la dura esclavitud, abandonó el compost en la cara, comenzaron a salirle hojas y su tallo fue, a medida que pasaba el tiempo, aumentando, endureciéndose, haciéndose más y más alto, las ramas se extendieron a lo ancho y alto y su copa se hizo frondosa como la de los robles, o las acacias; su camino ha sido largo, de mucho aprendizaje, de duro trajinar, pero hoy Israel es un fuerte árbol de profundas raíces al que ningún aluvión, ni ningún viento fuerte pueden derribar.

Seguramente todos nos hemos visto sumergidos en el oprobio de estar bajo tierra, sin conocer la luz, siendo potenciales árboles, pero aún siendo semillas; seguramente muchos hemos salido y estamos en la superficie, percibiendo nuestras primeras ráfagas de brisa, haciendo las primeras fotosíntesis, y buscando cada día más la luz, haciendo raíces para poder crecer, escalar en la masa de oxígeno. E ir convirtiéndonos en frondosos árboles que puedan generar sombra y protección a los futuros retoños que quedan por nacer.

La primavera, el mes de Nisán, es el tiempo astronómico en el que nuestro Padre nos ha dado la señal para conocer éste bello acontecimiento. Tomemos la enseñanza y empecemos a vivir en libertad; en verdadera libertad.       

DERRIBA A TU GIGANTE primera parte

“Y metiendo David la mano en la bolsa, tomó de allí una piedra y la tiró con la honda, e hirió al filisteo en la frente, y quedó hincada la piedra en su frente; y él cayó sobre su rostro en tierra. De esta suerte David prevaleció sobre el filisteo con una honda y con una piedra, e hirió al filisteo y le mató; mas no había espada en manos de David” (1 Samuel 17: 49-50).

 

Escarbemos en esta milenaria historia los principios que aplicó David para enfrentar y vencer al gigante Goliat y utilicémoslos para derribar y vencer aquello que nos desafía e insulta.

 

Introducción:

Cuando hablamos de gigante, nos referimos a todas aquellas situaciones adversas y conflictivas que llegan a nuestras vidas vestidas de crisis y desafían e insultan nuestras capacidades, nuestra dignidad y nuestra humanidad. Muchos, al no saber cómo enfrentar y desenvolverse en estos escenarios, caen devorados ante dichos retos, y terminan su carrera existencial plagados de amarguras, confusión y pena.

Ese gigante puede tomar forma de crisis familiar, vicios (del cuerpo o del alma), deudas, una enfermedad crónica, una relación sexual impropia, un conflicto legal (justo o injusto), una amistad rota, una confrontación vecinal, entre otras luchas.

No sueñes (por favor, no lo hagas) que tú nunca tendrás problemas, que la vida es para “gozarla”, sin preocupaciones y sin las sombras de la adversidad. Esto es simplemente una fantasía, o una utopía, que a la final entorpecerá tu avance en el camino de la vida. Las luchas propias del ser humano, sus conflictos y adversidades son parte del estar vivos.

El secreto para trascender estas vicisitudes no radica en negar la realidad de dichas crisis (esta es la postura de los “triunfalistas” de oficio, los promotores de la ciencia de la negación, que inducen a sus víctimas a negar la realidad del dolor), sino, antes bien, en reconocerlas y enfrentarlas con sabiduría, inteligencia y conocimiento. Como ven, todo es cuestión de carácter y de desarrollar una perspectiva adecuada de la vida.

Los principios que David aplicó para vencer al gigante Goliat tienen vigencia y pueden ser practicados en cualquier situación y por todos aquellos hombres y mujeres que hoy están siendo desafiados e inquietados por circunstancias difíciles, independientemente de su raza o condición social.

He aquí las tácticas espirituales que empleó David para vencer a Goliat y propinar una estrepitosa derrota a todo el ejército de los filisteos.

Si quieres vencer a tu gigante:

1. No te dejes impresionar por lo complicado de la situación:

Goliat media casi tres metros de altura. La coraza que llevaba en su bestial cuerpo pesaba cincuenta y cinco kilos. La punta de su lanza pesaba cerca de siete kilos (tenía el poder de atravesar un búfalo). Además, estaba armado con espada, lanza y jabalina, es decir, estaba totalmente blindado. Su armadura completa superaba los setenta kilos. Parecía invencible, indestructible, imposible de superar. Desafió a todo el ejército del rey Shaúl. No obstante, David prevaleció en contra de esa mole humana y lo venció, provocando, a su vez, la derrota del ejército filisteo. ¿Cuál fue la óptica de David respecto al “problema” que tenía al frente? No se dejó impresionar por las trabas y complicaciones que prevalecían a la vista de los demás. Miró más allá. Vio la posibilidad de vencer y lo hizo.

Amigo mío, quizá el escenario en el que hoy te encuentras sumido pareciera que es “un reto imposible de superar”. Incluso, has llegado a pensar (o hasta creer) que este es “el destino que el cielo te trazó” y que, por consiguiente, nada puedes hacer para superarlo. Te encuentras desesperado, sin ganas de seguir luchando (ni viviendo). Pero, déjame decirte con fuego en mi corazón: ¡tú puedes superar y trascender cualquier obstáculo que tengas frente a ti! Nada resulta ser indestructible en esta tierra. No hay situación adversa que haya sido etiquetada como “imposible de vencer”. Por lo tanto, renueva hoy mismo tus fuerzas; siéntate y precisa el plan a seguir. Establece las estrategias propias de tu situación. Impresiónate por las capacidades y cualidades que hoy están dormidas en ti, mas no por lo rudo del problema.


Si quieres vencer a tu gigante:

2. No te dejes influenciar negativamente por el ambiente de temor y espanto que se mueve en tu rededor:

Dice la Torá: “No seguirás a los muchos para hacer el mal” (Éxodo 23: 2). Este es uno de los principios fundamentales que debe distinguirte en tu generación. La mayoría no siempre tiene la razón. El colectivo no siempre debe marcar la pauta en tu vida. Para ello, debes entender los tiempos, los momentos propios de cada día, los aires que se respiran en el ambiente, para que nada impuro o perniciosos penetre solapadamente en ti. Este concepto fue para David imprescindible a la hora de alcanzar la victoria. Cuando llegó al campamento de Israel, todo era caos, confusión y queja. David muy fácilmente pudo haber sucumbido ante esa crisis colectiva. Sin embargo, vemos que no fue así. Miró más allá de la tormenta. Abrió sus ojos espirituales y percibió una clarísima posibilidad de luchar contra el “gigantón” y vencerlo. Esto fue lo que lo influyó; no los gritos desafiantes del intruso, ni los ruidos de derrota que se habían anidado en las mentes de los soldados de Dios. Como puedes ver, todo depende de la óptica con la que miras los conflictos. Esto determinará tu manera de concebir y enfrentar la batalla.

Las histerias colectivas no deben arrastrarte a sus tenebrosas aguas. Las presiones, zozobras y angustias que padece esta “modernísima” sociedad no deben sacarte del juego, ni muchos menos, llevarte a la bancarrota. Vamos, soldado de Dios, ¡trasciende! Elévate cual águila por encima de los rayos y las tormentas que tratan de anegar tu embarcación. Tú tienes con qué. Sólo esfuérzate y decídete a combatir hasta obtener la victoria.

           

Si quieres vencer a tu gigante:

3. No te dejes encarcelar por los sentimientos de inferioridad ni de indignidad:

Esto se extrae de la actitud que los hermanos mayores de David tuvieron hacia el joven David. Lo menospreciaron, por su tierna edad, o por su “inexperiencia” en asuntos militares (Véase 1 Samuel 17: 12-14; 26-30). Aún el rey Shaúl lo tuvo en poco (Véase 1 Samuel 17: 32-33), y ¡cómo duelen los desprecios de un líder! A esta lista de menospreciadores se sumó el mismo gigante, que no paraba de burlarse del dulce cantor de Israel (Véase 1 Samuel 17: 42). Sin embargo, David no se achantó ante semejantes posturas. Él sabía quién era, y esto bastó para derribar a aquél que tenía aterrado a toda una guarnición.

Debes tener bien claro cuál es tu posición ante la vida, y quién eres tú en tu generación, si quieres prevalecer ante los obstáculos. Lo peor que te puede pasar es asumir una posición y una actitud de indignidad, esto es, sentirte “poca cosa”, “un bueno para nada”, “un ser inútil y sin valor ante los demás”. Los resultados, por adoptar esta clase de pensamientos, han sido del todo nefastos: Sueños abortados, decisiones locas, crímenes, divorcios, suicidios y toda una lista de cruentos hechos que traen al mundo desequilibrio y desorden en todos los sentidos.

 

Alfredo Zambrano G.

admin@fulvida.com

Resp. 77 – Vive, sin drogas

SHALOM ¡¡¡
POR FAVOR NECESITO SABER QUE OPINAN SOBRE EL CONSUMO DE MARIGUANA, QUE ORIENTACIÓN PODRÍAN DAR A LOS JÓVENES NOAJIDAS;
LES QUEDO MUY AGRADECIDO.
ATT. RICARDO RAMIREZ
ECUADOR.
ES LO MEJOR QUE HE ENCONTRADO, APRENDER A SER NOAJIDA ME ESTA TRAYENDO SHALOM Y LIBERTAD. !
GRACIAS Y SIGAN ADELANTE¡

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Fundamentos de la comunidad noájica

Como ya hemos enseñado, el ser humano está conformado por cinco planos de existencia. La vida saludable equivale a que cada uno de estos cinco planos esté correctamente nutrido y se mantenga en equilibrio. Cuando el equilibrio se rompe, a causa de falta de nutrición, exceso de la misma, nutrientes incorrectos, o algún otro factor corruptor, podemos considerar que la persona está enferma (palabra que no implica ni un juicio de valor, ni un aspecto solamente corporal).

Las comunidades humanas siguen exactamente idéntico patrón. Sus cinco planos deben estar en equilibrio, o la comunidad entra en un estado de enfermedad, que puede revestir mayor o menor entidad.

Te presento a continuación unos lineamientos básicos de como debiera estar nutrida una comunidad de noájidas, de modo tal de preservarse de enfermedades y estar en disposición para crecer, avanzar y abrazar con verdad al Padre celestial a diario.

Plano físico
Una comunidad debe contar con un espacio físico, una casa de la comunidad, aunque sea un salón.
Debe tener también los servicios esenciales, tales como electricidad, agua, servicios higiénicos, etc.
De ser necesario ha de estar asistida por un grupo de personas asalariadas, limpiadoras, serenos, secretarias, etc.
Debe tener las comodidades básicas para que las personas de la comunidad se sientan acogidas, confortables, seguras.
Es decir, el plano físico ha de estar equilibradamente nutrido, de manera tal de servir como lugar de encuentro, sitio de referencia, hogar para los visitantes, etc.

En este plano es también importante remarcar que la comunidad debe ayudar a proveer a sus miembros y a otras personas de medios económicos, alimento, vestimenta, vivienda, etc.
Es decir, todo lo que implican los actos de solidaridad estrictamente en el plano de las necesidades físicas.
Por supuesto que para cumplir con esta importante tarea es indispensable que la comunidad cuente a su vez con los medios materiales. Una comunidad desprovista, fragmentada, apática, insensible, falta de fondos monetarios difícilmente podrá realizar obras de solidaridad en el plano material.
Es por esto tan importante que los miembros de la comunidad aporten dinero, no para el enriquecimiento de algún líder o vivillo, sino para solventar los gastos propios de la comunidad, brindar servicios básicos, pagar por los elementos que la misma comunidad consume, abonar sueldos y salarios, realizar eventos y otras formas de aceramiento y además constituirse en un motor fundamental en una red solidaria.

Así mismo, se debe tener en consideración el tiempo y esfuerzo de maestros, conferencistas, visitantes ilustres, etc. Por lo cual, la comunidad debe administrar sus fondos para brindar a estas personas de alojamiento, dinero para viáticos, una retribución digna acorde a su aporte.

Plano emocional
Este plano es nutrido por la presencia auténtica de un interlocutor.
Es decir, que se facilite el encuentro de un "yo con un tú", y no el aglomeramiento de "yoes" que se encuentran reunidos en un lugar.
Para lograr este difícil cometido es necesario que los miembros de la comunidad comprendan que su papel es fundamental. Que deben estar abiertos al prójimo, ser receptivos, admitir las diferencias, ser no solamente tolerantes sino auténticamente comunicativos.
Por supuesto que no es sencillo nutrir este plano, puesto que las personas en general estamos enfrasacados en una carrera movida por nuestro ego. Sin embargo, desde la comunidad se puede inculcar el valor del encuentro auténtico entre personas, y se debe hacer cotidiano el encuentro. No con segundas metas, con ánimo proselitista, sino por el cariño que se brinda auténticamente al otro.

Por tanto, en la comunidad no solamente se podrá encontrar comida, albergue, calor, sino especialmente una palabra amable que sea sincera y un oído fraterno que no quiera aconsejar o guiar, sino simplemente oír sinceramente, con afecto.

Recordemos que el supuesto poder e influjo de las religiones y sectas radica en manipular con astucia este plano de las emociones. Realmente las religiones y sectas no brindan alimento espiritual, más bien solamente dan veneno para el espíritu. Pero son muy hábiles en hacer sentir fuertes impresiones emocionales a las personas que caen bajo sus garras.
Debe quedar en claro que tampoco alimentan ni equilibran el plano emocional, tan solo le brindan excitación a la par que narcósis, tal como hacen las drogas químicas.
Teniendo en vista esto, debe ser prioritario que la comunidad no manipule, no use el sentimiento de culpa, no amenace, no seduzca con promesas ilusorias, no cautive adeptos, no sea misionera, no busque el fuerte impacto emocional que de nada bueno sirve.
Sino que se dedique al puro y auténtico encuentro entre sus miembros, a la apertura mesurada, al diálogo de un "yo con un tú, un tú con un yo".

Y por supuesto, que sirva como hombro para el llanto en los momentos de desazón, así como de mano amiga para danzar (metafóricamente) en los momentos de dicha. Que nunca falte ese oído abierto con sinceridad, esa mano firme para acompañar.
No porque se busca la "salvación" o algún otro interés, sino simplemente porque se ama con sinceridad a uno mismo y de esa manera se ama con sinceridad al prójimo.

Por supuesto que cuando la comunidad se convierte en un obstáculo para que la vida familiar se desarrolle a plenitud, hay algo que no está funcionando bien en esa familia, en esa comunidad o en ambos.
A tenerlo presente por favor.

Plano social
En la comunidad el miembro en primera instancia, así como el ajeno en segunda, deberían encontrar el camino para socializar, para sentise parte de la sociedad, para no estar fuera de contexto.
Este plano se nutre con el reconocimiento sincero por parte del grupo, por el ser y sentirse parte.
Así pues, más allá del encuentro en el plano emocional, que es una relación personal, la comunidad debiera facilitar ocasiones para el intercambio entre los miembros de la comunidad.
De esta manera, se deberían organizar distinto tipos de eventos sociales, que tengan como una de sus finalidades el compartir con el grupo.

También en este plano se encuentra el favorecer a que sus miembros tengan trabajos dignos, sigan estudiando, obtengan sus títulos profesionales, sean provistos con ajuares para novias necesitadas, etc.

También que la comunidad sirva como bandera y puente con otras comunidades de noájidas, locales o extranjeras, así como con otras instituciones públicas o privadas que no revistan carácter de comunidad noájica.

Como sabemos el noájida debe ser un miembro activo de su sociedad, participar en aquellos aspectos que no contravengan su esencia espiritual noájica.
Por tanto, noches de gala con música de todo tipo (es muy adecuado que se ponga acento de lo folclórico), conferencias de índole cultural (que no estén directamente relacionadas con el noajísmo), kermesses, grupos de teatro, danzas típicas, talleres de actividades recreacionales, etc.

Plano Intelectual
Este plano se nutre de ideas y pensamientos correctos.
Así pues, no debe faltar una adecuada biblioteca en la comunidad, que contenga libros aptos para el crecimiento integral de sus miembros. En lo posible debiera contar con acceso a Internet. Se debería promover que haya clases para los miembros y ajenos, no solamente de temáticas noájicas, sino de otra índole.

Además de lo anterior, es menester que en la comunidad se promueva el desarrollo de la verdadera capacidad crítica. Que se abstenga de invocar el derecho a la obediencia hacia los líderes, o el de la sumisión.
Que se eduque para preguntar con respeto, que se valore el ansía sincera de conocimiento antes que la repetición estéril de versículos y consignas. La facilidad que tienen los misioneros para recordar ciertos versos y lemas no apunta precisamente al desarrollo y capacidad intelectual, sino solamente a un desarrollo "canceroso" de un aspecto de su plano emocional. Tengamos esto presente, y sumemos a la memorización la reflexión, el intercambio maduro, la posibilidad de disentir, el derecho a pensar y expresar con respeto y responsabilidad su pensamiento.

Plano Espiritual
Este plano se nutre de buenas acciones, que sean acordes con los mandamientos que son inherentes a la identidad esencial propia.
Así pues, que desde la comunidad se enseñe y se viva el amor a los mandamientos.
Que se reúnan, a veces, para rezar en comunidad.
Que se reúnan, a estudiar las porciones que tienen permitidas de la Torá.
Que aprendan acerca de los mandamientos universales y sus derivados.
Que tengan momentos para despejar sus dudas con respecto a la observancia de los mandamientos.
Que se asistan para encontrar en comunidad la confianza pura en el Eterno.

Recordemos que el noajísmo NO es una religión, ni debe crear una religión.
Por tanto, que este plano no sea el único, ni el central, sino uno de los cinco, que es alimentado con el nutriente que le es adecuado, que está equilibrado, que no se sobreexcede ni se exagera.

Una comunidad noájica que solamente se reúne para estudiar porciones aptas de Torá, para rezar, para hablar de cosas espirituales, ciertamente está teniendo carencias en sus otros planos, por lo que no está teniendo equilibrio ni haciendo las cosas de manera tal de abrazar al Eterno y al prójimo.
Esto lo deben tener muy presente aquellos hermanos noájidas que todavía cargan con algunas mochilas de su pasado en las idolatrías, especialmente las de Jesús, que han sido adiestrados para hacer "cosas de religión" todo el tiempo, dejando de lado el resto de la existencia. Esto es un error que debe ser despejado y eliminado de la vida personal del noájida, así como de la comunidad.

 

Hasta aquí el bosquejo de los fundamentos para una comunidad noájica.
Espero que sea de provecho y bendición.

Quedo a las órdenes.

Nada de religión, solo razonamiento

Muchas personas, sin tener un contacto directo con el conocimiento de las siete leyes universales, son practicantes de éstas o están muy cerca de serlo, y no lo saben, y no por un asunto religioso, ya que las religiones, exceptuando al Judaísmo, enseñan de un Jehová, Jesús y otras deidades inexistentes, sino solo por el uso de su razón, el relato de Yob nos dice que el recibió la siguiente pregunta "Dictas tu las leyes de los cielos o estableces su dominio sobre la tierra", toda persona que estudie ciencias y que no tenga preconcepciones, llegará a un punto en el que se haga a si mismo esta pregunta. El universo goza de un equilibrio tan perfecto que cualquier alteración de sus leyes no permitiría la existencia de vida, las cuatro fuerzas físicas fundamentales (Gravedad, Electromagnetismo, Fuerza nuclear fuerte y Fuerza nuclear débil), tienen la relación exacta entre ellas para permitir que todo el universo funcione como lo hace, dándonos esta apacible vida en la "tercera roca desde el sol", si vamos por el desierto y vemos un montón de piedras en el suelo no nos llama la atención, pero si estas piedras, vistas desde el aire forman animales o figuras geométricas asumimos sin duda alguna que alguien las hizo, como es el caso de Nazca; en el caso del Creador es similar, cuando el 20 de julio de 1969 Neil Armstrong piso la luna no encontró una etiqueta con la inscripción Made by God, tampoco la encontraremos en el sol o en cualquier otro lugar, pero si muchas personas ven que detrás de un diseño siempre esta el Diseñador, que por lo general, las personas no relacionadas con la religión lo ven como una inteligencia, una energía, carente de forma o representación física alguna, ya que las representaciones antropomórficas son propias de las religiones y no del razonamiento, Maimónides dice que ellos (los idolatras) llegaron a creer en ello por la misma escritura que dice: "a imagen y semejanza", no obtuvieron esa conclusión por deducciones propias, sino por el mal entendimiento de estas palabras.

Las siete leyes universales son lógicas y nos hacen más civilizados, mejorando nuestro comportamiento dentro de la sociedad, por lo tanto, las personas que tienen la seguridad de que existe un arquitecto del universo, sin relacionarlo con la religión y que poseen un buen comportamiento, con ello me refiero a: no robar, no matar, no cometer inmoralidad sexual, respetar los tribunales de justicia y no comer parte de un animal con vida, son noajidas y no lo saben, aunque es cierto que el cumplimiento cabal de estas leyes va relacionado con el conocimiento de ellas y de sus leyes derivadas, es innegable (según mi apreciación), que los creyentes por su razonamiento, están mejor encaminados que los de las religiones idolátricas o falsas.