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La Naturaleza de la Judeofobia (G. Perednik) – Unidad 1

El sacerdote Edward Flannery, en el prólogo a su obra Veintitrés Siglos de Antisemitismo, revela que su interés por este tema nació cuando descubrió que la ignorancia al respecto es un abismo que separa a judíos de cristianos. "¿Cómo es posible que el judío – se pregunta Flannery- abrumado por la conciencia de la secular opresión que ha sufrido en el mundo cristiano, hable en igualdad de condiciones con el cristiano, que está sinceramente convencido de que su interlocutor otorga excesiva importancia a las persecuciones?"


 

Unidad 01: Introducción

Por: Gustavo Perednik

 

El sacerdote Edward Flannery, en el prólogo a su obra Veintitrés Siglos de Antisemitismo, revela que su interés por este tema nació cuando descubrió que la ignorancia al respecto es un abismo que separa a judíos de cristianos. "¿Cómo es posible que el judío – se pregunta Flannery- abrumado por la conciencia de la secular opresión que ha sufrido en el mundo cristiano, hable en igualdad de condiciones con el cristiano, que está sinceramente convencido de que su interlocutor otorga excesiva importancia a las persecuciones?"

Y bien, en ese sentido un curso como el nuestro podrá tender un puente sobre el abismo, permitiendo a más gente conocer páginas muy oscuras de la experiencia humana, y llamativamente poco investigadas.

Hasta 1879, el odio hacia los judíos no tenía siquiera un nombre especial. Ese año Wilhelm Marr acuñó el término "antisemitismo" a fin de distanciar el fenómeno de toda connotación religiosa. El panfleto de Marr, "La victoria del judaísmo sobre el germanismo considerada desde un punto de vista no-religioso" exhortaba a que se hostilizara a los judíos independientemente de sus inclinaciones religiosas. Pero el vocablo que Marr eligió tiene varios defectos.

En principio, "semitas" no hay. Puede hablarse de lenguas semíticas, o de grupos semitas de la remota antigüedad, pero suponer que, por ejemplo, un judío de Holanda, uno de Etiopía pertenecen a la misma "raza semita" junto con un árabe de Marruecos, es a todas luces absurdo.

En segundo lugar, y más importante aún, personas contra los semitas, no sólo que no hay, sino que nunca hubo. Jamás se crearon partidos, publicaciones, o ideas que combatieran a los "semitas". Es más, la voz se presta a juegos de palabras. En marzo de este año, el canciller egipcio Amer Musa respondió a una acusación preguntando: "¿Como vamos a ser antisemitas, si nosotros somos semitas?"

Lo lamentable es que el término acuñado por un judeófobo como Marr se difundió por doquier, aun cuando tres años después, un prestigioso pensador judío, León Pinsker, sugirió la más apropiada palabra, "judeofobia", para caracterizar el encono hacia los judíos.

"Judeofobia" es más precisa porque en el prefijo señala el verdadero destinatario de esta aversión, el judío, y en el sufijo alude a su carácter irracional. Es cierto que en psicología "fobia" también responde a su origen griego, "miedo". Y se habla de ailurofobia (miedo a los gatos), nictofobia (a la noche) o claustrofobia (a los lugares cerrados). Pero en ciencias sociales tiene un significado más cercano al odio (no al temor) como en "xenofobia" (odio a los extranjeros).

La judeofobia no es una forma de la xenofobia, puesto que los judíos no son extranjeros de los países en los que viven. Y si, como dijimos, tampoco son una raza, la judeofobia no es una especie del racismo. Es un fenómeno muy singular, y como tal vamos a estudiarlo.

Hemos ofrecido cinco justificaciones del término "judeofobia" en lugar del usual "antisemitismo". Estas incluyen motivos históricos, semánticos y lógicos. Pero si aún no están convencidos de que el uso de "judeofobia" sea el deseable, permítanme agregar un argumento más.

El prefijo "anti" combinado con el sufijo "ismo" sugiere una opinión que viene a oponerse a otra opinión, como en antimercantilismo, antidarwinismo o antiliberalismo. Pero la judeofobia no es una idea. Jean-Paul Sartre, en su famoso libro sobre el tema, sugiere que no le permitamos al judeófobo disfrazar su odio de "opinión". En la medida en que usemos "antisemitismo", los judeófobos podrán adornar a sus rencores con una aureola de criterio razonado, lo que además nos impide entender el fenómeno de la judeofobia con claridad.

La Singularidad de la Judeofobia 

Odios contra grupos siempre existieron. Pero en nuestro estudio partimos de la base de que el despecho contra los judíos es único. Los judíos fueron odiados en sociedades paganas, religiosas y seculares. En bloque, fueron acusados por los nacionalistas de ser comunistas, por los comunistas de ser capitalistas. Si viven en países no judíos, son acusados de dobles lealtades; si viven en el país judío, de ser racistas. Los judíos ricos fueron agredidos y los pobres maltratados. Cuando gastan su dinero son resentidos por ostentosos; cuando no lo gastan, son despreciados por avaros. Fueron llamados cosmopolitas sin raíces o chauvinistas étnicos. Si se asimilan al medio, son temidos por quintacolumnas; si no, son odiados por cerrarse en sí mismos. Cientos de millones de personas han creído por siglos, que los judíos beben la sangre de los no-judíos, que causan plagas y envenenan pozos de agua, que planean la conquista del mundo, o que asesinaron al mismísimo Dios.

En aras de ordenar la clase, digamos que no hay odio más antiguo, más generalizado, más permanente, profundo, obsesivo, peligroso y quimérico que la judeofobia. Veamos cada característica separadamente.

  1. Antiguo. Robert Wistrich tituló a su último libro sobre el tema "El odio más antiguo". Veremos enseguida las distintas posibilidades acerca de cuándo nació la judeofobia, pero adelantemos ya que se trata de un inquina que continuó más o menos durante dos milenios y medio. O como explica Shmuel Etinger, la judeofobia "es un fenómeno que se prolongó ininterrumpidamente, en lo fundamental, desde la época helénica hasta nuestros días, aunque asume características distintas en el curso de la historia. Precisamente, su continuidad histórica es un factor decisivo en su intensidad y en su capacidad de adaptarse a las cambiantes condiciones contemporáneas".
  2. Generalizado. De todos los países europeos en los que residieron, los judíos fueron expulsados alguna vez. Los ejemplos más recordados son Inglaterra en 1290, Francia en 1306 y en 1394, Hungría en 1349, Austria en 1421, numerosas localidades de Alemania entre los siglos XIV y XVI, Lituania en 1445 y en 1495, España en 1492, Portugal en 1497, y Bohemia y Moravia en 1744. En las más diversas situaciones históricas, los judíos fueron hostilizados en casi todos los países del mundo, aun aquellos en donde no estaban. El Japón de hoy es un ejemplo de cómo la judeofobia puede existir aun cuando la comunidad judía sea minúscula. Y China es frecuentemente citada como la excepción a esta regla de la universalidad de la judeofobia.
  3. Permanente. En la mayoría de los lugares, la judeofobia continúa años, décadas, e incluso siglos después de que los judíos han partido. El rey Eduardo I expulsó a los judíos de Inglaterra en 1290, y su readmisión no se produjo hasta 1650. Es notable que Shakespeare pudo crear su estereotípico Shylock, el judío de "El Mercader de Venecia", después de tres siglos en los que en su país no había judíos. La audiencia podía despreciar al judío y burlarse de él, sin que ninguno de ellos, ni sus padres, ni sus abuelos, los hubieran conocido en persona.
    En el siglo XVII Francisco de Quevedo atacaba a su competidor literario, Luis de Góngora, aludiendo a su "nariz judía" y amenazando con que untaría sus poemas con tocino a fin de que los judíos no se los plagiaran… aunque éstos habían sido expulsados de su país hacía más de un siglo.
    En Latinoamérica, Julián Martel escribe su novela "La Bolsa" en la que se acusa a los judíos de haber hecho quebrar la Bolsa de Comercio de Buenos Aires en 1890, una época en la que virtualmente no había judíos allí.
    Un último ejemplo: en 1968 el gobierno polaco lanzó una campaña por radio y televisión tendiente a "desenmascarar a los sionistas de Polonia". Casi treinta años después de que tres millones de judíos polacos fueran exterminados por los alemanes, en Polonia podía aún despertarse odio por una diminuta minoría que no alcanzaba al 1% de la población.
  4. Profundo. Como resultado de los atributos mencionados, los estereotipos mentales en contra de los judíos están hondamente arraigados. Si tenemos en cuenta que por siglos, cientos de millones de personas creyeron que los judíos transmiten la lepra, que matan niños cristianos para sus rituales, que dominan el mundo entero, que son una raza promiscua o criaturas diabólicas, que Dios desea que sufran, u otras variantes, entonces se ve por qué la judeofobia es tan fácil, por qué el judeófobo no debe invertir muchos esfuerzos en despertar antipatías contra el judío, ya que no tiene más que echar mano a la asociación mental apropiada a un momento determinado.
    Se dice de Goebbels, el ministro de propaganda alemán durante el régimen nazi, que había distribuido un cartel que mostraba a un hombre montado en un bicicleta con la leyenda "La desgracia de Alemania son los judíos y los ciclistas". El lector se preguntaba ingenuamente "¿Y por qué los ciclistas?" y así la propaganda había cumplido con su objetivo. La profundidad de la judeofobia había hecho una buena parte del trabajo.
  5. Obsesivo. Para el judeófobo los judíos no son un enemigo; son el enemigo. No ve satisfecho su impulso hasta que el judío no es quebrado del modo más total. Durante los siglos XIX y XX en el imperio ruso las palizas y asesinatos de judíos se difundieron a tal punto, que se acuñó el término "pogrom" para definirlos. Y eran vistos por sus perpetradores como el medio de salvar a la nación. "Byay Zhidov Spassai Rossiyu, Golpea al judío y salva a Rusia" era su lema.
    Ernest Cassirer reflexionó en "Modernos mitos políticos" acerca del discurso de despedida de Adolf Hitler a la nación alemana, antes de su suicidio el 30 de abril de 1945. ¿Cuál fue su mensaje? No recordó las glorias de Alemania, ni expresó dolor por la destrucción de su país; no se arrepintió del baño de sangre en el que acababa de sumir al mundo; ya no promete la conquista. Su atención sigue fija en un punto que lo obsesiona: los judíos, "el enemigo eterno". "Si soy vencido, la judeidad podrá celebrar"… Y si bien Hitler encarnó la judeofobia en su extremo máximo, la obsesividad es una característica reiterada.
  6. Peligroso. Debido a su profundidad, con mucha frecuencia la hostilidad contra los judíos desborda la discriminación y estalla en violencia física. En casi todos los países en donde los judíos viven o vivieron, fueron en algún momento sometidos a golpizas, tortura y muerte, por el único motivo de ser judíos. Por ello toda expresión judeofóbica es potencialmente más peligrosa que expresiones de aversión contra otros grupos. Por ejemplo, en todos los países hay chistes xenofóbicos en contra de minorías. En los EE.UU. son los chistes de polacos, en Inglaterra de irlandeses, en Brasil de portugueses, en la Argentina de gallegos, en Suecia de noruegos, etc. Los chistes de judíos pueden ser tan inofensivos como cualquiera de los otros. Sin embargo, si no hubieran existido habido chistes de judíos en Europa durante uno o dos siglos antes del Holocausto, la virulencia de la judeofobia podría haber sido menor, y los nazis habrian encontrado menor apoyo para su genocidio. Para las otras minorías mencionadas, no hubo hogueras, cámaras de gas y hornos crematorios. Y la judeofobia se transmite en gestos, en chistes y en generalizaciones, mucho más que en conferencias. Ulteriormente, cuando un prejuicio es tan peligroso, los chistes pueden ser letales.
  7. Quimérico. Este bien puede ser el rasgo esencial. El odio de grupo deriva usualmente de una incorrecta interpretación de la realidad. Si como hoy, un francés odia a los argelinos porque corrompen su cultura, o un alemán odia a los turcos porque le quitan sus puestos de trabajo, en ambos casos la realidad ha sido mal interpretada. Ciertamente hay desempleo en Alemania, pero no son los turcos los culpables de ello.
    El caso de la judefobia difiere de la xenofobia mencionada. No hay que confrontarse con una interpretación incorrecta, sino con mitos. Los judíos son odiados por comer no-judíos en el pasado, o por dominar el mundo en el presente, por haber matado a Dios, o por haber inventado el Holocausto, o por promover las guerras, la esclavitud, el mal.

No es fácil contender con argumentos de esta índole.

Incluso si hubiera odios que comparten una o dos de estas características, no se encontrará uno que, como la judeofobia, combine todas ellas. Que la encaremos de modo singular no significa, por supuesto, minimizar el sufrimiento de otros grupos, o condonar la persecución contra otras minorías cualesquiera. Todo aborrecimiento de grupo, todo racismo y persecución deben ser repudiadas. Pero la judeofobia sigue siendo el odio más antiguo, profundo, peligroso y quimérico, y si la diluimos en un mar de discriminaciones y prejuicios, la entenderemos menos. Empecemos por analizar cuándo se originó el fenómeno.

Seis Teorías sobre el Origen de la Judeofobia

Puede esgrimirse que la judeofobia comenzó:

  1. con los primeros hebreos, hace cuatro milenios;
  2. con la esclavitud egipcia hace algo más de tres milenios;
  3. con el Retorno a Sión, hace dos milenios y medio;
  4. con el helenismo alejandrino, hace veintitrés siglos;
  5. con el cristianismo, hace dos milenios;
  6. con el totalitarismo moderno, hace algo más de un siglo.

En esta lección intentaremos descartar las teorías 1,2,3 y 6. En la próxima nos concentraremos en la teoría 4, y en la lección subsiguiente en la 5.

Sobre la teoría 1, digamos que rastrear la judeofobia hasta la época patriarcal es incorrecto, tanto histórica como teóricamente. Desde el punto de vista histórico, no es cierto que los judíos hayan sufrido persecuciones por tanto tiempo. Aunque hay algunos versículos bíblicos que evidencian un tono judeofóbico, extraeremos de la Biblia solamente arquetipos que faciliten la comprensión, y no precisión histórica.

El primer ejemplo podría ser Abimelej, el rey de Guerar en el Neguev, quien espetó al patriarca Isaac: "Alejate de entre nosotros, puesto que te has hecho más poderoso que nosotros" (Génesis 26:16). Este es un arquetipo de los argumentos que emplea la judeofobia, especialmente porque el original hebreo puede leerse "Alejate de entre nosotros, porque has prosperado a costa nuestra".

Desde la teoría, sostener como Hermann Gunkel que con los primeros hebreos aparece la judeofobia, es dar por sentado que las meras diferencias son la fuente del odio, y no la intolerancia frente a la diferencias. Abraham no tenía por qué generar enemigos por el hecho de proponer la distinción monoteísta; la judeofobia comienza con los judeófobos, no con los judíos.

En cuanto a la teoría 2, quien sostenga con Charles Journet que la motivación del Faraón era judeofóbica, debe tomar la Biblia demasiado literalmente. Es cierto que el monarca egipcio expresa un tercer argumento habitualmente empleado por judeófobos: que los judíos son una quinta columna. Así lo enuncia el Faraón: "He aquí los hijos de Israel, son más que nosotros y más fuertes. Actuemos contra ellos con astucia para que no se multipliquen y, para que cuando nos acaezca una guerra, no se unan a nuestros enemigos para combatirnos" (Exodo 1:9-10). Pero sería más razonable atribuirle a los egipcios un intento xenofóbico de esclavizar a otros pueblos, una práctica usual de la antigüedad, y no un odio específico contra los judíos como tales.

Otros arquetipos de judeofobia que trae la Biblia son los pueblos que atacaron a los hebreos gratuitamente, durante la marcha hacia la Tierra Prometida. Los dos más destacados son Amalek y Midián, precisamente por la gratuidad del ataque. En esos dos casos, a diferencia de Moab, el trayecto de los hebreos no representaba amenaza alguna para ellos. Por ello el ataque fue generado por la saña y a mansalva. Pero la historicidad de esos combates es demasiado nebulosa como para que puedan considerarse comienzos de la judeofobia.

Descartadas las hipótesis 1 y 2, pasemos a explicar la 3, que señala el origen de la judeofobia en la época del Retorno judío a Sión durante el siglo V a.e.c. Probablemente, de esta época data el máximo arquetipo bíblico de la judeofobia, Hamán. En efecto, algunos historiadores relacionan a este personaje con el rey persa Jerjes I, quien habría sido el Ajashverosh (Asuero) del libro de Ester. De acuerdo con este texto, Hamán fue el visir del rey que planeó el genocido de todos los judíos del extenso reino. Y, otra vez, aun cuando la historicidad de los hechos no fue demostrada, las palabras de Hamán tuvieron eco en las de los judeófobos de todas las épocas: "Hay un pueblo disperso en todas las provincias… cuyas leyes son distintas de las del pueblo, y no observan las órdenes del rey… Escríbase que sean destruidos" (Ester 3:8).

Más allá de la Biblia, hay dos eventos de ese siglo V a.e.c. que sí podrían marcar la génesis de la judeofobia. Uno en la tierra de Israel (el ataque contra los que regresaban de Babilonia para reconstruir Jerusalem) y otro en la Diáspora (la destrucción del templo judío de Elefantina en Egipto).

Cuando Nejemías, en cumplimiento del permiso que otorgara el rey Ciro de Persia, lideró el Retorno a Sión en el año 445 a.e.c., debió confrontarse con la activa oposición de Sanbalat I "el enemigo" (Nejemías 6:1,16).

Tres décadas después, el templo que la comunidad judía había erigido en la pequeña isla de Elefantina en el Nilo, fue destruido. El templo se había levantado en el 590 a.e.c. y fue destruido en el 411 a.e.c. por los sacerdotes de Khnub con la ayuda del comandante persia Waidrang. Pero más que un estallido judeofóbico, aquella destrucción parece haber sido un acto fanático de egipcios que resentían el dominio persa.

Podemos concluir que los episodios de Sanbalat y de Waidrang fueron aislados, y no dejaron huellas en la historia de la judeofobia, que aún debía nacer. Esta conclusión nos deja con tres tesis, las 4, 5 y 6.

Esta última fue sostenida por Hannah Arendt, quien en "Los orígenes del totalitarismo" describe "el antisemitismo como una ideología secular evidentemente diferente" del odio religioso contra los judíos. Esta descripción es simplista. Por supuesto que los partidos políticos judeofóbicos se crearon en Alemania en el los años 1880s, y por entonces ocurrió por primera vez que un régimen utilizara la judeofobia como un medio calculado para obtener poder, pero lo importante no es cuándo la judeofobia fue por primera vez un instrumento político, sino cuando apareció.

Es cierto que el siglo XIX trajo consigo un nuevo tipo de judeofobia. Pero el fenómeno ya existía: es único precisamente por su adaptabilidad a distintos contextos históricos. Esta característica muestra tanto su permanencia como su singularidad.

Nos quedamos entonces, con las dos teorías más aceptables. Las raíces de la judeofobia están o bien en el helenismo, o bien en el cristianismo. En las próximas dos clases analizaremos sendas posibilidades.

Bibliografía

La bibliografía general en la que se basa el curso es:

  • "Historia del antisemitismo" de León Poliakov, en cinco tomos.
  • "Antisemitismo" de James Parkes, Ed.Paidós, Bs.As., 1965.
  • "Veintitrés siglos de antisemitismo" de Edward Flannery, Ed. Paidós, Bs. As., 1964.
  • La bibliografía especial, se irá ofreciendo en cada una de las clases.

Una vida, Un Dios, Una humanidad…

Todo número elevado a la cero, da como resultado UNO; lo que explica en cierta medida que la Nada y el Todo resultan en una Unidad inseparable.

Shemá Israel Ad-nay Elokenu, Ad-nay EJAD

 

Monoteísmo y Revelación

El monoteísmo es la forma más evolucionada de practicar la espiritualidad, siendo ésta forma la única en la que impera la conciencia absoluta de la existencia de Dios (Dios como Unidad inseparable, incalificable y absolutamente inentendible por la conciencia humana).

Este Dios, Uno, Único, sin par, sin divisiones, sin aditamentos, sin calificativos que puedan explicarlo, sin ciencias y complejas teologías que escriban su historia, ha llegado a conocerse por medio de la Tradición.

La etimología de Tradición halla sus raíces en el vocablo latín tradere, que significa entregar y en el sentido más religioso puede significar, si así se quiere, Revelar.

Podemos concluir de esto que el Uno y Único se ha revelado a la humanidad, más sin embargo, esto nos presenta una nueva incógnita: ¿cuál es el fin?

Para conocer éste proceder debemos indagar en aquello que ha sido entregado; pues la Tradición es el manual.

La Torah, que es la Tradición, nos adentra en lo que queremos investigar: el propósito de la revelación de D’ a la humanidad. Veamos:

En el principio creó Dios los cielos y la tierra

Aquí hay un claro indicio; si Él es creador de todo, el NO creado, Padre (en el sentido metafórico) de TODO y Señor (en el mismo sentido) de la NADA, entonces existe una razón por la cual Él se ha revelado a nosotros (Su creación). Ésta revelación no es otra cosa que una conciencia interior de Su existencia. Esto a nosotros (los humanos) se aplica cuánto más conocemos y profundizamos en la Tradición.

Hagamos un hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza…

Si el resto de la creación es en esencia parte del pensamiento (figurativamente) de Él, nosotros somos más que pensamiento, somos además tselem y demut, Maimónides, en su obra "Guía de los Descarriados", distingue dos conceptos: tselem (forma) y demut (semejanza), de tóar (aspecto) y tavnit (configuración). Tóar y tavnit expresan la figura material, mientras que tselem y demut la forma espiritual. La Torah, al indicar tselem y demut define el espíritu y nos confronta con uno de los principios básicos de la tradición. No es posible elevarse a Dios por medio de la materia, tóar y tavnit, (ver Isaías 44: 13) y sí por medio del espíritu.

Esto explica una segunda razón para la Revelación; además de provenir del pensamiento del Eterno, somos criaturas que poseen la capacidad de conocer su origen (la Voluntad de Dios).

Ahora bien, esta casi claro el cómo comprendemos la Revelación, pero no hemos avanzado en el por qué.

Si ahondamos en esta pregunta conoceremos que al primer hombre fueron dadas una serie de instrucciones, que perseguían el propósito de mantener un orden, la armonía.

Y dijo Dios: Haya luz, y hubo luz”  

La primera orden que Él emite en la creación tiene como fundamento sustancial la armonía, el equilibrio. D’ no elimina el vacío (la oscuridad), sino que separa la misma de la Luz y es entonces cuando comienza a haber vida.

De aquí podemos intuir que mediante el orden, la armonía, el equilibrio, surge de manera espontánea la vida: el nacer, el crecer y el crear.

Hasta aquí hemos respondido en parte el por qué: “la Revelación Es por el orden, por la armonía, por la vida”.

De esta conclusión podemos extrapolar un mensaje tácito: La Revelación es para el aquí y el ahora, para la construcción de Este Mundo, para la edificación de Esta Vida.

Ahora pues, comprendemos el sentido del monoteísmo.

La acción monoteísta no es una religión, una moda, una forma de pensar, una teoría, una teología, no es un pensamiento superfluo, no es para teorizarse y escribirse, nada más, es en profundidad una conciencia de lo que somos, del por qué somos y del para qué estamos.

Somos una raza única, como Único es Él, somos porque así lo quiso Él y estamos para VIVIR.

Según la Wikipedia, vida se puede definir como la estructura molecular capaz de establecer un soporte material de transferencia energética homeostática, cuando es estimulada por el medio en condiciones favorables.

En palabras menos científicas: vivir es la actitud dinámica de un ser que busca un equilibrio en el ambiente interno, favorecido éste por el medio en condiciones adecuadas.

Esto es vida en el sentido meramente biológico, pero esto aplica al resto de los planos que conforman al ser humano (además del físico, el emocional, el social, el intelectual y el espiritual).

De lo anteriormente expuesto podemos concluir que el monoteísmo es, además, la herramienta más completa que usa el ser humano para vivir (en todos sus planos).

 

Homocentrismo Monoteísta

Sabemos ya que el monoteísmo no persigue solamente el Culto a Un Dios, si bien es cierto que la palabra monoteísmo indica claramente que es la creencia religiosa que afirma la existencia de un solo Dios (Génesis 1:1), y por ende la Adoración a éste Único. Las instrucciones que da el verdadero monoteísmo (a veces confundido con monolatría) poseen, a grandes rasgos, el Homocentrismo.

Tenemos que el primer mandamiento dado a Adán fue el dar vida, tanto en el plano físico (multiplíquense) como en el plano etéreo (fructifiquen).

Luego podemos notar que cinco de los siete mandamientos noajidas están dirigidos al hombre como figura central (No robar, no asesinar, mantener una sexualidad sana, mantener el cuidado en la alimentación y respetar la integridad de los animales y establecer un sistema legal y jurídico)

Claro está que este Homocentrismo es Monoteísta; y no nada más homocentrista (ya que esto sería ateísmo) ni solamente monoteísta (ya que esto sería monolatría)… recordemos que el equilibrio es fundamental en la vida.

Aquí esta la diferencia entre el Islam/Cristianismo y el Judaísmo/Noajismo.

Esperemos que muchos más dejen de rendirle culto a la muerte (¿salvífica?), y comiencen de una vez por todas a ser libres y vivan, vivan a plenitud.

Resp. 87 – El trato diario

Deborah Marin
28 años
Carupano, Venezuela,
como debemos llamarnos ahora?
porque hermano es religioso idolatrico, siervo es del mismo pozo, entonces como nos llamamos ahora?

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DERRIBA A TU GIGANTE segunda parte

En la jornada anterior estuvimos hablando de los principios básicos que llevaron a David a derribar al gigante Goliat y a toda su comitiva. Mencionamos y desarrollamos tres principios: 1) No te dejes impresionar por lo complicado de la situación; 2) No te dejes influenciar negativamente por el ambiente de temor y espanto que se mueve en tu rededor; 3) No te dejes encarcelar por los sentimientos de inferioridad ni de indignidad.

En esta Lección proseguiremos adelante en el desarrollo de los otros principios. Así que, presta atención y toma las armas de la justicia y la sabiduría que te prepararán, sin duda alguna, para derribar a los gigantes que se han apostado en tu mente. Alístate para darle frente a todo aquello que tiende a ridiculizarte y empequeñecerte.

 
Si quieres vencer a tu gigante:


4. No te dejes intimidar por las maldiciones y ofensas que lancen contra ti aquellos que sólo se ocupan en detener el avance de los hombres comprometidos con la vida:

 
Injuriar, maldecir y difamar es el arma perversa de los antagonistas (1 Samuel 17: 43-44). Sin embargo, sus efectos dañinos y destructores sólo se logran manifestar cuando el agredido los acepta y les da lugar en su corazón. De otra forma, no tendrían ningún efecto negativo en el ofendido. Dependerá, entonces, de la actitud que asuma la persona que los recibe. Tus cinco sentidos deben ser educados para generar vida, no confusión y caos. Por lo tanto, esfuérzate por filtrar para bien todo aquello que oyes, ves, sientes y percibes. No alimentes tu mente con falsas concepciones de temor y espanto. Sé dueño de tus inclinaciones y ponlas al servicio del Eterno.


Si quieres vencer a tu gigante:


5. No lo enfrentes con “métodos” o “formas” que caen dentro de un marco puramente especulativo y que científicamente no han sido aceptados ni comprobados:

 
Involucrarse en movimientos y grupos seudos religiosos (con el fin de darle solución a un conflicto o problema), cuyas prácticas de sanación (del alma y del cuerpo) son incongruentes con la verdad de la Torá y la objetividad científica, resultará perjudicial, sin duda alguna, para el equilibrio anímico-sentimental del alma de la persona. En caso que tú requieras ayuda, verifica que sea profesional, objetiva y científicamente comprobada. No entregues tu vida ni tu porvenir a los atracadores de la “fe”, esos que negocian con el dolor ajeno y andan por la vida llevando más dolor, más enfermedad y más sufrimiento.

 
¿Qué uso David para derrotar al gigante? Un cayado, cinco piedras lisas extraídas del arroyo, un zurrón (saco pastoril) y una honda (tira de cuero). Como puedes observar, elementos sencillos, prácticos, confiables, experimentalmente comprobados. Recuerden que David ya había utilizado dichos elementos para matar osos, leones y fieras que querían devorar los rebaños que estaban bajo su cuidado (Véase 1 Samuel 17: 34-37). El joven David estaba ducho en el uso eficaz y eficiente de estas armas.

 
Mi consejo, como conocedor de primera mano de las operaciones de estos grupos, es que no te inmiscuyas en las mentiras que propagan los “milagreros” y “sanadores”, y esto, aunque aparenten ser “muy sabios”, “buena gentes”, o “sinceros”. No compliques las cosas, sé práctico y entendido. Usa tu sentido común, eso solucionará, por lo menos, el 50% del problema que te golpea. 


Si quieres vencer a tu gigante:


6. Desarrolla, ante todo: confianza, seguridad y firmeza del carácter:

Mantener la calma, creer que todo saldrá bien y actuar con estrategias, orientadas por la razón y las ganas de vencer, hará posible el debilitamiento y posterior derrumbe de ese gigante que hoy te desafía. El mismo Creador vendrá a tu ayuda, y asumirá como suya tu batalla (Véase 1 Samuel 17: 47ª). Esto activará todo tu potencial que está dormido en tu interior. El temor y la amedrentación huirán de tu mente. Comenzarás a ver senderos (respuestas) donde sólo había oscuridad y caos. Inicialmente será como un rayo de luz que te indicará el camino que debes seguir, y luego se irá transformando en una llama viva, que iluminará tu camino para que no te pierdas ni extravías tus pasos.

 
Si quieres vencer a tu gigante:


7. Ven a la línea de batalla, no postergues más tu liberación:

 
Date prisa y no evadas tu compromiso con tu porvenir. No le des más vueltas al asunto. Tu lugar está en la línea de batalla, y no en el campamento de los incrédulos, llorando con ellos tu lástima y resignándote a morir en el conflicto (Véase 1 Samuel 17: 48). Correr a la línea de batalla implica hacerle frente al enemigo. Enfrenta ya esa realidad conflictiva que te tiene paralizado. Tarde o temprano deberás verte cara a cara con el Goliat de tu vida. ¿Seguirás llorando tu lástima en el valle de la derrota? Pero recuerda esto: Cada desafío del camino de la vida es una oportunidad para ser promovido y trascender. Antes de avanzar a un grado mayor en un Colegio, la regla básica es superar cada prueba, cada examen o evaluación que la cátedra impone, que siempre son vistos como “desafíos” para los alumnos. Así sucede con los desafíos propios de la vida. Deben ser vistos como exámenes, evaluaciones, prácticas que requieren ser superadas, para lograr, de esta manera, promoción, ascenso y trascendencia.

 
Lo que ayer te desafiaba, finalmente se transformará en tu más grande trofeo:

 
Así fue para David (Véase 1 Samuel 17: 54-57), así ha sido para los hombres y mujeres que han influido positivamente en la historia de la humanidad, y así será para ti. ¿Por qué piensas que puede ser diferente para ti? Tu más grande debilidad llegará a ser tu más grande fortaleza. Tu mayor angustia podrá ser cambiada en tu más grande motivo de alegría. ¿Cómo entró David a Jerusalén? Con la cabeza del Gigante en su mano. Todo el pueblo alabó a este valiente mancebo de Israel y le dio el debido reconocimiento. Lo que comenzó como una situación con perfil de “no solucionable”, terminó siendo una gran victoria, no sólo para un hombre, sino para todo el ejército de Israel.

 

                                                                                                                                                     Alfredo Zambrano García

                                                                                                                                                Fulvida Táchira – Venezuela

 

Resp. 81 – Tatuajes

SHALOM:
Mi preguta es sensilla:
¿los noajidas pueden tatuarse? debido a que Di-s se los prohibe a los judios.
Saludos
Ramon Balastegui

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El número 100

Este es mi artículo número 100… ha sido un largo y pesado camino el que hemos transitado mi teclado y yo (en los actuales momentos es indebido decir: “mi pluma y yo”, ya que, a menos de que se trate de una palm, la única manera de escribir electrónicamente es a través de un teclado).

Bien, sigamos… En este, mi artículo número 100, oficialmente contabilizado, de mi propia autoría, quisiera compartir con ustedes esta historia. La historia del artículo número 100.

Eran apenas las doce de la nueve de la noche cuando mi escritor entró en la sala, encendió su computador, abrió el programa y ahí aparecí yo, apenas una línea me habia dado ya vida, aunque no conocía que iba a ser de mi, si por capricho de mi escritor iba a tratar de un tema religioso, o social, o quizás político… ahí estaban esas seis palabras escritas, esos tres puntos supensivos me tenían demasiado preocupado; ¿y si me dejaba inconcluso?, sabia de algunos artículos que jamás se publican, debe ser duro eso, decía yo; pero también sabia que algunos jamás llegaban a ser totalmente escritos, nunca veían más que diez palabras, el escritor salía con apuro y lo dejaba hasta ahí, y eso era lo último que sabía de aquel artículo… dicen que los artículos que nunca se terminan, cuando mueren, de soledad, no hayan reposo, pues no saben nada acerca de sí mismos.

Yo era un artículo especial, mis primeras letras decían: “Este es mi artículo número 100″, eso me dio alguna esperanza, si yo era su artículo número 100, mi escritor no se iba a olvidar de mi tan fácilmente, aunque yo creo que el artículo 100 de alguien no debe ser tan especial, hay más de 100 cosas que una persona puede decir, más de 100 temas que se pueden tratar; creo que mi escritor exagera un poco… bueno, un poco de exageración le da un tinte especial al artículo 100, lo hace más llamativo, la gente gusta de este tipo de atención, la verdad yo, como artículo, me siento halagado de ser tan llamativo, ¿de qué iré a tratar?, ¿cuál irá a ser el motivo por el cual pasaré a formar parte de la memoria de mi escritor, y de la de aquellos que me lean?, wow!, que grande, que rico se siente cuando a uno lo leen, cada vez que recorren las lineas se siente como fluyen las palabras, dejan de ser algo escrito y empiezan a formar parte de un mundo individual.

Mi escritor empezó a escribir, yo estaba tranquilo, veia en sus ojos un brillo que denotaba interés, muchas ideas pasaban por sus manos y quedaban plasmadas en mi, en realidad empezaba a saber cuál era mi propósito, mi escritor tiene a veces muy buen humor, escribe con ánimo, se le ve una sonrisa en la cara, lástima que un artículo no pueda sonreirle a su escritor, tanto que hay que agradecerle. Una vez mi escritor se rio de lo que él plasmó en mi, cuanta emoción, no será igual que sonreirle, pero si provocas risa en tu escritor debe sentirse igual.

Hay muchos temas de los que pude haber tratado, pero mi escritor procuró darme especial fuerza, y entonces me dio la oportunidad de contarles qué se siente ser artículo, qué se siente ser el número 100, por esto es que quiero a mi escritor, el piensa siempre en mi, me da connotada relevancia, es un buen tipo, aunque a veces deje a otros artículos por la mitad y nunca más los recuerde, no fue así conmigo.

Muchas gracias por escuchar mi historia, la historia del artículo número 100, fue un placer inmenso poder expresarme gracias a mi escritor. Espero que ahora ustedes dejen que sus artículos también puedan disfrutar lo que yo he disfrutado.

LAS BASES DE LA TRANSFORMACIÓN INTEGRAL Parte I

          Introducción:

Tres nefastos sentimientos invaden hoy la mente de muchas personas en nuestra queridísima América Latina y en el resto del mundo; sentimientos que tienen su fundamento en tres poderosas excusas:

*       Sentimiento fatalista: “Este es mi trágico destino, por lo tanto, nada podré hacer para mejorarlo”.

*       Sentimiento de culpabilidad: “Muy graves han sido mis errores, por lo tanto, no hay forma de rectificarlos y cambiarlos para mi propio bien y el de mi familia y generación”.

*       Sentimiento de insignificancia: “Jamás podré salir de esta pésima vida que llevo”. “No soy nada ni nadie”.

Esta clase de pensamientos ha hecho que muchos hombres y mujeres de nuestra modernísima sociedad se encuentren hoy paralizados y petrificados emocionalmente, llevando un estilo de “vida” tormentoso y cruel. Piensan, y hasta creen, que no existe salida para sus muchos conflictos y que no hay forma de escapar airosos de esa pesadilla que sufren en silencio y, lo que es peor aún, se aferran a falsos dioses y a seudos movimientos religiosos buscando en ellos apagar la angustia de sus adoloridos corazones.

     El mal manejo de esta insoportable situación ha hecho que muchos hombres y mujeres tomen alocadas decisiones que tienden a agravar más sus escenarios, generando más caos y destrucción, no sólo de sus mentes, sino hasta de sus propias familias.

Este estudio ha sido diseñado para mostrarle a aquél que llora en su soledad que sí existe una solución real para su crisis personal y/o familiar, que los errores sí pueden ser rectificados y transformados para bien y que sí es posible superar una pésima condición particular en escenarios de excelencia y bienestar. Todo es cuestión de creerle a Dios, vincularse a Sus Preceptos, prepararse mentalmente para el cambio, romper el paradigma del “no puedo” y asumir una actitud valiente ante lo que lo acobarda.

Cambias tú, cambiará tu entorno:

Rompe con el paradigma que te hace ver que la culpa de tus desgracias la tienen las demás personas, o la sociedad, o Dios, o un mitológico “diablo” que te acecha continuamente y busca devorarte. Ese es un pernicioso y distorsionado enfoque espiritual que terminará hundiéndote más y más en las arenas movedizas de la desilusión y la miseria. Echarle la culpa a terceros es una actitud muy humana, pero del todo corrompida, la cual hemos heredado de nuestros ancestros Adán y Eva. Recuerda que Eva, cuando fue confrontada por el Eterno, le echó la culpa a la serpiente (“La serpiente me sedujo y comí”, exclamó), y Adán, por otro lado, le echó indirectamente la culpa a Dios cuando argumentó “la mujer que pusiste conmigo”. (Véase Génesis 3: 11-13). Ninguno fue capaz de admitir su propia responsabilidad en el recién hecho de desobediencia. Transfirieron la responsabilidad de sus actos a terceros. ¿Qué resolvieron con esto? ¡Nada! Antes bien, empeoraron todo el escenario, y finalmente fueron echados del Jardín del Edén.

 El entorno fue dañado, corrompido y trastocado por la imprudente decisión de un hombre y su mujer. ¿Quién se corrompió primero? El hombre, claro está. ¿Qué se corrompió después? Su entorno. ¿Cuál debe ser, entonces, la perspectiva de reparo que debemos emprender en nuestro escenario? Primero el hombre y luego el mundo. Pero, ¿qué es lo que está haciendo el hombre de hoy y de siempre? Intentando cambiar a su mundo, pero sin querer cambiar él como corona de la creación que es. ¿Te parece familiar este hecho? ¿Estoy contando, acaso, tu realidad personal? Vamos, admítelo. Tú y yo somos como Adán y Eva. Toda la culpa de nuestros fracasos se lo endosamos a otros, menos a nosotros mismos. Somos los “buenotes” de la película que nos hemos inventado. ¿En qué nos ha beneficiado mantener este comportamiento? En nada, ¿verdad? Por el contrario, más rencores nacen, crecen y se fortalecen en nuestro ser interior. Más complejos negativos, más divorcios, más enemistades, más deudas, más y más dolor le añadimos a nuestra golpeada vida. Pero, ¡basta ya! Asume tu lugar en tu mundo y en tu generación. ¿Quieres ver mejorar las cosas? ¡Sé que sí! Por lo tanto, lo primero que debes asumir es tu propia responsabilidad en la fracasada vida que llevas. Sólo tú eres el responsable de todo lo que te está aconteciendo. Eres el constructor o destructor de tu propia existencia. Y esto no debe desilusionarte, ni mucho menos llevarte al fango de la miseria. Antes bien, debe despertar en ti todo ese cúmulo de energías positivas que hoy duermen dentro de ti y utilizarlas en tu viaje al cambio integral. Las cosas pueden cambiar, mejorar y enderezarse. Depende de ti.

 

Comenzar el proceso hacia el cambio es la clave de la transformación integral:

         Huir del problema, endosárselo a terceros, echarse a morir o resignarse a una vida vacía y sin fruto, son actitudes mediocres que no resuelven nada, sino que tienden a empeorar las cosas y a hacer infelices a sus víctimas. Esperar acomodado en el sillón de la indiferencia que “un milagrito” resuelva todo tu mundo de problemas, como es costumbre entre los idólatras, encaja bien en un marco puramente fantasioso y absurdo.

    Mi amigo, las clave es DECISIÓN. Hay que decidirse por un cambio efectivo, real, total y completo. Decidirse, decidirse y decidirse; no hay otro camino a seguir. Sin embargo, debo confesarte que el viaje hacia la libertad integral no es un asunto fácil. Se requiere mucha fortaleza, disciplina y perseverancia. Recuerda, es UN PROCESO. Se necesita tiempo, paciencia y tenacidad. Tendrás que vencer el desgano, la impaciencia, el temor, la culpabilidad, el temor al qué dirán y hasta el rechazo de otros. No obstante, debes atreverte a dar el primer paso. Es el más difícil, pero el definitivo para emprender tu viaje.


         Nunca se te olvide que el Mar Rojo se partió, ante todo un pueblo que lloraba su crisis, cuando un hombre, Moisés, dio el primer paso: Golpear las aguas y adentrarse en ellas. Incluso, se necesitó mucha firmeza para ver el portento divino, pues las aguas ya alcanzaban el cuello de los Israelitas. Pero finalmente las aguas cedieron ante la tenacidad de Moisés quien decidió avanzar hacia su liberación, creyendo firmemente en la promesa del Eterno (Véase Éxodo 14). ¿Por qué fue derribado el gigante Goliat? Porque un jovencito decidió luchar contra él y vencerlo. ¿Existían peligros? ¡Por supuesto! ¿Había posibilidades que David cayera destrozado en las bestiales manos de Goliat? ¡Claro que sí!, y muchas. Pero David no se arredró ante el desafío. Dio el primer paso, planificó su estrategia y fue luego a cumplir su tarea: salvar a Israel de la ignominia (Véase 1 Samuel 17).


         Has sido llamado a la libertad integral; por lo tanto, salta hoy del valle de la mediocridad y la vergüenza. Vístete de valor y confianza. Da el primer paso hacia tu libertad. No dejes que los temores y los sobresaltos te paralicen. Empieza ya, hoy, ahora mismo. Tienes todo de tu parte. El cielo suele respaldar, fortalecer y ayudar a aquellos que deciden cambiar, rectificar y comenzar de nuevo. Deja que los ignorantes, envidiosos y torpes de visión ladren su fanfarronería. Tú, avanza. Prosigue hacia la meta: tu entera liberación. No esperes “señales celestiales” ni “experiencias extra sensoriales” para arrancar tu marcha. Inicia tu jornada ahora mismo. Eleva al cielo una plegaria que encienda la moribunda llama de tu corazón, y el Eterno, que es benigno y misericordioso, te abrirá todas las posibilidades para que faciliten tu viaje hacia tan anhelada libertad.

Alfredo Zambrano García

 

El Nimrod del Siglo 21

"> La idolatría provoca dolor y odio. Puede ponerse máscara de Batman, de pseudo-mesías, de progresista, etc. pero no puede dejar de expandir su veneno.

La idolatría tiene la capacidad de destruir naciones. Esto es especialmente peligroso cuando un porcentaje elevado de la población está fielmente aferrada a su ídolo y es peor aún cuando el objeto de veneración es un tiranuelo.

Como en el caso de Nimrod (que en la época de Abraham se declaró a si mismo objeto de veneración), el hombre-dios decreta que quien hable de manera distinta – quien busque el camino de Dios, la moderación – deberá ser tildado de traidor (en el mejor de los casos) y (en el caso más oscuro) será aplastado

Aplastado si ante toda esa barbaridad no hace lo correcto (como lo hizo Abraham a su tiempo) y confronta con valentía y madurez las consecuencias que pudieran sobrevenir.

Voy a decirlo sin tapujos: el Chavismo es un culto idolátrico y Latinoamérica está siendo absorvida por esa cloaca; pues, entre otras razones, quienes ejercen la oposición política en los diferentes países donde el Coronel Nimrod ya ha puesto su bota, están en su mayoría bañados de corrupción y de una falta total de autojuicio.

¿No se convence usted de que el Chavismo es un culto idolátrico? Lo invito a leer el siguiente artículo del fotoperiodista Pablo Corral Vega, publicado en el periódico El Comercio de Ecuador y juzgue por sí mismo:

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La Caracas de Chávez

 Por Pablo Corral Vega

El fotoperiodista Pablo Corral Vega viajó a Venezuela para constatar lo que estaba pasando en el país que había visitado en los años 90. ¿El resultado? Encontró una nación polarizada, en la cual todos deben pertenecer a un bando: escuálidos o rojos rojitos. Los que apoyan a Chávez lo hacen con fervor religioso, y los que están en contra se sienten aplastados.

Caracas está dividida, marcada, ya no es la misma que conocí en los años 90. Mis viejos amigos se han distanciado entre sí por razones políticas, hay municipios chavistas y municipios anti-chavistas.

Los que apoyan a Hugo Chávez lo hacen con fervor religioso, y los que están en contra se sienten aplastados, cansados, hablan de emigrar, de dejar el país que aman.

Venezuela vive un  momento de efervescencia. Los ‘rojos rojitos’ ven en Chávez al salvador, lo cuidan, lo idolatran, hablan de él con pasión y ternura. Cuando le pregunto a una mujer que reparte posters del presidente en la Plaza Bolívar  qué significa Chavez para ella, me abre su billetera.

Ahí guarda una estampa de la Virgen, una foto de su madre fallecida y otra del Comandante. “Yo le rezo al Comandante y le pido que nunca nos abandone, que siga cuidando de los pobres”, me  dice emocionada.

“El chavismo se  apropió de los símbolos  venezolanos”, me dice un fotoperiodista amigo. “Se ha apropiado de Dios, de la Virgen de Coromoto, de Simón Bolívar, de los próceres, de la bandera”.

Los alrededores de la Plaza Bolívar y el Palacio de Miraflores están cercados por ‘rojos rojitos’. Se acerca uno y otro a preguntarme qué hago, para qué son las fotografías. Solo cuando muestro el permiso de trabajo del Ministerio de Educación de Venezuela se alejan unos metros, pero me vigilan desde lejos.

La relación con los periódicos es pésima. Y los fotógrafos son el brazo visible de esos medios que, de acuerdo a los ‘rojos rojitos’ han sido injustos. “Son los medios los que han polarizado las cosas”, me repiten una y otra vez. “Esos escuálidos (opositores)  siempre le buscan errores a la Revolución, pero esta es una revolución eterna”, me dice un hombre que alimenta  palomas en la plaza.

Ahí cerca está Anita Urdaneta,  la dueña de la peluquería bolivariana. Sus precios son bajos, esa es su manera de ser solidaria. A todos sus clientes les habla del Comandante como si fuera un viejo amigo. Ella dice que haría cualquier cosa por defenderlo; “cualquier cosa”, me repite mirándome a los ojos. “¿Seguro  que  no eres un escuálido?”.

Los dominios de Chávez

Llegué a Venezuela con gran curiosidad, quería ver directamente qué estaba sucediendo. La política es el único tema de conversación, y todos quieren que uno se identifique, que diga a quién apoya. Los matices han  haparecido.

Hay comederos chavistas y comederos anti-chavistas, incluso los lugares de baile que eran tan democráticos en Caracas -se veía gente de toda clase social- ahora son extremadamente selectivos.

“Es para evitar las peleas”, me dice un buen amigo que me lleva a recorrer la Caracas nocturna. Terminamos en  “El Maní es así”, uno de los pocos sitios en que se juntan gobiernistas y opositores.

Baile, risas y la orquesta que no se detiene.  A la madrugada hay una pelea. “Es siempre por política”, me dicen. “Se ha cultivado el odio entre los que no tienen nada y los que tienen algo, y el que tiene un carro viejo ya es un oligarca”.

Al otro lado de Caracas, en La Vega, vive Félix Caraballo. Uno de los millones de seguidores incondicionales de Chávez. Su barrio no tiene alcantarillado y ese día los vecinos van a limpiar una acequia que lleva los desperdicios cuesta abajo.  Millones de personas viven en esas condiciones en Caracas. En La Vega, los vecinos agarran picos y palas, todos visten de rojo; en cada casa  hay una bandera roja o una foto de Chávez.

Gerónimo González, resalta por su camisa verde, es el único que habla en contra. “¿No se dan cuenta de que es la misma mentira? Este gobierno tampoco nos va a sacar de este lugar?  ¿Qué nos ha dado este gobierno? Solamente caraotas más baratas”, dice.  Félix me mira e insinúa que Gerónimo está loco.

Aunque de otra manera, la oposición también acusa al Presidente. Dicen que usa los  recursos petroleros del Estado para financiar programas de subsidio, que no  solucionan nada, porque no impulsan la productividad.

En todo caso, las misiones (programas de salud, educación, tenencia de tierra, cedulación…) han servido para fortalecer la imagen del Presidente entre los más pobres. Son la estrategia de campaña más poderosa del Gobierno.

“La democracia no nos da de comer, el Gobierno sí”, me dice un vecino de La Vega. Los productos subsidiados, que se venden en los Mercales (tiendas del Estado), llevan propaganda del Gobierno y son considerablemente más baratos.

En la oposición está Teodoro Petkoff, uno de los líderes más respetados, incluso por Chávez. Fue guerrillero y activista de Izquierda. Hoy, dirige el periódico Tal Cual. Durante la media hora que estoy con él ofrece audiencias de cinco minutos a una cantidad de personas.

Habla con mesura, pero mueve las manos, gesticula, se le nota una cierta angustia en el rostro. Es el único candidato que podía hacerle frente a Chávez porque es un izquierdista y no va a desmantelar lo  positivo de la Revolución. Pero él no está de acuerdo con el autoritarismo y el militarismo latentes.

En medio de todas las prevenciones, consigo asistir a una reunión de un comité de tierras, en la que se habla de manera apasionada de los títulos de propiedad que el gobierno dará a los que hayan ocupado tierras. Con mucha dificultad, también obtengo la autorización para visitar una escuela bolivariana en el barrio 23 de Enero, uno de los más pobres y conflictivos de Caracas.

Llego a tiempo para el desayuno subsidiado por el Estado y preparado por voluntarias. Los niños rezan antes de desayunar;  dan las gracias a Dios y le piden que siempre proteja al Presidente.

Cerca de la escuela está uno de los consultorios atendidos por médicos cubanos.  Es imposible fotografiar a los médicos, se necesitaría un permiso expreso del Ministro de Salud, me dice una secretaria muy displiscente.

Un vecino me cuenta que las mañanas los médicos atienden en los consultorios y las tardes salen a hacer visitas, hablan de medicina preventiva y de las bondades de la Revolución. Es un trabajo de hormigas en respaldo de la causa socialista, casa por casa, enfermo por enfermo.

Pero la influencia cubana se ve ante todo en una organización celular, barrial, que en Cuba se llama Comité de Defensa de la Revolución y en Venezuela se  llaman Círculos Bolivarianos.

Devotos de la Revolución

Los Círculos son uno de los temas más controversiales. Se los acusa de ser el brazo armado de la Revolución, la fuerza de choque del Presidente. Están conformados por partidarios radicales de Chávez,  dispuestos a defender  con su vida el proceso político. Son organizaciones culturales o deportivas, pero su misión principal es defender la Revolución.

Los Círculos están listos para acudir al llamado del Presidente. Los periodistas les temen porque ha habido varios ataques y amenazas en su contra.

Este tema me interesó especialmente y quise conocer a Lina Ron, una de las principales dirigentes de los Círculos Bolivarianos y líder del Partido Unidos por Venezuela. Lina es el personaje más odiado por los anti chavistas. Ella tiene un programa incendiario en la radio, en el que se burla de los escuálidos y de quienes hablan inglés.

Lina defiende la revolución socialista a ultranza, y asegura que si las mafias que han gobernado Venezuela durante décadas -es decir todos los que no están con Chávez- no aceptan la voluntad del pueblo, la Revolución los aplastará. Para ella, el mundo está dividido entre buenos y malos, ciudadanos y oligarcas, progresistas y retrógrados, bolivarianistas e infiltrados, humanistas e imperialistas.

Después del programa de radio Lina baja la guardia. Es una mujer inteligente, con un gran sentido del humor, fogueada en política. Me paso con ella una tarde entera tomando cerveza y hablando del proceso venezolano.

Ahí me dice que la Revolución Bolivariana es el sueño que muchos han abrazado por décadas y que nadie va a detener el proceso.  Le pregunto qué piensa del autoritarismo del Presidente. Para ella, no existe un Presidente más comprometido con la democracia, extraordinariamente tolerante con los escuálidos. 

Además, me dice que la democracia de antes no era democracia, era el instrumento de la oligarquía para oprimir al pueblo. Afirma que ahora vendrá una nueva etapa en la que lo más importante será la Revolución.

El tiempo dirá si Lina tenía razón. Por ahora, salgo de Venezuela con una  certeza: es un país totalmente polarizado, dividido, donde no caben los matices…

 

¡Por Dios, gracias a Dios, que los judí­os creen en Dios!

Durante dos décadas fui ateo. Muy militante por cierto. Incluso me vanagloriaba de que cuando llegaban los misioneros a vender sus revistas, panfletos, etc. yo terminaba "convirtiéndolos". No les tenía miedo alguno.

Me eduqué en un ambiente donde no había imposiciones religiosas: mi padre era ateo y mi madre era un tipo de católica no-observante – iba a misa una única vez al año, cuando hacían un recordatorio por mi abuelo, que descanse en paz. Por otro lado, disfruté de una de las pocas ventajas comparativas que presenta la educación pública de Ecuador, el laicismo – en Ecuador no se puede enseñar religión en las escuelas públicas.

Me parecía que salvo unos cuántos evangélicos – menos que los dedos de mis manos – todos los religiosos en mi entorno eran nada más que hipócritas que no se decidían a ser mejores personas por sus propios medios sin depender de su miedo al infierno. Además, sin equivocarme casi, yo pronosticaba que la señorita X que dictaba catecismo en una determinada parroquia eventualmente aparecería en "apuros" y que tendría que casarse "a toda velocidad, no sea que se le note"… 

Sin embargo, siempre hubo un grupo humano que despertaba toda mi admiración – los judíos. De hecho, yo pensaba que, en la práctica, judío era sinónimo de genio. Y jamás me puse a pensar en que ellos tenían una religión propia…

Mi admiración provenía del hecho de que siempre me sentí atraido por la Ciencia y porque era ajedrecista. Por el ámbito de la Ciencia basta mencionar al físico Einstein o a los matemáticos Jacobi para entenderlo. En cuanto al ajedrez: siempre decíamos, en la jerga de los escaques, que hay cuatro tipos de ajedrecistas de élite: 1. judíos rusos, 2. judíos no-rusos, 3. rusos no-judíos y 4. no-rusos no judíos… En aquel tiempo, Kasparov (un azerbayano de padre judío con nacionalidad rusa) reinaba sin dejar lugar a dudas de que era un deslotado…

Admiraba más todavía a los judíos por su valentía para sobreponerse a las adversidades.  Nada de autoindulgencia. Resistencia pura. Firmeza. ¡Y que les importa si no los quieren! Yo me decía que Israel debe ser un país donde para encontrar inteligencia pura uno tenía que simplemente salir a la calle y hablar con la primera persona que pasara… Yo tenía unos 9 años….

En un momento de mi vida me encontré, como muchos de mis lectores posiblemente experimentaron, un vacío proveniente del hecho de que estaba viviendo una "vida recta pero sin un sentido profundo". Y, como Jesús era judío, y una persona muy cercana me hablaba de Jesús y los judíos – siempre en buenos términos, terminé creándome una crisis existencial: ¿existe Dios? Todos creen que existe y, ¡hasta los judíos lo creen!

¿Conclusión? Un evangélico militante más apareció en la escena…

Y, para mi suerte, en aquella iglesia siempre ponían como ejemplo a los judíos…  

Y llegaron los aires del (pseudo) Judaísmo Mesiánico. Y la onda de lo "hebreo"… Por fin, puesto que admiraba más a los judíos que a cualquier mal ejemplo que daba la familia del caballero pastor, surgió una pregunta casi de manera natural: ¿por qué no creen los judíos en Jesús= Ieshu= Yeshuah= Yehoshua= cualquier cosa?

Comencé a buscar en páginas de internet judías – ¡pero de verdad judías! Y lo que hallé es una Fe Racional. Uno podía no estar de acuerdo con sus premisas, pero tenía que reconocer que no era un sistema que lógicamente presentara contradicciones… como contraparte cada palabra del Cristianismo reclamaba la palabra misterio o fe ciega para sustentarse… Se avecinaba otra crisis existencial: ¿Cristianismo – una fé sustentada en el corazón y las emociones – o Judaísmo – una fe racional?

Me enteré de las Siete Leyes y abandoné el Cristianismo mientras me encontraba lejos de mi hogar pues viajé al viejo continente a hacer mi PhD. Pero abandoné el Cristianismo emocionado con convertirme al Judaísmo. No quería saber nada de aquellas Siete Leyes. Para mi eso estaba bien para el resto, ¡yo debía ser judío!

Yehuda Ribco atendió a mis preguntas muy a su estilo: directo, sin anestesia. Me dijo que para pensar en ser judio primero uno debía vivir al máximo potencial las Siete Leyes y entonces, después de algunos años, analizar si efectivamente uno quiere tomar el yugo de la Torá… Y (¿cómo no?) como el consejo era de un judío judío, le di mucho valor. Seguí su consejo…

Ahora está clara la película: no necesito hacer ninguna conversión. Sé que uno puede elevarse como noájida. Pero también sé, gracias a mis años como noájida observante, cuál camino quiero. Trabajamos con mi esposa en ese propósito común y, Dios mediante, será lo mejor. 

 

 

 

Respuesta a una carta de un misionero

Con el permiso del More, transcribo aca la respuesta enviada a un misionero que envio una molesta carta  afirmando una cantidad de disparates y errores, que son la base de la fe de este señor y de otros miles que aun siguen perdidos en la nube de la idolatria de Jesus.

He aqui lo que le respondi.

En base a este carta, quisiera que vieramos varios puntos.
Usted dice que no le importa lo que digan sobre Jesus, ¿entonces por que a nosotros nos debiera importar lo que usted diga? Si estamos tirando opiniones graciosamente, sin fundamentos, entonces yo puedo creer que Papa Noel existe y aquel que no me cree es un hereje. Si, de acuerdo a su punto de vista delirante, cada cual es el dueño de la verdad solamente porque cree en eso.

Si usted esta tan seguro, es su delirio, es su problema, pero al menos tenga la dignidad de respetar a los demas y no ofenderlos con sus injuriosas blasfemias, mentiras, media verdades y otras cosas aberrantes.

Ahora, si su fe es fiable, debe estar basada en algo mas que solo creencias personales.
Debe estar fundamentada en libros de origen reconocido y verdadero, en hechos comprobables y/o testimoniados por testigos de confianza.

Por supuesto, usted en su delirio religioso solamente aporta su fe, algunos versiculos perversamente sacados de contexto, mal traducidos o directamente inventados.
Usted se basa en un libro reconocido por ser falso, el nuevo testamento, que no tiene ninguna valor ni historico, ni espiritual ni vale un apica como testimonio.

En su ceguera delirante, porque eso es lo que parece, usted menciona repetidamente a Jesus como dios.
Pero, que interesante, ¿Donde menciona la Tora, que es la Palabra de Dios, que Dios se una  trinidad?
No pido sombras o paralelismos, pido algo textual, en letras claras.
Porque la Tora dice sin dudas: Dios es Uno y Único.
Tal cual dice textualmente.
Y no disparates de idolatra.

Por que Dios prometio que nunca romperia su pacto con Israel, pero el mito de los cristianos miente cuando dice que lo rompio?

Pero ademas, si fue capaz de romper su palabra, por que entonces habriamos de creer en el?
Yo no puedo creer en un dios que quiebra su palabra, cuando promete algo a eternidad pero un dia decide no cumplirlo mas.
Eso mas que un dios, es un farsante de algun panteon pagano. Tipico de ellos.

Y si rompio su pacto eterno con los judios, como sabemos que no ha vuelto a romperla ?

Por si sus errores o mentiras fueran pocas, debe saber que los judios no rechazaron a Jesus por su origen.
Lo rechazaron por que es contrario a las enseñanzas, a las normas que les habia dado el mismo Dios al salir de egipto.
Eso se llama apego a la tradicion. Muy claramente El dijo que ni se quitara o adicionara una sola letra a la palabra que El dio.

Si aceptamos que alguien pudo aparecer en esa epoca y decir que todas las normas que Dios mismo les habia dado eran obsoletas y debian ser abandonadas, por que entonces no aceptamos ahora que por ejemplo Jose Luis de Jesus Miranda es el nuevo cristo ?
La situacion es EXACTAMENTE igual.
Los catolicos y cristianos han cometido errores y atropellos. Se han desviado del mensaje que les dejo Jesus
Asi que lo mas logico es que Jesus rompa el pacto
O
Que vuelva a la tierra, de nuevo como hombre y refunde una iglesia
Y eso esta haciendo ese señor…
No es asi?

Pero para el pueblo judio, esto no es posible
Y no lo es por que tienen la palabra dada por el mismo Dios a TODO el pueblo presente al momento de la entrega.
Y saben que cada palabra alli contenida se cumplira y es valida, y corroborada por TODO un pueblo de testigos.
Y nunca van a cambiar lo alli escrito para adecuarlo a las necesidades o por temor a los poderosos
Los ejemplos abundan en la historia, y estan COMPLETAMENTE documentados de la fidelidad judia a Dios y Su Palabra, asi como de la infidelidad de las iglesias, de todas ellas.
Cuantas veces ha cambiado la iglesia la biblia sus palabras para adecuarse a las comodidades del momento?

 Usted habla de supuestos estudios historicos
Y en eso si demuestra una total ignorancia de la historia judia y mas aun de la historia universal
Por ejemplo, NUNCA servian 2 sumos sacerdotes, solo UNO.
Pero en los evangelios se habla de 2
Por que en NINGUNA obra historica se menciona la tradicion de liberar un preso?
Por que el fraude Jesus fue ejecutado a muerte junto a dos rateros en la cruz? Acaso los romanos castigaban el robo con la cruz? Eso es ridiculo! Para la risa, si no hubiera llevado al mundo al mas horrible horror de la idolatria, la inmoralidad, la mentira.

Busque por fuera de la iglesia, busque en la historia

 Cordial saludo

 Alvaro Buitrago (con aditamentos del More Yehuda)