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La causa del mal

Si con toda inocencia tu hijito te preguntara cuáles son los males humanos en este mundo, ¿qué le contestarías?
Te confieso que yo señalaría cosas tales como: idolatría, perversiones, corrupción, crímenes, mentiras, violencia, infidelidad, falta de responsabilidad y compromiso y quizás alguna cosa más.
¿Tú quitarías o añadirías algo a esto?

Si mi hijito con más profundidad insistiera y preguntara qué es lo que tienen en común a todos estos males, ¿qué le responderías?

La Tradición judía, con su sabiduría celestial, nos brinda con frescura y claridad la respuesta justa.
En la base de todos, absolutamente todos los males provocados por la persona, se encuentra el así llamado Ietzer HaRá, que significa la «tendencia hacia lo negativo«. Nosotros, en este sagrado HOGAR le damos el nombre de EGO.
Quizás sea más comprensible si piensas en egoísmo, aunque no sea exactamente lo mismo.

El EGO es la raíz y la finalidad de todas las acciones y actitudes negativas humanas.
Medítalo un instante, busca ejemplos en las cosas cotidianas así como en los grandes eventos de la historia, y terminarás por reconocer que allí está esa presencia oscura que llamamos «egoísmo».

Tengo que mencionarte que existen dos modalidades del egoísmo, una constructiva y la otra nociva.
El egoísmo constructivo es aquel que nos mueve a preservarnos, a buscar alimento, refugio, a procrear, etc. Este tipo de egoísmo, al que se le puede denominar «tendencia negativa canalizada hacia fines positivos», es en absolutamente necesario y bueno.
Pero, el egoísmo nocivo, el que apabulla al otro, el que succiona para sí atributos ajenos, el que rechaza o es indiferente a las necesidades justas de otra persona, ese egoísmo es un cáncer emocional y espiritual, que debilita y acaba con la vida del que lo padece y probablemente de quien esté a su alcance.

Piénsalo, encuentra ejemplos de conductas o actitudes negativas, mientras tienes presente que detrás de todo esto se encuentra el egoísmo, y de pronto podrás descubrir el «secreto» para tanto dolor y sufrimiento.

¿Cuál es la sana cura para este mal corrosivo?
La respuesta la brinda nuestra Tradición, la Torá, la instrucción sagrada, revelada por Dios a los hombres, es el antídoto para el mal del egoísmo.
La Torá judías para los judíos.
La Torá noájida, para los gentiles.

Ciertamente ésta es la única manera de combatir o de canalizar con bendición ese pesado flagelo que es el egoísmo.
Cuanto más instrucción sagrada apliquemos a nuestra vida (de aquello que nos está permitido), de acuerdo a cuanto vayamos aprendiendo y asumiendo, más Luz estaremos posibilitados de traer al mundo. Primero en nuestro interior, luego derramándola en nuestro entorno.
Con la Luz del Eterno el predominio del bien y la justicia se va estableciendo.
Es un trabajo indispensable, armonizar nuestras dimensiones, recobrar la identidad sagrada que se esconde detrás de las máscaras que vamos usando.
Ésta es nuestra parte en la labor del advenimiento de la Era Mesiánica, hacer lo que está a nuestro alcance, con entereza y pujanza, para quitar la pesada piedra que es el egoísmo de nuestro corazón y dar un nuevo corazón vital a nuestra existencia (individual y colectiva).

Al comienzo el romper la cadena de la esclavitud del Ego es dificultosa, muchas son las cosas para aprender y reparar, mucho lo que se debe evitar el continuar ciegamente detrás de hábitos que ya forman como una dura costra en nuestro ser.
Pero de a poco, con paciencia y sin ansiedad, con tenacidad, con integridad, de a poco, se va alcanzando nuevas escalas de libertad para alumbrar nuestra vida y la de nuestro mundo.

Gradualmente debemos ir reconociendo nuestras fallas y nuestras virtudes, nuestros apegos del Ego, para irlos modificando en procura de alcanzar una estatura espiritual inmensa, desde la cual la esclavitud del Ego ya no nos manipula.

Tienes mucho más para aprender, para disfrutar para obtener en los textos que encuentras aquí: EGO.

 

¿Dios rechazó a los judíos y adoptó otra nación?

He escuchado en numerosas ocasiones a los esbirros del Mal (los misioneros) y sus cómplices (los que repiten sus dogmas) que el pueblo judío ha sufrido a causa de no creer en el falso dios, el pobre sujeto colgado de una cruz. Que Dios nos expulsó de nuestra tierra patria, nos sometió a torturas, nos llevó a destierros solamente por no haber depositado nuestra creencia en aquel desgraciado colgado por sus espantosos crímenes.
Además, se burlan de nuestro dolor diciendo que Dios nos repudió, que nos quitó nuestro sello de «pueblo elegido», que nos desheredó, que tomó a los gentiles creyentes en el ídolo colgado como nuevo pueblo elegido.
En su repudio por Dios, en su odio por nosotros, nos acusan de estar perdidos, en oscuridad, ser ciegos, ignorantes de nuestras propias escrituras e historia.
Nos señalan como errantes, por haber sido apartados por Dios.
Pero, la Torá es muy clara en su perfección.
La Torá es siempre pura y nos dice con extrema sencillez:

«Aun con todo esto, estando ellos (los judíos) en la tierra de sus enemigos,
Yo (Dios) no los rechazaré ni los detestaré hasta exterminarlos,
ni invalidaré jamás Mi pacto con ellos (los judíos);
porque Yo, el Eterno, soy su Elokim

(Vaikrá / Levítico 26:44)

No hay mucho más que agregar, las palabras del Eterno en la Torá son suficientes.
A pesar de cualquier padecimiento colectivo que suframos, a pesar de ser el siervo sufriente durante generaciones, a pesar de que pareciera que Dios nos abandonó, a pesar de cualquier invento dogmático de los fieles del falso dios colgado, la realidad celestial es otra.
Dios es puro cuando nos dice que no hay forma de cortar el sagrado lazo que une a Él con el Pueblo Judío.
Fuimos, somos, seremos la nación santa, la nación escogida para cumplir una tarea particular entre las naciones.
Aunque cometamos errores, aunque padezcamos, aunque el odio de los enemigos de Dios pareciera aniquilarnos, siempre estaremos, somos eternos como Dios lo es.
Mantiene Él Su palabra y Su pacto con todos.
Tanto el pacto noájida como el pacto judío.

Así pues, tú misionero, encuentra otro argumento falaz para seguir viviendo a costillas de tus víctimas. Este no te sirve más.

Tú ingenuo que eres preso de las doctrinas de los misioneros, despierta. ¡Despierta! Te han estado estafando, engañando, mintiendo, llevando al crematorio eterno con estas mentiras maliciosas. Rechaza por completo la fe en falsos salvadores y súmate a los leales al Eterno. Si eres de madre gentil, vive como noájida (aprende en FULVIDA.com lo que es tu legado sagrado).
Si eres de madre judía, quítate el disfraz, vístete de gloria con los ropajes espirituales que te corresponden como judío. Encuentra un rabino ortodoxo y habla con él, para que puedas retomar la senda de tus mayores.

Tú amigo judío, amigo noájida, toma el mensaje y difúndelo. Sé socio de Dios, colabora en la campaña de despertar la conciencia de las personas para recobrar la vida espiritual que corresponde a cada uno.

Resp. 494 – Por qué se puede querer convertir a judío un noájida?

samuel91 nos consulta:

Saludos de nuevo Moré
Hace tiempo que he estado mirando en Internet una marabunta de gente que desea convertirse; Pero porqué un noájida consciente de su identidad espiritual querría pasar a ser un servidor de Hashem a la manera que nos corresponde a nosotros.¿?Que podría motivar a un noájida a usar talet o colocar una mezuzah¿?Simplemente sentirse importante o diferente por usar kipot¿?
Gracias por su excelente página que nos ayuda a vivir nuestro legado como corresponde.
Samuel, 17 años, Estudiante, Santa Cruz de Tenerife, España

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LA INTERNACIONAL FUNDAMENTALISTA – ISLAMICO – MARXISTA

LA INTERNACIONAL FUNDAMENTALISTA – ISLAMICO – MARXISTA
Por Ulrich Sorensen

El conflicto en Gaza ha puesto de relavancia una vez más, la acción coordinada y simultánea de la estrategia y las actividades de dos peligrosos fundamentalismos contemporáneos: el islámico y el de la izquierda radical.

El primero es de corte teocrático. El segundo, ateo y marxista. Parecería, en principio, que del punto de vista ideológico nada pueden tener en común estas virulentas expresiones fanáticas. Sin embargo, nuevamente en la historia vuelven a juntarse ideologías dispares y hasta totalmente opuestas, por razones de estrategia, destinadas a alcanzar objetivos comunes o parecidos. Recordemos, como ejemplo, el eje nazi-comunista formado por Hitler y Stalin. En su tiempo, asombró al mundo. Hoy día ya casi ni asombra, por su frecuente reiteración, con otros ropajes, pero con la misma esencia.

Los fundamentalismos se caracterizan por el absolutismo de sus conceptos, el sentirse poseedores de la verdad absoluta, por la descalificación y demonización de los adversarios, por la utilización de la violencia y el agravio, por el apoyo directo o indirecto al terrorismo, por la avalancha masiva sobre los medios de comunicación, y por ignorar o enfrentar todo aquello que pone en evidencia sus tremendas contradicciones. En el fundamentalismo no impera la lógica, sino las consignas basadas en el resentimiento, el odio y la confrontación. Todo aquel que no coincide con ellos es considerado enemigo o infiel. Pueden utilizar la democracia, para una vez usurpada, vaciarla de contenido y socavarla desde adentro en sus raíces morales, conceptuales y de valores esenciales. Instaurarán luego sus regímenes tiránicos y absolutistas.

Durante ocho años, el Estado de Israel y sus ciudadanos estuvieron recibiendo miles y miles de misiles en sus fronteras norte y sur. Mataron, hirieron y atemorizaron indiscriminadamente a miles de seres humanos, mayoritariamente judíos, sin que la Internacional Fundamentalista Islámico-Marxista hiciera la más mínima condena contra esta flagrante y descarada violación de los derechos humanos de la gente de Israel. Guardaron sepulcral silencio y no pidieron apoyo humanitario a los atacados israelíes. También guardaron silencio ante las virulentas y abiertas amenazas de los líderes de Hamás y Hizbollah, como del presidente iraní, de «destruir a Israel».

La Internacional Fundamentalista Islámico-Marxista respaldó con su cómplice silencio estos designios nefastos. Lo que resulta más incomprensible aun es el silencio o pasividad de las propias Naciones Unidas, tan prestas en condenar a Israel, y tan renuentes en condenar a sus juramentados enemigos, los cuales violan todos los principios y razón de ser de las propias Naciones Unidas.

Basta que Israel ejerza su derecho a la legítima defensa (como se lo respalda la propia Carta de las Naciones Unidas, de la cual es miembro desde que fue creado por las mismas Naciones Unidas en 1947), para que los peores agravios, las mentiras más falaces, las manifestaciones coordinadas en varios países del mundo, las tergiversaciones de las noticias, fotografías y otros aspectos del conflicto en Gaza ahora o en Líbano hace dos años, las amenazas desembozadas de «liquidar a Israel» y atacar a las comunidades judías, las campañas propagandísiticas de cuño antisemita, exploten de manera coordinada y totalmente similar en sus manifestaciones. ¿Hay quienes inteligentemente no se sorprendan de esta coordinación y simultaneidad?

De acuerdo a la «lógica» de estos agresivos fundamentalismos, lo que está prohibido a Israel y a los judíos, está permitido y es apoyado cuando se trata de países islámicos teocráticos y de las organizaciones terroristas juramentadas a destruir a Israel. Dicen defender a los palestinos, cuando olvidan y no condenaron la masacre cometida por los palestinos de Hamás contra los palestinos de Al Fatah, porque estos últimos están dispuestos a reconocer a Israel y a negociar con sus autoridades, para crear el Estado palestino y vivir en paz ambos Estados.
Esta Internacional Fundamentalista no proclama la paz y armonía entre israelíes y palestinos. Dice apoyar la creación del Estado palestino, pero no respeta el derecho de los judíos a tener el legítimo Estado de Israel. Sus metas están bien claras: borrar a Israel del Medio Oriente, y seguir avanzando posterior y simultáneamente en socavar la civilización occidental defensora de la democracia verdadera y los derechos humanos, y donde prosperan valores y conceptos de respeto a la dignidad humana.
El Fundamentalismo Marxista se agravia cuando se violan los derechos humanos.

Pero la geografía de su ideología y estrategia excluye la obligación de respetar y fomentar los derechos humanos en los países islámicos o en los autodenominados “países progresistas”, donde se violan TODOS los derechos humanos, y de las dictaduras de otro cuño, que se tornan «legítimas» cuando se proclaman de izquierda.
Su óptica selectiva silencia la condena contra Putin y sus secuaces, cuando han masacrado a pueblos enteros, por no querer someterse a su poder. ¿No les duele la flagrante violación de los derechos de dichas poblaciones, y la forma cruel en que han sido asesinados segmentos numerosos de sus sociedades? ¿O es que el pasado comunista y KGB de Putin lo viste con un manto de impunidad?
Imaginemos si toda esa energía y movilización desplegada por la Internacional Fundamentalista, se dirigiera a proclamar la paz entre árabes e Israelíes, y a promover la creación de un Estado Palestino democrático, conviviendo en paz y buenas relaciones con el Estado de Israel.

¿Esta actitud no sería más coherente con toda la fraseología, slogans y manifestaciones masivas, que dicen defender la autodeterminación de los pueblos (mientras niegan a los judíos su derecho a la misma), la defensa de los derechos humanos (que sistemáticamente violan varios de los países que integran esta Internacional Fundamentalista), y su tan reiterada defensa de la paz (que no les interesa cuando se trata que árabes y judíos vivan en paz en Medio Oriente). La humanidad saldría ganando, y se contribuiría a generar una era de convivencia en lugar de confrontación.
En lugar de ello, prefieren apoyar al terrorismo, sembrar el odio contra los judíos y el Estado de Israel, y pretenden que los terroristas palestinos puedan atacar impunemente a Israel y que Israel no se defiendan.
Sólo pensar en el eje «progresista» Chavez – Ajmadinejad (incrementado por Evo, el boliviano), y todos sus secuaces en el mundo, despierta la preocupación no sólo por el destino y la suerte de Israel, sino de Occidente como civilización. Muchos líderes islámicos lo dicen desembozadamente, mientras el déspota venezolano utiliza otra terminología, aunque sus designios son coincidentes con la estrategia islámica, a la cual ayuda a penetrar en América Latina.

Por ello quiere perpetuarse en el poder y seguir liderando con todos los recursos y medios, esta peligrosa ingerencia de la Internacional Fundamentalista Islámico-Marxista en América Latina.
Israel está determinado a vivir y a defenderse. No está dispuesto a aceptar pasivamente que se cumplan los designios del tirano iraní (acompañado por otros líderes de la Internacional Fundamentalista) de borrar a Israel y a sus judíos del mapa.

¡Cómo les cuesta entender que Israel y el pueblo judío no permitirán otro Holocausto! Los judíos de hoy no están dispuestos a dejar su destino en otras manos que no sean las propias.

¡HAN APRENDIDO DE LA HISTORIA!

Y las propias Naciones Unidas, tan sensibles a condenar a Israel, deberían hacer algo para defender a este pequeño país que ellas mismas contribuyeron legítimamente a fundar, y deberían condenar y sancionar a Irán por amenazar desde dentro de las propias Naciones Unidas, la existencia misma del Estado de Israel.
Pero Occidente y sus democracias no pueden ser indiferentes ante el problema de Israel. Ya Occidente se dejó seducir por el palabrerío de Hitler, y tuvo que pagar más tarde un precio terrible. Occidente debe aprender A TIEMPO, que debe tomar en serio las amenazas y acciones destinadas a socavar su propia existencia. Muchos países occidentales ya tienen dentro suyo a las quinta columnas integrantes de la Internacional Fundamentalista Islámico-Marxista, que mientras gritan y actúan contra Israel, están también demostrando que están preparando el momento de apoderarse de Occidente, para imponerle sus retrógrados regímenes.

¿Habrá aprendido Occidente su propia historia?

El enemigo que quiere parecer interno

Atentos a este relato por favor:

«Cuando los enemigos de Yehudá [Judá] y de Benjamín [1] oyeron que los que habían venido de la cautividad edificaban un templo al Eterno Elokim de Israel, se acercaron a Zorobabel y a los jefes de las casas paternas, y les dijeron:

-Permitidnos edificar con vosotros; porque como vosotros, buscamos a vuestro Elokim, y a Él hemos ofrecido sacrificios desde los días de Esarjadón, rey de Asiria, que nos trajo aquí.

Pero Zorobabel, Jesúa y los demás jefes de las casas paternas de Israel les dijeron: -No edificaremos con vosotros una casa a nuestro Elokim, sino que nosotros solos la edificaremos al Eterno Elokim de Israel, como nos lo mandó el rey Ciro, rey de Persia.

Entonces el pueblo de la tierra desmoralizaba al pueblo de Yehudá [Judá] y lo amedrentaba, para que no edificara.»
(Ezrá / Esdrás 4:1-4)

Veamos un hecho muy actual a través de esta milenaria narración verídica.

En tierra judía vivían unos extranjeros, ajenos por completo a Dios y Sus cosas (2 Melajim / II Reyes 17:24).
Sin embargo, por cuestiones acomodaticias pretendían rendir honores al Eterno (2 Melajim / II Reyes 17:28), aunque en realidad hacían unos rituales estrafalarios, una mescolanza imperfecta entre algo parecido a Torá y religiones por completo apartadas del Eterno (2 Melajim / II Reyes 17:33).
No por convicción, amor, dedicación, devoción, fidelidad, sumisión, sino como un modo de conseguir alguna ventaja, salvación, o algo similar (2 Melajim / II Reyes 17:25).
Así vivían ellos, en completo error, pero disfrazando su impiedad en ropajes de apariencia de santidad, tal cual hacen los mesiánicos (fanáticos cristianos pero que se hacen pasar por judíos) de nuestros días (2 Melajim / II Reyes 17:34).
Y de esa manera educaban en perdición con disfraz de salvación a sus hijos y discípulos y a todo ingenuo que caía en sus garras sanguinarias con apariencia de bondad (2 Melajim / II Reyes 17:41).

Con esa misma apariencia de rectitud se acercaron a los valientes judíos que estaban retornando del cautiverio en Babilonia y que con gran dedicación comenzaron a edificar trabajosamente el Templo para el Eterno en Jerusalén.
Con mentiras y media verdades (que son peores y más letales que las mentiras) anunciaron que querían participar de las cuestiones propias de los judíos.
Daban buenas excusas, manejaban muy bien las palabras como para hacer creer ciertas cosas y confundir y generar dudas y hacer de esa manera que los poco preparados admitieran sus afiebradas teorías.
Ellos decían adorar a Dios y por eso pedían participar de las cosas propias de los judíos.
Ellos decían ser fieles a Dios, aunque cuando uno se ponía a indagar con capacidad y paciencia, más pronto o más tarde descubría cosas grotescas: el odio intenso hacia los judíos, el odio profundo hacia lo judaico, el desprecio hacia el Eterno, la adhesión pasmosa a dioses ajenos, entre otras cosas aberrantes.
Asumían cierta familiaridad con los judíos, que realmente no poseían.
Declaraban que ciertos individuos de la historia los habían naturalizado como judíos, aunque ciertamente nada tenían de judíos, ni podían tenerlo.
Y recuerda amigo lector que te estoy hablando de los samaritanos de hace 2500 años atrás, aunque en todo parezca calco de lo que hacen los mesiánicos (netzaritas, ebionitas, amitas, entre otros desquiciados) de la actualidad.
Además de aquellos otros gentiles que desprecian su identidad espiritual noájica y pretenden tener derechos sobre las cosas que Dios ha declarado patrimonio y herencia perpetuos de Israel.
Esos, que se dicen amigos, que quieren participar en las cosas concernientes a los judíos sin querer entender que no les corresponde, terminan por descubrir su hilacha profunda, oscura, antijudaica, oponente a Dios.
De tanto querer lo que les es ajeno, de tanto envidiar la identidad ajena, terminan por odiar a aquellos que envidian, sin darse cuenta de que están odiando intensamente su propio ser.
Es complicado, pero lamentablemente cotidiano.
A diferencia de los gentiles concientes de su patrimonio como noájidas, que se contentan con su bella porción otorgada por el Eterno. Que son verdaderos socios en la construcción de Shalom. Que no se afanan buscando la propiedad de otro, ni quieren tomar parte en lo que no les corresponde.
Son amigos sinceros, pues entienden que cada uno tiene un rol determinado por Dios y que así debe ser.
No pisotean la propiedad del otro, con la excusa de que quieren tener parte en ella.
No desprecian su identidad, pues la conocen y la encuentran estupenda, como todo lo que es obra del Padre Celestial.
Estos noájidas, los conscientes de que tienen su propia identidad y su propio patrimonio, son los amigos de los judíos, los que se comportan como hijos ante el Padre.
Esos otros gentiles, los que pretenden tomar para sí lo que no han sido llamados a poseer, son personas confundidas, extraviadas, ignorantes, quizás con buenas intenciones, pero cuando se aferran a sus deseos dejan la bondad y la justicia y se embarcan en la senda de los enemigos de Dios.
A tenerlo presente.

Los líderes, los sabios, los entendidos, los capacitados, los poseedores de autoridad denegaron a los extraños el participar de las cosas del Eterno. Ellos no podían admitir que los enemigos tomaran parte de las cosas concernientes a los judíos.
Sabían que cuando algo puro se mezcla con los que se disfrazan de pureza, termina por contaminarse todo el contenido.
Si los enemigos de Dios, disfrazados de constructores, se hubieran sumado a las fuerzas de verdaderos constructores, bien pronto hubiera comenzado una crisis profunda. Se hubiera desangrado el caudal sagrado de los leales. Se hubiera introducido la corrupción idolátrica y perversa entre los cimientos de la Luz.
Por lo cual, tuvieron que dejar bien en claro quien formaba parte de los edificadores del Templo y quien no.
Porque hay ley, porque debe imperar el orden.

Entonces, los enemigos mostraron su verdadero rostro.
Dejaron tiradas a un costado sus caretas de amistad y por fin enseñaron los afilados dientes dispuestos a asesinar a los leales a Dios.
Ya no se hacían pasar por ovejas deseosas de trabajar en la obra del Eterno, sino que dedicaban todos sus esfuerzos misioneros para obstaculizar, retrasar, entorpecer, destruir, maldecir.
Usaban su poder material, ejercían presión, hacían actos de terror, manipulaban a las masas, difamaban, enseñaban mentiras atroces acerca de los leales.
Ya dejaron de jugar a los «buenos» y «amigables» para ser quienes eran todo el tiempo debajo de sus disfraces de bondad.
Ahora el desprecio estaba a flor de piel, se sentía a cada instante.
El odio no era imaginario, sino una realidad intensa.
Esos mismos que hasta ayer lloraban quejosamente: «¿Por qué no nos dejas aprender hebreo contigo? ¿Cómo quieras que sepamos cosas de noajismo si no nos muestras cosas de judaísmo?» Esos mismos que se hacían pasar por amables ovejitas perdidas en busca de sentido, ahora demostraron su verdadera naturaleza porfiada, extranjera al Bien.
Usaron sus caretas para disfrazarse, sus excusas para conseguir sembrar la duda, promover la discordia, generar la controversia, malquistar a los socios en la construcción.

La historia, tristemente, se repite.
Hay un enemigo que quiere parecer que es interno, que es uno más de los anhelantes de ser leales al Eterno, de ser constructor de Shalom.
Se visten con las ropas apropiadas para la ocasión, para tapar sus verdaderas intenciones.
Reclaman cosas que no les pertenecen, dan vueltas para justificar sus deseos prohibidos, se venden como buenas víctimas de malos victimarios; pero en el fondo, solamente tienen rechazo hacia ellos mismos, hacia los judíos, hacia los noájidas leales, hacia Dios.

Tengamos en cuenta esta enseñanza, pero no para salir a perseguir a los que dudan, a los que critican sanamente, a los que preguntan para aprender.
No tenemos necesidad de ser inquisidores, pues ese rol es para los enfermos, los de alma mortal, los colegas de la idolatría.
Pero sí tenemos la obligación de ser despiertos vigías en la atalaya, para que los que se vienen con ofrendas de supuesta paz no entren dentro de las murallas de la ciudad de la Luz y la infecten con sus mensajes desmoralizadores, con sus dudas perversas, con sus media verdades ofensivas, con sus retóricas aburridas pero atrapantes.

Estemos atentos, no para iniciar una caza de brujas, sino para seguir siendo constructores de Shalom y no meramente gente perdida y sin rumbo en la vida.

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El consejo diario 230

Decía Bakunin que “para escapar de su miserable suerte, el pueblo tiene tres caminos: dos imaginarios y uno real. Los dos primeros son la taberna y la iglesia. El tercero es la revolución social”.

Decimos nosotros que:
para tratar de salir de su miserable situación, la persona tiene dos caminos: uno imaginario y uno real.
El imaginario es un escape fallido, que termina por hundirlo más en la miseria (adicciones, iglesias, religiones, excusas, mentiras, falsas identidades, etc.).
El real es construir Shalom.

Resp. 454 – El noajismo sera real?

Jessica nos consulta:

Estimado Moré:
1- Si en la Torá no aparece lo del noajismo entonces:
2- De donde Ud saco esa idea?
3- En que libro antiguo aparece el noajismo?
4- Si los gentiles son noajidas o sea decendientes de Noe. Acaso Sem no era hijo de Noe?
5- Tengo entendido que eso del noajismo es un invento de los judios para ganarse la simpatia de los gentiles.
Disculpa las molestias
Queda de Ud y muchas gracias anticipadamente.
Jessica
Jessica Ortiz 20 años Estudiante universitario Boston, EU

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Resp. 448 – MESIAS Y ANTICRISTO

omar.moreno nos consulta:

Buenas Tardes Lic. Ribco.
Cuando el Verdadero Mesias Haga su aparicion ante Israel y Las Naciones sera un caos ya que para el cristianismo el Mesias verdadero de Israel ellos lo tomaran como si fuera el anticristo que ellos denominan. que hacer ante eso si uno como Gentil llegara a vivir esos momentos.
Shalom
Omar MTZ. Tij. Mex. 30 Prog

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Algo sobre mi… pasado.

Como supongo de la mayoría de Uds, también tuve mi pasado cristiano, con algunos agravantes como ir al colegio del Sagrado Corazón (del colgado). Como suele pasar con los niños, nunca las buenas ideas que surgen de éstos (aunque los mayores deberían escucharlos con más atención) son tenidas en cuenta… (Yo quería ir a jugar a la casa de mis compañeritos, no ir a catequesis ¡ufa!)

Nunca se debe culpar a los padres de lo que dicen o hacen, porque uno sabe que hacen lo mejor que pueden y saben con amor de padres. Así que por esa razón no culparé a mi madre por haberme llevado a catequesis, porque su educación le determinaba que yo «debía» tomar la comunión. Mi padre, del que hablaré en otra oportunidad, estaba al margen del asunto.

El cura de la iglesia, asustaba. Era alemán y tenía cara de loco. Más aún, en el sermón de la misa solía enojarse con la feligresía y corría por la nave central, vociferando en alemán… En fin. La cuestión es que mis problemas empezaron pronto. «Jexux murió en la cruz para salvarnos del pecado» – dijo el cura. No entendí y pregunté. Es que cuando se habla de un salvador la primera idea que viene a la mente es la del guardavidas. Si el guardavidas se ahoga queriendo rescatar al ahogado, eso no es un rescate ¡es un desastre! «¡No hay que entender, hay que creer!» – sentenció (por suerte, en castellano, sino tampoco lo habría entendido).

Tuve otros choques con el cura cuando quise que me explicara otros conceptos, mandamientos y misterios. Claro, yo no entendía nada, el cura se cabreaba cada vez que yo preguntaba y mis compañeros, muertos de risa de la situación. Así fue que cuando acabó el «curso», el cura le dió a mi madre la triste noticia que yo, ese año no tomaría la comunión porque «no estaba preparado». O sea, tuve que repetir la catequesis. Mi madre que casi me quería acogotar «¿cómo tus compañeritos toman la comunión y vos no? ¡a estudiar!». Más aún, la sugerencia del cura era que ir a un colegio religioso iba a ser muy positivo para mi «educación». En fin… otra vez catequesis. Esta vez, estudié de memoria todo, hasta la fecha de impresión del NT. Ahora sí que el cura saltaba en una pata: me había convertido en el cristiano perfecto… Patético.

Después vino la escuela secundaria… con más curas. Entendamos el cuadro de situación: colegio de curas y adolescentes con las hormonas despiertas y alteradas. Un caos. Los curas hablando de la visión cristiana de la vida y las relaciones y nosotros haciendo preguntas escabrosas (para los curas). Más aún, aprendés Historia y todo comienza a oler rancio y podrido. Te empezás a dar cuenta de algunas inconsistencias, dobles dircursos e hipocresías. Y no entendés. O peor, empezás a aborrecer estar ahí. En un momento, lo comprendés: estudio lo que me gusta (escuela técnica), pero el lugar apesta. Entonces tomás una decisión: me recibo y todos se van a LPMQLP (lugar poco recomendable para visitar, que encima está lleno de curas).

Y así fue. Hace 23 años metí en una bolsa a la Iglesia, los curas, las biblias, las mentiras, las hipocresías, etc., arrojé la bolsa lejos y me quedé con D»s que sé que es el único, real y verdadero de toda esta historieta.

PD: «Jexux murió en la cruz para salvarnos del pecado». Sigo sin entenderlo… y tampoco me importa.

Resp. 430 – El adulterio y las pedradas.

Jessica nos consulta:

Estimado Moré
1- Si Dios en la Torá escribió que se permitia el divorcio.
2- Porque Dios dijo que a las personas adulteras habian que matarlas a pedradas? Por favor me lo podria explicar.
3- Porque los cristianos dan una explicación.
4- Pero yo quiero saber la verdadera explicacion.
5- Actualmente los judios siguen matando a las personas a pedradas?
6- Aunque no pretendo parecer antisemita sino es por curiosidad.
Muchas Gracias de antemano.
Jessica Ortiz 20 años estudiante universitaria Boston, EU

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